{"id":244,"date":"2026-01-14T00:07:46","date_gmt":"2026-01-14T00:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/a-teoria-do-parceiro\/"},"modified":"2026-01-14T02:45:39","modified_gmt":"2026-01-14T02:45:39","slug":"la-teoria-del-partenaire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/la-teoria-del-partenaire\/","title":{"rendered":"LA TEOR\u00cdA DEL PARTENAIRE"},"content":{"rendered":"<h6>Jacques-Alain Miller<\/h6>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del siglo 20 ha sido la de lo real en la medida misma en que el discurso de la ciencia,\u00a0 se ha adue\u00f1ado singularmente del lenguaje, se lo sustrajo a la ret\u00f3rica, y tom\u00f3 el camino de medir el lenguaje, no con la verdad sino con lo real.<\/p>\n<p>Lo que lo anuncia desde el comienzo del siglo, como reto\u00f1o de la empresa de Frege, es la famosa teor\u00eda de las descripciones definidas de Bertrand Russell (1905) que conciernen el nombre propio y eval\u00faan en qu\u00e9 medida el nombre propio ser\u00eda dar nombre a lo que es verdaderamente, es decir a lo que es real.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica que procede de esta tradici\u00f3n tiene como n\u00facleo la teor\u00eda de la referencia. \u00bfEn qu\u00e9 medida el lenguaje puede o no alcanzar lo real? \u00bfC\u00f3mo se anudan el lenguaje y lo real? &#8211; en tanto que el lenguaje es potencia de semblante &#8211; en tanto que el lenguaje tiene el poder de hacer existir ficciones. De all\u00ed la idea, que podr\u00eda ocurrir que en relaci\u00f3n con lo real el lenguaje est\u00e9 enfermo, enfermo de la ret\u00f3rica que lo colma, y ser\u00eda necesario curarlo por medio de una terap\u00e9utica apropiada, para que sea verdaderamente conforme a lo real.<\/p>\n<p>Esa es toda la ambici\u00f3n de Wittgenstein y de sus herederos, realizar una terap\u00e9utica del lenguaje, hasta considerar a la filosof\u00eda misma como una enfermedad que testimonia de la infecci\u00f3n que vehicula el lenguaje como potencia de ficciones. No se tratar\u00eda de resolver las cuestiones filos\u00f3ficas, sino mostrar que no se plantear\u00edan si uno se curara del lenguaje, si se lo hace marchar al paso de lo real.<\/p>\n<p>Es lo que condujo a Lacan a pasar del Nombre del Padre, al Padre del Nombre. No es vana ret\u00f3rica. La nominaci\u00f3n &#8211; dar nombres a las cosas, que es el sesgo por el cual Frege y Russell empezaron su cuestionamiento del lenguaje com\u00fan &#8211; no es la comunicaci\u00f3n, no es el parloteo. La nominaci\u00f3n es saber c\u00f3mo el parloteo puede anudarse con algo real.<\/p>\n<p>En nuestro vocabulario, la funci\u00f3n del padre permite dar un nombre a las cosas, es decir pasar de lo simb\u00f3lico a lo real. De ese Nombre del Padre &#8211; Lacan lo dice una vez y \u00c9ric Laurent lo ha hecho pasar a nuestro uso corriente -, se puede prescindir a condici\u00f3n de servirse de \u00e9l. Prescindir quiere decir que el Nombre del Padre deriva del concepto del edipo, no es lo real.<\/p>\n<p>El Nombre del Padre es un semblante relativo que se hace tomar como real. El Nombre del Padre no es del orden de lo que no cesa de escribirse. Por eso Lacan promovi\u00f3 en el lugar del Nombre del Padre, el s\u00edntoma como aquello que en la dimensi\u00f3n propia del psicoan\u00e1lisis, no cesa de escribirse, es decir como equivalente de un saber en lo real. Cuando hay Nombre del Padre, es en tanto que una especie de s\u00edntoma, nada mas.<\/p>\n<p><strong>\u00bf<\/strong><strong>El<\/strong> <strong>s\u00edntoma es una ley?<\/strong><\/p>\n<p>Si es una ley, es una ley particular de un sujeto. Y podemos preguntarnos en qu\u00e9 condiciones puede pensarse que hay s\u00edntoma para un sujeto.<\/p>\n<p>Si es real, es un real muy particular porque ser\u00eda un real para Uno, por lo tanto no para el Otro. Es un real que no puede abordarse sino uno por uno. Tiene muchas consecuencias constatarlo. Eso cuestiona lo que pertenece a lo real para la especie humana.<\/p>\n<p>Si hay s\u00edntoma para cada uno de aquellos que hablan, eso quiere decir que a nivel de la especie hay un saber que no est\u00e1 inscripto en lo real, un saber que concierne a la sexualidad. A ese nivel no hay lo que llamamos \u201cinstinto\u201d, que de manera invariable y t\u00edpica para una especie, se dirige hacia el partenaire.<\/p>\n<p>El deseo no puede suplirlo, porque el deseo es una pregunta. Es la perplejidad sobre la cuesti\u00f3n. La pulsi\u00f3n tampoco porque no da ninguna seguridad en cuanto a ese Otro a nivel de losexual.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, en aquello que lo anima en cuanto a una competici\u00f3n, a\u00a0 una referencia con la ciencia, la existencia del s\u00edntoma obliga a modificar el concepto que tenemos del saber en lo real. Si hay s\u00edntoma, entonces no hay saber en lo real en lo que concierne a la sexualidad.<\/p>\n<p>Si hay s\u00edntoma, como lo que no cesa de escribirse para un sujeto entonces, correlativamente hay un saber que no cesa de no escribirse, un saber especial. No es el saber en lo real en tanto que no cesa de escribirse. Si hay s\u00edntoma, es que debe haber para la especia humana un saber que no cesa de no escribirse. All\u00ed est\u00e1 la demostraci\u00f3n que Lacan trata de hacer surgir de la experiencia anal\u00edtica. Si hay s\u00edntoma, entonces no hay relaci\u00f3n sexual, si hay no relaci\u00f3n sexual, hay una ausencia de saber en lo real en lo que concierne a la sexualidad. Es muy dif\u00edcil demostrar una ausencia de saber en lo real. \u00bfQu\u00e9 es lo que nos pone ante esta ausencia de saber en lo real en la experiencia anal\u00edtica?<\/p>\n<p>Es aquello de lo que tenemos experiencia por el psicoan\u00e1lisis en cada caso que se expone en la experiencia anal\u00edtica. Lacan nos hizo percibir el valor, y era necesario que \u00e9l lo formule para que se vuelva una evidencia, es la funci\u00f3n determinante, en cada caso de un encuentro, una casualidad, un cierto azar, un cierto \u201cno estaba escrito\u201d.<\/p>\n<p>Esto se expone, se pone en evidencia con una pureza especial en el relato que un sujeto puede hacer de la g\u00e9nesis de su homosexualidad, o el mal encuentro, una instancia que de alg\u00fan modo estalla, a la que el sujeto le atribuye luego f\u00e1cilmente su orientaci\u00f3n sexual, pero tambi\u00e9n el encuentro con ciertas palabras que van a decidir para un sujeto investiduras fundamentales que condicionar\u00e1n luego el modo con el cual se relacionar\u00e1 con la sexualidad. Y luego, siempre en todos los casos, el goce sexual se presenta bajo las especies, lo sabemos, del traumatismo. Es decir no preparado, no arm\u00f3nico con lo que ya estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, la constancia propia que podemos encontrar en la experiencia anal\u00edtica es precisamente la contingencia. Lo que encontramos como una constante, es esta variabilidad misma. Y la variabilidad quiere decir algo. Quiere decir que no hay un saber pre inscripto en lo real. Esta contingencia decide el modo de goce del sujeto. En eso se pone en evidencia la ausencia de saber en lo real cuando se trata de la sexualidad y del goce. Pone en evidencia un cierto \u201cno est\u00e1 escrito\u201d. Eso se encuentra. A partir de all\u00ed, lo que tiene funci\u00f3n de real, de referencia no es \u201cno cesa de escribirse\u201d, es un \u201cno cesa de no escribirse\u201d, es decir exactamente la relaci\u00f3n sexual como imposible.<\/p>\n<p>Lacan se plante\u00f3 la pregunta, me atrever\u00eda a decir de un modo torturado, acerca de saber en qu\u00e9 medida pod\u00eda demostrarse. El real del que all\u00ed se trata es de una nueva especie completamente diferente del real de la ciencia. \u00bfC\u00f3mo demostrar una ausencia de saber?<\/p>\n<p>A sabiendas, se queda un poco por detr\u00e1s en relaci\u00f3n con este termino de demostraci\u00f3n. Por eso puede decir: \u201cLa experiencia anal\u00edtica atestigua de un real, da testimonio de un real\u201d. Es como si en nuestro campo, la contingencia regular que encontramos en todos los casos, atestiguara sobre lo imposible. De alg\u00fan modo es una demostraci\u00f3n de lo imposible por la contingencia. Voy a escribir este triangulo. Lo imposible, el \u201cno cesa de no escribirse\u201d, que es lo propio de la no relaci\u00f3n sexual que abrevio NRS. Lo necesario para cada uno es el \u201cno cesa de escribirse\u201d del s\u00edntoma. Y si constatamos el hecho del s\u00edntoma, nos remite en cada caso a ese NRS. Lo contingente del \u201ccesa de no escribirse\u201d de alg\u00fan modo da pruebas y aparece bajo estas dos formas esenciales: el encuentro con el goce y el encuentro con el Otro que podemos abreviar con el t\u00e9rmino amor.<\/p>\n<p>El amor quiere decir que la relaci\u00f3n con el Otro no se establece por ning\u00fan instinto en ese contexto. No es directo, sino mediado por el s\u00edntoma. Por eso Lacan pod\u00eda definir el amor por el encuentro, en el partenaire de los s\u00edntomas, de los afectos, de todo lo que marca en \u00e9l y cada uno la huella de su exilio de la relaci\u00f3n sexual. En ning\u00fan caso el Otro es el partenaire fundamental del sujeto. No es la Otra persona, no es el Otro como lugar de la verdad. El partenaire del sujeto por el contrario, es como siempre fue percibido en el psicoan\u00e1lisis, algo de s\u00ed mismo: su imagen &#8211; es la teor\u00eda del narcisismo que Lacan retoma en \u201cEl estadio del espejo\u201d &#8211; , su objeto <em>a<\/em>, su <em>plus de gozar<\/em>, y fundamentalmente sin duda, el s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Este es un esbozo de la teor\u00eda del partenaire.<\/p>\n<p><strong>Un complemento a la teor\u00eda del sujeto<\/strong><\/p>\n<p>Hace mucho tiempo, cuando yo era fil\u00f3sofo, extraje de la ense\u00f1anza de Lacan lo que llam\u00e9 la teor\u00eda del sujeto. Reuniendo un cierto n\u00famero de consideraciones bajo el t\u00edtulo \u00abteor\u00eda del sujeto\u00bb, respond\u00eda a una invitaci\u00f3n de Lacan mismo que en varias ocasiones refiri\u00f3 el sujeto del inconsciente al cogito cartesiano que el hab\u00eda rescrito, modificado, variado. Esta teor\u00eda del sujeto estaba hecha para permitirle a esta ense\u00f1anza de Lacan comunicarse con las filosof\u00edas, en particular con la filosof\u00eda cartesiana, los fil\u00f3sofos post cartesianos, especialmente la filosof\u00eda cr\u00edtica de Kant, de Fichte, y la filosof\u00eda fenomenol\u00f3gica de Husserl.<\/p>\n<p>Esta perspectiva, esta tentativa, ciertamente fechada, no apela de mi parte a ninguna retractaci\u00f3n sino a un complemento. Ese complemento a la teor\u00eda del sujeto es la teor\u00eda del partenaire.<\/p>\n<p><strong>El partenaire-Dios, bifaz<\/strong><\/p>\n<p>El<em> cogito<\/em> cartesiano mismo \u201cpienso luego soy\u201d, tiene un partenaire, no es para nada solipsista. Tiene un partenaire en el juego de la verdad. Sin duda, no puede jugarse al juego de la verdad sin un partenaire.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el partenaire? En primer lugar, sus propios pensamientos. Su primer partenaire es su propio \u201cyo pienso\u201d. Pero decir que es su \u201cyo pienso\u201d ya ser\u00eda decir demasiado, porque solo puede aislar su \u201cyo pienso\u201d entre sus pensamientos si deja de confundirse con sus pensamientos, si a esos pensamientos que tiene deja de pensarlos pura y simplemente.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo deja \u00e9l de confundirse con esos pensamientos qu\u00e9 tiene? Cuando se interroga a prop\u00f3sito de sus pensamientos. Cuando se interroga sobre sus pensamientos, evidentemente se diferencia de ellos &#8211; se interroga\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 idea! &#8211; acerca de saber si son verdaderos, y acerca de saber c\u00f3mo saber si son verdaderos o no. Esto basta para introducir el gusano en el fruto; el fruto de sus pensamientos. La cuesti\u00f3n de la verdad introduce el gusano. Cuesti\u00f3n de la verdad que no es diferente en Descartes de la cuesti\u00f3n de la referencia, porque se trata de saber si el pensamiento alcanza o no lo real, traduci\u00e9ndolo en nuestros t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la verdad hace surgir inmediatamente la instancia de la mentira con la forma del Otro que enga\u00f1a. Ese es entonces el partenaire que surge para Descartes. Un otro imaginario sin duda, ficticio, el Otro que enga\u00f1a, que le pone esas ideas en la cabeza. Juega su partida con ese Otro. Las <em>Meditaciones<\/em> de Descartes es la partida que juega con el Otro que enga\u00f1a, el Otro del cual los pensamientos de Descartes no ser\u00edan sino las producciones ilusorias que produce a fin de extraviarlo.<\/p>\n<p>Esta partida con el Otro enga\u00f1oso de entrada parece perdida, porque el sujeto concede a este Otro la omnipotencia &#8211; \u201ct\u00fa puedes hacer todo\u201d -, y entonces la potencia de enga\u00f1arlo en todos sus pensamientos incluso aquellos que le parecen m\u00e1s seguros. La partida es desigual, radicalmente desigual. El Otro enga\u00f1oso de entrada le sustrae, se lleva toda la apuesta, que son su propios pensamientos que el sujeto cartesiano pone en juego:\u00bfqu\u00e9 es lo que valen? Y el Otro al que imagin\u00f3 pasa el rastrillo. Todos pueden ser enga\u00f1osos todos pueden no valer nada. Ninguno lleva en s\u00ed mismo la marca de la verdad. No le queda nada. \u201cTodo est\u00e1 perdido, menos el honor\u201d, agreg\u00f3 un rey de Francia.<\/p>\n<p>Lo que le da el encanto al cuento cartesiano, es que el sujeto encuentra el resorte de su triunfo en esta derrota radical misma. En esta renuncia a todo tener, en esta pobreza radical, despojado de todo por el Otro que puede todo, precisamente all\u00ed \u00e9l encuentra su ser. Lo encuentra en un puro \u201cyo pienso\u201d seccionado de todo complemento de objeto, un \u201cyo pienso\u201d exactamente absoluto, en el sentido propio, en el sentido etimol\u00f3gico, es decir un \u201cyo pienso\u201d seccionado, cortado.<\/p>\n<p>Ese es el punto donde como por milagro el pensamiento y lo real coinciden. Una vez salvada esa nadita que le queda como un residuo del Otro-que-puede-todo, todo est\u00e1 ganado. Un nuevo imperio se ha ganado, puesto que poco a poco el sujeto del cogito recupera su aut\u00e9ntico partenaire, es decir el Otro que no enga\u00f1a, y est\u00e1 evacuado de la ficci\u00f3n del Otro que enga\u00f1a.<\/p>\n<p>Es completamente diferente continuar la partida con un Otro que no enga\u00f1a. Omnipotente sin duda, pero veraz, porque la omnipotencia &#8211; es el axioma de Descartes &#8211; se ver\u00eda disminuida por la mentira. La mentira testimoniar\u00eda siempre de un menos ser. Omnipotencia, por lo tanto confiable. Un partenaire confiable, incluso si es omnipotente, es impotente, los deja en paz. Es lo que Descartes conquista en sus <em>Meditaciones,<\/em> un Otro que lo deja en una paz regia.<\/p>\n<p>La ventaja del Dios de Descartes &#8211; seguimos viviendo con los intereses de lo que gan\u00f3 entonces -, es que no tenemos que inquietarnos por \u00e9l. No los va a atacar por la espalda, no va a jugarles una mala pasada. No les va a hacer una jugarreta, sorprenderlos. No va a reclamar sacrificios. Lo maravilloso es que ese Otro omnipotente se queda muy tranquilo. Es todo lo que ha dicho de una vez y para siempre. Se le puede tener confianza, ocuparse de cosas serias, no va a molestarlos. Esta cosa seria consiste, como dice.<\/p>\n<p>Descartes, en hacerse amo y poseedor de la naturaleza, ese Otro no tiene nada que decir sobre la cuesti\u00f3n. Por otra parte, no tiene nada que decir sobre nada. \u00a1Omnipotente! Omnipotente al punto de no poder mentir. Es el giro extraordinario de Descartes. El Otro es tan poderoso, puede tanto todo, que no puede mentir. Eso lo disminuir\u00eda. No es digno de \u00e9l. No es conforme a su definici\u00f3n l\u00f3gica. Es el silencio divino. Ese silencio, es divino. Por otra parte, es lo que nos permite decir tonter\u00edas tranquilamente porque esperamos que venga aqu\u00ed a hacer sonar las campanas.<\/p>\n<p>A Descartes le debemos el Dios de los fil\u00f3sofos. \u00c9l es quien lo puso en el mundo. Fue ayudado por la teolog\u00eda que hizo mucho para amordazar a Dios, pero eso se realiz\u00f3 verdaderamente con Descartes. El Dios para la ciencia. El Dios deducido, deducido l\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Ese Dios, ese partenaire-Dios, no tiene nada que ver con el Dios del texto, el Dios escrudi\u00f1ado en el significante b\u00edblico. Nada que ver, salvo el creacionismo, pero dejo eso de lado. El Dios del texto b\u00edblico es un Dios atormentado, un Dios mentiroso y atormentado, caprichoso y furibundo, irritado, y que hace trampas imposibles para la humanidad, como inventar el delegarles a su hijo para saber lo que van a hacer, y c\u00f3mo \u00e9l mismo podr\u00e1 sostenerse. Pascal o Kierkegaard se relacionaban con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y era un asunto muy distinto. Tener ese partenaire para jugar la partida no introduce para nada a la quietud, sino mas bien al temor y al temblor.<\/p>\n<p>La diferencia entre esos dos Dioses partenaires, es que este tiene deseo y que el Dios de la ciencia no lo tiene.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 1 de la teor\u00eda del partenaire concierne de este modo al partenaire Dios, que es bifaz.<\/p>\n<p><strong>El partenaire-psicoanalista deseo<\/strong><\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 2 podr\u00eda ser el psicoan\u00e1lisis en la medida en que el sujeto va a buscar all\u00ed y, esperamos, encuentra un partenaire nuevo que es el psicoanalista. El partenaire psicoanalista, \u00bfse parece al partenaire Dios ciencia o al partenaire Dios deseo? Est\u00e1n ambos. Por un lado, est\u00e1 el analista-ciencia. Se busca al analista patentado, confiable a largo plazo, no caprichoso, invariable, al menos que no se mueva demasiado. Lacan llegaba a imaginar a este emparejamiento comparando al analista al muerto en la partida de bridge, y entonces invitaba al analista a mantener una posici\u00f3n cadaverizada, a reducir su presencia\u00a0 a una funci\u00f3n del juego, y a tender a confundirse con el sujeto supuesto saber.<\/p>\n<p>Pero por otro lado, est\u00e1 el analista-deseo. Incluso si su silencio es divino, su funci\u00f3n comporta que hable al menos de tanto en tanto. Lo que llamamos interpretar. Lo que lleva al sujeto a interpretar los dichos del analista. Desde el momento que el analista habla y que se lo interpreta, eso pone su deseo en juego. Y no se retrocedi\u00f3 en hacer del deseo del analista una funci\u00f3n de la partida que se juega en el an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Si planteamos la cuesti\u00f3n de saber si el analista se parece al partenaire-Dios ciencia o al partenaire-Dios deseo, nos vemos forzados a decir que se parece a los dos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que obliga a medirlo con el partenaire divino? Sin duda es mas razonable medirlo con el partenaire en la vida, con el partenaire de la vida. Es un hecho de observaci\u00f3n corriente que se recurre al partenaire-analista cuando se tiene alguna dificultad con su partenaire en la vida. Esto se descubre en el psicoan\u00e1lisis, a veces desde el comienzo y a veces en el curso del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Se quejan de su partenaire de la vida con el partenaire analista de diversas formas. Esto ocupa fenomenol\u00f3gicamente una parte considerable del tiempo de las sesiones. Muy a menudo vienen a buscar al partenaire analista para preguntarse lo que hacen con su partenaire de la vida, c\u00f3mo pudieron pensar en emparejarse con esta plaga. Por lo tanto, muy a menudo se recurre al partenaire analista para soportar al partenaire de la vida, por ejemplo para descifrarlo, cuando no se llega a comprender lo que dice, las se\u00f1ales que emite, los mensajes ambiguos, equ\u00edvocos, quiz\u00e1 malintencionados, que les destina, como si hablara con enigmas. Vienen a tratar la pregunta por el deseo del partenaire, con el partenaire analista. A menudo tambi\u00e9n porque est\u00e1n heridos por lo que dice el partenaire de la vida.