{"id":269,"date":"2026-01-14T00:21:19","date_gmt":"2026-01-14T00:21:19","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/a-relacao-da-formacao-perversa-ao-desenvolvimento-do-juizo-de-realidade1-the-relation-of-perversion-formation-to-the-development-of-reality-sense-edward-glover2-londres-inglaterra\/"},"modified":"2026-01-19T11:07:53","modified_gmt":"2026-01-19T11:07:53","slug":"la-relacion-entre-la-formacion-de-perversion-y-el-desarrollo-del-sentido-de-realidad1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/la-relacion-entre-la-formacion-de-perversion-y-el-desarrollo-del-sentido-de-realidad1\/","title":{"rendered":"La relaci\u00f3n entre la formaci\u00f3n de perversi\u00f3n y el desarrollo del sentido de realidad<sup>1<\/sup>"},"content":{"rendered":"<p><strong>Resumen:<\/strong>\u00a0La investigaci\u00f3n de Glover tiene como objeto principal algunos t\u00e9rminos frecuentemente usados en la literatura anal\u00edtica, pero raramente definidos, notablemente el concepto de juicio de realidad en la formaci\u00f3n perversa. Un estudio minucioso de la obra de Ferenczi,\u00a0 Abraham, Klein, Federn, Ella Sharpe y otros es realizado, en un intento incesante de precisar, al m\u00e1ximo, una definici\u00f3n conceptual y su aplicabilidad cl\u00ednica.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:\u00a0<\/strong>realidad, juicio de realidad, prueba de realidad, toxicoman\u00eda, formaci\u00f3n perversa.<\/p>\n<p><strong>Abstract:\u00a0<\/strong>Glover\u2019s investigation has, as a main object, some terms frequently used in analytical literature, but rarely defined, such as the concept of reality judgment in the perverse formation. A meticulous study is done in the work of Ferenczi, Abraham, Klein, Federn, Ella Sharpe and others, in the continuous attempt of precising, as much as possible, a conceptual definition and its clinical application.<\/p>\n<p><strong>Keywords:\u00a0<\/strong>reality, reality judgment, reality proof, drug addiction, perverse formation.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure><figcaption><\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_263\" aria-describedby=\"caption-attachment-263\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-263\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/transparencias-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/transparencias-300x197.jpg 300w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/transparencias.jpg 578w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-263\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Cecilia Alvarenga<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los t\u00e9rminos \u00abrealidad\u00bb, \u00absentido de realidad\u00bb y \u00abexamen de realidad\u00bb son utilizados frecuentemente en la literatura psicoanal\u00edtica pero rara vez definidos. Como regla general no hay objeci\u00f3n seria contra esta pr\u00e1ctica, pero cuando los t\u00e9rminos son ellos mismos el objeto a investigar se torna inevitable alguna definici\u00f3n preliminar. Por supuesto, mediante una afirmaci\u00f3n demasiado r\u00edgida existe el riesgo de evadir la pregunta. Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n me propongo adoptar el procedimiento menos usual de definir provisionalmente estos t\u00e9rminos antes de someterlos a investigaci\u00f3n.<br \/>\n<em>As\u00ed (1) el sentido de realidad es una facultad cuya existencia inferimos mediante el an\u00e1lisis de los procesos del examen de realidad.<\/em><br \/>\n<em>(2) Un examen de realidad eficiente, para cualquier sujeto que ha pasado la edad de la pubertad, es la capacidad de retener el contacto ps\u00edquico con los objetos que promueven la gratificaci\u00f3n del instinto, incluyendo aqu\u00ed impulsos infantiles tanto modificados como residuales.<\/em><br \/>\n<em>(3) Objetividad es la capacidad de evaluar correctamente la relaci\u00f3n entre impulso instintivo y objeto instintivo, en t\u00e9rminos de si la meta del impulso es, puede ser o ser\u00e1 gratificada.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_266\" aria-describedby=\"caption-attachment-266\" style=\"width: 175px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-266\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/glover-175x300.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/glover-175x300.jpg 175w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/glover.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 175px) 100vw, 175px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-266\" class=\"wp-caption-text\">Glover por: Claudio Spivak<\/figcaption><\/figure>\n<p>La naturaleza del sentido de realidad ha sido investigada, hasta el momento, desde tres diferentes puntos de vista. El primero de ellos puede ser estudiado en el trabajo cl\u00e1sico de Ferenczi sobre el tema (1). Este se basaba en inferencias tomadas de\u00a0<em>(a)<\/em>\u00a0un estudio\u00a0<em>comportamental<\/em>\u00a0de ni\u00f1os, y\u00a0<em>(b)<\/em>\u00a0el conocimiento de los mecanismos mentales observados durante el an\u00e1lisis de adultos. Las conclusiones a las que arrib\u00f3 son demasiado conocidas como para que requieran una recapitulaci\u00f3n, pero es preciso notar que, desde el punto de vista sistem\u00e1tico, su presentaci\u00f3n era incompleta en los siguientes aspectos. Con excepci\u00f3n del &#8216;estadio de omnipotencia incondicionada&#8217;, que \u00e9l relacion\u00f3 con la fase &#8216;oral&#8217; del desarrollo, no dio ninguna indicaci\u00f3n precisa de la naturaleza o complejidad de los sistemas de\u00a0<em>deseos<\/em>\u00a0involucrados. Nuevamente, describi\u00f3 una serie de\u00a0<em>relaciones<\/em>\u00a0con (mayormente reacciones a) el mundo de los objetos, pero no dio una descripci\u00f3n correspondiente de la\u00a0<em>naturaleza<\/em>\u00a0de los\u00a0<em>objetos instintivos<\/em>\u00a0involucrados. M\u00e1s tarde esta omisi\u00f3n fue parcialmente rectificada por Abraham, quien describi\u00f3 una serie de desarrollo de objetos libidinales incluyendo un cierto n\u00famero de objetos parciales. Desde ese entonces no se intent\u00f3 ninguna correlaci\u00f3n sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la presente investigaci\u00f3n es interesante notar que Ferenczi se empe\u00f1\u00f3 en correlacionar sus estadios del sentido de realidad con fen\u00f3menos psicopatol\u00f3gicos en el adulto. En particular, asoci\u00f3 ciertas manifestaciones obsesivas con &#8216;fases m\u00e1gicas&#8217; del desarrollo del yo. La importancia te\u00f3rica de esta correlaci\u00f3n era bastante considerable. Implicaba una marcada disparidad entre la regresi\u00f3n del yo y la regresi\u00f3n libidinal en las neurosis obsesivas. En otras palabras, el yo del neur\u00f3tico obsesivo reaccionaba como en los primer\u00edsimos estadios del desarrollo yoico mientras que, seg\u00fan las opiniones aceptadas en ese entonces, la fijaci\u00f3n libidinal del neur\u00f3tico obsesivo era de un tipo mucho m\u00e1s posterior (anal-s\u00e1dico). M\u00e1s a\u00fan, se consideraba en ese entonces que las neurosis obsesivas eran de inicio comparativamente tard\u00edo. Si el ordenamiento de los estadios de realidad propuesto por Ferenczi era correcto, entonces, hablando con