{"id":200,"date":"2026-01-13T23:44:58","date_gmt":"2026-01-13T23:44:58","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/devastacao-e-passagem-ao-ato\/"},"modified":"2026-01-14T01:14:22","modified_gmt":"2026-01-14T01:14:22","slug":"devastacion-y-pasaje-al-acto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/devastacion-y-pasaje-al-acto\/","title":{"rendered":"Devastaci\u00f3n y pasaje al acto"},"content":{"rendered":"<h6>Maria Wilma Faria (Belo Horizonte, Brasil)<\/h6>\n<p>Es con el psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana que podemos situar las toxicoman\u00edas en el campo del m\u00e1s de goce, de acuerdo al modo con el que cada sujeto har\u00e1 uso de la droga en su cuerpo. En esa direcci\u00f3n, la contemporaneidad nos invita, cada vez m\u00e1s, a tomar una posici\u00f3n \u00e9tica que no deja de acompa\u00f1ar los desaf\u00edos que nos son impuestos en la cl\u00ednica. As\u00ed, sostener el trabajo del inconsciente se muestra necesario en la medida en que, en el mundo en el que vivimos, prevalece una convocatoria constante a un goce que toca los cuerpos por diferentes v\u00edas en la vida social. En este campo, muchas personas se dejan bombardear por un imperativo de goce sin l\u00edmites, desde el consumo de im\u00e1genes de cuerpos perfectos promovidos por las aplicaciones de ejercicios, hasta el uso de medicaciones y el desempe\u00f1o del empresario exitoso de Instagram.\u00a0 Tales sujetos engendrados por el discurso capitalista se convierten ellos mismos en objetos de consumo. La br\u00fajula en nuestro tiempo fue ocupada por el m\u00e1s de goce en detrimento de la creencia en los ideales de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de toxicoman\u00eda generalizada o de adicciones contempor\u00e1neas se refiere a la l\u00f3gica del mercado que ofrece todo tipo de productos de consumo. \u00c9stos pueden llegar a hacer a las personas \u201cdependientes\u201d dando lugar a una relaci\u00f3n excesiva y pasando as\u00ed a tener el estatuto de drogas. Como podemos observar, tales objetos de consumo: internet, compras, tel\u00e9fono m\u00f3vil, pornograf\u00eda, juegos, no son sustancias t\u00f3xicas introducidas en el cuerpo; sin embargo, dan forma a una lista interminable de productos que hacen serie y obedecen al imperativo \u2018todos consumidores\u2019, gozando todos, de los mismos objetos.<\/p>\n<p>Ya el t\u00e9rmino toxicoman\u00edas en plural hace referencia a la singular relaci\u00f3n que un sujeto establece con una sustancia al ser introducida en el cuerpo. Luego, consideramos que hay personas usando la misma droga, con frecuencias y cantidades iguales, pero que el modo y la funci\u00f3n que tienen en la econom\u00eda libidinal, ser\u00e1n diferentes. Es innegable la pertinencia y la importancia de eso para todos nosotros que, en el Campo Freudiano, nos dedicamos a esa investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un recorte cl\u00ednico nos impulsa a pensar el lugar que el sujeto ocupa en lo que se conoce como la adicci\u00f3n al trabajo, el workaholic, com\u00fan en nuestra \u00e9poca y que, de alg\u00fan modo, se conjuga con la econom\u00eda ps\u00edquica del sujeto que presenta actos toxic\u00f3manos. La adicci\u00f3n instaura una relaci\u00f3n directa del ser hablante con el goce del cuerpo. Iteraci\u00f3n de un real sin ley que se encuentra encarnado y por ende compromete al ser hablante. Si por un lado se nota una \u201cfenomenolog\u00eda\u201d de la adicci\u00f3n como una <em>fixi\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/em> a trav\u00e9s del trabajo, por otro, vemos signos de la toxicoman\u00eda en el uso de una sustancia para tratar algo de la inquietud del cuerpo.