<\/p>\n<p>En reglas generales, una mujer no logra soportar lo que dice su hombre. Tampoco logra soportar lo que dice su madre. Esto puede extenderse, y toda regla es susceptible de excepci\u00f3n. Del lado del hombre, muy a menudo, el problema es no llegar a elegir su partenaire, no llegar a estar seguro que es el bueno, si se tienen varios, o que es el bueno si se tiene uno. Cuando no se lo tiene, cuando se piensa que no se tiene partenaire, se preguntan por qu\u00e9. \u00bfQu\u00e9 es lo que obstaculiza tener uno? En todos los casos, recurrir al an\u00e1lisis es introducir un partenaire suplementario en la parte que se juega para el sujeto con el partenaire eventualmente imaginario.<\/p>\n<p><strong>La cl\u00ednica, es el partenaire<\/strong><\/p>\n<p>Inmediatamente, podemos llegar a decir que lo que llamamos la cl\u00ednica es el partenaire. En el an\u00e1lisis, el partenaire es lo real como imposible de soportar. A veces, el verdadero partenaire son los pensamientos, como para Descartes desde el comienzo. Puede ocurrir que el sujeto no logre soportar los pensamientos que le llegan y que sean ellos los que lo persiguen. Juega su partida con los pensamientos. \u00bfC\u00f3mo llegar a no pensarlos, a pensar en otra cosa? Luego, eventualmente se encuentra atrapado de nuevo por sus pensamiento. Se esfuerza en anular su propio \u201cyo pienso\u201d, por ejemplo, intoxicarlo, anestesiarlo. Se hace astuto con los pensamientos. Ah\u00ed juega su partida. All\u00ed tambi\u00e9n, en ciertas formas cl\u00ednicas, puede sobrevenir la idea de suicidio, siendo el suicidio una manera radical de divorciarse de sus pensamientos.<\/p>\n<p>A veces, el partenaire esencial, es el cuerpo, el cuerpo que hace lo que le viene en gana. Es lo que encontramos en la histeria de conversi\u00f3n, menos frecuente de todos modos en nuestros d\u00edas, menos popular, o en la cl\u00ednica psicosom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Poder recurrir al an\u00e1lisis, finalmente siempre es sustituir una pareja por otra, o al menos superponer una pareja a otra. Por otra parte, cuando hay conjunci\u00f3n, nunca se lo toma muy bien. Se opone, lo tolera, eventualmente entra a su vez en an\u00e1lisis. Como lo he ya mencionado, el c\u00f3nyuge no siempre es la persona a la que los unen los lazos del matrimonio, ni tampoco la persona con quien comparten el lecho, el concubino.<\/p>\n<p>Lo que llamamos histeria femenina se produce cuando el partenaire c\u00f3nyuge es el padre. Se ha hecho de ello una categor\u00eda cl\u00ednica aparte. Por supuesto, le partenaire c\u00f3nyuge puede tambi\u00e9n ser la madre. \u00bfA qu\u00e9 llamamos obsesivo? Se ha llamado obsesivo al sujeto cuyo partenaire es el pensamiento.\u00a0 Se habla, en el caso del hombre de las ratas, de la dama de sus pensamientos. Mas bien son sus pensamientos sobre la dama. Exactamente, goza con sus pensamientos. Llamamos paranoico a aquel cuyo partenaire es lo que dicen los otros y que lo apuntan de mala manera.<\/p>\n<p>El partenaire tiene muchos rostros. Para decirlo con una sola palabra que parece erudita, el partenaire es multifigural. Muchas variedades, diversidades, pero siempre busquen el partenaire. No hipnotizarse con la posici\u00f3n del sujeto, sino plantear la pregunta: \u00bfcon qui\u00e9n juega su partida?<\/p>\n<p>En el psicoan\u00e1lisis, el partenaire es una instancia con la cual el sujeto est\u00e1 ligado de manera esencial, una instancia que le es problem\u00e1tica, es decir que, por momentos, es un enigma.<\/p>\n<p><em>Las versiones lacanianas del partenaire subjetivo.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 puede aislarse el partenaire tomado en ese sentido? En primer lugar el sujeto no llega a soportarlo, es decir no llega a la homeostasis, a reducirlo en la homeostasis que mantiene. Es lo que al inicio surgi\u00f3 en el psicoan\u00e1lisis como el traumatismo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el sujeto goza repetitivamente de eso, como en el an\u00e1lisis. En general, eso se pone en evidencia. Es decir que el partenaire tiene estatuto de s\u00edntoma. El partenaire-s\u00edntoma sin duda es la f\u00f3rmula m\u00e1s general para recubrir el partenaire multifigural. All\u00ed podemos inscribir un peque\u00f1o retorno a Lacan, quien se ha planteado desde el comienzo la cuesti\u00f3n de saber qui\u00e9n es el partenaire fundamental del sujeto.<\/p>\n<p>La primera respuesta que di\u00f3 a partir de 1953, es \u201cotro sujeto\u201d. Es una concepci\u00f3n dial\u00e9ctica del psicoan\u00e1lisis. Era la introducci\u00f3n de Hegel en el psicoan\u00e1lisis. En esta noci\u00f3n hay s\u00edntoma cuando el Otro sujeto que es vuestro partenaire fundamental no reconoce vuestro deseo. Entonces regreso al analista como el sujeto capaz de reconocer los deseos que no han sido reconocidos como hac\u00eda falta en su tiempo por el partenaire sujeto.<\/p>\n<p>Esta sensacional introducci\u00f3n de Hegel en el psicoan\u00e1lisis, completamente descabellada fue presentada por Lacan como un retorno a Freud.<\/p>\n<p>\u00bfEs una simple vestimenta? \u00bfEra un simple travestido? No podemos decir eso. En primer lugar porque Lacan fue a los textos de Freud. Produce un renacimiento de la lectura de Freud, incluso un primer nacimiento, porque nunca fueron hasta ese momento, trabajados de esa manera. Pero m\u00e1s all\u00e1, ten\u00eda una necesidad profunda de que esta introducci\u00f3n de Hegel en el psicoan\u00e1lisis se traduzca como un retorno a Freud.<\/p>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9? La dial\u00e9ctica implica que el Otro sujeto, sim\u00e9tricamente se funda tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n intersubjetiva. Si se reconoc\u00eda al paciente como un sujeto que tiene que realizarse en la operaci\u00f3n anal\u00edtica, su interlocutor, su partenaire ten\u00eda que ser tambi\u00e9n un sujeto que se realiza en la misma operaci\u00f3n. De all\u00ed la necesidad l\u00f3gica de poner en valor el sujeto Freud, aquel que fund\u00f3 el psicoan\u00e1lisis en la operaci\u00f3n anal\u00edtica misma. Tambi\u00e9n necesitaba que esta introducci\u00f3n de Hegel se presente como un retorno al sujeto Freud, aquel que invent\u00f3 el psicoan\u00e1lisis por la mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica de sus pacientes. Como derivaci\u00f3n, eso val\u00eda para Lacan mismo en tanto que reinventaba el psicoan\u00e1lisis tras los pasos de Freud.<\/p>\n<p>En esta orientaci\u00f3n inicial, la parte del sujeto era concebida como la que juega siempre con otro sujeto, incluso otros sujetos, seg\u00fan el momento de su historia, como no queriendo reconocerlo \u00e9l mismo como sujeto. All\u00ed, el analista deb\u00eda sustituir al Otro sujeto hist\u00f3ricamente reticente.<\/p>\n<p>Ciertamente, Lacan tom\u00f3 ese punto de partida. No se qued\u00f3 all\u00ed. Pero la problem\u00e1tica del partenaire permanece como un hilo de toda su investigaci\u00f3n. Conlleva &#8211; es lo que constituye el defecto de una teor\u00eda del sujeto &#8211; que el sujeto es incompleto en tanto tal, que necesita un partenaire. En conjunto se trata de saber a qu\u00e9 nivel lo necesita.<\/p>\n<p>El primer partenaire que Lacan invent\u00f3, en efecto en la v\u00eda de Freud y de su \u201cIntroducci\u00f3n al narcisismo\u201d , era el partenaire-imagen. Lo que cuenta \u201cEl estadio del espejo\u201d, es que el partenaire esencial del sujeto es su imagen. Y esto en raz\u00f3n de una incompletitud org\u00e1nica de nacimiento llamada prematurez.\u00a0 Incluso es el partenaire narcisista. De all\u00ed Lacan invent\u00f3 ese partenaire fascinante, porque no es especular, ese partenaire abstracto y esencial, del que encontramos sin embargo su lugar en la mediaci\u00f3n filos\u00f3fica: el partenaire simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Hemos aprendido a situar el sujeto frente a ese doble partenaire, el bueno y el malo, el partenaire del sentido y el partenaire del deseo. Con eso hicimos nuestro aprendizaje.<\/p>\n<p><strong>La serie de los partenaires<\/strong><\/p>\n<p>Prosigo con mi declinaci\u00f3n de las versiones lacanianas del partenaire subjetivo.<\/p>\n<p>El primero de esos partenaires es el partenaire-imagen y el segundo el partenaire-s\u00edmbolo. De este modo se esboza una serie \u00bfCu\u00e1l es? Vale la pena situarla desde el comienzo. El t\u00e9rmino de la serie de los partenaires es el partenaire-s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>imagen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>s\u00edmbolo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>s\u00edntoma <\/strong><\/p>\n<p><em>Jugar su partida<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un partenaire? Sencillamente es aquel con el que se juega la partida.<\/p>\n<p>Podemos referirnos a la etimolog\u00eda con lo que esta implica de aleatorio o de contingente &#8211; siendo lo contingente la marca misma del significante, ligado al significante.<\/p>\n<p>Nuestro t\u00e9rmino partenaire procede del<em> partner<\/em>, palabra inglesa importada en la lengua francesa en la segunda mitad del siglo XVIII &#8211; ese siglo tan franc\u00e9s en el mundo, porque es la \u00e9poca en que la globalizaci\u00f3n era la de la lengua francesa.\u00a0 Para nosotros ya es el pasado remoto, porque la nueva lengua global procede del ingl\u00e9s. Ciertamente, no es ya el ingl\u00e9s de los ingleses, e incluso apenas el ingl\u00e9s de los americanos. Es un ingl\u00e9s que es una <em>lingua franca<\/em>, una suerte de lunfardo ingl\u00e9s universal.<\/p>\n<p>Ese t\u00e9rmino ingl\u00e9s <em>partner<\/em> fue tomado del franc\u00e9s antiguo, curiosamente del t\u00e9rmino <em>par\u00e7onier<\/em> que significa \u201casociado\u201d. Partenaire podr\u00eda ser la traducci\u00f3n de la palabra asociado. El partenaire tambi\u00e9n es el asociado con el cual se baila tanto como aquel con el que se ejerce una profesi\u00f3n, una disciplina, o con quien se practica un deporte. Tambi\u00e9n es aquel con quien se conversa e igualmente aquel con quien se coge. Se act\u00faa en connivencia con el partenaire en una \u201cpartida\u201d.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino partida merecer\u00eda que nos detengamos, que se ubiquen sus paradojas, que llegan hasta los del objeto parcial, como decimos en psicoan\u00e1lisis, y de donde Lacan ha forjado su objeto <em>a<\/em>. El t\u00e9rmino parte designa el elemento del todo. Es lo que formula en primer lugar el diccionario<em> Robert<\/em>. En la serie de definiciones descubrimos, de las traducciones sem\u00e1nticas que propone el diccionario de manera siempre ambigua, equ\u00edvoca,\u00a0 que el t\u00e9rmino parte, designa tambi\u00e9n el todo mismo, en tanto que implica partes que componen a ese todo. Por esto el t\u00e9rmino partida est\u00e1 ligado al juego. Designa tanto la convenci\u00f3n inicial de los jugadores &#8211; es un uso de la lengua cl\u00e1sica &#8211; como la duraci\u00f3n misma del juego, \u201cal final del cual se designan los ganadores y perdedores\u201d, dice <em>Robert<\/em>.<\/p>\n<p>Si esbozo una teor\u00eda del partenaire es en tanto que el sujeto lacaniano, aquel con el cual nos relacionamos, aquel con el que tenemos que v\u00e9rnosla en psicoan\u00e1lisis, est\u00e1 esencialmente comprometido en una partida. Tiene de manera esencial, no contingente, sino necesaria, de estructura, un partenaire. El sujeto lacaniano es impensable sin un partenaire.<\/p>\n<p>Decir eso es dar cuenta de lo que tiene de esencial para el sujeto lo que llamamos, a partir de Lacan, la experiencia anal\u00edtica &#8211; que no es otra cosa sino una partida, una partida que se juega con un partenaire. La cuesti\u00f3n es saber c\u00f3mo comprender lo que puede tener de esencial para un sujeto la partida de psicoan\u00e1lisis, en el sentido en que decimos \u201cla partida de cartas\u201d. \u00bfC\u00f3mo dar cuenta de este valor que puede tomar la partida de psicoan\u00e1lisis para un sujeto, como no sea planteando que existe fundamentalmente, y por fuera incluso de este compromiso, que puede hacerse o no hacerse, una partida ps\u00edquica que es inconsciente?<\/p>\n<p>El sujeto como tal siempre est\u00e1 comprometido, lo sepa o no, en una partida. Esto supone que ya existe el psicoan\u00e1lisis, y que a partir de ese hecho tratamos de imaginar los fundamentos, lo que conduce a la hip\u00f3tesis de una partida inconsciente.<\/p>\n<p>Si para el sujeto se juega una partida inconsciente, es porque est\u00e1 fundamentalmente incompleto.<\/p>\n<p>Esta incompletud del sujeto fue ilustrada en primer lugar por Lacan en el estadio del espejo. Para decirlo en los t\u00e9rminos que utilizo hoy, el estadio del espejo es una partida que el sujeto juega con su imagen. Si consideramos esta construcci\u00f3n de Lacan sobre el fondo de la elaboraci\u00f3n psicoanal\u00edtica, nos vemos conducidos a decir que \u201cEl estadio del espejo\u201d es la versi\u00f3n lacaniana del narcisismo freudiano, de lo que Freud avanza en su escrito \u201cIntroducci\u00f3n al narcisismo\u201d. El narcisismo freudiano parec\u00eda propicio para fundar una autarqu\u00eda del sujeto . As\u00ed se lo ley\u00f3. Hay un nivel o un momento en que sujeto no necesita a nadie, encuentra en s\u00ed mismo su objeto. Se hizo del narcisismo freudiano la ausencia de partida. De all\u00ed se sospech\u00f3 que las partidas que pod\u00eda jugar el sujeto en relaci\u00f3n con el narcisismo eran ilusorias. El estadio del espejo invierte esta lectura, porque introduce la alteridad en el seno mismo de la identidad consigo mismo y que define de este modo un estatuto paradojal de la imagen. La imagen de la que se trata en el estadio del espejo es imagen de s\u00ed y una imagen otra a la vez.<\/p>\n<p>Esta partida imaginaria del narcisismo, <em>a-a\u2019<\/em>, Lacan la describi\u00f3 como un impase &#8211; tanto en la vertiente hist\u00e9rica como en la vertiente obsesiva en la neurosis. El sujeto de esta partida sale siempre perdedor. Solo sale a sus expensas.<\/p>\n<p>Por eso, Lacan introdujo otro partenaire diferente de la imagen, el partenaire simb\u00f3lico, con la idea que la cl\u00ednica como patolog\u00eda se arraiga en los impases de la partida imaginaria &#8211; impases que necesitan el an\u00e1lisis como partida simb\u00f3lica. Esta partida simb\u00f3lica se supone que procura el pase, es decir una salida donde el sujeto es ganador.<\/p>\n<p><em>La conversi\u00f3n del agalma en palea<\/em><\/p>\n<p>En la perspectiva que tomo acerca de la elaboraci\u00f3n de Lacan a partir de los t\u00e9rminos que pongo de relieve de la partida y del partenaire, el an\u00e1lisis deber\u00eda ser una partida ganadora para el sujeto, el medio de ganar la partida que pierde en lo imaginario, y que constituye su cl\u00ednica. De all\u00ed la paradoja de la posici\u00f3n del analista en tanto partenaire, que en el sentido de Lacan, es supuesto jugar la partida simb\u00f3lica de manera de perderla. No puede ganar la partida en tanto que analista sino a condici\u00f3n de perderla y de hacer ganar al partenaire-sujeto. Y sin duda, la posici\u00f3n del analista implica una posici\u00f3n de abnegaci\u00f3n. Lo que Lacan llama \u201cla formaci\u00f3n del analista\u201d est\u00e1 arraigada en ese punto. Es aprender a perder la partida que juega con el sujeto y que la ganancia sea la ganancia del sujeto.<\/p>\n<p>Tal vez pueda evocar, como se lo ha hecho frente a m\u00ed, un fin de an\u00e1lisis en su rusticidad, su ingenuidad como dice Lacan, en su brutalidad, que pone de relieve lo que implica para un sujeto como ganancia, correlativa para el analista de un cierto desasosiego.<\/p>\n<p>Al final de una larga trayectoria anal\u00edtica, el sujeto sue\u00f1a que algo que no puede designarse de otro modo que con el t\u00e9rmino de inmundicia sale de su pierna, y de color negro &#8211; el color mismo, dicen las asociaciones, de un objeto que est\u00e1 en el consultorio del analista. Un tiempo mas tarde el sujeto enuncia, con temor y temblor, que \u201ces un cerdo\u201d. De este modo hace caer sobre el analista la m\u00e1scara del lobo que se aliment\u00f3 de ese cerdo &#8211; \u00e9l mismo bastante activo desde el punto de vista oral &#8211; durante a\u00f1os. Luego, alg\u00fan tiempo mas tarde, este sujeto, d\u00f3cil hasta ese momento, respetuoso, que admiraba al analista, llega a enviarle ese rasgo, esa flecha que ya es la flecha de la Parca, la que se env\u00eda cuando se parte: \u201cUsted es una cagada\u201d. Y es el final. El adi\u00f3s. Esas son las gracias: \u201cYa tengo suficiente\u201d. Bajo esta forma &#8211; la inmundicia negra, el \u201csoy un cerdo\u201d y el \u201custed es una cagada\u201d. Esto constituye un fin de an\u00e1lisis completamente soportable. Vemos el an\u00e1lisis, lugar de la verdad, reducido a su esencia de mierda. \u00bfC\u00f3mo decirlo de otro modo? Al sujeto le queda un sentimiento de maravilloso alivio de la b\u00fasqueda de la verdad, que no culmina con la visi\u00f3n de la esencia divina. La elaboraci\u00f3n ver\u00eddica y los sentimientos que la acompa\u00f1aron, todo eso es una mierda para el sujeto.\u00a0 Es una verdad un poco corta, pero puede a mi modo de ver, representar de modo v\u00e1lido un fin de an\u00e1lisis y no una interrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esos tres tiempos que detall\u00e9, percibimos una conmovedora, brutal &#8211; para el sujeto mismo &#8211; conversi\u00f3n del <em>agalma<\/em> en <em>palea<\/em>. La formaci\u00f3n del analista se sit\u00faa exactamente en ese punto que asume la conversi\u00f3n del <em>agalma<\/em> en <em>palea<\/em>, y m\u00e1s all\u00e1 incluso, quererla, incluso cuando el sujeto es a\u00fan ciego respecto de eso, para \u00e9l mismo impensable, incluso doloroso, cuando piensa en ello.<\/p>\n<p><em>El partenaire-s\u00edmbolo<\/em><\/p>\n<p>He hablado del impase. Lacan describi\u00f3 estructuras cl\u00ednicas como impases, no impases ilusorios, sino impases imaginarios en el sentido en que la verdad tiene estructura de ficci\u00f3n. Lo que quer\u00eda decir que son otros tantos modos de enga\u00f1o, otros tantos modos de mentira. Desde los comienzos de su ense\u00f1anza el pase debe buscarse del lado de lo que no enga\u00f1a. Por eso crey\u00f3 encontrar primero esta salida del lado del Otro may\u00fascula, en tanto Otro de la buena fe, aquel que no enga\u00f1a.<\/p>\n<p>De este modo, diferenci\u00f3 el otro imagen y el Otro s\u00edmbolo, planteando que el Otro s\u00edmbolo era por excelencia el Otro que no enga\u00f1a. Tal como lo dice en la p\u00e1gina 435-436 de los <em>Escritos<\/em> \u201cPero la soluci\u00f3n es de buscarse por otro lado, por el lado del Otro [Autre], distinguido por una A may\u00fascula, bajo cuyo nombre designamos un lugar esencial a la estructura de lo simb\u00f3lico, el Otro garante de la buena fe, necesariamente evocado por el pacto de la palabra.\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Subrayo aqu\u00ed el t\u00e9rmino \u201cnecesariamente\u201d. Para el primer Lacan hab\u00eda algo \u201cque no cesa de escribirse cuando se habla\u201d. Es la referencia al Otro que no enga\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa eso pr\u00e1cticamente en la experiencia, sino que, en los t\u00e9rminos mismos de Lacan (p\u00e1gina 440), en los confines del an\u00e1lisis en la zona que concierne lo que llamamos el fin del an\u00e1lisis y que es tambi\u00e9n la expulsi\u00f3n del sujeto fuera de su impase, se trata de restituir una cadena significante? El fin de an\u00e1lisis, si oponemos el partenaire imagen y el partenaire s\u00edmbolo es la restituci\u00f3n de una cadena significante.<\/p>\n<p>A lo cual Lacan ve\u00eda tres dimensiones. Una dimensi\u00f3n que toca al significado, la de la historia de una vida vivida como historia, y eso supone por lo tanto la epopeya narrada del sujeto, la narraci\u00f3n continua de su existencia &#8211; una dimensi\u00f3n significante, la percepci\u00f3n de su sujeci\u00f3n a las leyes del lenguaje y el acceso a la intersubjetividad, al <em>yo <\/em>subjetivo, por donde la verdad entra en lo real. Esas tres dimensiones de la cadena significante \u00faltima valen ante todo por la ausencia que destella, es decir por la ausencia de cualquier referencia al deseo y al goce. Es lo que implica esencialmente la idea de una partida que se juega con el partenaire s\u00edmbolo. Esta partida y su final ganador dejan de lado todo lo que concierne al deseo y al goce.