rigor, se deber\u00eda haber encontrado neurosis obsesivas durante la temprana infancia. Recientemente, las experiencias de Melanie Klein respecto de la aparici\u00f3n de caracteres obsesivos y algunas veces de neurosis obsesivas t\u00edpicas durante la temprana infancia \u2013experiencias que yo he podido confirmar no s\u00f3lo en muchos casos adultos sino tambi\u00e9n durante la anamnesis diagn\u00f3stica de muchos ni\u00f1os\u2013 son suficientemente contundentes como para confirmar las conclusiones de Ferenczi respecto a la profundidad de la regresi\u00f3n yoica. En efecto, si hubi\u00e9ramos prestado m\u00e1s atenci\u00f3n a su temprana correlaci\u00f3n quiz\u00e1s habr\u00edamos podido anticipar en varios a\u00f1os estos descubrimientos. A\u00fan as\u00ed, la dificultad no es en absoluto superada ya que la fase de la reacci\u00f3n m\u00e1gica, que Ferenczi describe como correlato de la t\u00e9cnica obsesiva, debe tambi\u00e9n existir en los estadios oral y anal primario, mientras que, en lo que a m\u00ed respecta, las reacciones obsesivas son observadas muy poco frecuentemente. Ferenczi mismo estaba evidentemente al tanto de la discrepancia pues sugiri\u00f3 que el caso del obsesivo realiza una <em>regresi\u00f3n parcial<\/em>\u00a0a esta fase temprana del yo. No considero que esta postura sea muy plausible. Nunca pude observar caso alguno de marcada regresi\u00f3n yoica que no haya activado inconscientemente el sistema libidinal correspondiente a la fase del desarrollo del yo.<a title=\"\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>3<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La segunda l\u00ednea de investigaci\u00f3n es la asociada al nombre de Federn (3). Por medio de un cuidadoso an\u00e1lisis de introspecci\u00f3n subjetiva as\u00ed como informada, en particular varios grados de despersonalizaci\u00f3n, alienaci\u00f3n, etc., se empe\u00f1\u00f3 en delimitar las fronteras del yo narcisista. A partir de esto podemos, hasta cierto grado, deducir el plano del reconocimiento y la evaluaci\u00f3n del objeto. Por ejemplo, considera la variaci\u00f3n del sentimiento yoico corporal como un s\u00edntoma verificable de regresi\u00f3n yoica, e intenta alguna correlaci\u00f3n de los l\u00edmites del yo en neurosis de transferencia, psicosis y sue\u00f1os. Estudios m\u00e1s detallados de estos l\u00edmites y regresiones del yo ayudar\u00edan ciertamente a arribar a alguna idea de los sistemas de realidad en boga en diferentes fases del desarrollo. La principal dificultad parece ser el hasta cierto punto r\u00edgido concepto de narcisismo aceptado generalmente en psicoan\u00e1lisis. Este t\u00e9rmino, realmente, evade la pregunta por los l\u00edmites yo-objeto.<\/p>\n<p>La tercera y m\u00e1s reciente aproximaci\u00f3n es la que se realiza bajo el est\u00edmulo del trabajo de Melanie Klein (4) en an\u00e1lisis de ni\u00f1os. Aqu\u00ed tambi\u00e9n debemos lidiar con inferencias, pero con inferencias tomadas del <em>an\u00e1lisis efectivo de ni\u00f1os reci\u00e9n emergiendo de la infancia<\/em>. En consecuencia, tenemos el primer intento detallado de describir en t\u00e9rminos concretos los estadios por los cuales se alcanza una relaci\u00f3n estable con la realidad, los contenidos mentales caracter\u00edsticos de estos estadios y la relaci\u00f3n de estos estadios con formaciones psic\u00f3ticas y neur\u00f3ticas. Ella enfatiza\u00a0<em>(a)<\/em>\u00a0la importancia de mecanismos tempranos de introyecci\u00f3n y proyecci\u00f3n,\u00a0<em>(b)<\/em>\u00a0la importancia de la angustia como inductora de la defensa,\u00a0<em>(c)<\/em>\u00a0la importancia de los impulsos s\u00e1dicos como inductores de la angustia, y\u00a0<em>(d)<\/em>\u00a0la expansi\u00f3n gradual del sentido de realidad y de la capacidad para la objetividad como resultado del conflicto entre un ello arbitrario y un supery\u00f3 casi en la misma medida insensato.<\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p>Tomando en consideraci\u00f3n este y otros trabajos recientes (5) se torna manifiesto que los estadios en el desarrollo del sentido de realidad no deben ser considerados meramente en t\u00e9rminos de\u00a0<em>impulso<\/em>\u00a0u\u00a0<em>objeto<\/em>\u00a0sino que deben ser relacionados con\u00a0<em>estadios en el dominio de la angustia<\/em>, en los que el rol de los impulsos libidinal y destructivo es alternante. Por supuesto, a la larga la definici\u00f3n del examen de realidad debe ser en los t\u00e9rminos m\u00e1s simples de instintos y sus objetos. Yo ya formul\u00e9 una tal definici\u00f3n. Pero la\u00a0<em>demarcaci\u00f3n de estadios<\/em>\u00a0no puede ser formulada sin un entendimiento adecuado de los sistemas de fantas\u00eda m\u00e1s tempranos y de los mecanismos para lidiar con la angustia que estos sistemas despiertan. Desde el punto de vista del adulto, los sistemas de &#8216;realidad&#8217; de los infantes y los ni\u00f1os son claramente fant\u00e1sticos, y esto a su vez es una consecuencia necesaria del tipo de mecanismo mental predominante durante estos estadios infantiles, por ejemplo, introyecci\u00f3n, proyecci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>En segundo lugar, sea lo que sea que el an\u00e1lisis de ni\u00f1os pueda establecer respecto de los contenidos mentales de los cuales podemos inferir estadios en el desarrollo del sentido de realidad, <em>esto debe guardar una relaci\u00f3n inteligible con el orden de la experiencia perceptiva del mundo externo<\/em>. Y esto involucra no s\u00f3lo un n\u00famero mayor de an\u00e1lisis infantiles sino\u00a0<em>un estudio comportamental completamente nuevo de la infancia<\/em>. En particular, se precisa una investigaci\u00f3n m\u00e1s detallada de la naturaleza, el orden y la &#8216;dispersi\u00f3n&#8217; de las formaciones tempranas de angustia. Con este t\u00e9rmino no me refiero a las &#8216;fobias infantiles primarias&#8217; com\u00fanmente descritas (por ejemplo, temor a la obscuridad, a los desconocidos, a estar solo), a las cuales, sin dejar de lado nuestra preocupaci\u00f3n por los antecedentes de la angustia de castraci\u00f3n, hemos dirigido hasta ahora exclusivamente nuestra atenci\u00f3n. Las fobias\u00a0<em>menores<\/em>, sobre todo, requieren sistematizaci\u00f3n. Estas son se\u00f1alizadas no tanto por deslumbrantes reacciones de angustia sino por maniobras menos notorias, por ejemplo inmovilizaci\u00f3n transitoria, desviaci\u00f3n de la atenci\u00f3n, sopor s\u00fabito, actividad l\u00fadica disminuida, o por otra parte por concentraci\u00f3n de la atenci\u00f3n con una ligera inquietud, juego incrementado y as\u00ed sucesivamente. Tal como suger\u00ed, los desplazamientos m\u00e1s tempranos del inter\u00e9s desde los objetos instintivos inmediatos son estimulados por angustias de cualquier tipo. M\u00e1s a\u00fan, estos desplazamientos son gobernados por el simbolismo, un proceso que es en parte responsable de su orden aparentemente il\u00f3gico. Sin embargo, tenemos todas las razones para creer que la frecuencia y el orden de presentaci\u00f3n de las percepciones externas juega un rol en la\u00a0<em>focalizaci\u00f3n<\/em>\u00a0de las angustias infantiles, tal como lo hace en la formaci\u00f3n de las fobias de los adultos. Cuanto