<\/p>\n<p>Se trata de Y, profesional extremadamente dedicada, capaz de trabajar 36 horas sin descanso en el Servicio de Atenci\u00f3n M\u00e9dica de Urgencia. Trabajaba all\u00ed en un momento especialmente delicado como el de la pandemia cuando pas\u00f3 a ser requerida a\u00fan m\u00e1s. Incapaz de decir que no, pasaba las noches en el trabajo hasta llegar a un punto de agotamiento. Todo parec\u00eda ir bien hasta que empez\u00f3 a recurrir al uso inyectable de Mytedon<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Inicialmente lo utilizaba para dormir, en la imposibilidad de <em>desligarse<\/em>. Despu\u00e9s, lo empleaba diariamente para <em>anestesiarse<\/em> y no encontrarse con el desgaste de la relaci\u00f3n amorosa, con la irritaci\u00f3n constante, con las peleas, con la tristeza. Su relaci\u00f3n con el trabajo lleg\u00f3 a un punto tal que pasaba d\u00edas en el Servicio. Es all\u00ed cuando ocurre el <em>accidente<\/em>. Bajo los efectos de la droga, Y sufre un accidente de tr\u00e1nsito que da lugar a un Traumatismo Craneal Encef\u00e1lico. Tras meses en recuperaci\u00f3n, el hecho de estar <em>parada<\/em> en casa, entregada a tratamientos de rehabilitaci\u00f3n f\u00edsica, le resulta insoportable y esto hace que recurra al tratamiento anal\u00edtico.<\/p>\n<p>J.-M. Josson, comentador de este trabajo, destac\u00f3 que \u201cY es una mujer cuya posici\u00f3n como objeto del Otro no se sostiene en una fantas\u00eda, sino que la realiza en lo real. En su trabajo, ella es el objeto indispensable para el Otro, es el objeto del que el Otro carece fundamentalmente, aquel del cual el Servicio M\u00e9dico de Emergencia no puede prescindir, como indica su extrema dedicaci\u00f3n y su incapacidad para decir no.\u201d<\/p>\n<p>Solamente en el tratamiento por la palabra, alg\u00fan contorno permiti\u00f3 que una ficci\u00f3n pudiera aparecer: la code\u00edna era la droga de elecci\u00f3n de un compa\u00f1ero con quien vivi\u00f3 situ\u00e1ndose en una posici\u00f3n de objeto desecho y devastaci\u00f3n. R\u00e1pidamente surge una prisa, una agitaci\u00f3n y una insistencia de Y en retomar su vida profesional. La apuesta ha sido por hacer una escansi\u00f3n en el tiempo.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a esa apuesta, J.-M. Josson apunt\u00f3 lo siguiente: <em>\u201chacer una escansi\u00f3n en el tiempo para atemperar su prisa por recuperar su posici\u00f3n de objeto indispensable para el Otro, que es tambi\u00e9n lo que le da un lugar en el mundo\u201d<\/em>. Nos pidi\u00f3 que relat\u00e1ramos c\u00f3mo se hizo esta escansi\u00f3n, cu\u00e1les fueron los efectos recogidos y se pregunt\u00f3 si el accidente con su veh\u00edculo, bajo el efecto de mytedon, podr\u00eda ser interpretado como un pasaje al acto.<\/p>\n<p>De acuerdo con las indagaciones de J.-M. Josson sobre el manejo cl\u00ednico de la escansi\u00f3n del tiempo y de si el accidente de auto bajo efecto de la droga habr\u00eda sido un pasaje al acto, entendemos que la analista provoca alg\u00fan apaciguamiento al se\u00f1alar su intento de volver a un punto imposible, antes de la ca\u00edda. No hay forma de volver a cero y seguir como si nada hubiera ocurrido. \u00a1Hay un cambio, un antes y un despu\u00e9s! El trabajo va en la direcci\u00f3n de acompa\u00f1ar al sujeto a construir una peque\u00f1a invenci\u00f3n que pueda tratar tanto el cuerpo, como posibilitar un nuevo lugar en la vida profesional en tanto presenta secuelas motoras. Desde el <em>accidente,<\/em> ella no hizo m\u00e1s uso de la <em>medicaci\u00f3n<\/em>, nombre que se refiere al mytedon. El cuerpo, antes inserto en el movimiento fren\u00e9tico y man\u00edaco, es parado. El consumo de la sustancia y el pasaje al acto parecen ser respuestas a la angustia.<\/p>\n<p>Miller subraya que el pasaje al acto traduce la inscripci\u00f3n temporal del acto inevitable, bajo la forma de la urgencia<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Sinatra nos indica que \u201cel correlato esencial del momento del pasaje al acto es el dejar caer, es el sujeto que queda reducido al objeto y degradado en la funci\u00f3n de desecho, de resto &#8211; el sujeto cae identificado con el objeto <em>a<\/em> &#8211; capturado en una escena embarazosa, de m\u00e1xima angustia, perturbado por la emoci\u00f3n que pone en marcha la agitaci\u00f3n del cuerpo, pose\u00eddo por un empuje que lo pone en movimiento y lo precipita fuera de la escena\u201d.