<\/p>\n<p>La fenomenolog\u00eda de la experiencia anal\u00edtica va en esa direcci\u00f3n porque uno se ausenta de todo goce que all\u00ed se asimilar\u00eda a lo que se obtiene, de una manera mas o menos satisfactoria, con el partenaire sexual. La fenomenolog\u00eda de la experiencia anal\u00edtica parece poner en evidencia que el partenaire esencial del sujeto, es el Otro del sentido. Como se dice, finalmente podemos hablar en la experiencia anal\u00edtica. Finalmente podemos poner palabras a aquello de lo que se trata, oportunidad que el azar de la existencia no facilitar\u00eda al sujeto. Dicho de otro modo, parece que el an\u00e1lisis funda, por su m\u00e9todo, por el medio que emplea, un privilegio de la sem\u00e1ntica sobre la sexualidad, el privilegio de la sem\u00e1ntica sobre lo sexual.<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n anal\u00edtica puede de este modo ser definida en esta perspectiva como la sustituci\u00f3n de todo partenaire imagen por el partenaire s\u00edmbolo. Si restituimos esa dimensi\u00f3n es all\u00ed donde podemos captar el privilegio, que encuentra Lacan en un segundo tiempo, del falo freudiano como significante.<\/p>\n<p>Tal como lo introduzco, percibimos que esto implica una modificaci\u00f3n del concepto del Otro. El Otro tal como lo evoqu\u00e9 era el Otro de la buena fe, el Dios de los fil\u00f3sofos. Hablar del falo como significante, es degradar a este Otro. Es decir que hay en el Otro algo del deseo. De donde Lacan elabor\u00f3 el partenaire s\u00edmbolo como siendo el falo. Esto implica arrancarle el deseo a lo imaginario y asignarlo al partenaire-Otro may\u00fascula.<\/p>\n<p>El falo es un significante. Esta innovaci\u00f3n que hizo temblar en sus bases a la pr\u00e1ctica anal\u00edtica, quiere decir que el Otro no es simplemente el Otro del pacto de la palabra, sino tambi\u00e9n el Otro del deseo.<\/p>\n<p>Por este hecho, el partenaire s\u00edmbolo es mas complejo de lo que se puede pensar. Lo que condujo a Lacan a una relectura y a una rescritura de la teor\u00eda freudiana de la vida amorosa donde el partenaire-s\u00edmbolo aparece de un lado como partenaire falo y del otro lado como partenaire amor, es decir no solo como el partenaire de la buena fe en relaci\u00f3n con los enga\u00f1os imaginarios, sino como un partenaire complejo que se presenta con una dial\u00e9ctica diversificada seg\u00fan los sexos. Es lo que conlleva el texto \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d que he comentado varias veces .<\/p>\n<p>Podemos agregar ya a nuestra enumeraci\u00f3n el partenaire-falo y el partenaire-amor y ponerles sus peque\u00f1os significantes<em> fi<\/em> y A barrada.<\/p>\n<p><em>El partenaire a min\u00fascula<\/em><\/p>\n<p>Vamos a agregar inmediatamente el partenaire mayor que Lacan introdujo al sujeto: el partenaire-<em>a <\/em>min\u00fascula, partenaire esencial revelado por Lacan a partir de la estructura del fantasma. No es el Otro sujeto, ni la imagen, ni el falo, sino un objeto extra\u00eddo del cuerpo del sujeto.<\/p>\n<p>Lacan elabor\u00f3 a partir de all\u00ed el partenaire esencial, que lo condujo al partenaire-s\u00edntoma, que con diferentes figuras, es el partenaire-goce del sujeto.<\/p>\n<p>Su texto \u201cPosici\u00f3n del inconsciente\u201d sin duda instituye frente al espacio del sujeto, que est\u00e1 representado por un conjunto, el campo del Otro. Encontramos all\u00ed de alg\u00fan modo ese emparejamiento fundamental del sujeto y del Otro. Pero solo es para mostrar, en ese emparejamiento, que su ra\u00edz es el objeto <em>a<\/em>. En el interior del campo simb\u00f3lico, en el interior de la verdad como ficci\u00f3n, tiene que v\u00e9rselas, trata, se asocia esencialmente en el fantasma con el objeto <em>a<\/em>. La sustancia no solo de la imagen del otro, sino del Otro, de alg\u00fan modo es el objeto <em>a<\/em>.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Lacan no hizo m\u00e1s que desplegar las consecuencias a partir de este matema, y precisamente en lo que concierne a la sexualidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la sexualidad? \u00bfQu\u00e9 es el Otro sexual, si el partenaire esencial del sujeto es el objeto <em>a<\/em>, es decir algo de su goce?<\/p>\n<p>En el tiempo en que Lacan nos presentaba este esquema, pod\u00eda decir que \u201cla sexualidad est\u00e1 representada en el inconsciente por la pulsi\u00f3n\u201d. Le era necesario un tiempo para percibir que la pulsi\u00f3n no representa la sexualidad. No la representa en tanto relaci\u00f3n con el Otro sexual. La reduce por el contrario a la relaci\u00f3n con el objeto <em>a<\/em>.<\/p>\n<p>Le hicieron falta varios a\u00f1os a Lacan para admitir las consecuencias de esta frase que extraigo de \u201cPosici\u00f3n del inconsciente\u201d &#8211; \u201cla sexualidad est\u00e1 representada en el inconsciente por la pulsi\u00f3n\u201d, en particular esta: si la sexualidad no est\u00e1 representada en el inconsciente mas que por la pulsi\u00f3n, esto quiere decir que no est\u00e1 representada. Est\u00e1 representada por otra cosa. Es una representaci\u00f3n no representativa.<\/p>\n<p>Lacan formul\u00f3 de una manera fulgurante la consecuencia de esta no representaci\u00f3n con el no hay relaci\u00f3n sexual. La no relaci\u00f3n sexual quiere decir que el partenaire esencial del sujeto es el objeto <em>a<\/em>. Es algo de su propio goce. Su <em>plus de gozar<\/em>. Con respecto a esto, su invenci\u00f3n del objeto <em>a<\/em> quiere decir que no hay relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>El partenaire del sujeto no es el otro sexual. La relaci\u00f3n sexual no est\u00e1 escrita.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? Esto no quiere decir que es falso, sino que es una f\u00f3rmula que no est\u00e1 en lo real. Est\u00e1 ausente. Lo que da la raz\u00f3n de la contingencia. Deja lugar a la contingencia. Demuestra la necesidad de la contingencia en lo que podemos llamar la \u00abhistoria sexual del sujeto\u00bb, la narraci\u00f3n de sus encuentros. Esto explica que solo hay encuentros.<\/p>\n<p>Lacan ya hab\u00eda descubierto hace mucho tiempo la contingencia cuando aislaba la funci\u00f3n del significante.<\/p>\n<p>El significante, como cualquier etimolog\u00eda lo demuestra, lleva consigo lo arbitrario. En ninguna parte la derivaci\u00f3n del sentido de las palabras que utilizamos est\u00e1 escrita como necesaria. Son siempre encuentros. Cada palabra es un encuentro. La incidencia de cada palabra en el desarrollo er\u00f3tico de este sujeto est\u00e1 marcada por esta contingencia. Es lo que se ha representado bajo la forma del traumatismo, que siempre es un encuentro y siempre una mala sorpresa. La historia vivida como historia, es la historia de las malas sorpresas que se han tenido. Por eso Lacan pod\u00eda decir en la p\u00e1gina 430 de los<em> Escritos<\/em>, mucho antes de llegar a la no relaci\u00f3n sexual, pero ya est\u00e1 contenido all\u00ed: \u201cEs por la marca de arbitrariedad propia de esta como se explica la extraordinaria contingencia de los accidentes que dan al inconsciente su verdadero rostro.\u201c<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis solo pone de relieve, destaca esta extraordinaria contingencia. Llamamos \u201cel inconsciente\u201d\u00a0 a las consecuencias de la extraordinaria contingencia. La contingencia es la misma que la instancia del significante como tal imprime en el inconsciente, esta contingencia es por lo tanto intr\u00ednseca a la relaci\u00f3n con el significante.<\/p>\n<p>Le hicieron falta diez a\u00f1os a Lacan para dar razones de esta contingencia a partir de la no relaci\u00f3n sexual. Si existe esta contingencia, es porque correlativamente algo no est\u00e1 necesariamente inscripto. El partenaire, en tanto partenaire sexual, nunca est\u00e1 prescrito, es decir programado. El otro sexual no existe, en ese sentido en relaci\u00f3n con el<em> plus de gozar<\/em>. Esto quiere decir que el partenaire verdaderamente esencial es el partenaire del goce, el <em>plus de gozar <\/em>mismo.<\/p>\n<p>De all\u00ed la interrogaci\u00f3n que pesa sobre la elecci\u00f3n, en cada uno de su partenaire sexual. \u00a1Y bien! Partenaire sexual nunca se deduce m\u00e1s que por la manera en que \u00e9l mismo se acomoda a la no relaci\u00f3n sexual. Nunca se seduce m\u00e1s que por su s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Por eso Lacan pod\u00eda decir en su <em>Seminario Aun<\/em>, que lo que provoca el amor, lo que permite vestir el <em>plus de gozar<\/em> de una persona, es \u201cel encuentro, en el partenaire, de los s\u00edntomas y de los afectos de todo aquello que marca en cada uno la huella del exilio de la relaci\u00f3n sexual\u201d.<\/p>\n<p>Es una nueva doctrina del amor. El amor no solo pasa por el narcisismo. Pasa por la existencia del inconsciente. Supone que el sujeto perciba en el partenaire el tipo de saber que, en \u00e9l responde a la no relaci\u00f3n sexual. Supone la percepci\u00f3n en el partenaire de los s\u00edntomas que elabor\u00f3 por el hecho de la no relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Es en esta perspectiva que Lacan pudo plantear, en su <em>Seminario Aun<\/em>, que el partenaire del sujeto no es el Otro, sino lo que viene a sustituirlo bajo la forma de la causa del deseo. Es la concepci\u00f3n radical del partenaire que hace de la sexualidad una vestidura de un <em>plus de gozar<\/em>.<\/p>\n<p>La ventaja es que todo esto, da cuenta por ejemplo de la toxicoman\u00eda. La toxicoman\u00eda se casa con las l\u00edneas de la estructura. Es un anti-amor. La toxicoman\u00eda prescinde del partenaire sexual y se concentra, se entrega al partenaire (<em>a<\/em>)-asexuado del <em>plus de gozar.<\/em> Sacrifica lo imaginario a lo real del <em>plus de gozar<\/em>. De este modo, la toxicoman\u00eda es de \u00e9poca, de la \u00e9poca que hace primar el objeto <em>a<\/em> por sobre el Ideal, de la \u00e9poca donde I vale menos que <em>a<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I &lt; <\/strong><strong><em>a<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Si nos interesamos hoy por la toxicoman\u00eda que siempre existi\u00f3, es porque traduce maravillosamente la soledad de cada uno con su partenaire <em>plus de gozar<\/em>. La toxicoman\u00eda es de la \u00e9poca del liberalismo, de la \u00e9poca en que se hace caso omiso de los ideales, donde no se ocupan en construir el Otro, donde los valores ideales del Otro nacional palidecen. Se disgregan frente a una globalizaci\u00f3n donde nadie est\u00e1 a cargo, una globalizaci\u00f3n que prescinde del ideal.<\/p>\n<p><strong>El s\u00edntoma es met\u00e1fora de la no relaci\u00f3n sexual<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que el inconsciente interpreta? Hag\u00e1monos esta pregunta.<\/p>\n<p>Precisamente el inconsciente interpreta la no relaci\u00f3n sexual, interpret\u00e1ndola cifra la no relaci\u00f3n sexual, es decir que ese cifrado de la no relaci\u00f3n sexual es correlativo al sentido que toma para un sujeto. Lo que en primer lugar nos da el cifrado de la no relaci\u00f3n sexual es el s\u00edntoma. Y en ese sentido el s\u00edntoma va m\u00e1s lejos que el inconsciente en la medida en que es susceptible de encarnarse en lo que mejor se conoce, el partenaire sexual.<\/p>\n<p>Voy a fijar aqu\u00ed esta f\u00f3rmula punto de basta, ensayo de problema soluci\u00f3n que establece una correlaci\u00f3n entre dos puntos del s\u00edntoma: en la definici\u00f3n desarrollada que Lacan puso en pr\u00e1ctica en su \u00faltima ense\u00f1anza y el s\u00edmbolo del conjunto vacio que escribo debajo por comodidad para abreviar lo que Lacan design\u00f3 como la no relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u2211<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c6<\/p>\n<p>Sin buscar m\u00e1s lejos, he tomado el s\u00edmbolo del conjunto vacio ciertamente en infracci\u00f3n dado que la relaci\u00f3n sexual no puede escribirse en su definici\u00f3n lacaniana. Lacan nunca lo escribi\u00f3, nunca busc\u00f3 un matema de la no relaci\u00f3n sexual, para ejemplificar la imposibilidad de escribirla. El m\u00e9rito de esta f\u00f3rmula era dar una rese\u00f1a de lo que yo pude desarrollar y establecer una correlaci\u00f3n entre esos dos t\u00e9rminos, el s\u00edntoma y la no relaci\u00f3n sexual, escribi\u00e9ndolo con la forma de una sustituci\u00f3n de una met\u00e1fora. El s\u00edntoma viene al lugar de la no relaci\u00f3n sexual. El s\u00edntoma es met\u00e1fora de la no relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula se completa con la modalidad que afecta a cada uno de esos dos t\u00e9rminos, en tanto que la no relaci\u00f3n sexual no cesa de no escribirse, es decir de no venir al lugar donde, por razones ciertamente equ\u00edvocas la esperar\u00edamos, mientras que el s\u00edntoma no cesa de escribirse al menos para un sujeto. Esta f\u00f3rmula recuerda que la necesidad del s\u00edntoma responde a la imposibilidad de la relaci\u00f3n sexual. La no relaci\u00f3n sexual es una calificaci\u00f3n de la especie, de la especie de ser vivo que llamamos especie humana, y a la cual, en esta dimensi\u00f3n no podemos no referirnos. Esta f\u00f3rmula conlleva que no hay un ser que dependa de esta especie que no presente s\u00edntoma. No hay hombre en el sentido gen\u00e9rico sin s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Esta f\u00f3rmula permite ver, de manera elemental, que el s\u00edntoma se inscribe en el lugar de lo que se presenta como una falta, que es la falta de partenaire sexual \u201cnatural\u201d. En la especie, el sexo como tal no indica el partenaire. No le indica su partenaire a ning\u00fan individuo que\u00a0 depende de esa especie. El sexo no conduce a nadie a ese partenaire, y no basta, como lo se\u00f1ala Lacan, con hacer partenaire a aquellos que entran en relaci\u00f3n. Es lo que permite definir la palabra partenaire como lo que ser\u00eda el t\u00e9rmino de la relaci\u00f3n que no hay.<\/p>\n<p>Si hay relaci\u00f3n, cuando se establece lo que parece ser una relaci\u00f3n, siempre es una relaci\u00f3n sintom\u00e1tica. En la especie humana, la necesidad, el \u201cno cesa de escribirse\u201d se escribe con la forma del s\u00edntoma. No hay relaci\u00f3n susceptible de establecerse entre dos individuos de la especie que no pase por la v\u00eda del s\u00edntoma.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma mas que un obst\u00e1culo es aqu\u00ed mediaci\u00f3n. Conduce a Lacan, llegado el momento, a identificar el partenaire con el s\u00edntoma. Podr\u00edamos pensar que el partenaire es s\u00edntoma cuando no es el bueno. Y bien, esta construcci\u00f3n implica lo contrario. El partenaire <em>sintomatificado<\/em>, es el mejor, es aquel con el que se est\u00e1 m\u00e1s cerca de la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, en la experiencia anal\u00edtica, cuando un sujeto testimonia que tiene un partenaire insoportable, cuando se queja de \u00e9l, el abc es plantearse que no es por casualidad que se emparej\u00f3 con este partenaire insoportable, y que le procura el <em>plus de gozar<\/em> que le conviene. Y a ese nivel del <em>plus<\/em> <em>de<\/em> <em>gozar,<\/em> debemos operar, hay que operar. Son los casos que llamar\u00e9 uni\u00f3n sintom\u00e1tica los que alcanzan con mayor proximidad la existencia de la relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p><strong>El concepto actual del s\u00edntoma<\/strong><\/p>\n<p>Voy a adentrarme un poco mas en el concepto actual de s\u00edntoma en su doble relaci\u00f3n con la pulsi\u00f3n y con lo que llamamos, despu\u00e9s de Lacan el Otro, casi matema que no tiene solo una significaci\u00f3n, un uso.<\/p>\n<p>Trato de dar claridad nueva, precisa y en cierto sentido capital en relaci\u00f3n con aquello a lo que nos referimos con el nombre cifrado de objeto <em>a<\/em>.<\/p>\n<p><em>Un modo de gozar sin el Otro<\/em><\/p>\n<p>En el hilo de lo que comenc\u00e9 a tender a partir de la dimensi\u00f3n aut\u00edstica del s\u00edntoma, quisiera evocar la toxicoman\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos interesamos en ello? Es un <em>modo de gozar<\/em> donde se prescinde aparentemente del otro, que estar\u00eda hecho incluso para prescindir del Otro y donde se hace solo. Dejemos de lado, sin olvidarlo, que en cierto sentido el cuerpo mismo es el Otro.<\/p>\n<p>Creo que permito captar algo si digo simplemente, si repito con otros, que es un <em>modo de<\/em> <em>gozar <\/em>donde se prescinde del Otro. El goce toxic\u00f3mano se vuelve por eso emblem\u00e1tico del autismo contempor\u00e1neo del goce.<\/p>\n<p>Trat\u00e9 de resumirlo con el peque\u00f1o matema I&lt;<em>a<\/em>. \u00bfQu\u00e9 quiere decir? I may\u00fascula es v\u00e1lido, es de pleno ejercicio cuando el circuito del modo de goce debe pasar por el Otro social y pasa de manera evidente por el Otro social. Mientras que hoy, como dice Lacan, nuestro modo de goce desde ahora solo se sit\u00faa por el <em>plus de gozar.<\/em> Lo que hace a su precariedad,\u00a0 porque no est\u00e1 mas solidificado, no est\u00e1 garantizado por la colectivizaci\u00f3n del <em>modo de gozar<\/em>. Est\u00e1 particularizado por el <em>plus de gozar. <\/em>Ya no est\u00e1 engarzado, organizado y solidificado por el Ideal. Nuestro <em>modo de gozar <\/em>contempor\u00e1neo est\u00e1 atra\u00eddo funcionalmente por su estatuto autista.<\/p>\n<p>De all\u00ed surge el problema que es hacer entrar all\u00ed S de A barrado, forzar el s\u00edntoma en su estatuto \u201caut\u00edstico\u201d, forzarlo a reconocerse como significado del Otro. No es una operaci\u00f3n contra natura.<\/p>\n<p>Dado que hablamos de drogas, pensemos en el opio. El goce del opio es un s\u00edntoma que los ingleses, los imperialistas ingleses, los victorianos, propusieron a sabiendas a los chinos en la bella \u00e9poca del Imperio. Por supuesto hab\u00eda una predisposici\u00f3n, un trasfondo tradicional del gusto por el opio, pero se les propuso sistem\u00e1ticamente ese s\u00edntoma, que adoptaron. Ese s\u00edntoma fue conveniente con fines de dominaci\u00f3n, y el Partido comunista chino, cuando tom\u00f3 el poder en 1951 &#8211; ya antes en las zonas que hab\u00eda liberado del imperialismo &#8211; comenz\u00f3 una erradicaci\u00f3n pol\u00edtica de ese s\u00edntoma.<\/p>\n<p><em>La f\u00e1bula pol\u00edtica y su moral<\/em><\/p>\n<p>Hagamos un excurso y reflexionemos sobre lo que pudo ser la dominaci\u00f3n por el s\u00edntoma.<\/p>\n<p>No hay mejor manera de dominar, desde el punto de vista del amo, que inspirar, difundir, promover un s\u00edntoma. Pero eso nos juega malas pasadas.<\/p>\n<p>Cuando los castellanos redujeron a los catalanes, no les dejaron mas que una salida sintom\u00e1tica que era trabajar. Los catalanes comenzaron a trabajar mientras que los castellanos, los amos no hac\u00edan nada. Al cabo de un tiempo, el trabajo se volvi\u00f3 evidentemente una segunda naturaleza para los catalanes. Ahora, que ya no est\u00e1n dominados de la misma manera, contin\u00faan trabajando.<\/p>\n<p>Pensemos tambi\u00e9n lo que les ocurri\u00f3 a los checos cuando la Bohemia, perdi\u00f3 frente a los imperiales en la batalla de la Monta\u00f1a Blanca. Los checos empezaron a trabajar y contin\u00faan&#8230; Los austr\u00edacos, durante mucho tiempo, dejaron de hacerlo. Habiendo perdido su imperio, de alg\u00fan modo se vieron forzados a volver a hacerlo. Por supuesto, simplifico una historia compleja.<\/p>\n<p>Vemos c\u00f3mo el s\u00edntoma se vuelve una segunda naturaleza, en el sentido en que Freud explica la metapsicolog\u00eda a prop\u00f3sito de la neurosis obsesiva en \u201cInhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia\u201d. Hay un momento donde el sujeto adopta el s\u00edntoma y lo integra a su personalidad. Por esta misma raz\u00f3n deja de quejarse de \u00e9l. Eso es lo formidable. Ni los catalanes ni los checos se quejan de trabajar. Son m\u00e1s bien los otros los que se quejan que trabajan demasiado.