m\u00e1s adherida est\u00e1 una fobia adulta a un objeto o situaci\u00f3n &#8216;inusual&#8217;, m\u00e1s exitosa es: por ejemplo, es m\u00e1s ventajoso sufrir de una fobia a los tigres en Londres que en una jungla hind\u00fa. Lo que ya sabemos sobre el instinto infantil nos llevar\u00eda a suponer que, dejando de lado los factores simb\u00f3licos, el inter\u00e9s del ni\u00f1o deber\u00eda irradiar desde su propio cuerpo (en particular zonas oral, glotal, g\u00e1strica y respiratoria, en otras palabras, cosas internas) hacia la comida, los \u00f3rganos de la alimentaci\u00f3n y suced\u00e1neos; desde la piel (y en particular zonas prominentes e invaginaciones) a sus propias ropas y las ropas de objetos externos; desde zonas, \u00f3rganos y contenidos excretorios (nuevamente, casi exclusivamente cosas internas) a todo lo relacionado con lo excretorio propio y de los objetos externos, ulteriormente a contactos, olores, colores, ruidos y gustos no excretorios; desde el cuerpo y la ropa en general a la cuna, la cama, la pieza, los muebles, las cortinas, los objetos colgantes, las sombras; desde la presencia o ausencia de objetos &#8216;instintivos&#8217; a la ausencia intermitente, las desapariciones o la posibilidad de desprenderse de ciertos &#8216;objetos concretos&#8217;. As\u00ed, la experiencia de la presencia o la ausencia del pez\u00f3n (pecho, cuerpo, madre) establece un criterio de inter\u00e9s hacia todos los objetos m\u00f3viles o movibles al alcance de los sentidos del ni\u00f1o en su cuna (ropas, juguetes, moscas, etc.). Y no s\u00f3lo objetos concretos sino tambi\u00e9n el movimiento de las sombras en la pared, rayos de sol, ruidos y olores recurrentes. En este sentido, las experiencias perceptivas son clasificadas por experiencias instintivas, pero el factor de recurrencia (familiaridad) no puede ser ignorado. Los est\u00edmulos espor\u00e1dicos pueden ser \u2013sin duda lo son\u2013 ignorados a menos que su intensidad sea tal como para provocar angustia. Pero las impresiones recurrentes proveen las sendas m\u00e1s tempranas de desplazamiento. En otras palabras, podemos inferir que los estadios en el sentido de realidad se combinar\u00e1n con un orden instintivo, un orden simb\u00f3lico aparentemente il\u00f3gico pero eficaz, y un orden perceptivo natural. El orden aparentemente il\u00f3gico del inter\u00e9s infantil, sin embargo, no se debe meramente al hecho de que la represi\u00f3n ha convertido un inter\u00e9s primario, o un desplazamiento del inter\u00e9s, en un simbolismo. A pesar de toda la importancia que el simbolismo pueda ostentar, no debemos pasar por alto la ignorancia, la ceguera, la falta de\u00a0<em>Einf\u00fchlung<\/em>\u00a0y la angustia inconsciente del observador comportamental, como resultado de lo cual un orden\u00a0<em>adulto<\/em>\u00a0de inter\u00e9s perceptivo es impuesto sobre el orden natural del ni\u00f1o, y es incorrectamente considerado como normal por el ni\u00f1o.<a title=\"\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p>Pero a la espera de investigaciones comportamentales y anal\u00edticas m\u00e1s precisas sobre el ni\u00f1o, podr\u00edamos con provecho revisar las posibilidades del estudio de\u00a0<em>adultos<\/em>. Debemos admitir que nuestro inter\u00e9s en la psicopatolog\u00eda adulta ha sido muy especializado y circunscrito. Nos hemos involucrado tan excluyentemente con la etiolog\u00eda de la neurosis y la psicosis individuales que la relaci\u00f3n de \u00e9stas con otras anormalidades sociales o sexuales ha sido en comparaci\u00f3n desatendida. No es dif\u00edcil imaginar que los datos patol\u00f3gicos podr\u00edan ser ordenados de tal manera de dar un reflejo distorsionado del desarrollo normal. Pero esto implica una clasificaci\u00f3n m\u00e1s detallada y sistem\u00e1tica que lo que se ha intentado hasta ahora. Hace alg\u00fan tiempo yo me dediqu\u00e9 a delinear una tal clasificaci\u00f3n (7). Al incluir un cierto n\u00famero de anormalidades caracterol\u00f3gicas era posible ordenar series de desarrollo paralelas de acuerdo con la predominancia respectiva de los mecanismos de introyecci\u00f3n y de proyecci\u00f3n primitivos. Tambi\u00e9n era posible estrechar la brecha entre las psicosis y las neurosis por la interpolaci\u00f3n, no de &#8216;psicosis borderline&#8217;, sino de &#8216;estados transicionales&#8217; como la drogadicci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>5<\/sup>\u00a0<\/a>. En este sentido, yo colocaba la drogadicci\u00f3n regular como transicional entre las paranoias y las formaciones de car\u00e1cter obsesivas, siendo la raz\u00f3n que en las drogadicciones los mecanismos de proyecci\u00f3n est\u00e1n m\u00e1s localizados y disfrazados que en las paranoias, pero a\u00fan as\u00ed son m\u00e1s fuertes que en los des\u00f3rdenes obsesivos. En las drogadicciones los mecanismos de proyecci\u00f3n est\u00e1n focalizados (localizados) en las drogas nocivas<a title=\"\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">\u00a0<sup>6<\/sup><\/a>: en los estados obsesivos la necesidad de proyecci\u00f3n disminuye por la existencia de formaciones de reacci\u00f3n restitutoria.<br \/>\nPero a pesar de que estas correlaciones ten\u00edan la naturaleza m\u00e1s bien de un esbozo, emerg\u00eda un punto del estudio de formaciones transicionales tales como la drogadicci\u00f3n. Era claro que al localizar sus sistemas paranoides en la droga nociva, el drogadicto<a title=\"\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>7<\/sup>\u00a0<\/a>pod\u00eda\u00a0<em>preservar su sentido de realidad de graves perturbaciones psic\u00f3ticas<\/em>. Debido al hecho de que a\u00fan no tenemos una terminolog\u00eda adecuada para describir estadios de realidad, es dif\u00edcil expresar esto m\u00e1s precisamente. Tomando prestada empero la terminolog\u00eda simpl\u00edsima y unilateral de la primac\u00eda libidinal, podemos enunciar la posici\u00f3n de esta forma: mientras que el paranoico regresa a un\u00a0<em>sistema de realidad oral-anal<\/em>, el drogadicto regresa al punto donde el infante est\u00e1\u00a0<em>emergiendo<\/em>\u00a0de este sistema de realidad oral-anal. En otras palabras, hasta este punto el mundo externo ha representado una combinaci\u00f3n de carnicer\u00eda, ba\u00f1o p\u00fablico bajo bombardeo y sala de autopsias. Y el drogadicto convierte esto en una farmacia m\u00e1s reconfortante y fascinante en la cual, sin embargo, el armario de los venenos<a title=\"\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>8<\/sup>\u00a0<\/a>ha quedado sin llave. Habiendo reducido hasta este nivel los peligros paranoicos del mundo inmediato, el ni\u00f1o (o el adicto) ganan un espacio para respirar y poder mirar a trav\u00e9s de la ventana (evaluaci\u00f3n de la realidad objetiva).<br \/>\nFue esta observaci\u00f3n la que dirigi\u00f3 primeramente mi atenci\u00f3n a la\u00a0<em>posibilidad de reconstruir el desarrollo del sentido de realidad a partir solamente de datos psicopatol\u00f3gicos del adulto.