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Con Miller<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, podemos decir a su vez que \u201cel acto es, como tal, indiferente a su futuro, \u00e9l es fuera de sentido, indiferente a lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s. En el fondo, un acto es sin despu\u00e9s, \u00e9l es en s\u00ed. Para que haya acto, es necesario que el sujeto en \u00e9l sea modificado por un franqueamiento significante\u201d. El encuentro con la analista permiti\u00f3 al sujeto una escalera, un tiempo, al hablar fue posible hacer un contorno simb\u00f3lico, crear una distancia m\u00ednima con respecto al acto.<\/p>\n<p>El accidente con el veh\u00edculo posibilit\u00f3 ese efecto de apertura solo porque hab\u00eda all\u00ed una analista para recoger e intentar instaurar un tiempo de comprender. Fue preciso se\u00f1alar que no ten\u00eda c\u00f3mo volver a la vida anterior.<\/p>\n<p>Ese cuerpo entregado a un exceso indecible parece traer consigo la desaparici\u00f3n del sujeto. En efecto, el acto toxic\u00f3mano est\u00e1 vac\u00edo del sujeto del inconsciente y de significaci\u00f3n. As\u00ed, la ausencia de articulaci\u00f3n simb\u00f3lica nos permite situar la intoxicaci\u00f3n por la sustancia o por la adrenalina del trabajo como operaciones de suplencia, un exceso de cuerpo a trav\u00e9s del cual el sujeto fija lo intolerable y produce una nueva envoltura corporal. En ese anudamiento no sintom\u00e1tico, \u201cel exceso busca un cuerpo&#8230; y una parada\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con ese recorte, retomamos la cuesti\u00f3n del encuentro de la red TyA, entre el rechazo y la elecci\u00f3n inconsciente. Circunscribimos que el modus operandi de ese sujeto, del goce con el trabajo sin intervalos ni l\u00edmite, va en la direcci\u00f3n del rechazo del inconsciente. Por otro lado, \u00bfd\u00f3nde situar\u00edamos la elecci\u00f3n? Esta ser\u00eda posible en la medida en que la ca\u00edda produjo un lapso, instaurando para ese hablar una apertura al tiempo de comprender: \u00bfPor qu\u00e9 no busqu\u00e9 una analista antes?<\/p>\n<h6><em>Traducido por Tom\u00e1s Verger <\/em><\/h6>\n<h6><em>Participan: Al\u00e9ssia Fontenelle,<\/em> <em>Cl\u00e1udia Reis, Marcelo Quint\u00e3o, Pablo Sauce, Rodrigo Abecassis,<br \/>\nTiago Barbosa<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u2003 Ver en Lacan, J., El atolondradicho, <em>Otros escritos<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012, p. 507: \u201cLo no ense\u00f1able, lo hice matema al asegurarlo con la fixi\u00f3n de la opini\u00f3n verdadera, fixi\u00f3n escrita con una x, pero no sin recurso al equ\u00edvoco\u201d.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u2003 Analg\u00e9sico opioide sint\u00e9tico, cuya sustancia es el clorhidrato de metadona, que presenta caracter\u00edsticas analg\u00e9sicas similares a la morfina.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u2003 Miller, J.-A., Jacques Lacan: observaciones sobre su concepto de pasaje al acto, en <em>Suicidio, medicamentos y orden p\u00fablico<\/em>, C. Bard\u00f3n y M. Puig (comp.), Madrid, Gredos, 1988.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u2003 Sinatra, E., <em>Adixiones<\/em>, Buenos Aires, Grama, 2020. p.34.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u2003Miller, J.-A., <em>op. cit.<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u2003 Le Poulichet, S., <em>La obra del tiempo en psicoan\u00e1lisis<\/em>, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1996.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Wilma Faria (Belo Horizonte, Brasil) Es con el psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana que podemos situar las toxicoman\u00edas en el campo del m\u00e1s de goce, de acuerdo al modo con el que cada sujeto har\u00e1 uso de la droga en su cuerpo. 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