<\/p>\n<p>De todos modos, hay una lecci\u00f3n, una moraleja de la f\u00e1bula pol\u00edtica. Nuestro punto de vista espont\u00e1neo sobre el s\u00edntoma es evidentemente considerarlo como un disfuncionamiento. Decimos s\u00edntoma cuando hay algo que cojea. Pero el disfuncionalmente sintom\u00e1tico solo se localiza de hecho en relaci\u00f3n con un Ideal. Cuando dejamos de localizarlo en relaci\u00f3n con el Ideal, es un funcionamiento. El disfuncionalmente es un funcionamiento. Funciona as\u00ed.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que el psicoan\u00e1lisis hizo mucho para la precariedad del modo de goce contempor\u00e1neo. En efecto ha hecho mucho para que la relaci\u00f3n entre el Ideal y <em>a<\/em> sea esa.<\/p>\n<p>Cuando recibimos un sujeto homosexual podemos ver que una parte de la llamada t\u00e9cnica anal\u00edtica no consiste en absoluto en apuntar al abandono de la homosexualidad, salvo cuando es posible, cuando el sujeto lo desea. Apunta esencialmente a obtener que el Ideal deje de impedir al sujeto practicar su modo de goce en las mejores condiciones, las condiciones m\u00e1s convenientes. La operaci\u00f3n anal\u00edtica apunta aliviar al sujeto de un Ideal que lo oprime, llegado al caso, y ubicarlo a la medida de mantener con su <em>plus de gozar <\/em>&#8211; el <em>plus de gozar <\/em>del que es capaz, el <em>plus de gozar <\/em>\u00a0que es el suyo -, una relaci\u00f3n m\u00e1s confortable. La presi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis contribuy\u00f3 a esta inversi\u00f3n sensacional y contempor\u00e1nea de los factores del <em>modo de gozar<\/em>.<\/p>\n<p>El amo tambi\u00e9n tiene s\u00edntomas. Es la pereza, la que permaneci\u00f3 en la historia con la magn\u00edfica imagen del Grande de Espa\u00f1a, para quien era verdaderamente una bajeza hacer algo. Estaba fijado en una pereza divina, que por otra parte, afect\u00f3 a toda la Europa cl\u00e1sica. En cierto modo no hay m\u00e1s noble que el Espa\u00f1ol, porque no hacen ning\u00fan esfuerzo.<\/p>\n<p>Si continuo con la psicolog\u00eda de los pueblos, es totalmente lo contrario a lo que ocurri\u00f3 en Inglaterra que tuvo una aristocracia trabajadora, una aristocracia donde no era una bajeza dedicarse al trabajo. Eso le vali\u00f3 resultados sensacionales, en todo caso en un periodo de dominaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s complicado situarlo en Francia. En el periodo del siglo XVIII jugaban a trabajar. El s\u00edmbolo es Mar\u00eda Antonieta y los ovejitas. No es pereza, es el homenaje que se le rinde al trabajo de las masas laboriosas. Eso cambi\u00f3. La aristocracia francesa de todos modos estaba impedida de trabajar. Cuando el Burgu\u00e9s gentilhombre se toma por un gentil hombre y dice \u201cs\u00ed, el \u00fanico problema es que mi padre vend\u00eda s\u00e1banas\u201d, le replican \u201cde ninguna manera, era un gentilhombre que jugaba con sus amigos a darles s\u00e1banas\u201d. La nobleza de toga complic\u00f3 el panorama. Pero lo que cambi\u00f3 fundamentalmente las cosas, evidentemente es la ideolog\u00eda del servicio p\u00fablico, la sensacional soluci\u00f3n que encontr\u00f3 Napole\u00f3n para hacer tambi\u00e9n trabajar a la aristocracia, para fabricar una nueva. Logr\u00f3 obtener una nobleza que no solo luche &#8211; era el s\u00edntoma esencial de la nobleza francesa -, sino que tambi\u00e9n labure. Invent\u00f3 para eso grandes concursos, las grandes escuelas, la meritocracia francesa y la producci\u00f3n de una \u00e9lite de la naci\u00f3n supuesta, una aristocracia del m\u00e9rito en alg\u00fan sentido &#8211; que languidece hoy un poquito en su funcionamiento. El s\u00edntoma ya no funciona. El amor por el servicio p\u00fablico como s\u00edntoma est\u00e1 en v\u00edas de caer en desuso. Incluso los asuntos de corrupci\u00f3n, con los que nos encantan a diario testimonian del decaimiento del antiguo s\u00edntoma inculcado por el amo.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que decir una palabra de los Estados Unidos sobre esta cuesti\u00f3n, tienen la ventaja de no haber tenido nobleza&#8230; terminaron por tener una, pero esencialmente una nobleza con guita. Empezaron por ganar dinero, por todos los medios y luego se ennoblecieron con la filantrop\u00eda. En ese momento tenemos los grandes museos americanos, las grandes colecciones, todas vienen de trabajadores enriquecidos.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o excurso est\u00e1 hecho para ampliar un poco el concepto de s\u00edntoma. Sin eso, tenemos una mira un poco estrecha del s\u00edntoma, solo con los s\u00edntomas de la psicopatolog\u00eda cotidiana.<\/p>\n<p><em>S\u00edntomas de moda<\/em><\/p>\n<p>Debemos hacer diferencias entre las drogas. El goce de la marihuana es un s\u00edntoma que no interrumpe forzosamente el lazo social. Por el contrario a menudo\u00a0 es considerada como una adyuvante de la relaci\u00f3n social, incluso de la relaci\u00f3n sexual. Por eso el presidente Clinton u otros pueden confesar haber alcanzado este goce sin ser por ello desconsiderados. Encontrarnos all\u00ed un criterio lacaniano esencial del goce toxic\u00f3mano, que es verdaderamente patol\u00f3gico cuando se lo prefiere al hace pip\u00ed, es decir cuando, lejos de ser , un adyuvante, se lo prefiere a la relaci\u00f3n sexual, e incluso este goce puede tener un precio tal para el sujeto que lo prefiere a toda otra cosa, para obtenerlo llega hasta el crimen.<\/p>\n<p>Lacan est\u00e1 obligado a recurrir a las ficciones kantianas para explicar el goce perverso. Kant consideraba ciertamente seguro que si les dicen\u00a0 que a la salida de una noche de amor con una dama los espera la horca, renunciar\u00edan a ella. Lacan dice que no es forzoso que se retroceda, especialmente si lo que est\u00e1 en juego es un goce que va mas all\u00e1 del amor por la vida. Es el criterio propiamente lacaniano del goce toxic\u00f3mano como patolog\u00eda.<\/p>\n<p>La tolerancia que recibe la marihuana proviene del hecho que no se inscribe en absoluto en esta din\u00e1mica de exceso, en relaci\u00f3n con lo cual pensar\u00edamos en oponer la hero\u00edna, que por el contrario es el modelo mismo que responde perfectamente al criterio lacaniano.<\/p>\n<p>Para orientarnos y no hablar de la droga en general sino particularizar siempre, hay que oponer hero\u00edna y coca\u00edna. La hero\u00edna se encuentra en la vertiente de la separaci\u00f3n. Conduce al estatuto de desecho, incluso si ese desecho es utilizado o valorizado como lo est\u00e1 en los medios de la moda, donde se propuso a la admiraci\u00f3n de las multitudes, durante a\u00f1os, modelos drogados, cuya postura y estado f\u00edsico hac\u00edan alusi\u00f3n a la\u00a0 hero\u00edna. La coca\u00edna est\u00e1 en la vertiente de la alienaci\u00f3n. As\u00ed como la hero\u00edna tiene un efecto separador en relaci\u00f3n con los significantes del Otro, la coca\u00edna es utilizada como facilitador de la inscripci\u00f3n en la m\u00e1quina giratoria del Otro contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Utilizo alienaci\u00f3n y separaci\u00f3n &#8211; que son dos movimientos, dos intervalos que Lacan aisl\u00f3 &#8211; que pueden encontrar en el <em>Seminario 11<\/em> &#8211; para ordenar lo que me parece que son las enfermedades mentales de moda.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n por ejemplo &#8211; criticamos el concepto de depresi\u00f3n &#8211; consideramos que est\u00e1 mal formulado, que es diferente en una estructura o en otra. Comencemos en primer lugar por no despreciar el significante depresi\u00f3n. Es un buen significante porque lo utilizamos. Es un significante relativamente nuevo. Nosotros que nos deslomamos para producir significantes nuevos, esperarlos \u00a1quit\u00e9monos el sombrero ante un significante nuevo! La depresi\u00f3n es un significante formidable &#8211; sin duda cl\u00ednicamente ambiguo. Pero tal vez tenemos mejores cosas para hacer que actuar como los m\u00e9dicos de Moli\u00e8re y venir con nuestra erudici\u00f3n, tan justificada como sea, a criticar un significante que hoy le dice algo a todo el mundo. Lo tomo solo a ese nivel. Por supuesto que no tengo nada que decir acerca de la investigaci\u00f3n cl\u00ednica que puede hacerse sobre ello. Pero no es anodino que hoy esto le diga algo a todo el mundo, que sea una buena met\u00e1fora, y llegado el caso, un punto fijo, un punto de basta, que ordena la queja del sujeto.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n misma hace pareja. Est\u00e1 claramente en la vertiente de la separaci\u00f3n. Es una identificaci\u00f3n al <em>a<\/em> como desecho, como resto. Son los fen\u00f3menos temporales que muestran bien la separaci\u00f3n de la cadena significante y que pueden acentuarse en la depresi\u00f3n como el cierre definitivo del horizonte temporal. La depresi\u00f3n\u00a0 hace pareja con el estr\u00e9s que es un s\u00edntoma de la alienaci\u00f3n. Es el s\u00edntoma que afecta al sujeto arrastrado por el funcionamiento de la cadena significante y su aceleraci\u00f3n. De all\u00ed su ligaz\u00f3n con el s\u00edntoma de la coca\u00edna.<\/p>\n<p>Anorexia y bulimia son otros dos s\u00edntomas de moda. La anorexia sin ninguna duda est\u00e1 del lado del sujeto, del lado de la separaci\u00f3n. Es la estructura de todo deseo. Es el rechazo de la madre nutricia y, ampliando, es el rechazo del Otro lo que est\u00e1 en primer plano. Mientras que la bulimia pone en primer plano la funci\u00f3n del objeto, est\u00e1 del lado de la alienaci\u00f3n. Hay que tener en cuenta lo que destaca Apollinaire y que Lacan se\u00f1ala: \u201cEl que come nunca est\u00e1 solo\u201d. De hecho, la bulimia separa mucho menos al sujeto de las relaciones sociales que la anorexia llevada al extremo.<\/p>\n<p>En este r\u00e1pido recorrido, mi tendencia es ubicar la bulimia del lado de la alienaci\u00f3n y la anorexia del lado de la separaci\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 percibimos en ambos casos? En esos s\u00edntomas aparece fundamentalmente su verdad, su equivalencia con el <em>a<\/em>. El estatuto de <em>a<\/em> se pone en evidencia tanto en la anorexia como en la bulimia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>A<\/strong>\u00ba<strong><em>a<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tomaba, por ejemplo, la anorexia de moda, la de las modelos y como modelo f\u00edsico. La modelo anor\u00e9xica es la evidencia del deseo &#8211; la evidencia que nada puede satisfacer y colmar. Hay una afinidad entre la modelo y la anorexia: no hay saciedad. La saciedad es el goce. La anorexia es la evidencia del deseo y conduce por ello mismo a una falicizaci\u00f3n del cuerpo\u00a0 que est\u00e1 profundamente ligada a la delgadez. Lacan lo evoca en \u201cLa direcci\u00f3n de la cura\u201d, cuando evoca el sue\u00f1o de la Bella carnicera que concluye finalmente: \u201cser el falo, aunque fuese un falo un poco flaco.\u201d Hay una afinidad entre la delgadez y la feminidad falicizada como entre la pobreza y la feminidad falicizada. No lo doy como una cl\u00ednica definitiva y <em>ne varietur<\/em>. Trato solamente de animar un poco el paisaje. No solo tenemos el s\u00edntoma obsesivo bien ubicado, enmarcado, que afecta al hombre de las ratas. No solo tenemos el s\u00edntoma hist\u00e9rico. Hacemos un uso del t\u00e9rmino s\u00edntoma mas extendido y diversificado.<\/p>\n<p><em>Una econom\u00eda sintomal<\/em><\/p>\n<p>Voy a avanzar un poco mas en el concepto de s\u00edntoma.<\/p>\n<p>He debido enviar un peque\u00f1o mensaje a la segunda reuni\u00f3n regional de la Escuela del Campo freudiano de Caracas que se abre en dos d\u00edas, y donde se encuentran con nuestros colegas venezolanos, los colombianos, los ecuatorianos, los cubanos, los guatemaltecos, los peruanos, y tambi\u00e9n espa\u00f1oles de Miami, etc. Quiero leerles brevemente la parte interesante y lo desarrollar\u00e9 luego.<\/p>\n<p>\u201cHay en el s\u00edntoma lo que cambia y lo que no cambia. lo que no cambia es lo que hace del s\u00edntoma un reto\u00f1o de la pulsi\u00f3n. En efecto, no hay nuevas pulsiones. Por el contrario hay nuevos s\u00edntomas, aquellos que se renuevan. Es el envoltorio formal del n\u00facleo, <em>Kern<\/em>, de goce (el objeto <em>a<\/em>).<\/p>\n<p>\u201cEl Otro del cual el s\u00edntoma es mensaje comprende el campo de la cultura. Es lo que hace a la historicidad del s\u00edntoma. El s\u00edntoma depende de quien escucha, de quien habla.<\/p>\n<p>\u201cVean el Sabbat magistralmente descifrado por Karl Grinburg. Vean la epidemia contempor\u00e1nea de las personalidades m\u00faltiples en los Estados Unidos, estudiada por Yan Hacking y mencionada por \u00c9ric Laurent.<\/p>\n<p>\u201cHay s\u00edntomas de moda y hay s\u00edntomas fuera de moda.<\/p>\n<p>\u201cHay pa\u00edses exportadores de s\u00edntomas. Hoy son los Estados Unidos, el s\u00edntoma sovi\u00e9tico ha desaparecido. Hay pa\u00edses exportadores de medios de satisfacer a los s\u00edntomas de los dem\u00e1s: Colombia.<\/p>\n<p>\u201cResumiendo, hay toda una econom\u00eda sintomal que aun no fue conceptualizada. Es la cl\u00ednica, porque la cl\u00ednica no es solo de la Cosa sino del Otro\u201d.<\/p>\n<p>Hice r\u00e1pidamente una oposici\u00f3n entre una parte constante del s\u00edntoma y una parte variable. La constante del s\u00edntoma en esta \u00f3ptica, es la atadura pulsional del s\u00edntoma. La variable es su inscripci\u00f3n en el campo del Otro. Considero que la buena orientaci\u00f3n en lo que concierne al s\u00edntoma es orientarse por esa disyunci\u00f3n, y al mismo tiempo trabajarla. \u00bfCu\u00e1l es esta disyunci\u00f3n? Es una disyunci\u00f3n entre las pulsiones de un lado, y el Otro sexual del otro lado.<\/p>\n<p>Esta disyunci\u00f3n justamente es lo que negaba Freud planteando que existe la pulsi\u00f3n genital. Es decir que hay una pulsi\u00f3n que lleva en s\u00ed misma la relaci\u00f3n con el Otro sexual, que se satisface en la relaci\u00f3n sexual con el Otro, entonces hay una comunicaci\u00f3n entre el registro de las pulsiones y el registro del Otro sexual. Por otra parte, a veces ten\u00edan para Freud una continuidad. Empiezan por apasionarse por el pecho de la madre y luego aman a la madre. Hay una suerte de continuidad pulsional. Lo que permite a Freud, en ciertos p\u00e1rrafos, ir a toda velocidad para darnos el desarrollo pulsional. All\u00ed interviene Lacan cuando formula: \u201cNo hay pulsi\u00f3n genital\u201d. La pulsi\u00f3n genital es una ficci\u00f3n freudiana &#8211; como las pulsiones de manera general &#8211; que no funciona, que no corresponde.<\/p>\n<p>All\u00ed se impone el punto de vista acerca de una disyunci\u00f3n entre pulsi\u00f3n y Otro may\u00fascula. Esta disyunci\u00f3n pone en evidencia lo autoer\u00f3tico que hay en la pulsi\u00f3n. Por ello las pulsiones afectan el cuerpo propio y se satisfacen en el cuerpo propio. La satisfacci\u00f3n de la pulsi\u00f3n es la satisfacci\u00f3n del cuerpo propio. Es nuestro materialismo. El lugar de este goce es el cuerpo del Uno.<\/p>\n<p>Lo que por otra parte, vuelve siempre problem\u00e1tico el estatuto del goce del Otro y del goce del cuerpo del Otro. Hablar del goce del cuerpo del Otro parece una met\u00e1fora en relaci\u00f3n con lo que es lo real, a saber el goce del cuerpo del Uno. Siempre podemos agregar: el cuerpo del Uno de hecho siempre est\u00e1 marcado por el Otro, est\u00e1 significantizado, etc. desde el punto de vista del goce, el lugar propio del goce es el cuerpo del Otro. Y cuando se es verdaderamente gozado por el cuerpo del Otro eso tiene un nombre cl\u00ednico preciso.<\/p>\n<p>Este punto de vista tiene un fundamente muy s\u00f3lido. Le permite a Lacan recordar que el sexo no basta para hacer partenaire. Tomemos el goce f\u00e1lico como goce del \u00f3rgano. Podemos decir que es un goce que verdaderamente no es del cuerpo del Uno, que est\u00e1 fuera del cuerpo, que es suplementario, etc. Lo que no impide que su lugar no es el cuerpo del Otro. Hay una dimensi\u00f3n del goce f\u00e1lico que est\u00e1 ligada al cuerpo del Uno. Incluso cuando Lacan habla del goce femenino que no es el del \u00f3rgano donde la alteridad est\u00e1 en juego, de todos modos formula que en el goce, incluso el goce sexual, la mujer es partenaire de su soledad, donde el hombre no logra alcanzarla.<\/p>\n<p>Vemos aparecer en estas f\u00f3rmulas el \u201ccada uno por las suyas\u201d pulsional y la horrible soledad del goce que est\u00e1 puesta de relevancia, especialmente en la dimensi\u00f3n autista del s\u00edntoma. Hay algo del goce que separa del campo del Otro. Por otra parte es el fundamento mismo de todo cinismo.<\/p>\n<p><em>El s\u00edntoma apareja el plus de gozar<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre del lado del campo del Otro? All\u00ed es donde se organiza, separadamente, la relaci\u00f3n con el Otro sexual, y esta organizaci\u00f3n depende de la cultura, de algunas invenciones de la civilizaci\u00f3n. Aqu\u00ed la monogamia que se asienta en el adulterio, all\u00e1 la poligamia que se asienta en la fuerza del alma, etc. Invenciones variables de la civilizaci\u00f3n que conocen \u00e9xitos, decadencias. Son escenarios de la relaci\u00f3n sexual disponibles, semblantes que no remplazan el real que falta, el de la relaci\u00f3n sexual en el sentido de Lacan, sino que enga\u00f1an a esa relaci\u00f3n. De alguna manera, esto es lo que califica a nuestra especie.<\/p>\n<p>La disyunci\u00f3n entre las pulsiones y el Otro, es la no relaci\u00f3n sexual en tanto tal. Lo que quiere decir que la pulsi\u00f3n est\u00e1 programada, mientras que la relaci\u00f3n sexual no lo est\u00e1. El hecho de esta disyunci\u00f3n es coherente con el hecho que esta especie hable, es decir el lenguaje se establece en esta hiancia misma. Es lo que explica porqu\u00e9 la lengua que hablamos es inestable, porqu\u00e9 est\u00e1 siempre en evoluci\u00f3n, porqu\u00e9 esta tejida con malos entendidos. Nunca se ajusta a lo sexual. Nunca se ajusta a la no relaci\u00f3n sexual. Por supuesto, es la diferencia con las bacterias que se comunican impecablemente. Pero su comunicaci\u00f3n es del orden de la se\u00f1al, de las informaciones. Eso anda de lo mejor. Se comprenden. Lo esencial en el hombre neuronal, es que sea considerado completamente solo, solo como bacteria m\u00faltiple.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso el hombre pulsional es autista? \u00bfHasta d\u00f3nde podemos empujar la perspectiva que adopto aqu\u00ed del autismo del s\u00edntoma y del autoerotismo de la pulsi\u00f3n?<\/p>\n<p>Debemos constatar que esto se engancha al Otro. Incluso si no hay pulsi\u00f3n genital, debemos suponer un goce que no es autoer\u00f3tico, en la medida en que incide sobre \u00e9l lo que ocurre en el campo del Otro. No podemos conformarnos con una disyunci\u00f3n total, porque lo que ocurre en el campo del Otro incide sobre sus convicciones de goce pulsional. Dicho de otro modo, no podemos conformarnos con un esquema de pura disyunci\u00f3n entre los dos campos, es necesario una intersecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es la intersecci\u00f3n misma que describe Lacan ubicando el objeto <em>a<\/em> en esta zona. Cuando hablamos del deseo, de la pulsi\u00f3n, lo hacemos enganch\u00e1ndolos al objeto perdido. No podemos utilizar los conceptos sin deslizar, de una otra forma, al objeto perdido. Este objeto perdido debe ir a buscarse en el Otro. Es la doble cara del objeto <em>a<\/em>, su car\u00e1cter de Jano. El objeto <em>a<\/em> es a la vez lo que le falta a la pulsi\u00f3n en tanto autoer\u00f3tica y tambi\u00e9n lo que hace falta ir a buscar en el Otro.<\/p>\n<p>Si tomamos solo al ni\u00f1o cuando comienza a hablar, el va a aprender a retorcer las palabras del Otro a su manera, y luego le dir\u00e1n que no se dice as\u00ed, que eso no se hace, y se regularizar\u00e1 la cosa. Las neurociencias est\u00e1n obligadas a poner en funci\u00f3n la mirada del Otro, para dar cuenta del desarrollo neuronal. Porque no es lo mismo recibir el lenguaje de una maquina o que sea un ser humano quien mire. Hace falta que haya un cierto \u201chacerse ver\u201d del sujeto para que eso funcione.