<\/em><br \/>\nEn primer lugar era obvio que incluso entre las drogadicciones hab\u00eda un orden aparente de complejidad que, junto con diferencias pron\u00f3sticas, suger\u00eda un orden definido de regresi\u00f3n. Entonces, si hab\u00eda un orden definido de regresi\u00f3n dentro del grupo de la adicci\u00f3n, presumiblemente los estadios en el desarrollo del sentido de realidad correspondientes a las adicciones eran igualmente complicados. No puede haber dudas sobre las diferencias estructurales en los h\u00e1bitos en torno a las drogas. No s\u00f3lo hay adicciones de un tipo melanc\u00f3lico y de un tipo paranoide, sino que tambi\u00e9n es evidente a partir del examen del material de la fantas\u00eda que los diferentes instintos constitutivos son responsables de algunas de las variaciones cl\u00ednicas. Aqu\u00ed hab\u00eda un curioso obst\u00e1culo que superar: pues est\u00e1bamos acostumbrados a considerar los instintos constitutivos infantiles como tendencias innatas sin un orden particular de prioridad y que llevan una existencia aut\u00f3noma dentro de las fronteras del narcisismo primitivo. Parec\u00eda no haber alternativa m\u00e1s que considerar la posibilidad de un orden natural entre los instintos constitutivos similar al \u2013posiblemente ligado con\u2013 el orden de primac\u00eda de las zonas er\u00f3genas.<br \/>\nEl estudio de las drogadicciones conllev\u00f3 otro problema clasificatorio que establece una orientaci\u00f3n en el desarrollo del sentido de realidad, a saber: la significaci\u00f3n de las formaciones de perversi\u00f3n y de fen\u00f3menos fetichistas que tan com\u00fanmente acompa\u00f1an a los h\u00e1bitos de la droga. Prejuiciado sin duda por el pronunciamiento de Freud sobre el tema, en particular su opini\u00f3n de que la neurosis es el negativo de la perversi\u00f3n, yo ya hab\u00eda tenido problemas en &#8216;colocar&#8217; la perversi\u00f3n en una clasificaci\u00f3n sistem\u00e1tica de estados psicopatol\u00f3gicos. Me hab\u00eda inclinado al principio en ordenar las psicosis y las neurosis en una \u00fanica serie de desarrollo, y luego a interpolar las perversiones en diferentes puntos de la secuencia principal. As\u00ed, comenzando con las psicosis, tom\u00e9 las drogadicciones como un tipo transicional, introduje luego las perversiones polimorfas m\u00e1s primitivas, continu\u00e9 con las neurosis obsesivas, introduje aqu\u00ed el fetichismo y las perversiones homosexuales, y termin\u00e9 con las histerias, las inhibiciones sexuales, las inhibiciones sociales y las angustias sociales. Pero hab\u00eda muchas razones por las que este orden no pudo ser mantenido. En particular, la experiencia del an\u00e1lisis de perversiones homosexuales, neurosis obsesivas y estados psic\u00f3ticos mostr\u00f3 evidencia tanto directa como indirecta de un orden de regresi\u00f3n o de desarrollo mucho m\u00e1s complicado. Frecuentemente puede observarse que durante crisis psic\u00f3ticas en el trascurso de algunos an\u00e1lisis, los pacientes desarrollan formaciones de perversi\u00f3n\u00a0<em>transitorias<\/em>\u00a0de tipo regular. Durante el an\u00e1lisis de un estado esquizoide a cuyos estratos superficiales hab\u00eda acoplada una perversi\u00f3n homosexual activa, uno de mis pacientes fue sometido a un severo trauma amoroso heterosexual. El resultado inmediato fue no s\u00f3lo un refuerzo de las caracter\u00edsticas esquizofr\u00e9nicas sino una regresi\u00f3n de la formaci\u00f3n homosexual activa ante todo a una fase pasiva y luego a un ceremonial excretorio polimorfo con componentes tanto activos como pasivos, pero sin experiencia t\u00e1ctil. La caracter\u00edstica m\u00e1s obvia de esta regresi\u00f3n fue el debilitamiento de relaciones de objeto verdaderas en favor de relaciones de objeto parciales. En el ceremonial excretorio el &#8216;objeto completo&#8217; nunca fue visto, mucho menos tocado. Menos obvio al principio fue el hecho de que estos ceremoniales actuaban como protecci\u00f3n contra angustias propensas a inducir sistemas esquizofr\u00e9nicos. En otras palabras,\u00a0<em>serv\u00edan de auxilio al mantener hasta cierto grado el sentido de realidad del paciente<\/em>. Los ceremoniales perversos no eran constantes:\u00a0<em>alternaban<\/em>\u00a0con fases de depresi\u00f3n esquizofr\u00e9nica. Entre ceremoniales \u00e9l se torn\u00f3 marcadamente esquizofr\u00e9nico: su sentido de realidad sufri\u00f3 una extrema disminuci\u00f3n.<br \/>\nAlgunos detalles adicionales ilustran este punto m\u00e1s claramente. Los avances heterosexuales del paciente inclu\u00edan algunos gestos l\u00fadicos de estrangulamiento: su forma habitual de inter\u00e9s sexual se concentraba principalmente en el \u00e1rea de las nalgas e inclu\u00eda un alto grado de idealizaci\u00f3n, particularmente del ano.<a title=\"\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>9<\/sup>\u00a0<\/a>La regresi\u00f3n s\u00fabita consist\u00eda en visitar un ba\u00f1o p\u00fablico (especialmente luego de almorzar solitariamente) y realizar all\u00ed, con sentimientos entremezclados de angustia y culpa, pero a\u00fan as\u00ed con fascinaci\u00f3n y gran reafirmaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">\u00a0<sup>10<\/sup><\/a>\u00a0temporarias, una complicada serie de exposici\u00f3n anal activa y pasiva a trav\u00e9s de un agujero en el tabique. El contacto se limitaba estrictamente a pasar notas de invitaci\u00f3n sugerentes a trav\u00e9s de la mirilla; la persona en cuesti\u00f3n nunca era reconocida. M\u00e1s a\u00fan, la m\u00e1s ligera sospecha de agresi\u00f3n romp\u00eda el hechizo. Por ejemplo, pasar pedazos de papel higi\u00e9nico manchado o mojado a trav\u00e9s del agujero o sobre el tabique produc\u00eda una inmediata y aterrorizada reacci\u00f3n de huida. Este ceremonial en el cub\u00edculo sigui\u00f3 a una breve fase en la cual practicaba exposiciones urinarias. El ritual urinario fue abandonado dado el grado de contacto con objetos reconocibles y con la presencia de un cierto n\u00famero de otros espectadores neutrales (potencialmente sospechosos) en los lavabos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>En s\u00ed mismas, \u00e9stas no son formas inusuales de ritual: su inter\u00e9s especial radica en el hecho de que el ceremonial funcionaba como una regresi\u00f3n a una t\u00e9cnica previamente extra\u00f1a o desconocida. En otros casos la forma m\u00e1s primitiva del ritual es ya patente o practicada en una forma modificada en el marco de una relaci\u00f3n homosexual m\u00e1s avanzada con objetos completos, pero que es acentuada por la regresi\u00f3n. Un paciente divid\u00eda sus relaciones homosexuales en un grupo amigable con o sin conexi\u00f3n genito-anal y un grupo extremadamente er\u00f3tico caracterizado por un sentimiento violentamente hostil y acciones violentamente er\u00f3ticas hacia el objeto <em>pensado sencillamente como uno o m\u00e1s \u00f3rganos amalgamados por una masa indiferente de tejido conectivo \u2013el cuerpo\u2013<\/em>. Cuando se produc\u00eda la regresi\u00f3n, las relaciones homosexuales m\u00e1s avanzadas desaparec\u00edan moment\u00e1neamente y dejaban sitio a un ceremonial completo en el ba\u00f1o p\u00fablico. Tambi\u00e9n en este caso el sistema de la mirilla reduc\u00eda el cuerpo del objeto a las dimensiones de un objeto parcial. Si acaso se ve\u00eda el sombrero u otra parte de la vestimenta externa ordinaria, el hechizo se romp\u00eda inmediatamente. Esto estaba obviamente determinado por el simbolismo de las ropas, pero la racionalizaci\u00f3n del paciente era interesante, a saber: que eso era &#8216;demasiado parecido a una personal real&#8217;. Estos sistemas del cub\u00edculo guardaban alguna semejanza con ciertos tipos de masturbaci\u00f3n, por ejemplo, cuando el sujeto visita un museo arqueol\u00f3gico y tiene un orgasmo sin erecci\u00f3n al contemplar fragmentos de una estatua, el torso, la cabeza o las manos. En otros casos melanc\u00f3licos y esquizoides not\u00e9 con frecuencia que el relevo de la depresi\u00f3n con el incremento correspondiente del sentido de realidad era precedido por el surgimiento s\u00fabito de una fantas\u00eda sadomasoquista primitiva. Frecuentemente tales pacientes hacen el intento de desviar sus fantas\u00edas hacia relaciones adultas genito-sexuales. Pero por regla general los intentos fallan o son insatisfactorios, en cuyo caso hay un impulso notable hacia la formaci\u00f3n de perversi\u00f3n. Esto puede tomar una forma aloer\u00f3tica o autoer\u00f3tica. Como ejemplo de la \u00faltima puedo citar un caso de depresi\u00f3n que pas\u00f3 por una fase transitoria de ir a un ba\u00f1o p\u00fablico donde se desnudaba, defecaba y orinaba en el lavabo y jugaba con esas substancias con un sentimiento mezcla de angustia y adoraci\u00f3n. Durante esta fase la depresi\u00f3n presente desaparec\u00eda. En s\u00edntesis, a pesar de que sostuve durante mucho tiempo que las relaciones homosexuales sistematizadas y ordinarias constituyen un sistema defensivo y restitutorio protector contra angustias tempranas as\u00ed como contra angustias tard\u00edas puramente genito-sexuales, creo que en la mayor\u00eda de los casos el v\u00ednculo no es directo, que hay un sistema m\u00e1s profundo de perversi\u00f3n (reprimida y por tanto no constituyendo directamente una perversi\u00f3n), lo que corresponde m\u00e1s adecuadamente con el sistema original de angustia. Y esto, seg\u00fan creo, debe ser develado antes de que un contacto adecuado con el sistema de angustia reprimido pueda ser realizado. Desde el punto de vista terap\u00e9utico creo sin embargo que esta tendencia a la regresi\u00f3n mediante formaci\u00f3n de perversi\u00f3n no deber\u00eda excederse de una formaci\u00f3n transitoria y, de ser posible, deber\u00eda ser cortocircuitada por la interpretaci\u00f3n de fantas\u00edas reprimidas de perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s curiosa a\u00fan es la estabilizaci\u00f3n de las relaciones de realidad que efectuadas por un inter\u00e9s fetichista transitorio. He informado previamente sobre un caso (8) en el que un neur\u00f3tico obsesivo pas\u00f3 por una fase de drogadicci\u00f3n cuyo final fue signado por una regresi\u00f3n paranoide transitoria. Durante la recuperaci\u00f3n de la fase paranoide se observ\u00f3 una formaci\u00f3n de fetiche temporaria. Esto, evidentemente, funcion\u00f3 como substituto de la reacci\u00f3n paranoide hacia la realidad. Habiendo localizado la angustia en un conjunto de \u00f3rganos corporales neutros mas simb\u00f3licos (piernas), y habi\u00e9ndolo contrarrestado por un proceso de libidinizaci\u00f3n (formaci\u00f3n de fetiche), el paciente pudo recuperar sus relaciones con la realidad.<\/p>\n<p>Tomando estos hechos en consideraci\u00f3n, el problema de vincular perversiones con psicosis, neurosis y otras anormalidades sociales y sexuales se simplifica de alg\u00fan modo. <em>Parece veros\u00edmil que las perversiones no s\u00f3lo muestran series organizadas de diferenciaciones en relaci\u00f3n tanto con la meta como la completud del objeto, sino que este orden de desarrollo corre paralelo al orden de desarrollo de las psicosis, de los estados transicionales, de las neurosis y de las inhibiciones sociales.<\/em>\u00a0Esto vuelve innecesaria la\u00a0<em>interpolaci\u00f3n<\/em>\u00a0de perversiones en cualquier serie clasificatoria de psicosis y neurosis. Tan solo es necesario reconocer o descubrir los elementos de una\u00a0<em>serie paralela<\/em>. Llevando estas ideas m\u00e1s lejos parecer\u00eda plausible que las ondas de libidinizaci\u00f3n y las formaciones verdaderas de s\u00edntoma sean ambas exageraciones de modos normales de superar la angustia, teniendo m\u00e1s bien interconexi\u00f3n o alternancia compensatorias o protectoras. El problema central, entonces, puede ser formulado de este modo: \u00bfforman las perversiones una serie de desarrollo que refleja el estado de superaci\u00f3n de la angustia del cuerpo del propio individuo o de objetos externos por libidinizaci\u00f3n excesiva? Y como corolario: \u00bfayudan ellas no s\u00f3lo a preservar el sentido de realidad en otros \u00e1mbitos de la psique sino que tambi\u00e9n\u00a0<em>indican el orden en el cual el sentido de realidad se desarrolla<\/em>?<\/p>\n<p>Los argumentos a favor del ensayo de reafirmaci\u00f3n mediante libidinizaci\u00f3n excesiva no son objeto de una seria discusi\u00f3n (ver, por ejemplo, las indicaciones de Freud (9) sobre la relaci\u00f3n etiol\u00f3gica del odio con la homosexualidad). Los argumentos contra la serie de desarrollo son principalmente <em>(a)<\/em>\u00a0la concepci\u00f3n &#8216;polimorfa&#8217; de la sexualidad infantil,\u00a0<em>(b)<\/em>\u00a0la generalizaci\u00f3n de que la neurosis es el negativo de la perversi\u00f3n. Con respecto al primer punto, ya indiqu\u00e9 que el t\u00e9rmino &#8216;polimorfa&#8217;, aunque suficientemente adecuada en un sentido descriptivo general y por comparaci\u00f3n con el impulso genital, es muy vaga para los prop\u00f3sitos de hoy en d\u00eda. Ya estamos m\u00e1s plenamente informados respecto al desarrollo organizativo del impulso infantil durante los primeros a\u00f1os, y a medida de que la investigaci\u00f3n sobre los ni\u00f1os se vuelve m\u00e1s precisa el t\u00e9rmino resultar\u00e1 superfluo. En cuanto al segundo punto: esta generalizaci\u00f3n, a saber, que la neurosis es el negativo de la perversi\u00f3n, es a\u00fan profundamente verdadera pero en un sentido estrictamente limitado. Es completamente acertada para esas perversiones y fetiches que corren en paralelo con sus correspondientes neurosis, por ejemplo un fetiche del guante y una man\u00eda antis\u00e9ptica de lavarse las manos. Pero ahora debemos a\u00f1adir que ciertas perversiones son el negativo de ciertas formaciones psic\u00f3ticas y ciertas otras el negativo de psicosis transicionales. En efecto, siguiendo a Ferenczi (10) y considerando el cuadro cl\u00ednico mixto de psicosis, perversi\u00f3n y neurosis que uno frecuentemente observa, vale la pena indagar si una perversi\u00f3n no es en muchos casos una\u00a0<em>formaci\u00f3n sintom\u00e1tica en anverso<\/em>\u00a0o la secuela o antecedente de un s\u00edntoma, seg\u00fan sea el caso \u2013\u00bfun dispositivo profil\u00e1ctico o curativo?\u2013.