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir? Que hay una parte del goce del Uno, este goce autista que se atrapa en el Otro, que se apresa en la lengua y en la cultura. Precisamente por ser apresado en el Otro es manipulable. Por ejemplo, por la publicidad\u00a0 que es un arte de hacer desear. Lo que se propone para salir del impasse de hoy, es el consumo. O incluso, la cultura propone un cierto n\u00famero de montajes para hacer gozar, propone <em>modos de gozar<\/em> que pueden ser francamente bizarros, y que no por ello son menos sociales.<\/p>\n<p>Del lado del Otro, hay en efecto una especie de mand\u00edbulas que apresan en parte este goce autista; es la significaci\u00f3n de la castraci\u00f3n. La verdad de la castraci\u00f3n es que hace falta pasar por el Otro para gozar y ceder goce al Otro.<\/p>\n<p>All\u00ed el Otro les indica la manera de hacer pareja. El matrimonio monog\u00e1mico, por ejemplo. Pero ma\u00f1ana les indicar\u00e1 tal vez que pueden extender el concepto de matrimonio hasta el matrimonio homosexual, lo que no har\u00e1 mas que revelar el matrimonio como un semblante, como un montaje de semblantes. Podemos decir: ser\u00e1 raro. Pero no hay nada mas raro que la norma. El esp\u00edritu de las Luces era percibir el semblante de la norma y que la norma de su propia cultura es lo bizarro.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el objeto <em>a<\/em>? Es esa parte de goce, ese <em>plus de gozar<\/em> atrapado por lo artificios sociales, entre ellos la lengua. Son artificios a menudo muy resistentes, y que pueden tambi\u00e9n sufrir el desgaste. Cuando el semblante social no basta, cuando los s\u00edntomas como <em>modos de gozar <\/em>\u00a0que les ofrece la cultura no bastan, entonces en los intersticios, hay lugar para los s\u00edntomas individuales. Pero los s\u00edntomas individuales no son de una esencia diferente de los s\u00edntomas sociales. En todos los casos son aparejos para rodear y situar el <em>plus de gozar<\/em>. As\u00ed considero el s\u00edntoma como lo que apareja el <em>plus de gozar.<\/em><\/p>\n<p><em>Una pulsi\u00f3n siempre activa<\/em><\/p>\n<p>Ahora quisiera esclarecer lo que me parece que no ha sido visto hasta el presente en relaci\u00f3n con la f\u00f3rmula misma que Lacan propuso de la pulsi\u00f3n a partir de \u201chacerse\u201d. Descifr\u00f3 la pulsi\u00f3n en su <em>Seminario 11<\/em> en t\u00e9rminos de \u201chacerse ver\u201d, para la pulsi\u00f3n esc\u00f3pica, \u201chacerse escuchar\u201d. \u201chacerse chupar o comer\u201d etc. \u00bfA qu\u00e9 responde esta f\u00f3rmula que se repite en ocasiones, pero no se explica, y que no ha conocido en Lacan grandes desarrollos, por otra parte?<\/p>\n<p>Tal como Freud las describe, las pulsiones responden a una l\u00f3gica o a una gram\u00e1tica: actividad\/pasividad, ver\/ser visto, golpear\/ser golpeado. Freud ubica, ordena, clasifica, las pulsiones seg\u00fan\u00a0 esta l\u00f3gica que es del tipo <em>aa\u2019<\/em>, del tipo sim\u00e9trico, en espejo y que condujo justamente a pensar que sadismo y masoquismo eran sim\u00e9tricos e inversos, igualmente para\u00a0 voyerismo y exhibicionismo. Es lo que Lacan quiere corregir para mostrar que el campo pulsional responde a una l\u00f3gica completamente diferente de la l\u00f3gica del espejo. En lugar de la inversi\u00f3n en espejo, pone el movimiento circular de la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>El movimiento circular de la pulsi\u00f3n, que Lacan dibuja en el <em>Seminario 11<\/em>, ciertamente responde a la noci\u00f3n que el cuerpo propio est\u00e1 en el comienzo y el final del circuito pulsional. Las zonas er\u00f3genas del cuerpo propio son la fuente de la pulsi\u00f3n, y el cuerpo propio tambi\u00e9n es el lugar donde se realiza la satisfacci\u00f3n, el lugar del goce fundamental, del goce autoer\u00f3tico de la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que cambia el \u00abhacerse\u00bb que Lacan introduce y el circuito propiamente circular? Lo que cambia es que la pulsi\u00f3n est\u00e1 presentada como siendo siempre activa y, contra Freud, que su forma pasiva es propiamente ilusoria. Ese es el verdadero valor del \u00abhacerse\u00bb. Hacerse pegar quiere decir que la actividad verdadera es la m\u00eda y que instrumento el pegar del otro. Es la posici\u00f3n del masoquismo fundamental. Dicho de otro modo,\u00a0 Lacan pone de relieve que la fase pasiva de la pulsi\u00f3n de hecho siempre es la continuaci\u00f3n de la fase activa: \u201cRecibo golpes porque quiero eso\u201d. Es la f\u00f3rmula de Clausewitz: \u201cLa pasividad es la continuaci\u00f3n de la actividad por otros medios.\u201d<\/p>\n<p>Lo capital en esta disimetr\u00eda de la pulsi\u00f3n que Lacan opera, es que el Otro en cuesti\u00f3n no es el doble del yo, sino el Otro como tal. Es lo incre\u00edble de estas palabras de Lacan.\u00a0 En el movimiento circular de la pulsi\u00f3n el sujeto alcanza la dimensi\u00f3n del Otro.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si captan la enormidad del asunto. Es establecer, fundar en efecto el lazo, la intersecci\u00f3n entre el campo pulsional y el campo del Otro. Es decir que no se alcanza al Otro en el nivel del espejo, sino que en el nivel mismo de la pulsi\u00f3n, y aunque no haya pulsi\u00f3n genital, se alcanza al Otro. Es lo esencial que aporta el <em>Seminario 11<\/em>: la pulsi\u00f3n que introduce al Otro.<\/p>\n<p>Lacan habla de la pulsi\u00f3n esc\u00f3pica, en la tercera parte del cap\u00edtulo XV de ese <em>Seminario<\/em>, para extenderlo a las otras pulsiones. La pulsi\u00f3n as\u00ed considerada es propiamente hablando un movimiento de llamado a algo que est\u00e1 en el Otro. Es lo que Lacan llam\u00f3 objeto <em>a<\/em>. Lo llam\u00f3 objeto <em>a<\/em> porque\u00a0 redujo la libido a la funci\u00f3n del objeto perdido. La pulsi\u00f3n busca algo en el Otro y lo conduce al campo del sujeto o al menos el campo que deviene al final de ese recorrido el del sujeto. La pulsi\u00f3n va a buscar el objeto en el Otro porque este objeto est\u00e1 separado de \u00e9l.<\/p>\n<p>Lacan lo demuestra a partir del pecho que no pertenece al Otro materno como tal. Es el pecho del destete el que pertenece al cuerpo propio del bebe y va a retomar su bien. El pecho o las heces no son el objeto <em>a<\/em> en el sentido de Lacan. No son mas que sus representantes. No hay que creer que cuando alguien pone las manos en la mierda, est\u00e1 verdaderamente en la materia misma del objeto <em>a<\/em>. En absoluto. La mierda tambi\u00e9n es un semblante. Quiere decir que la satisfacci\u00f3n de la que se trata est\u00e1 en el bucle de la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el ejemplo que da Freud y que Lacan subraya, de la pulsi\u00f3n oral? No es la boca que babea. Es la boca que se besar\u00eda a s\u00ed misma. Incluso est\u00e1 mas bien en la contracci\u00f3n muscular de la boca. Es una auto succi\u00f3n. Solo que para realizar el auto besarse le hace falta a la boca pasar por un objeto cuya naturaleza es indiferente. Por eso en la pulsi\u00f3n oral existe tanto el fumar como el comer. La pulsi\u00f3n oral no es lo comestible. Es el objeto que le permite a la boca gozar de s\u00ed misma. Y para este auto goce hace falta un h\u00e9tero objeto. Dicho de otro modo, el objeto oral es solo el medio para obtener el efecto de auto succi\u00f3n. Es la paradoja fundamental de la pulsi\u00f3n. Si lo reconstituyo exactamente, por su naturaleza es un circuito autoer\u00f3tico,\u00a0 que no se cierra sino por medio del objeto y del Otro. Dicho de otro modo, seg\u00fan una faceta es un autorerotismo, seg\u00fan otra es un heteroerotismo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es respecto de esto el objeto propiamente dicho? El objeto propiamente dicho, el objeto <em>a <\/em>es un hueco, un vac\u00edo, es solo lo que hace falta para que el bucle se cierre. Por eso Lacan recurri\u00f3 a la topolog\u00eda, para captar el valor estructurante del objeto. El objeto <em>a<\/em> no es una sustancia. Es un vac\u00edo topol\u00f3gico. Este objeto puede estar representado, encarnado, por sustancias y objetos. Pero, cuando se materializa, no es m\u00e1s que semblante en relaci\u00f3n con lo que es el objeto <em>a<\/em> propiamente dicho. Dicho de otro modo, el objeto real no es la mierda. Y cuando Lacan dice \u201cel analista es un semblante de objeto\u201d, \u00a1y bien! la mierda tambi\u00e9n es un semblante de objeto<em> a<\/em>. El analista representa el objeto <em>a<\/em> y por ello es un semblante, como cualquier representaci\u00f3n material del objeto <em>a<\/em>. El beb\u00e9 quiere el pecho. Le dan el biber\u00f3n. Tambi\u00e9n sirve. Luego incluso prefiere el biber\u00f3n. El pecho y el biber\u00f3n son del mismo orden, en todo caso a nivel de la pulsi\u00f3n, a nivel de lo que se trata que es la satisfacci\u00f3n autoer\u00f3tica de la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para que se comprenda, distingo lo real del objeto <em>a<\/em> que es el vac\u00edo topol\u00f3gico y el semblante de objeto <em>a<\/em> que son los equivalentes, las materializaciones que se presentan de esta funci\u00f3n topol\u00f3gica. Por otra parte podemos tambi\u00e9n decir que todas las pulsiones son mitos y que el \u00fanico real es el goce neuronal. La hero\u00edna o la sublimaci\u00f3n son solo medios del goce neuronal. Cuando tomamos en serio lo real, en relaci\u00f3n con lo real todos son semblantes. Pero, incluso a nivel neuronal, hay una diferencia cuando es dicho por una maquina o cuando es dicho como se expresan los americanos, por un ser humano atento.<\/p>\n<p>Resumo. En esta perspectiva, la pulsi\u00f3n misma arrastra al campo del Otro, porque all\u00ed la pulsi\u00f3n encuentra sus semblantes necesarios para mantener su autoerotismo. El campo del Otro se extiende hasta el campo de la cultura, como espacio donde se inventan los semblantes, los modos de gozar, los modos de satisfacer la pulsi\u00f3n por los semblantes. Por supuesto, estos modos son m\u00f3viles. Lo que introduce un cierto relativismo. A nivel de un sujeto por supuesto est\u00e1n marcados por una cierta inercia. Por eso admitimos inscribir el s\u00edntoma de un sujeto en el registro de lo real. El s\u00edntoma, social o \u201cindividual\u201d, es un recurso para saber qu\u00e9 hacer con el otro sexo, porque no hay f\u00f3rmula programada de la relaci\u00f3n sexual entre los sexos.<\/p>\n<p><strong>La pulsi\u00f3n fundamento de la relaci\u00f3n con el Otro<\/strong><\/p>\n<p>He acentuado que el s\u00edntoma est\u00e1 constituido en dos partes. En primer lugar, su n\u00facleo de goce, al que llamamos pulsional, que hunde sus ra\u00edces en el cuerpo propio, y en segundo lugar, su envoltura formal, por la que depende del campo del Otro, que comprende la dimensi\u00f3n llamada de la civilizaci\u00f3n. Pero correg\u00ed r\u00e1pidamente este esquema, en tanto que la pulsi\u00f3n solo cumple su bucle de goce pasando por el Otro, en tanto que en el Otro reside lo que aborda con la expresi\u00f3n objeto perdido.<\/p>\n<p>La pulsi\u00f3n necesita girar en torno de este objeto, dice Lacan, para cerrar su circuito. La castraci\u00f3n es la puesta en escena de esta necesidad donde el objeto perdido aparece como objeto apresado, objeto capturado.<\/p>\n<p>Pensemos por ejemplo en la Roma antigua, en la carrera de carros en el circo y en el l\u00edmite que deb\u00edan alcanzar para volver. Lo que materializa este l\u00edmite es poco importante. \u00a1Indiferencia del objeto de la pulsi\u00f3n! Para que este recorrido de la pulsi\u00f3n, de alg\u00fan modo autoer\u00f3tico se cumpla, es necesario que intervenga un objeto que est\u00e1 en el campo del Otro. Dicho de otro modo, no hay el Uno separado del Otro. Este esquema indica que hay intersecci\u00f3n. Conocemos de manera evidente esta intersecci\u00f3n a nivel significante, donde el Uno es el sujeto y donde hemos aprendido de Lacan a repetir que el significante es el del Otro que hemos reconocido como el lugar de los c\u00f3digos o el tesoro del significante. Es una intersecci\u00f3n, propiamente la intersecci\u00f3n significante, la que se nos presenta con evidencia en el famoso grafo del Lacan que se ha grabado en nuestras mentes.<\/p>\n<p>Por otra parte, el Otro no solo es el del significante, sino tambi\u00e9n el del significado. En la medida en que este esquema implica que el Otro decide la verdad del mensaje por su puntuaci\u00f3n decide tambi\u00e9n el significado. Por esta raz\u00f3n esta intersecci\u00f3n a nivel del significante se presenta en un primer momento en la ense\u00f1anza de Lacan como comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n cl\u00ednica que pudo ponerse en evidencia all\u00ed es la que Lacan llam\u00f3 \u201cel deseo\u201d en tanto vector que parte del Otro. La f\u00f3rmula del deseo es una encarnaci\u00f3n cl\u00ednica de la intersecci\u00f3n entre el Uno y el Otro.<\/p>\n<p>La segunda intersecci\u00f3n, la intersecci\u00f3n libidinal, a nivel del goce, se escapa m\u00e1s. Hemos balbuceado sobre la intersecci\u00f3n significante a partir del esquema lacaniano de la comunicaci\u00f3n. Pero la intersecci\u00f3n a nivel del goce es m\u00e1s secreta. Lacan mismo opuso el deseo y el goce diciendo \u201cel deseo es del Otro, pero el goce es de la Cosa\u201d, como si el goce estuviera del lado del Uno y basado en la evidencia que el lugar del goce es el cuerpo propio.<\/p>\n<p>Dirijo el proyector sobre la intersecci\u00f3n del Uno y del Otro a nivel del goce. \u00bfEn qu\u00e9 sentido el goce es tambi\u00e9n del Otro?<\/p>\n<p>Seg\u00fan Freud la libido circula, est\u00e1 tomada en lo que podemos llamar una comunicaci\u00f3n. Esta invenci\u00f3n conceptual de Freud que es la libido se transvasa. La libido tiene un aparato freudiano. Est\u00e1 aparejada a vasos comunicantes. En particular, la libido freudiana se transfunde de su lugar propio que ser\u00eda el narcisismo individual hacia objetos del mundo que se encuentran investidos por ello &#8211; objetos imaginarios&#8230; Esto forma parte de nuestro vocabulario y de nuestra ret\u00f3rica mas natural y mas cercana a la experiencia. Investidura de tal objeto, desinvestidura, all\u00ed est\u00e1 toda la red de comunicaci\u00f3n libidinal.<\/p>\n<p>Es impactante en sus consecuencias, cuando Freud nos describe el fen\u00f3meno del enamoramiento, es decir el momento en que se constituye la pareja libidinal al menos del lado de uno que se enamora. El \u201cenamorarse\u201d pone en evidencia el lazo establecido con el Otro. Incluso si es de un solo lado, de alg\u00fan modo es el nacimiento de la pareja. Botticelli pint\u00f3 el nacimiento de Venus, saliendo sola de las aguas. Lo que Freud pint\u00f3 es el espectador que se enamora en el estado amoroso. Freud tradujo ese surgimiento del amor de uno por otro en t\u00e9rminos de empobrecimiento inmediato de la libido narcisista. La libido se transfunde hacia el objeto y el sujeto se siente un pobre tipo. Esto parece ser, por otra parte la posici\u00f3n de Freud mismo, encandilado por su Martha.<\/p>\n<p>De alg\u00fan modo es la f\u00f3rmula nativa de la pareja desde el punto de vista libidinal, y desde el punto de vista del amante, que se encuentra inmediatamente marcado por un menos &#8211; \u00e9l se ama menos -, y por el contrario, el amado se encuentra marcado por un m\u00e1s.<\/p>\n<p>Esta f\u00f3rmula tan simple ya es la c\u00e9lula elemental de la formaci\u00f3n de la pareja desde el punto de vista libidinal. Lacan lo desarroll\u00f3 como dial\u00e9ctica del deseo. En el fondo, la posici\u00f3n deseante es la de la mujer, en tanto que est\u00e1 marcada con un menos, en tanto no tiene, pero para sorpresa general, el deseable es el hombre. Esto es lo que hace de la mujer, en esta perspectiva, la pobre como tal. Tambi\u00e9n hace de lo masculino la posici\u00f3n pasiva, mientras que la posici\u00f3n femenina es aqu\u00ed activa. Ella busca al que tiene. De all\u00ed la afinidad entre femineidad y pobreza.<\/p>\n<p>He se\u00f1alado hace tiempo la referencia que Lacan tomada del libro de Leon Bloy <em>La mujer pobre<\/em>. Es la pobre. La posici\u00f3n de ser pobre en el fondo es la posici\u00f3n del esclavo, que por otra parte fue adjudicada a la mujer m\u00e1s de lo necesario en el curso de la historia.<\/p>\n<p>Los pobres son los que trabajan y aman al mismo tiempo, no los ricos. Por otra parte, siempre son los pobres los que portan los ideales de amor universal, no los ricos. Lacan se\u00f1alaba la dificultad especial de amar que encontramos en el rico, y lo se\u00f1alaba tambi\u00e9n en otros momentos, l\u00f3gicamente, la dificultad de analizarse de los ricos, porque tiene su importancia por otra parte para analizarse, la famosa capacidad de amor.<\/p>\n<p>Hay un cierto n\u00famero de consecuencias, que no voy a desarrollar en detalle. La afinidad de la femineidad con la anorexia encuentra aqu\u00ed tambi\u00e9n su lugar, e invita a situar la bulimia como una forma derivada de la anorexia. En segundo lugar, esto tambi\u00e9n indica, la profunda afinidad entre la feminidad y\u00a0 la propiedad. Es este menos el que le da a la mujer vocaci\u00f3n de caja fuerte, conforme a la imaginer\u00eda del continente, que fue a menudo se\u00f1alada en la experiencia anal\u00edtica. Lacan recuerda la posici\u00f3n de la burguesa en la pareja, una designaci\u00f3n familiar, popular, obrera, de la esposa. tambi\u00e9n es lo que da a la mujer rica un car\u00e1cter especial de devoraci\u00f3n, en la medida en que nada del tener puede saciar su pobreza. Nunca tiene bastante. Esto muestra el impasse del lado del tener.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos agregar, a t\u00edtulo de consecuencia, el problema masculino con la mujer rica, mas rica que \u00e9l, que esencialmente abre a una protesta viril, para retomar el termino de Adler, o bien a la aceptaci\u00f3n de su posici\u00f3n de deseable y eventualmente en el hombre, el consentimiento a su ser fetiche de la mujer mas rica.<\/p>\n<p>Otra consecuencia que hago notar al pasar, acorde al axioma de Proudhon, \u201cla propiedad es el robo\u201d. Hay a la vez una gran figura de la feminidad que es la ladrona, la ladrona que est\u00e1 en su derecho porque el menos que marca su posici\u00f3n da derecho al robo.<\/p>\n<p>La cl\u00ednica parece indicar que la cleptoman\u00eda es una aflicci\u00f3n esencialmente femenina. Consecuencia que concierne al amor, por cierto sobre la voluntad de ser amada en la mujer, es decir de obtener una conversi\u00f3n de su falta fundamental. En efecto, amar a una mujer es redimir su falta, comprar su deuda.<\/p>\n<p>Comprendemos tambi\u00e9n a partir de all\u00ed que para el hombre, llegado el caso, amar al otro en la pareja implica siempre una fase agresiva porque eso lo empobrece, porque no se puede amar sin ese menos que Freud puso tan de relieve.<\/p>\n<p>Hay una soluci\u00f3n narcisista que indica Freud, que es amarse a s\u00ed mismo en el otro, siendo la soluci\u00f3n anacl\u00edtica poner en funci\u00f3n al otro que tiene, pero en tanto que da. El sujeto se presenta entonces como el amado. Lacan en un momento favoreci\u00f3 la soluci\u00f3n narcisista como la posici\u00f3n mas abierta en relaci\u00f3n con la posici\u00f3n anacl\u00edtica, ser amado que no abre al trabajo sino al amor.<\/p>\n<p>Podemos quiz\u00e1 corregir all\u00ed algunas indicaciones anteriores de Lacan con indicaciones posteriores. Si examinamos el amor en su cara pulsional, el \u201cser amado\u201d puede revelarse\u00a0 en su valor de \u201chacerse amar\u201d y, llegado el caso, para hacerse amar hace falta esforzarse. Si \u201cser amado\u201d parece una posici\u00f3n pasiva, \u201chacerse amar\u201d revela la actividad subyacente a esta posici\u00f3n. Lo que no impide que esta f\u00f3rmula traiga aparejado que la posici\u00f3n de deseante en su esencia, es una posici\u00f3n femenina y que el hombre mismo es deseante a condici\u00f3n de alcanzar, aceptar, asumir algo de la femineidad y por lo tanto puede aceptar algo de la castraci\u00f3n. Lo que llamamos Sabidur\u00eda a trav\u00e9s de los siglos, y que esencialmente es masculina, la disciplina de las Sabidur\u00edas consisti\u00f3 siempre en decir : \u201cEscuchen muchachos, no hay que desear demasiado\u201d. Incluso: \u201cSi ustedes son verdaderamente perfectos, no deseen en absoluto\u201d. La Sabidur\u00eda &#8211; los hombres se trasmiten eso a trav\u00e9s de los siglos &#8211; es rechazar la posici\u00f3n deseante, precisamente como femenina. Por otro lado son libros que las mujeres no aprecian especialmente.<\/p>\n<p>Este punto de vista freudiano implica que al comienzo la libido es narcisista. El punto de partida de Freud es el goce del Uno, incluso si eso abre a transvasamientos. Para Freud, solo secundariamente la libido se transvasa hacia el gozar del Otro.<\/p>\n<p>De entrada Lacan lo criticaba, desde los comienzos de su ense\u00f1anza, diciendo que cuando consideramos que el objeto est\u00e1 incluido primordialmente en la esfera narcisista, hay una suerte de m\u00f3nada primitiva del goce &#8211; expresi\u00f3n que figura en su <em>Seminario 4<\/em>. La m\u00f3nada es una unidad cerrada, separada del Otro. Si partimos de una m\u00f3nada de goce, una m\u00f3nada de Eros, estamos obligados a introducir T\u00e1natos para dar cuenta de que se puede amar otra cosa que a s\u00ed mismo. La elecci\u00f3n de objeto, en esta perspectiva, siempre est\u00e1 ligada a la pulsi\u00f3n de muerte. Es el tema \u201camar es morir un poco\u201d. Sabemos bien las afinidades del amor y de la muerte en lo imaginario.<\/p>\n<p>Ya he vuelto a evocar esta posici\u00f3n que va contra la noci\u00f3n de m\u00f3nada primitiva del goce, es la noci\u00f3n de la intersecci\u00f3n libidinal fundamental.<\/p>\n<p>Es la que conlleva que a nivel radical, el campo del Otro se reduce al objeto. En el lugar de la m\u00f3nada primitiva del goce, tenemos sin duda una relaci\u00f3n con el Otro, pero reducido a un objeto necesario para la pulsi\u00f3n para hacer su vuelta. Es una posici\u00f3n donde el Otro no existe, pero donde el objeto <em>a<\/em> consiste. Es la perspectiva en juego en el <em>Seminario<\/em> que Lacan titul\u00f3 <em>De un Otro al otro<\/em>, siendo considerado el Otro como un Otro porque all\u00ed es variable, mientras que el art\u00edculo singular est\u00e1 afectado al objeto. Ese partenaire, el objeto <em>a<\/em> siempre es para ustedes <em>el<\/em>. Siempre hay uno.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el partenaire que va a vestir este objeto? All\u00ed es otro, o incluso otro. Eso no merece la misma singularidad que el objeto. Dicho de otro modo, lo que completa nuestro Otro que no existe, es que el Otro consiste cuando est\u00e1 en estado de objeto. Lo que consiste propiamente hablando, es el objeto pulsional, pero en tanto hueco, vac\u00edo, pliegue o borde.<\/p>\n<p>Esto implica que el fundamento de la relaci\u00f3n con el Otro es en primer lugar la pulsi\u00f3n, el goce, el Otro reducido a la consistencia del objeto <em>a<\/em> como consistencia l\u00f3gico topol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>El partenaire-s\u00edntoma<\/strong><\/p>\n<p>He dicho que el sexo no lograba volver partenaire a los seres humanos, a los parl\u00eatres. Voy a desarrollar que si hablamos con propiedad solo el s\u00edntoma logra volver partenaires a los parl\u00eatres. El verdadero fundamento de la pareja, es el s\u00edntoma. Si consideramos el casamiento como un contrato legal que vincula voluntades, abordar\u00e9 la pareja como, si puedo decirlo, un contrato ilegal de s\u00edntomas.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 acuerdan uno y otro incluso en el sentido arm\u00f3nico? La experiencia anal\u00edtica muestra que el s\u00edntoma de uno entra en consonancia con el s\u00edntoma del otro.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cel partenaire-s\u00edntoma\u201d no se usaba hasta el presente. Por lo tanto conviene fundarla.<\/p>\n<p>Para abreviar, voy a recordar lo que Lacan desarroll\u00f3 acerca de lo que podemos llamar partenaire-falo, la reducci\u00f3n del partenaire al estatuto f\u00e1lico.<\/p>\n<p><strong>El partenaire-falo<\/strong><\/p>\n<p>En esta perspectiva, es el sentido que tiene su \u201cSignificaci\u00f3n del falo\u201d, y precisamente el sentido de la relectura que realiza all\u00ed de los textos de Freud sobre \u201cLa vida amorosa\u201d.<\/p>\n<p>Lacan distingue y articula tres modalidades de parejas, tres parejas, si excluimos de la serie la pareja de la necesidad.<\/p>\n<p>La pareja de la necesidad est\u00e1 constituida por aquel que experimenta la necesidad, aquel que est\u00e1 privado, y del otro lado aquel que tiene con qu\u00e9 responder. Ese es el grado cero de la pareja en tanto fundada sobre la dependencia de la necesidad. Digo grado cero en la medida en que observamos ya ese tipo de pareja en el reino animal.<\/p>\n<p>Llegado el caso, tratamos de extender el modelo a la pareja humana. Por ejemplo la tentativa de Bowlby con su concepto del apego.<\/p>\n<p>Siguen las tres parejas propiamente humanas.<\/p>\n<p>En primer lugar la pareja de la demanda que copia la primera y la transpone en el orden simb\u00f3lico, porque ese es el conmutador lacaniano que permite pasar de un nivel al otro, en la medida en que la necesidad se articula en la demanda.\u00a0 La pareja de la demanda une entre\u00a0 s\u00ed a aquel que demanda y aquel que responde, cuya respuesta consiste en dar lo demandado. Esta pareja de la demanda ya es una pareja significante porque supone en efecto que haya emisi\u00f3n de un significante dotado de un significado o que despierte una significaci\u00f3n, y el don tiene valor de respuesta. Al mismo tiempo, si seguimos esta descomposici\u00f3n conceptual de la pareja, lo que se vehicula all\u00ed, lo que liga uno al otro es un objeto material.<\/p>\n<p>Un paso suplementario y estamos a nivel de la pareja del amor, donde tambi\u00e9n est\u00e1 el que demanda y el que responde salvo que el que demanda no demanda nada mas que la respuesta. Se desvanece a ese nivel la materialidad del objeto que circulaba en la pareja precedente. No hay demanda del objeto y respuesta por el don del objeto, sino puramente demanda de la respuesta como tal, y el don no es nada mas que el don de la respuesta, es decir un don significante. La pareja del amor en ese sentido, es completamente una pareja significante.<\/p>\n<p>Si queremos resituar aqu\u00ed las articulaciones anteriores de Lacan, har\u00eda falta situar el deseo de reconocimiento\u00a0 a ese nivel de la pareja del amor, que no tiene otra satisfacci\u00f3n mas que el significante. El deseo de reconocimiento se realiza, se satisface como su nombre lo indica, por un reconocimiento significante que viene del Otro, por un don significante, el don de ning\u00fan tener material.<\/p>\n<p>De all\u00ed la definici\u00f3n de Lacan del amor como \u201cdar lo que no se tiene\u201d, lo que supone que parad\u00f3jicamente, la demanda de amor de uno se dirige al \u201cno tener\u201d del otro. La demanda \u201c\u00e1mame\u201d no se dirige a nada de lo que el otro podr\u00eda tener. Se dirige al otro en su indigencia y requiere del otro asumir esa indigencia.<\/p>\n<p>Tercera pareja, la pareja del deseo, que no se forma, no se constituye sino a condici\u00f3n que cada uno sea para el otro causa del deseo.<\/p>\n<p>All\u00ed se introduce una tensi\u00f3n, una oposici\u00f3n, una dial\u00e9ctica entre la pareja del amor y la pareja del deseo, la misma que desarrolla Lacan. Estas dos modalidades de la pareja introducen en efecto una doble definici\u00f3n del partenaire que es paradojal, incluso inconsistente. Est\u00e1 el partenaire a quien se dirige la demanda de amor, a quien se dirige el \u201c\u00e1mame\u201d. Ese, con ese estatuto es el partenaire desprovisto, el partenaire que no tiene. La demanda de amor se dirige, en el partenaire, a lo que le falta. Ese estatuto del partenaire es distinto del requerido por el partenaire que causa el deseo, el partenaire que debe detentar esta causa. Se oponen de este modo este doble estatuto del partenaire desprovisto y del partenaire provisto.<\/p>\n<p>Esta paradoja es a beneficio del hombre. El hombre, el macho est\u00e1 dotado, si puedo decirlo, de un objeto que se eclipsa. Seg\u00fan el momento, est\u00e1 provisto o desprovisto. Satisface en cierto modo esa paradoja. Ustedes tienen los dos en uno. De all\u00ed el gran inter\u00e9s que se liga regularmente, en la relaci\u00f3n de pareja, a lo que ocurre despu\u00e9s, una vez que \u00e9l est\u00e1 desprovisto. La cuesti\u00f3n\u00a0 es saber si se queda o si se va. Si se queda, esa es la prueba de amor. Algo mas que la satisfacci\u00f3n f\u00e1lica lo retiene.<\/p>\n<p>Es una gran pregunta que interes\u00f3 a los te\u00f3ricos &#8211; por ejemplo en la ficci\u00f3n de Rousseau, su <em>Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres<\/em> &#8211; saber si el hombre se queda cerca de una mujer para hacerla su compa\u00f1era &#8211; ya tenemos all\u00ed el <em>nucleus<\/em> del orden social a partir de la familia &#8211; o si habi\u00e9ndose echado un polvo, se va. Soy yo el que traduce de este modo lo que dice Rousseau.<\/p>\n<p>La desventaja de la mujer es no tener ese maravilloso \u00f3rgano que se eclipsa. En la articulaci\u00f3n que propone Lacan, es lo que empuja al hombre a desdoblar a su partenaire, entre la mujer partenaire del amor y la mujer partenaire del deseo.<\/p>\n<p>La proeza de este \u201cSignificaci\u00f3n del falo\u201d es cifrar a la vez el partenaire del amor y el partenaire del deseo con el falo y definir esencialmente el partenaire de la pareja como el partenaire falo. Si es el partenaire del amor, est\u00e1 cifrado (-j), una negaci\u00f3n que afecta al significante imaginario del falo. Si es el partenaire del deseo, est\u00e1 cifrado (j). Del lado macho, es posible una oscilaci\u00f3n entre (-j) y (j) mientras que del lado del partenaire femenino, es uno o el otro, o tiende a ser o el uno o el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>amor (-<\/strong>j<strong>) <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>deseo (<\/strong>j<strong>)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>macho (-<\/strong>j<strong>) <\/strong><strong>\u25ca<\/strong><strong> (<\/strong>j<strong>)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>hembra (-<\/strong>j<strong>) \/\/ ( <\/strong>j<strong>)<\/strong><\/p>\n<p>De un lado oscilaci\u00f3n, y del otro una asignaci\u00f3n f\u00e1lica unilateral. Esto se presta luego a todas las aplicaciones particulares, las variaciones, los giros de esas f\u00f3rmulas, pero esto constituye la formula de base del aparejamiento f\u00e1lico.<\/p>\n<p><em>Lo que vuelve partenaire a los sujetos<\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed se inscribe el lazo sexual en su diferencia con la relaci\u00f3n sexual<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. El lazo sexual propiamente dicho es un v\u00ednculo que se establece a nivel del deseo, que supone por lo tanto que el partenaire tenga una significaci\u00f3n f\u00e1lica positiva. El mediador en ese v\u00ednculo es la significaci\u00f3n del falo. Est\u00e1 el lazo sexual que se establece bajo el significante del falo, que hace de cada partenaire la causa del deseo del Otro. A ese nivel se vuelven partenaires por la c\u00f3pula f\u00e1lica. La relaci\u00f3n sexual, en su diferencia con el lazo sexual, es el v\u00ednculo que se establecer\u00eda a nivel del goce.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que vuelve partenaires a los sujetos? Primeramente lo hacen por la palabra, aunque mas no fuera porque se dirigen al Otro y el Otro les responde, los reconoce o no, los identifica. El fundamente de la pareja significante, es un \u201ct\u00fa eres\u201d, \u201ct\u00fa eres esto\u201d. En determinado momento Lacan hac\u00eda del significante el fundamento ideal de la pareja.<\/p>\n<p>En Freud los sujetos se vuelven partenaires esencialmente por la identificaci\u00f3n, es el n\u00facleo de la pareja significante. Salvo que esa pareja puede extenderse hasta abrazar una colectividad.<\/p>\n<p>Los sujetos pueden tambi\u00e9n volverse partenaire por la libido en Freud. Lo que Lacan traduce en un primer tiempo como la pareja imaginaria <em>aa\u2019<\/em>, con una libido circulante entre esos dos t\u00e9rminos. Y se transform\u00f3 en algo cl\u00e1sico oponer la pareja significante simb\u00f3lica y esa pareja imaginaria que es m\u00e1s dudosa, m\u00e1s inestable porque est\u00e1 ligada a los avatares de la libido.<\/p>\n<p>Podemos agregar que los sujetos se vuelven partenaires por el deseo, el deseo que es la traducci\u00f3n lacaniana de la libido, y precisamente partenaires por la mediaci\u00f3n del falo. El falo es una instancia de alg\u00fan modo de doble faz entre palabra y libido, porque Lacan hace de este, en la cumbre de su elaboraci\u00f3n de este t\u00e9rmino, el significante del goce.<\/p>\n<p>Significante del goce es ligar en una expresi\u00f3n la palabra y la libido.<\/p>\n<p>Pero esos diferentes modos de parejas, por la palabra, por la libido, por el deseo, no resuelve la cuesti\u00f3n de saber si los sujetos se han vuelto partenaires por el goce. M\u00e1s bien nos vemos llevados a pensar que se volvieron solitarios por el goce. Es el estatuto autoer\u00f3tico, incluso autista del goce.<\/p>\n<p>Incluso si consideramos separadamente a los sujetos de cada sexo, la mujer se va a otra parte, sola, mientras que\u00a0 el hombre es la proa del goce de un \u00f3rgano tomado de su cuerpo propio, y si lo queremos, le hace compa\u00f1\u00eda. El goce a diferencia de la palabra vuelve solitario.<\/p>\n<p>Existe esta esperanza que se llama castraci\u00f3n. Es la esperanza de que una parte de este goce autista est\u00e9 perdido, y que se rencuentre bajo la forma del objeto perdido en el Otro. La castraci\u00f3n es la esperanza que el goce vuelva partenaire, porque obligar\u00eda a encontrar el complemento de goce que hace falta en el Otro.<\/p>\n<p>El tema del partenaire-falo en Lacan, traduce la cara positiva de la castraci\u00f3n. La castraci\u00f3n es el sexo que vuelve partenaires a los sujetos. Solo que, bajo otro \u00e1ngulo, esto solo hace del Otro un medio de goce. Y no es evidente que esto supere, anule el cada uno para s\u00ed mismo del goce y su idiotez.<\/p>\n<p>Lacan evoca en el <em>Seminario Aun<\/em>, la masturbaci\u00f3n como goce del idiota. Digamos que la ficci\u00f3n del\u00a0 consuelo de la castraci\u00f3n evidentemente no supera la idiotez del goce.<\/p>\n<p>Es la diferencia que ya se marca si oponemos la construcci\u00f3n de Lacan en su \u201cSignificaci\u00f3n del falo\u201d y aquella a la que procede en su \u201cAtolondradicho\u201d. En \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d hay que v\u00e9rselas con el partenaire falicizado, en la tentativa de demostrar en qu\u00e9 el falo vuelve partenaire. Rencontramos ese falo en la construcci\u00f3n del \u201cAtolondradicho\u201d, pero no se refiere al partenaire, se refiere al sujeto mismo inscripto en la funci\u00f3n f\u00e1lica. A ese nivel, lejos de abrir al partenaire, lejos de calificar el partenaire, la funci\u00f3n f\u00e1lica califica el sujeto mismo, y lo muestra partenaire de la funci\u00f3n f\u00e1lica. De este modo, entre l\u00edneas, podemos leer que no son partenaires por ese sesgo. Uno y otro no son partenaires por el sesgo de la funci\u00f3n f\u00e1lica, que califica por el contrario la relaci\u00f3n del sujeto mismo con esta funci\u00f3n. Y por esta v\u00eda, el partenaire no aparece m\u00e1s que en ese estatuto devaluado, degradado, que es el de ser medio de goce.<\/p>\n<p>A decir verdad, el partenaire medio de goce, ya es lo que aparece en el fantasma. La teor\u00eda del fantasma conlleva que el partenaire esencial es el partenaire fantasm\u00e1tico, el que est\u00e1 escrito por Lacan en el lugar de <em>a<\/em> en la f\u00f3rmula del fantasma. El estatuto esencial del partenaire a nivel del goce, es ser el objeto <em>a<\/em> del fantasma.<\/p>\n<p>Ciertamente, cuando Lacan forja esta f\u00f3rmula a partir de \u201cPegan a un ni\u00f1o\u201d de Freud, ese <em>a<\/em> es un t\u00e9rmino imaginario, y sin duda distingue la envoltura formal del fantasma, es decir lo que es imagen y lo que es la frase en el fantasma, de su n\u00facleo de goce que es propiamente hablando \u201chacerse pegar\u201d. En ese contexto, el fantasma se opone al s\u00edntoma, y en primer lugar porque el fantasma es goce placentero mientras que el s\u00edntoma es dolor. Es all\u00ed que Lacan insiste sobre el estatuto de mensaje del s\u00edntoma, su estatuto por lo tanto de verdad, previendo en su grafo una incidencia del fantasma sobre el s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Solo que s\u00edntoma y fantasma, tan esencial como sea distinguirlos, se encuentran, se conjugan al t\u00e9rmino de la ense\u00f1anza de Lacan, en primer lugar porque si tomamos el fantasma en su estatuto fundamental, no es mas lo imaginario o lo simb\u00f3lico, sino verdaderamente lo real del goce. Y por esta v\u00eda se conjuga con el s\u00edntoma en la medida en que no es solo mensaje, sino tambi\u00e9n goce.<\/p>\n<p>Lo fundamental, tanto en el fantasma como en el s\u00edntoma, es el n\u00facleo de goce, de los cuales uno y otro son modalidades, envolturas. El modelo del s\u00edntoma del que se trata all\u00ed no es tanto el modelo hist\u00e9rico del s\u00edntoma, que fascin\u00f3 a Freud, en primer lugar porque era descifrable, sino el s\u00edntoma obsesivo con el estatuto que\u00a0 Freud se\u00f1ala en \u201cInhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia\u201d, el s\u00edntoma obsesivo, que el yo adopta, que forma parte de la personalidad, y que lejos de desprenderse se vuelve fuente de satisfacci\u00f3n placentera, sin discordancia.<\/p>\n<p>Estamos en el nivel donde el sujeto es feliz. Es feliz en el fantasma como en el s\u00edntoma. Es en esta perspectiva que hablo del partenaire-s\u00edntoma. El partenaire es susceptible, si est\u00e1\u00a0 ligado al sujeto de manera esencial, de encarnar propiamente hablando el s\u00edntoma del sujeto.<\/p>\n<p><em>Fundamento sintom\u00e1tico de la pareja<\/em><\/p>\n<p>Tal vez es necesario dar alg\u00fan ejemplo donde se verifique que el verdadero fundamento de la pareja es sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Una mujer que fue dejada caer por el padre &#8211; \u00a1figura sublime! &#8211; en el nacimiento, incluso antes del nacimiento, porque es uno de esos casos donde el tipo sale disparado apenas ha echado el famoso polvo.<\/p>\n<p>No se vuelve psic\u00f3tica porque hace una sustituci\u00f3n que le permite arreglarse con el significante y el significado. Alguien toma el lugar de padre, pero no hasta el punto de no decidir precozmente: \u201cnadie pagar\u00e1 por m\u00ed\u201d. Ella lo decide, poniendo al mal tiempo buena cara, es decir asumiendo el desamparo en el que es dejada precozmente. \u00a1No necesito a nadie! As\u00ed es como se las arregla. Esto la lanza en una cierta errancia. Incluso se me aparec\u00eda la imagen de una tortuga que pasea su casa sobre su espalda.<\/p>\n<p>Encuentra un hombre. Se ata a un hombre. Hace pareja y progenie con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 encuentra? Precisamente un hombre que no quiere pagar por una mujer. Evidentemente le conviene ese hombre que no quiere pagar su cuota a la mujer. Y entre todos hace pareja con ese.<\/p>\n<p>Es un homosexual. <em>Nobody is perfect<\/em>. Se aman, acuerdan. Y la base de la pareja es esta: uno no pagar\u00e1 por el otro.<\/p>\n<p>La mala suerte hace que ella entre en an\u00e1lisis. Sabemos &#8211; no por casualidad &#8211; que el analista es causa de divorcio &#8211; y en el an\u00e1lisis nace el deseo de que el Otro pague por ella.<\/p>\n<p>Vuelve un sue\u00f1o: un negocio de su infancia, que produce una asociaci\u00f3n, cuando ella iba a comprar alguna mercader\u00eda al vendedor, dec\u00eda por lo bajo: \u201cPap\u00e1 pagar\u00e1\u201d. Pap\u00e1 era el sustituto.<\/p>\n<p>Y entonces se pone a desear que el hombre, el padre de sus hijos, pague por ella. Ya no quiere ser tortuga.