<\/p>\n<p>Otra dificultad radica en el pronunciamiento temprano de Freud (11) de que las perversiones no se forman directamente de impulsos constitutivos, sino que los componentes en cuesti\u00f3n deben haber sido primero refractados a trav\u00e9s de una fase ed\u00edpica. En la medida de que este pronunciamiento se refiri\u00f3 a una fase ed\u00edpica estereotipada que ten\u00eda lugar entre los tres a los cincos a\u00f1os de edad, pr\u00e1cticamente paraliz\u00f3 la diferenciaci\u00f3n etiol\u00f3gica, como testimonia el manual de Fenichel (12), en el cual la etiolog\u00eda de las perversiones es de alg\u00fan modo descrita mon\u00f3tonamente en t\u00e9rminos de angustia de castraci\u00f3n. Pero dado que Freud (13) ha sancionado un uso m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino &#8216;Edipo&#8217;, gozamos de mayor libertad para considerar un elemento cronol\u00f3gico en la formaci\u00f3n de perversi\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, la idea de estratificaciones en la formaci\u00f3n de perversi\u00f3n siempre fue se\u00f1alada. Sachs (14) avanz\u00f3 esta postura bajo el fundamento de que la represi\u00f3n era un proceso serial. Rank (15) tambi\u00e9n consider\u00f3 que el grupo de las perversiones ten\u00eda diferentes estratos de evoluci\u00f3n en correspondencia con sistemas o localidades ps\u00edquicos, pero estrech\u00f3 su generalizaci\u00f3n afirmando que el perverso permanece fijado al estadio anterior al deseo de un ni\u00f1o<a title=\"\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>11<\/sup>\u00a0<\/a>, sugiriendo que la inhibici\u00f3n del perverso es dirigida espec\u00edficamente contra la &#8216;libido generativa&#8217;. Ambos escritores consideran el factor determinante como libidinal y la angustia concomitante como angustia de castraci\u00f3n. La \u00fanica objeci\u00f3n seria contra la clasificaci\u00f3n de las perversiones ha sido hecha por Fenichel. \u00c9l no cree que sea factible producir una clasificaci\u00f3n correspondiente a aquella de las neurosis, es decir, de acuerdo con el grado de regresi\u00f3n y la naturaleza de las relaciones de objeto. Esto, dice, se debe a la ausencia, en las perversiones, del elemento de\u00a0<em>distorsi\u00f3n<\/em>\u00a0que caracteriza a las neurosis y las vuelve pasibles de clasificaci\u00f3n. Otra raz\u00f3n para esta objeci\u00f3n ha sido ya se\u00f1alada m\u00e1s arriba. Si uno estudia las secciones de su libro dedicado a la etiolog\u00eda, uno descubre que, sin importar la naturaleza de la perversi\u00f3n, la f\u00f3rmula etiol\u00f3gica sugerida por el autor nunca var\u00eda. Vincula invariablemente formaci\u00f3n de perversi\u00f3n con angustia de castraci\u00f3n asociada con la situaci\u00f3n ed\u00edpica cl\u00e1sica. Hablando cl\u00ednicamente, es \u00e9ste un estado de cosas insatisfactorio. Yo sugerir\u00eda que las dificultades en la clasificaci\u00f3n se deben m\u00e1s bien a la naturaleza incompleta de nuestras investigaciones. En todo caso, las diferencias cl\u00ednicas de las perversiones son tan impactantes como las diferencias en la distorsi\u00f3n neur\u00f3tica.<\/p>\n<p>Ahora bien, me parece que Rank estuvo m\u00e1s cerca de la soluci\u00f3n del problema cuando dijo que el sadismo, en la medida en que excluye la culpa, era el verdadero modelo de perversi\u00f3n. Yo sugerir\u00eda que en la historia del sadismo, o m\u00e1s bien de los impulsos agresivos y destructivos, tenemos una gu\u00eda m\u00e1s sensata para la etiolog\u00eda y el orden de la formaci\u00f3n de perversi\u00f3n. La historia libidinal, es cierto, da el contenido positivo y manifiesto de la formaci\u00f3n. Pero aparte de esto la funci\u00f3n principal de la contribuci\u00f3n libidinal es de protecci\u00f3n. Sachs mismo se\u00f1al\u00f3 la relaci\u00f3n de las perversiones con las formaciones f\u00f3bicas, pero \u00e9l no aplic\u00f3 esta posici\u00f3n l\u00f3gicamente a la totalidad de la historia infantil. Se restringi\u00f3 a s\u00ed mismo a las fobias de castraci\u00f3n, pasando por alto con ese gesto las fobias infantiles m\u00e1s primitivas. La importancia del estudio de las perversiones en su relaci\u00f3n con el sentido de realidad es que las perversiones representan intentos peri\u00f3dicos de protecci\u00f3n contra angustias de introyecci\u00f3n y proyecci\u00f3n actuales mediante un proceso de libidinizaci\u00f3n excesiva. En algunos casos la libidinizaci\u00f3n es dirigida hacia aquellas partes del cuerpo (sea del sujeto o del objeto) que son amenazadas en el sistema de la fantas\u00eda inconsciente; en otros, el mecanismo de desplazamiento introduce un elemento adicional de defensa y disfraz. En otros, finalmente, es el modo de gratificaci\u00f3n lo que es libidinizado antes que los objetos a los que se cree en peligro en la fantas\u00eda. En todos los casos, sin embargo, hay alg\u00fan grado de interferencia con la funci\u00f3n genito-sexual adulta. En otras palabras, las perversiones ayudan a preservar el monto de sentido de realidad ya alcanzado por algo que en el largo plazo representa un sacrificio de libertad en la funci\u00f3n libidinal adulta, mientras que las neurosis a menudo permiten un grado de libertad en la funci\u00f3n libidinal adulta al costo de alguna inhibici\u00f3n en las relaciones con la realidad, y las psicosis frecuentemente presentan una aparente libertad en la funci\u00f3n libidinal adulta acompa\u00f1ada por graves perturbaciones del sentido de realidad.<\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p>Para sintetizar: si aplicamos los hallazgos de Melanie Klein respecto de la historia temprana del sadismo infantil y tenemos en cuenta lo que el psicoan\u00e1lisis en general ha ense\u00f1ado concerniendo al dominio del sadismo por la introyecci\u00f3n, la proyecci\u00f3n y otros mecanismos inconscientes, estamos justificados para postular una serie de desarrollo constantemente cambiante de situaciones de angustia que, si llegan a ser sobrecargadas, dan lugar a una fase o bien de formaci\u00f3n de s\u00edntoma o bien de formaci\u00f3n de perversi\u00f3n. Esta generalizaci\u00f3n puede entonces beneficiar el estudio del sentido de realidad y su desarrollo. Tal como indic\u00f3 Klein, no se puede instituir relaciones de realidad estables hasta tanto las angustias primitivas no hayan sido dominadas. Esto es a\u00fan m\u00e1s v\u00e1lido respecto de la facultad de la objetividad. En otras palabras, el sentido de realidad depende de la\u00a0<em>emancipaci\u00f3n<\/em>\u00a0de los sistemas de percepci\u00f3n corporal y ambiental, mediante los mecanismos de proyecci\u00f3n e introyecci\u00f3n, respecto de una excesiva interferencia. Y esta emancipaci\u00f3n se produce en un orden definido que propongo provisionalmente como siendo \u00f3rganos o zonas corporales, comida, ropa y eyecciones, tanto pertenecientes al s\u00ed mismo como a los objetos instintivos.