<\/p>\n<p>El tipo, fiel al contrato sintom\u00e1tico de partida, no quiere soltarlo. Entonces ella lo detesta, piensa en dejarlo, prepara su partida. El tipo no rechista. El cofre est\u00e1 cerrado. Y ella l\u00f3gicamente le da las facturas. Y un d\u00eda le da una factura de m\u00e1s &#8211; de gas y electricidad. Y esto se vuelve intolerable para \u00e9l, toma sus petates, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, y furioso pide el divorcio, luego de haber prevenido a Gas de Francia para que no le env\u00ede las facturas que \u00e9l no va a pagar. Este divorcio es doloroso para ella, descubre que no quer\u00eda eso &#8211; mientras que ella lo tramaba desde hac\u00eda algunos a\u00f1os &#8211; que quer\u00eda una verdadera pareja seg\u00fan su concepto.<\/p>\n<p>Podemos decir que el an\u00e1lisis alcanz\u00f3 all\u00ed el basamento sintom\u00e1tico de la pareja. Y por qu\u00e9 no considerar esto como un atravesamiento del fantasma, del fantasma\u00a0 \u201cno necesito a nadie\u201d. Constatamos en todo caso que ese fantasma ha pasado a su vida. Habi\u00e9ndolo atravesado, divorciada, se encuentra en la situaci\u00f3n en que seguramente \u00e9l no pagar\u00e1 mas por ella. En ese momento tan doloroso cuando se fractura la pareja, se descubre lo que era su base, que cada uno se hab\u00eda casado con su s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Ciertamente, debemos tener en cuenta la disimetr\u00eda de cada sexo en su relaci\u00f3n con el Otro. All\u00ed Lacan nos sirve de gu\u00eda. \u00bfQu\u00e9 busca el sujeto macho en el campo del Otro? Busca esencialmente lo que es el objeto <em>a<\/em>, el objeto que responde muy bien a la estructura del fantasma. Solo se relaciona con el objeto <em>a<\/em>. Lo que puede tomar la forma grosera que evocaba bajo el modo \u201cecharse un polvo\u201d.<\/p>\n<p>No es muy diferente del lado mujer. Escribo aqu\u00ed S barrado. Lacan pone en el extremo de la flecha F, resto de su elaboraci\u00f3n de \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d. Pone I may\u00fascula en lugar del falo imaginario para indicar que hay objetos que pueden tomar ese valor. El falo ciertamente es el preferido, pero el ni\u00f1o puede tomar valor f\u00e1lico. Llegado el caso, se puede incluso entrar en la relaci\u00f3n con el Otro sexo para robarle este ni\u00f1o con valor f\u00e1lico. Pero no es muy diferente a ese nivel en que cada uno degrada al Otro. Cada uno apunta al Otro para extraerle su <em>plus de goce<\/em> para s\u00ed. All\u00ed Lacan agrega un elemento en m\u00e1s del lado mujer, en su campo propio, el sujeto femenino tiene relaci\u00f3n con lo que \u00e9l escribe S de A barrado. Esa es la diferencia. El sujeto mujer tiene relaci\u00f3n con la falta del Otro. Por ello hay un enloquecimiento especial.<\/p>\n<p>Lo que puede traducirse con diversas pantomimas. En primer lugar la de hacerse la loca. Siempre est\u00e1 abierto de ese lado. Por ejemplo el s\u00edntoma de personalidades m\u00faltiples. Menos sofisticado, el trastorno de identidad debe inscribirse igualmente en ese registro, y todos los trastornos que afectan la presencia en el mundo hasta los fen\u00f3menos de tipo oniroide que han sido desde hace mucho tiempo referidos en la histeria. Pero, otra pantomtima que escribiremos en serie: hacer de un hombre un dios. O bien volverlo loco. El sujeto femenino va hacia el Otro para encontrar all\u00ed la consistencia, pero ofrece llegado el caso al sujeto macho encontrar la inconsistencia, aquella que inscribe bastante bien A barrado.<\/p>\n<p>Es, por otra parte, lo que encuentra el desdichado cuyo destino evoqu\u00e9. Lo que motiva su divorcio y que lo enfurece, es que finalmente ella no juega el juego. Tambi\u00e9n de ese lado se inscribe la posibilidad para el sujeto femenino de hacerse Otra del hombre, es decir dedicase a ser su supery\u00f3 con esas dos caras: de sanci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de empuje al trabajo, incluso de empuje al goce. Freud lo se\u00f1ala al afectar a la mujer con ese privilegio que dar\u00e1 a los intereses er\u00f3ticos. El sujeto femenino es apto para encarnar el imperativo \u201cGoza\u201d, tanto como aquel de \u201cTrabaja y trae algo para poner en la olla\u201d. El imperativo por otra parte puede ser: \u201cGoza, pero solo goza de m\u00ed\u201d. De all\u00ed la pasi\u00f3n de ser la \u00fanica. El hombre puede tambi\u00e9n alojarse para una mujer en este lugar S de A barrado. All\u00ed es donde la disimetr\u00eda es m\u00e1s concluyente.<\/p>\n<p>Si seguimos a Lacan, la mujer siempre es objeto <em>a<\/em> para un hombre. Por eso no es m\u00e1s que partenaire-s\u00edntoma. El medio de goce, es <em>a<\/em> y el partenaire es aqu\u00ed la envoltura de <em>a<\/em> exactamente como lo es el s\u00edntoma. El partenaire, como persona, es la envoltura formal del n\u00facleo de goce, mientras que, para la mujer, si el hombre se aloja en S de A barrado, no es solo un s\u00edntoma circunscripto, porque este lugar conlleva lo ilimitado. Es un lugar que no est\u00e1 circunscrito, un lugar donde no hay l\u00edmite. El hombre entonces es partenaire estrago. El estrago conlleva lo ilimitado del s\u00edntoma. En un sentido. para cada sexo, el partenaire es el partenaire-s\u00edntoma, pero mas especialmente en la mujer, un\u00a0 hombre puede tener funci\u00f3n de partenaire-estrago.<\/p>\n<p><em>Partenaire-estrago<\/em><\/p>\n<p>Tal vez pueda dar un ejemplo. Una mujer joven casada con un hombre al que ella ha conseguido.\u00a0 Lacan habla en alguna parte de las bandas de tipos que se dan empujones, se palmean la espalda. Las chichas dan vuelta a su alrededor, y una termina por arrancar alguno de su banda de amigos. Les dice: \u201cAdi\u00f3s, no los olvidaremos\u201d. \u00a1Hop! Se lo lleva.<\/p>\n<p>Super\u00f3 las reticencias del tipo, sus inhibiciones, su extremada mala voluntad. El quer\u00eda seguir casado con su pensamiento, sus malos pensamientos. Ella ejerci\u00f3 un cierto forzamiento para tener a ese, no a otro, siendo una mujer a la que no le faltaban pretendientes.<\/p>\n<p>El resultado es que no pasa un d\u00eda sin que \u00e9l le haga pagar el establecimiento de esa pareja bajo la forma de observaciones descorteses. \u00a1Cl\u00e1sico! Fue se\u00f1alado por Freud: el hombre desprecia a la mujer a causa de la castraci\u00f3n femenina. Observaciones descorteses que llegan hasta la injuria cotidiana, bajo formas particularmente crudas. El odio de la femineidad se expone de la manera mas evidente.<\/p>\n<p>Se alborotan, los amigos dicen: \u201c\u00a1D\u00e9jalo entonces! es la famosa pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 le encuentra?\u201d, que revela la dimensi\u00f3n del partenaire-s\u00edntoma. La presi\u00f3n termina por precipitarla en an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>En an\u00e1lisis descubre que finalmente, anda muy bien. Prospera. Goza en la cama. Luego de la injuria, cogen. Ella tiene un hijo. El trabaja. Y todo el dolor se concentra en el partenaire injuriante que aparece bajo la forma que se\u00f1ala Lacan, la del estrago. Eso la estraga. Y ella llega al an\u00e1lisis devastada por los dichos del partenaire.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se descubre en el an\u00e1lisis? Se descubre &#8211; con la ayuda de esta perspectiva que se abre cuando se parte del principio, tan saludable, que el sujeto es feliz, incluso en su dolor &#8211; que la palabra injuriante es justamente el n\u00facleo mismo de su goce, que tiene con la injuria goce de palabra. La injuria por otra parte, es la palabra \u00faltima, aquella donde el <em>Sinn<\/em> engancha la <em>Bedeutung<\/em> de manera directa.<\/p>\n<p>Se descubre que le hace falta ser estigmatizada para ser. El estigma es la cicatriz de la llaga, es el cuerpo que porta las marcas de la cicatriz. No puede mejor escribirse el estigma que S de A barrado. Por otra parte, en el estigma reconocemos llegado el caso, la marca de Dios.<\/p>\n<p>Si este hombre es el que ella ha querido enganchar y el que conserva, es en la medida misma en que \u00e9l le habla, y bajo la forma de la injuria. Sin duda la degrada.\u00a0 Y \u00bfpor qu\u00e9 le hace falta eso? Porque solo es mujer a condici\u00f3n de ser designada de ese modo. Y \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Llegamos al t\u00e9rmino \u00faltimo, al final, que es el padre. La \u00fanica relaci\u00f3n sexual que tiene un sentido es la relaci\u00f3n incestuosa. Y ocurre que el padre ten\u00eda un desprecio profundo por la femineidad, un desprecio de origen religioso. En relaci\u00f3n a su Dios se desarroll\u00f3 para \u00e9l una desconfianza, un odio a la femineidad al que la hija no escap\u00f3. La pareja infernal conmemoraba el s\u00edntoma del padre. El sujeto gozaba por medio de su partenaire de la estigmatizaci\u00f3n paterna.<\/p>\n<p>Vemos aqu\u00ed que el Otro de la palabra est\u00e1 incluido. Incluido en el goce, porque all\u00ed es esencial que el partenaire hable. Pero aqu\u00ed, el que est\u00e1 en funci\u00f3n no es el Otro de la verdad, ni el Otro de la buena fe, sino el Otro de la injuria. El sujeto concuerda con el Otro por aquello que es el s\u00edntoma del Otro. Y ella satisface all\u00ed su propio s\u00edntoma. Si hay all\u00ed relaci\u00f3n, esta se establece a nivel sintom\u00e1tico. Y en esa pareja, cada uno entra en tanto que s\u00edntoma.<\/p>\n<p><em>El buen uso del s\u00edntoma<\/em><\/p>\n<p>Este abordaje del s\u00edntoma que ensayo a trav\u00e9s de ejemplos es un r\u00e1pido recorrido de la obra de Lacan, evidentemente se acerca a la idea que podemos hacernos del final del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Desde hace varios a\u00f1os, conceptualizamos el fin de an\u00e1lisis a partir del atravesamiento del fantasma. El fantasma se concibe como un velo que hay que levantar o desgarrar o atravesar para alcanzar un real. Si llega el caso nuestro objeto <em>a.<\/em> Este encuentro tendr\u00eda valor de despertar y por cierto, reordenar\u00eda retroactivamente, de manera definitiva, los sucesos de la vida del sujeto, y har\u00eda aparecer sus tormentos anteriores como m\u00e1s o menos ilusorios.<\/p>\n<p>Entonces, nos vemos llevados a oponer en esta perspectiva el levantamiento del s\u00edntoma que es de orden terap\u00e9utico, al atravesamiento del fantasma que abre a un m\u00e1s all\u00e1, y permite un acceso a lo real, que es verdaderamente lo que se califica como pase, con un cambio de nivel. Creo haber revelado esta tem\u00e1tica en toda su intensidad, tem\u00e1tica que est\u00e1 en Lacan e indiscutiblemente la inspira.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n una tem\u00e1tica cl\u00e1sica, la del sujeto viviendo en la ilusi\u00f3n que accede de otro modo a partir de una experiencia fundamental, a la verdad, a lo real, etc., con un afecto de despertar.<\/p>\n<p>El despertar es un t\u00e9rmino que encontramos en las Sabidur\u00edas orientales. Descubrimos que vivimos en la ilusi\u00f3n, bajo el velo de Maya, y podemos atravesarlo hacia el despertar. En la tem\u00e1tica del atravesamiento del fantasma, tenemos todos los arm\u00f3nicos de esta tradici\u00f3n, que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n y tal vez incluso en Spinoza.<\/p>\n<p>Pero desde el punto de vista del s\u00edntoma, o del <em>sinthome<\/em>, como dice Lacan, la cuesti\u00f3n no es la de la ilusi\u00f3n ni la del despertar a lo real o a la verdad de lo real. Desde el punto de vista del s\u00edntoma, el sujeto es feliz. Es feliz en el dolor tanto como en el placer. Es feliz en la ilusi\u00f3n como en la verdad. La pulsi\u00f3n no conoce todas esas historias. Como dice Lacan, \u201ctoda hora es buena para \u00e9l\u201d, para el sujeto, en aquello que lo mantiene, es decir para que se repita.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, lo que no cambia es la pulsi\u00f3n. No hay atravesamiento de la pulsi\u00f3n, no hay m\u00e1s all\u00e1 de la pulsi\u00f3n. He dicho hace tiempo que no hab\u00eda atravesamiento de la transferencia. Por cierto, hay establecimiento de otra relaci\u00f3n subjetiva con la pulsi\u00f3n y la transferencia, por ejemplo, una relaci\u00f3n limpia del Ideal. Si confiamos en la oposici\u00f3n entre la I de Ideal y el objeto <em>a<\/em> del goce, el sujeto del final del an\u00e1lisis se encontrar\u00e1 en efecto m\u00e1s cerca de la pulsi\u00f3n. Es lo que Lacan llama el saldo c\u00ednico del an\u00e1lisis &#8211; cinismo debe entenderse all\u00ed en su valor de anti-sublimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta perspectiva no abre a un atravesamiento, sino m\u00e1s modestamente, a lo que Lacan llama en la \u00faltima parte de su ense\u00f1anza, \u201csaber hacer ah\u00ed con el s\u00edntoma\u201d. No es curarlo. Por el contrario se trata de estar concernido all\u00ed y saber hacer.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se desplaza entre la tem\u00e1tica del atravesamiento del fantasma y la del <em>saber hacer<\/em> <em>ah\u00ed<\/em> con el s\u00edntoma? En todo caso, indica que eso no cambia a ese nivel. Uno no se despierta. Solo se llega a manejar de otro modo lo que no cambia.<\/p>\n<p>El <em>saber hacer ah\u00ed <\/em>remite a aquello de lo que el sujeto es capaz, justamente y si llega el caso en el orden imaginario. Se sabe mas o menos hacer con su imagen. Se trabaja la propia imagen. Se viste el cuerpo. Uno se maquilla. Se arregla. Se hace regimen. Nos ataviamos. Tomamos sol &#8211; antes uno se proteg\u00eda del sol. Cuidamos la imagen.<\/p>\n<p>Y bien, la cuesti\u00f3n ser\u00eda saber hacer ah\u00ed con su s\u00edntoma con el mismo cuidado que tenemos por la imagen. La perspectiva es la de un buen uso del s\u00edntoma. Es muy diferente del atravesamiento del fantasma.<\/p>\n<p>De todos modos, el atravesamiento del fantasma es una experiencia de verdad. Es la noci\u00f3n que se les sale la venda de los ojos y que vuestra existencia se reordena con una mirada retroactiva.<\/p>\n<p>El buen uso del s\u00edntoma no es una experiencia de verdad. Es m\u00e1s bien del orden, si me atrevo a decirlo, de obtener placer del propio goce, de estar en sinton\u00eda con su goce. \u00a1Muy inquietante, sin duda! Se dibuja aqu\u00ed algo del orden del sin escr\u00fapulos. El escr\u00fapulo, en el sentido etimol\u00f3gico, es una piedra que molesta. En el zapato, por ejemplo. La conciencia es del orden de esa piedra. Y el buen uso del s\u00edntoma pone un poco de lado la famosa piedra en el zapato.<\/p>\n<p>El fin de an\u00e1lisis, en ese sentido, no es no tener m\u00e1s s\u00edntoma &#8211; que es la perspectiva terap\u00e9utica, sino por el contrario amar su s\u00edntoma como se ama su imagen, e incluso amarlo en lugar de la imagen.<\/p>\n<p><strong>El <\/strong><strong><em>saber hacer ah\u00ed <\/em><\/strong><strong>con su s\u00edntoma<\/strong><\/p>\n<p>He puesto un acento diferente de aquel que hab\u00eda puesto hasta ahora sobre el fin del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p><em>Aggiornamento de nuestra mirada cl\u00ednica<\/em><\/p>\n<p>Hay que reconocer que lo que aqu\u00ed se anuncia no deja de tener incidencia sobre la pr\u00e1ctica anal\u00edtica, al menos en una cierta \u00e1rea de esta pr\u00e1ctica. No solo estamos en una posici\u00f3n de comentario de la pr\u00e1ctica que hay, sino los acentos que ponemos, incluso las innovaciones que se esbozan, tienen consecuencias sobre la pr\u00e1ctica anal\u00edtica. Es algo que nos hace retroceder al alcanzarlo y no decirlo todo.<\/p>\n<p>Desde que puse el acento en el partenaire-s\u00edntoma, sobre la relaci\u00f3n del sujeto con su pareja, la que conforma con otro, me veo forzado a constatar que me hablan m\u00e1s de ello. Ya me hablaban antes, por supuesto. Por eso me pareci\u00f3 que se impuso hacer hincapi\u00e9 en eso. Pero darse cuenta y promoverlo tiene como efecto reforzarlo, hasta que no podamos desconocer el lugar que sostiene la relaci\u00f3n con el partenaire en la pr\u00e1ctica y en la cl\u00ednica, donde esta relaci\u00f3n no es un complemento, un accesorio, sino m\u00e1s bien el pivote. No es exacto decir que se habla esencialmente en an\u00e1lisis de pap\u00e1, mam\u00e1, la familia de origen, el entorno infantil. Es un hecho que se habla, de manera apremiante y a veces preeminente, de la relaci\u00f3n con el c\u00f3nyuge, o de la relaci\u00f3n con la ausencia de c\u00f3nyuge, que para lo que nos ocupa se trata de lo mismo. Esto forma parte del <em>aggiornamento<\/em> de nuestra mirada cl\u00ednica, hacer pasar esta perspectiva que se impone a primer plano.<\/p>\n<p>Hay para ello razones de civilizaci\u00f3n que exploramos con tanteos. Es un hecho de la \u00e9poca en que el Otro no existe. Al no existir el Otro, se descansa en el partenaire que s\u00ed existe, en todo caso que se hace existir de todas las manera posibles.<\/p>\n<p>La ruina del Ideal y la prevalencia del objeto <em>plus de gozar<\/em>, en el modo de goce contempor\u00e1neo tiende a ese fen\u00f3meno que fue abordado de muchas maneras en perspectivas diferentes de la nuestra: la disoluci\u00f3n de las comunidades, de la familia ampliada, de las solidaridades profesionales; incluso, para introducir un t\u00e9rmino glorioso del pueblo, nos introduce a un fen\u00f3meno de desarraigo que se va a generalizar.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo observamos el surgimiento de comunidades recompuestas sobre las nuevas bases que impone el nuevo r\u00e9gimen del Otro, de las comunidades recompuestas de nuevas familias, de sectas, de pertenencias asociativas, cuya importancia en la existencia es mucho m\u00e1s grande que en el pasado; es un tejido que se trama, de manera novedosa, solidaridades m\u00faltiples, que los estados, por otra parte, intentan explotar, y deben situarse en relaci\u00f3n con ese tejido renovado de solidaridades. Los estados que progresivamente son sospechosos de no ser m\u00e1s que una comunidad como otras en manos de lo que llamamos, tanto en Estados Unidos como en Francia, la clase pol\u00edtica donde no vemos finalmente sino una comunidad especial que tiene sus intereses particulares.<\/p>\n<p>En esta recomposici\u00f3n comunitaria, exigida por el desarraigo que est\u00e1 ganando, sin duda la pareja es la comunidad fundamental. Al menos, la forma de la pareja es subjetivamente esencial.<\/p>\n<p>Esta forma de pareja, por otra parte, se pone en evidencia en el psicoan\u00e1lisis. El analizante viene a hacer pareja, para un di\u00e1logo especial, con el analista. Debemos constatar que el discurso psicoanal\u00edtico pasa por la formaci\u00f3n de una pareja de artificio. Esta expresi\u00f3n pareja de artificio solo valdr\u00eda si tuvi\u00e9ramos verdaderamente la noci\u00f3n de una pareja natural, que no ser\u00eda de artificio. Y eso es lo que esta cuestionado. Freud nombr\u00f3 la argamasa de esa pareja con el t\u00e9rmino transferencia.<\/p>\n<p>Esa pareja anal\u00edtica es disim\u00e9trica por cierto. Sus elementos no son equivalentes. Incluso si el hecho que sea una pareja conduce a querer que responda una contratransferencia a la transferencia, en ciertas perspectivas. Esa pareja disim\u00e9trica puede concebirse como libidinal, cuando se ve esencialmente en el analista un objeto investido, que atrae la libido hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Sabemos que Lacan se rehus\u00f3 a concebir la pareja anal\u00edtica como pareja libidinal. Se rehus\u00f3 a ello por el prejuicio, cuya justificaci\u00f3n fue a buscar en Freud, que la libido era una funci\u00f3n esencialmente narcisista ilustrada por la pareja especular <em>aa\u2019<\/em>. Consider\u00f3 que ese contenido de la forma pareja no conven\u00eda a la pareja anal\u00edtica y le opuso la pareja intersubjetiva que est\u00e1 fundada en la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>a\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong>&#8211;<strong><em>\u00a0 \u00a0a\u2019<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>$\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong>\u00e0<strong><em>\u00a0\u00a0 \u00a0<\/em><\/strong><strong>A<\/strong><\/p>\n<p>Es una pareja que pivotea sobre la funci\u00f3n llamada del Otro como oyente pero tambi\u00e9n por inversi\u00f3n, emisor; en todos los casos int\u00e9rprete, amo de la verdad; y el lazo entre los dos es el mensaje, la direcci\u00f3n. El Otro, al mismo tiempo que amo de la verdad, es amo de reconocimiento del sujeto. Es de all\u00ed de donde Lacan intent\u00f3 hacer un retorno a la pareja libidinal.