<\/p>\n<p>El curso de los acontecimientos puede ser descrito en cierta forma como sigue: como resultado de procesos alternantes de proyecci\u00f3n e introyecci\u00f3n ocasionados por la frustraci\u00f3n del instinto la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con lo que el observador adulto podr\u00eda llamar la realidad objetiva se torna distorsionada e irreal. Sin embargo, durante esta fase el ni\u00f1o tiene por su propia cuenta alguna primitiva realidad objetiva. En primer lugar, tiene contacto ps\u00edquico no s\u00f3lo con objetos que abastecen a instintos crudos de auto-preservaci\u00f3n, sino con objetos que amenazan realmente su auto-preservaci\u00f3n (peligros, da\u00f1os y agresi\u00f3n realmente externos); en segundo lugar, tiene contacto con esa parte de la realidad que s\u00ed gratifica algunas necesidades amorosas. Este peque\u00f1o enclave de realidad objetiva infantil est\u00e1 anegado por los productos distorsionados del miedo. Una de las curas primitivas de esta distorsi\u00f3n es el proceso de libidinizaci\u00f3n. La libidinizaci\u00f3n cancela o mantiene en suspenso algunos de los sistemas de miedo irreal y lo hace neutralizando el sadismo. Este proceso es prontamente reforzado por alguna forma de represi\u00f3n. El resultado es que el n\u00facleo original de la realidad infantil puede ser\u00a0<em>desprendido<\/em>\u00a0de la masa de reacciones irreales. Este sistema de libidinizaci\u00f3n nunca es abandonado realmente, a pesar de que sus efectos m\u00e1s dram\u00e1ticos puedan ser observados justo antes de que la represi\u00f3n se torne realmente masiva. La realidad objetiva adulta es un producto derivado de este proceso. Una vez rescatada, la realidad objetiva infantil se expande a trav\u00e9s de los dispositivos auxiliares de desplazamiento y sublimaci\u00f3n hasta los l\u00edmites de la necesidad o el inter\u00e9s adulto. S\u00f3lo cuando el sadismo es neutralizado adecuadamente puede la sublimaci\u00f3n avanzar y, siguiendo los rieles del simbolismo, contribuir a nuestros contactos con la realidad. La realidad objetiva adulta, dejando de lado la auto-preservaci\u00f3n, no es tanto algo que llegamos a reconocer, sino una herencia de la infancia, algo sobre lo cual\u00a0<em>mantenemos posesi\u00f3n<\/em>\u00a0y que expandimos luego de que ha pasado a trav\u00e9s de filtros de miedo, libidinizaci\u00f3n y sublimaci\u00f3n. En algunos aspectos es en efecto un residuo, afirmaci\u00f3n acorde con el hecho de que, de muchas maneras, los adultos son menos objetivos que los ni\u00f1os. Esta herencia expandida o residuo funciona en gran medida como garant\u00eda de la ausencia de miedo. Est\u00e1 manifiestamente limitada en concordancia con el rango del inter\u00e9s individual m\u00e1s el rango de inter\u00e9s de los individuos que amamos u odiamos.<\/p>\n<p>Cuando alguna forma de angustia infantil es reanimada o exacerbada en la vida adulta, sea cual fuere la causa, una de las muchas maneras de lidiar con esta crisis es el refuerzo de los sistemas primitivos de libidinizaci\u00f3n. <em>Esto da lugar a lo que llamamos una perversi\u00f3n.\u00a0<\/em>Concuerdo con la Se\u00f1ora Searl (5) en que la sublimaci\u00f3n puede ser exitosa s\u00f3lo cuando se cumple la condici\u00f3n de que la realidad no est\u00e1 demasiado libidinizada, lo que significa, a su vez, s\u00f3lo cuando el problema del sadismo ha sido resuelto. Sin embargo, esto no contradice la posibilidad de que una excesiva libidinizaci\u00f3n\u00a0<em>localizada\u00a0<\/em>(es decir, una perversi\u00f3n) pueda, al sacrificar\u00a0<em>algunas<\/em>\u00a0relaciones con al realidad,\u00a0<em>algunas<\/em>\u00a0sublimaciones y\u00a0<em>alguna<\/em>\u00a0funci\u00f3n genital adulta, preservar una relaci\u00f3n con la realidad sobre un \u00e1rea m\u00e1s amplia. Las perversiones ayudan a emparchar las fallas en el desarrollo del sentido de realidad. Por esta raz\u00f3n las perversiones m\u00e1s primitivas son en algunos aspectos m\u00e1s compulsivas que las perversiones homosexuales avanzadas. Son curas m\u00e1s apropiadas para antiguas angustias. La desventaja de las perversiones primitivas es que est\u00e1n m\u00e1s cerca de la fuente de la angustia, es decir, son\u00a0<em>muy\u00a0<\/em>apropiadas. La homosexualidad regular asegura principalmente respecto a los\u00a0<em>objetos completos, no a los objetos parciales primitivos<\/em>. El aparente incremento gradual en la capacidad de la libido para reafirmar es a mi entender m\u00e1s aparente que real. O quiz\u00e1s ser\u00eda m\u00e1s adecuado decir una relaci\u00f3n con objetos de amor reales, aunque indudablemente una gran fuente de reafirmaci\u00f3n es una cura menos apropiada para angustias primitivas que lo que es el amor primitivo de objetos parciales. Aqu\u00ed tenemos una justificaci\u00f3n te\u00f3rica para la posici\u00f3n que Melanie Klein (4) sostuvo de que bajo circunstancias favorables las experiencias sexuales infantiles pueden promover el desarrollo de la realidad. Pero tambi\u00e9n debemos aceptar la conclusi\u00f3n de que tales experiencias, sean de naturaleza activa o pasiva, accidentales o procuradas, promueven el desarrollo de la realidad s\u00f3lo en la medida de que funcionan como perversiones infantiles.<\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p>He indicado las l\u00edneas a lo largo de las cuales el material psicopatol\u00f3gico adulto puede ser investigado para descubrir los estadios del desarrollo del sentido de realidad. Aparte de este inter\u00e9s particular, creo que el intento es v\u00e1lido aunque m\u00e1s no sea para reducir las confusiones existentes en torno a la clasificaci\u00f3n de los des\u00f3rdenes mentales. Resta indicar cu\u00e1les son las l\u00edneas m\u00e1s productivas de investigaci\u00f3n y cu\u00e1les los obst\u00e1culos m\u00e1s serios para el progreso. En lo que hace a las l\u00edneas inmediatas de acercamiento, hasta cierto punto tengo una inclinaci\u00f3n derivada de la circunstancia accidental de que mi propio material se halla dentro del grupo de estados transicionales, perversiones y neurosis obsesivas. Y a pesar de que estoy inclinado a acordar con que el estudio anal\u00edtico de, por ejemplo, las estereotipias de la esquizofrenia, por no hablar de las as\u00ed llamadas fobias hist\u00e9ricas, probar\u00eda ser invaluable en esta conexi\u00f3n, soy propenso a creer que se obtendr\u00eda un mejor sentido de la perspectiva al comenzar en este punto donde las psicosis transicionales, las perversiones y las neurosis obsesivas se tocan. En efecto, tengo la impresi\u00f3n de que una de las aproximaciones m\u00e1s ventajosas para el estudio del sentido de realidad yace en el estudio del fetichismo, incluyendo aqu\u00ed los fetiches narcisistas en el cual las partes del propio cuerpo del paciente o sus ropas proveen gratificaci\u00f3n sexual. Hay en el fetichismo un grado de localizaci\u00f3n del inter\u00e9s y una estereotipia de desplazamiento que promete dar informaci\u00f3n m\u00e1s exacta de los sistemas de angustia tempranos que lo que hace la regular perversi\u00f3n ramificada. Freud (16) mismo se\u00f1al\u00f3 que la denegaci\u00f3n de la angustia efectuada por el fetichismo es similar a la denegaci\u00f3n psic\u00f3tica de la realidad. Y Lorand (17) ha comentado sobre el desarrollo intelectual veloz exhibido en uno de sus casos.<\/p>\n<p>He utilizado el t\u00e9rmino fetiche narcisista con reluctancia. Por un lado creo que lo que llamamos &#8216;narcisismo er\u00f3tico&#8217; es un compuesto de verdaderas actividades autoer\u00f3ticas y relaciones ocultas aloer\u00f3ticas con objetos parciales. Nuevamente, el t\u00e9rmino masturbaci\u00f3n es notoriamente insatisfactorio. Y lo mismo se aplica a t\u00e9rminos descriptivos como travestismo. Muchos de los fen\u00f3menos que he observado podr\u00edan ser considerados descriptivamente como a medio camino entre el travestismo y la masturbaci\u00f3n. Mas yo sostengo que son fetichistas en principio, del mismo modo en que muchas otras de las actividades sexuales pretendidamente espont\u00e1neas de la ni\u00f1ez ya son \u2013en principio\u2013 perversiones.