<\/p>\n<p>La pareja intersubjetiva, donde se trata de comunicar, donde se trata de decir la verdad de lo que enuncia el sujeto, es una pareja muy intelectual, una pareja apasionada por la verdad, por la b\u00fasqueda de la verdad de lo que es el sujeto. Esto se diferencia en efecto de la pareja libidinal. Una vez que separ\u00f3 los dos registros, la pregunta de Lacan se vuelve: \u00bfc\u00f3mo dar cuenta de la pareja libidinal a partir de la pareja subjetiva? \u00bfC\u00f3mo dar cuenta del amor y del deseo a partir de la comunicaci\u00f3n? No dio solo una respuesta. Pero todas sus respuestas necesitaron la introducci\u00f3n de lo que yo llamar\u00eda t\u00e9rminos Jano.<\/p>\n<p>Primero respondi\u00f3 a la pregunta \u00bfc\u00f3mo dar cuenta del amor y del deseo a partir de la pareja intersubjetiva? En t\u00e9rminos significantes. Es su doctrina del falo, donde la libido est\u00e1 reducida a fen\u00f3menos de significante y de significado, donde el partenaire del amor y del deseo es el falo. El falo es un t\u00e9rmino Jano porque pertenece por un lado a lo simb\u00f3lico y por otro al registro libidinal. Es por lo tanto la respuesta en t\u00e9rminos del partenaire f\u00e1lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(<\/strong><strong><em>$<\/em><\/strong> \u00e0 <strong>\u03a6<\/strong><strong>)<\/strong><\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s tarde y a veces simult\u00e1neamente, otra respuesta con ayuda de otro t\u00e9rmino Jano, el objeto <em>a<\/em>, que sin duda no siendo un significante est\u00e1 m\u00e1s cerca del registro libidinal que el falo. Pero no siendo un significante, Lacan lo hace funcional en su circulaci\u00f3n como un significante Por ejemplo, en el esquema de los cuatro discursos, la letra <em>a<\/em> no es un significante pero gira con los significantes y con la falta de significante. El objeto <em>a<\/em> es tambi\u00e9n un t\u00e9rmino Jano como el falo.<\/p>\n<p>Es la pareja fantasm\u00e1tica donde el partenaire del amor y del deseo aparece esencialmente reducido a su estatuto de objeto. Entonces el fantasma es el que de alg\u00fan modo constituye para Lacan la pareja fundamental del sujeto, hasta el punto que, muy l\u00f3gicamente, para situar el lugar del analista, le es necesario en definitiva el lugar ubicado por el t\u00e9rmino objeto <em>a.<\/em><\/p>\n<p>La doctrina lacaniana cl\u00e1sica del final del an\u00e1lisis se concentr\u00f3 en esa pareja. Es lo que, esencialmente, Lacan aparej\u00f3 bajo la forma del pase. Cuando lleg\u00f3 a despejar la funci\u00f3n de la pareja fantasm\u00e1tica, pens\u00f3 que pod\u00eda aparejarla para destinarla a captar, a organizar el fin de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Esta doctrina se volvi\u00f3 cl\u00e1sica &#8211; seamos exactos &#8211; porque yo puse el acento en ella. En el momento en que Lacan detuvo su ense\u00f1anza y su escuela, no solo fue disuelta, sino que estall\u00f3 en pedazos, hac\u00eda mucho tiempo que el pase hab\u00eda sido descartado por sus principales alumnos. La prueba de ello es que en ese momento ninguno de los grupos lacanianos, salvo aquel del que yo formaba parte, retom\u00f3 a su cuenta la pr\u00e1ctica del pase, considerando que el fracaso estaba comprobado. Por otra parte, no tan erradamente. La ense\u00f1anza de Lacan parec\u00eda haber hecho su duelo por el pase, en todo caso haberlo minimizado.<\/p>\n<p>Es cierto que en 1981-82 hice lo que pude para restablecer el pase como doctrina y como funcionamiento, pensando que la instituci\u00f3n que se trataba de reconstituir sobre nuevas bases exig\u00eda este aparato del pase. Solo doy estas precisiones porque hoy que quiero dar un acento diferente veo venir a aquellos que me gritan lo contrario: \u201c\u00a1Pero c\u00f3mo el pase, pero c\u00f3mo el pase!\u201d \u00a1Calma! La historia es m\u00e1s compleja. Lacan propuso el aparato del pase en 1967. Contin\u00fao ense\u00f1ando hasta 1980. En esa trayectoria dio inflexiones que vale la pena seguir.<\/p>\n<p>Antes de la doctrina del pase, el fin de an\u00e1lisis estaba situado ante todo para Lacan, como un m\u00e1s all\u00e1 de lo imaginario, y por lo tanto ante todo situado por dos t\u00e9rminos que pertenecen al registro simb\u00f3lico, dos t\u00e9rminos que fueron sucesivamente la muerte y el falo.<\/p>\n<p>De manera contrariada, contrastada, Lacan situaba el fin de an\u00e1lisis en relaci\u00f3n con esos dos t\u00e9rminos del registro simb\u00f3lico. En lo que respecta al primero, situaba el fin del an\u00e1lisis en t\u00e9rminos de asunci\u00f3n. En lo que respecta al segundo, en t\u00e9rminos de desidentificaci\u00f3n. En un caso como en el otro, la referencia esencial, el lugar del fin de an\u00e1lisis, era mas all\u00e1 de lo imaginario, lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>En efecto, con la doctrina del pase, lo que se dibuja es que el lugar del fin del an\u00e1lisis est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo simb\u00f3lico, por una cierta puesta al d\u00eda del partenaire <em>a<\/em>. Lacan llam\u00f3 una vez no mucho m\u00e1s a esa relaci\u00f3n, atravesamiento del fantasma, hice de eso una suerte de <em>schibboleth<\/em>, un <em>leitmotiv<\/em>, oponi\u00e9ndolo al levantamiento del s\u00edntoma y situ\u00e1ndolo en la gran oposici\u00f3n del s\u00edntoma y del fantasma. Tuve tanto \u00e9xito que cuando quiero tocar algo de esto, aunque m\u00e1s no sea con mano sutil, es una insurrecci\u00f3n. &#8211; \u201cMiller ha tocado el atravesamiento del fantasma\u201d. Me reclaman el estancamiento. Quieren sobre todo que yo no me mueva. Quieren un padre muerto. Piden un padre, y sobre todo un padre muerto.<\/p>\n<p>De todos modos hago notar que el atravesamiento del fantasma pone sobre todo el acento en la funci\u00f3n de la verdad, incluso cuando parece que habla de lo real. Pone en todo caso el acento sobre un cierto m\u00e1s all\u00e1 del saber bajo forma de verdad y se inscribe en una dial\u00e9ctica del velo y de la verdad, el fantasma considerado como ese velo que hay que levantar o atravesar para alcanzar una cierta verdad de lo real. El atravesamiento del fantasma implica algo como un despertar a lo real. No es que sea falso, pero no podemos cuestionar lo que all\u00ed se anuncia gloriosamente como discontinuidad, incluso como definitivo, simplemente en vista de los resultados.<\/p>\n<p>\u00bfAquellos que han <em>pasado<\/em> est\u00e1n tan despiertos? Parecen bien instalados en un cierto confort, un confort sin escr\u00fapulos. Por eso Lacan solo lo dijo una vez, me parece que vale la pena desplazar el acento.<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino atravesamiento del fantasma hace las veces del atravesamiento del Puente de Arcole<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Hay hero\u00edsmo en el atravesamiento. Est\u00e1 el atravesamiento del Atl\u00e1ntico por parte de Lindbergh, el atravesamiento de los 10000, la larga marcha china. El atravesamiento moviliza una imaginer\u00eda de hero\u00edsmo. \u00bfNo podemos nosotros, en vista de los resultados, simplemente agregar, poner al lado del atravesamiento del fantasma, lo que Lacan llama de manera exquisita, modesta, el <em>saber hacer <\/em>con su s\u00edntoma? &#8211; que tiene un acento muy diferente, y que no pone en primer plano la discontinuidad entre el antes y el despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El <em>saber hacer ah\u00ed con<\/em> su s\u00edntoma es un asunto de aproximaciones. Entra all\u00ed lo flu, lo vago &#8211; <em>fuzzy<\/em> &#8211;\u00a0 como llamaban a ciertas l\u00f3gicas, \u201cl\u00f3gicas flu\u201d. No se trata necesariamente de lo opuesto del atravesamiento del fantasma. Incluso podr\u00edamos decir: despu\u00e9s del atravesamiento del fantasma, el <em>saber hacer ah\u00ed <\/em>con su s\u00edntoma. Si queremos moderar las transiciones, no desorientar a la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Saber hacer y saber hacer ah\u00ed<\/em><\/p>\n<p>Pondr\u00e9 tambi\u00e9n all\u00ed el acento sobre la diferencia que propone Lacan, delicada, y que no desarrolla, entre <em>saber hacer ah\u00ed<\/em> y saber hacer. Lo dice una vez en un <em>Seminario<\/em> de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>All\u00ed debemos construir, porque \u00e9l no dice porqu\u00e9 los opone. Esto es lo que yo invento.<\/p>\n<p>El saber hacer es una t\u00e9cnica. Hay saber hacer cuando se conoce la cosa de la que se trata, cuando se hace esa pr\u00e1ctica. Por otra parte, el saber hacer, sin estar educado en el rango de la teor\u00eda se ense\u00f1a. En los Estados Unidos, encontramos en las librer\u00edas manuales de \u00bf<em>How to&#8230;? \u00bfC\u00f3mo hacer con&#8230;? El saber hacer con&#8230; todo? \u00bfC\u00f3mo conducir su auto? \u00bfsu matrimonio? \u00bfC\u00f3mo hacer con la gimnasia? \u00bfla cocina francesa?<\/em> Etc. El saber hacer es una t\u00e9cnica por medio de la cual hay un lugar cuando se conoce la cosa de la que se trata y se pueden definir reglas que se pueden reproducir, y por eso mismo se pueden ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>El <em>saber hacer ah\u00ed<\/em> tiene un lugar cuando la cosa de la que se trata escapa, cuando conserva siempre algo imprevisible. Todo lo que podemos hacer entonces, es engatusarla, permaneciendo en guardia.<\/p>\n<p>En el saber hacer, la cosa est\u00e1 domesticada, es sumisa, mientras que en el <em>saber hacer ah\u00ed<\/em>, la cosa es salvaje, ind\u00f3mita. Por eso del lado del saber hacer, hay lo universal. Cuando hay lo singular solo hay <em>saber hacer ah\u00ed<\/em>, admitamos que sabemos tomar la cosa, pero con precauci\u00f3n. Siempre debemos esperar lo peor.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed introduzco un peque\u00f1o trozo de Lacan. En el <em>saber hacer ah\u00ed<\/em>, no tomamos la cosa como concepto. Esta peque\u00f1a indicaci\u00f3n me parece congruente con lo que he desarrollado. En el saber hacer, se ha domesticado la cosa por medio de un concepto, mientras que en el <em>saber hacer ah\u00ed<\/em> la cosa permanece exterior a toda captura conceptual posible. Resulta de ello, no solo que no se est\u00e1 en la teor\u00eda, sino que incluso no se est\u00e1 tampoco en el saber. El <em>saber hacer ah\u00ed<\/em> no es un saber, en el sentido del saber articulado. Es un conocer, en el sentido de saber desembrollarse con. Es una noci\u00f3n que, con lo flu y la aproximaci\u00f3n, me parece esencial del \u00faltimo Lacan &#8211; saber desembrollarse con.<\/p>\n<p>Estamos en un nivel del uso (<em>usage),<\/em> del uso (<em>us<\/em>) &#8211; viejo t\u00e9rmino franc\u00e9s que encontrar\u00e1n en la expresi\u00f3n \u201cusos y costumbres\u201d que viene directamente del lat\u00edn <em>usus<\/em> y de <em>uti<\/em>, servirse de.<\/p>\n<p>El nivel del uso es para el \u00faltimo Lacan, un nivel esencial. Ya lo hemos abordado, aunque m\u00e1s no fuera por la disyunci\u00f3n del significante y del significado. La \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan pone en efecto el acento, contrariamente a \u201cLa instancia de la letra\u201d, en el hecho que no hay ninguna especie de lazo entre significante y significado, y que solo hay, entre significante y significado, un dep\u00f3sito, una cristalizaci\u00f3n, que viene del uso que hacemos de las palabras. Lo \u00fanico necesario para que haya una lengua, es que la palabra tenga un uso, dice, cristalizado por la mezcla.<\/p>\n<p>Este uso es que un cierto n\u00famero de personas se sirven de \u00e9l, \u201cno se sabe demasiado porque\u201d, dice Lacan. Se sirven de eso y poco a poco, la palabra se determina por el uso que se hace de ella.<\/p>\n<p>El concepto de uso es esencial para esta \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, precisamente en tanto es distinta del nivel del sistema, el nivel saussuriano del sistema que inspir\u00f3 a Lacan al comienzo. Uso se opone a sistema. A la ley diacr\u00edtica del sistema fijado en el corte sincr\u00f3nico que se hace para determinarlo, se oponen los aproximadamente, las conveniencias, el decoro y los barbarismos del uso de las palabras, de la pr\u00e1ctica. En efecto hay all\u00ed una disyunci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica. Esta disyunci\u00f3n que ya se esboza con el saber hacer &#8211; el saber hacer ya es una pr\u00e1ctica codificada distinta de la teor\u00eda &#8211; estalla en el <em>saber hacer ah\u00ed<\/em>. All\u00ed no hay teor\u00eda, y una pr\u00e1ctica que hace su camino sola, como el gato de Kipling.<\/p>\n<p>Cuando exist\u00eda el Otro, tesoro del significante, no necesit\u00e1bamos el uso. Pod\u00edamos decir: \u201cNos referimos a ese Otro para saber lo que quieren decir las palabras\u201d. Y luego, cuando las palabras est\u00e1n en funci\u00f3n y evidentemente no es exactamente como en el diccionario, se pod\u00eda recurrir al amo de la verdad, a aquel que dice, que punt\u00faa, y que elige lo que eso quiere decir.<\/p>\n<p>Pero cuando el Otro no existe, cuando no elevan la contingencia del diccionario al estatuto de norma absoluta, cuando creen m\u00e1s o menos en el amo de la verdad, y mas bien menos que m\u00e1s, cuando es m\u00e1s bien del orden \u201c\u00e9l dice eso y yo digo otra cosa\u201d, cuando el Otro no existe, entonces no hay m\u00e1s que el uso. El concepto de uso se impone precisamente por que el Otro no existe. La promoci\u00f3n del uso se hace all\u00ed donde el saber desfallece, donde el esp\u00edritu del sistema es impotente y all\u00ed tambi\u00e9n donde la verdad, con su cortejo de amos m\u00e1s o menos en falta, est\u00e1 perdida.<\/p>\n<p>Por eso hay una correlaci\u00f3n esencial entre el concepto de uso y lo real, en su definici\u00f3n radical que Lacan propuso, casi con temblor: \u201cTal vez sea mi s\u00edntoma\u201d. Lo real, en su definici\u00f3n radical no tiene ley, no tiene sentido, no aparece sino por trozos, lo que quiere decir que es completamente rebelde a la noci\u00f3n misma de sistema. Por eso la relaci\u00f3n con lo real, incluso la buena relaci\u00f3n con lo real, est\u00e1 marcada, calificada por el t\u00e9rmino uso.<\/p>\n<p>La mejor prueba &#8211; Lacan no dej\u00f3 de hablar de eso en su \u00faltima ense\u00f1anza -, es que siempre nos embrollamos. Siempre lo ponemos de lado. El hombre se embrolla con lo real. Es de este modo que nos acercamos a la definici\u00f3n m\u00e1s concluyente.<\/p>\n<p>Se embrolla tambi\u00e9n con lo simb\u00f3lico. Es porque el hombre se embrolla con lo simb\u00f3lico que hay algo real en lo simb\u00f3lico. Cuando no se llega a dominar lo simb\u00f3lico, sino que se tantea, se trata de hacer con eso, esa es la marca que hay real en lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>El hombre se embrolla tambi\u00e9n\u00a0 con lo imaginario, y esa es la marca de que hay real en lo imaginario. Por eso Lacan califica la posici\u00f3n nativa del hombre como la de la debilidad mental. Es coherente con este conjunto de t\u00e9rminos el uso, lo real, el embrollarse, y el estatuto de debilidad mental, que corresponde a lo que el sujeto tiene como profundamente discordante de inicio.<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed la cuesti\u00f3n es desembrollarse, llegar a arregl\u00e1rselas, pero con un esp\u00edritu que es m\u00e1s emp\u00edrico que sistem\u00e1tico. All\u00ed Lacan se refiere al bien decir. El bien decir no es la demostraci\u00f3n. El bien decir es lo contrario del matema. El bien decir quiere decir que un sujeto llega finalmente a desembrollarse con lo real con el significante. Pero no m\u00e1s que desembrollarse. Es hasta el punto que Lacan en una definici\u00f3n destellante, propone que lo real se encuentra en los embrollos de lo verdadero.<\/p>\n<p>Por eso es cuesti\u00f3n de embrollo, de desenvoltura, tipo Bibi Fricotin<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, de mara\u00f1as, de enredos, de la manera que tenemos de mezclarnos con aquellos que nos mezclamos. El objeto hizo captar que lo esencial de la condici\u00f3n humana es el embrollo, el objeto que Lacan puso en el pizarr\u00f3n durante a\u00f1os, el nudo, que es por excelencia el embrollo.<\/p>\n<p>Antes, la referencia de Lacan era la ciencia, es decir para nada el bien decir, sino la demostraci\u00f3n, la reducci\u00f3n de lo real por el significante. Luego, en el momento de su \u00faltima ense\u00f1anza, es el arte en su diferencia con la ciencia, el arte que es un <em>saber hacer ah\u00ed<\/em> incluso saber hacer, pero mas all\u00e1 de las prescripciones de lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma es ante todo, desde esta perspectiva, un hecho de embrollo. Hay s\u00edntoma cuando el nudo perfecto falla, cuando el nudo se embrolla, cuando hay, como dec\u00eda Lacan, lapsus del nudo. Pero al mismo tiempo, ese s\u00edntoma hecho de embrollo es tambi\u00e9n punto de basta y en particular punto de basta de la pareja. Lo que hace que respecto de ello el s\u00edntoma tambi\u00e9n es all\u00ed un t\u00e9rmino Jano. El s\u00edntoma en una de sus caras es lo que no anda, pero en otra, la que Lacan denomin\u00f3 <em>sinthome<\/em>, recurriendo a su etimolog\u00eda, es el \u00fanico lugar donde para el hombre que se embrolla, finalmente la cosa anda.<\/p>\n<p><em>Este texto retoma una larga parte del Seminario pronunciado, en colaboraci\u00f3n con \u00c9ric Laurent, en el marco de<\/em><\/p>\n<p><em>la Secci\u00f3n cl\u00ednica de Paris VIII, bajo el titulo El Otro que no existe y sus comit\u00e9s de \u00e9tica (1996-1997), el 12, 19 y 26 de<\/em><\/p>\n<p><em>marzo, 23 de abril, 21 y 28 de mayo, y 4 y 11 de junio de 1997.<\/em><\/p>\n<p><em>Texto en franc\u00e9s establecido\u00a0 por Catherine Bonningue.<\/em><\/p>\n<p><em>Fue objeto de una primera publicaci\u00f3n por la Escuela Brasile\u00f1a de Psicoan\u00e1lisis en un volumen colectivo<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abOs circuitos do desejo na vida e na analise\u201d, Rio de Janeiro, Contra Capa Livraria, 2000.<\/em><\/p>\n<h6><em>Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol por Silvia Baudini.<\/em><\/h6>\n<h6><em>Publicado en la Revista Lacaniana n. 19, A\u00f1o X, Buenos Aires: Grama, Octubre 2015.<br \/>\nPublicado aqu\u00ed con la amable autorizaci\u00f3n de Jacques-Alain Miller.<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u2003 Partie: es tanto partida, en el sentido del juego, como parte. Se usar\u00e1 indistintamente de acuerdo al contexto sem\u00e1ntico. N de T<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u2003 Lacan, J. El psicoan\u00e1lisis y su ense\u00f1anza, <em>Escritos<\/em>. Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 1988, tomo I, p. 435-436.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u2003 <em>Ibid<\/em> p.440.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u2003 Miller utiliza el t\u00e9rmino relation primero, que hemos decidido traducir como lazo y rapport que decidimos traducir como relaci\u00f3n.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u2003 La victoria de Arcole consolid\u00f3 el poder de Napole\u00f3n en Italia, ya que le permiti\u00f3 controlar toda la\u00a0Lombard\u00eda. El sitio de\u00a0Mantua\u00a0propici\u00f3 la evacuaci\u00f3n de los austriacos de la pen\u00ednsula italiana en febrero de\u00a01797.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u2003Personaje de dibujo animado,\u00a0 muchacho chistoso y que rectifica tropiezos.<\/h6>\n<h6><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jacques-Alain Miller Introducci\u00f3n La cuesti\u00f3n del siglo 20 ha sido la de lo real en la medida misma en que el discurso de la ciencia,\u00a0 se ha adue\u00f1ado singularmente del lenguaje, se lo sustrajo a la ret\u00f3rica, y tom\u00f3 el camino de medir el lenguaje, no con la verdad sino con lo real. Lo que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-244","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-vol-04-es","entry","no-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/244","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=244"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":366,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/244\/revisions\/366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=244"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}