<\/p>\n<p>Comp\u00e1rese, por ejemplo, los siguientes dos sistemas observados en un caso. El individuo en cuesti\u00f3n ten\u00eda un sencillo fetiche con el piano, es decir, que el contacto con un piano de determinado tipo (a saber, de caja nueva y brillante) induc\u00eda la excitaci\u00f3n sexual y el orgasmo, con o sin manipulaci\u00f3n manual. Luego, el mismo piano perdi\u00f3 gradualmente su efecto estimulante. Una caja de piano rayada, deslucida o comida por los gusanos era tab\u00fa. Por otra parte, si el paciente se vest\u00eda con nueva indumentaria, en particular cuando compraba un nuevo traje, desarrollaba una erecci\u00f3n que duraba doce horas como m\u00ednimo, y terminaba a veces en orgasmo. Durante este per\u00edodo se encontraba en un estado de extrema felicidad. Otro caso combinaba un fetiche con el autom\u00f3vil \u2013que perdi\u00f3 su efecto tan pronto como el auto fue salpicado con barro o el tapizado manchado con grasa\u2013 con excitaci\u00f3n masturbatoria sobre sus propios zapatos mientras eran nuevos y el brillo original se preservaba intacto. En ambos casos la manifestaci\u00f3n aparentemente autoer\u00f3tica correspond\u00eda de cerca al sistema de objetos.<\/p>\n<p>Los ejemplos que di pueden servir para ilustrar uno de los muchos obst\u00e1culos en la investigaci\u00f3n de este tema, a saber: el hecho de que t\u00e9rminos como &#8216;narcisismo&#8217;, &#8216;autoerotismo&#8217;, &#8216;impulso constitutivo&#8217;, &#8216;perverso polimorfo&#8217;, etc., han hasta cierto punto tenido mayor vida \u00fatil de lo que su finalidad preve\u00eda. En alg\u00fan momento deber\u00e1n ser substituidos por t\u00e9rminos derivados del estudio de los fen\u00f3menos de introyecci\u00f3n. Deber\u00edamos poder decir exactamente qu\u00e9 estadio en la introyecci\u00f3n de objetos parciales es encubierto por cualquier forma de autoerotismo.<\/p>\n<p>Una segunda dificultad es ocasionada tambi\u00e9n por el estudio del fetichismo, a saber: el hecho de que las neurosis obsesivas son divididas o clasificadas inadecuadamente. Ya he descrito un caso de obsesi\u00f3n en el cual un inter\u00e9s fetichista transitorio ayud\u00f3 a promover la convalecencia desde una fase paranoide. Y he observado frecuentemente que casos de drogadicci\u00f3n desarrollan (durante la abstinencia) s\u00edntomas obsesivos transitorios localizados m\u00e1s bien en la acci\u00f3n. Es hasta un tal grado que he descrito algunas de estas reacciones obsesivas como &#8216;fen\u00f3menos fetichistas negativos&#8217;. Muchas fobias de contaminaci\u00f3n localizadas, con o sin man\u00eda de limpieza, son de este tipo, y pueden ser observadas alternando con inter\u00e9s er\u00f3tico en las mismas partes del cuerpo.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndome en un trabajo m\u00e1s antiguo a la etiolog\u00eda del fetichismo, escrib\u00ed (8): &#8216;quiz\u00e1s se nos permita dos formulaciones en bruto: (1) que en la transici\u00f3n entre sistemas paranoides y una reacci\u00f3n normal con la realidad la drogadicci\u00f3n (y posteriormente el fetichismo) representa no s\u00f3lo continuaciones del sistema de angustia dentro de un margen restringido sino los comienzos de un sistema de reafirmaci\u00f3n en expansi\u00f3n. La reafirmaci\u00f3n se debe a contribuciones de estadios libidinales posteriores de la infancia que contienen un monto decreciente de sadismo. (2) Que la vestimenta en general es, luego de la comida, la siguiente l\u00ednea de defensa para superar las reacciones paranoides con la realidad. Parece razonable suponer que los primeros sistemas paranoides del ni\u00f1o se acoplan a la comida, que estas angustias son modificadas no solo por la aparici\u00f3n de impulsos menos s\u00e1dicos sino tambi\u00e9n por un determinado esfuerzo en desplazar la angustia. En este desplazamiento la ropa cumple su rol. Cuando desplazamientos subsecuentes conducen a reacciones hacia las ropas de objetos externos, se establece el fundamento de un fetiche cl\u00e1sico. As\u00ed que cuando la angustia es excesiva el resultado es o bien un fetiche sexual t\u00edpico o bien su forma negativa, a saber: una fobia de contaminaci\u00f3n.&#8217;<\/p>\n<p>Finalmente, el estudio de la etiolog\u00eda del fetichismo hace emerger lo que es quiz\u00e1s uno de los obst\u00e1culos inmediatos m\u00e1s importantes para comprender el desarrollo de la realidad, a saber: la falta de informaci\u00f3n sistematizada respecto de la naturaleza exacta de la fase oral del desarrollo. Las primeras formulaciones etiol\u00f3gicas concernientes al fetichismo resaltaron los factores f\u00e1licos, escoptof\u00edlicos y s\u00e1dicos: luego la importancia del falo imaginado en la madre fue enfatizada crecientemente. A\u00fan m\u00e1s recientemente la significaci\u00f3n de otros elementos ha sido subrayada. Freud mismo remarc\u00f3 que el fetiche escogido puede no necesariamente ser un s\u00edmbolo peniano com\u00fan, y ahora sabemos a partir del trabajo de Ella Sharpe (18) y otros que esto se debe a la contribuci\u00f3n de elementos pregenitales, por ejemplo sadismo oral. Esta nueva orientaci\u00f3n sigue de cerca y est\u00e1 a la par de la de Melanie Klein en la expansi\u00f3n del estadio oral para incluir un inter\u00e9s ed\u00edpico genuinamente f\u00e1lico. Pero cuanta m\u00e1s universalidad se encuentra en tales factores, menos \u00fatil se vuelven para la diferenciaci\u00f3n etiol\u00f3gica. Sin realizar ni una sola observaci\u00f3n anal\u00edtica uno podr\u00eda asumir con seguridad a partir de datos comportamentales que la primera fase del desarrollo infantil debe ser predominantemente oral. Incluso la existencia de un inter\u00e9s f\u00e1lico durante la fase oral podr\u00eda muy bien haber sido inferida sin an\u00e1lisis. Cuanto m\u00e1s el an\u00e1lisis confirma la importancia de estos intereses f\u00e1licos tempranos m\u00e1s urgente se vuelve subdividir los estadios orales y considerar el rol que juegan durante lo que ahora llamamos el primer estadio oral otras zonas er\u00f3genas importantes e impulsos constitutivos, en particular respiratorio, g\u00e1strico, muscular, erotismo anal y urinario. No es suficiente establecer las generalidades del desarrollo en t\u00e9rminos de fases. Se requiere una diferenciaci\u00f3n m\u00e1s detallada antes de que podamos establecer estas f\u00f3rmulas etiol\u00f3gicas, cuesti\u00f3n exigida por la existencia de variaciones cl\u00ednicas en los des\u00f3rdenes mentales.<\/p>\n<h6>REFERENCIAS<a title=\"\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">\u00a0<sup>12<\/sup><\/a><\/h6>\n<h6>1. Ferenczi: &#8216;Stages in the Development of the Sense of Reality&#8217;.\u00a0<em>Contributions to Psycho-Analysis,<\/em>\u00a01916.<br \/>\n2. Ferenczi: &#8216;The Problem of Acceptance of Unpleasant Ideas&#8217;.\u00a0<em>Further Contributions to the Theory and Technique of Psycho-Analysis,<\/em>\u00a01926.<br \/>\n3. Federn: &#8216;Some Variations in Ego-feeling&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1926, vol. vii, p. 434: &#8216;Narcissism in the Structure of the Ego&#8217;.\u00a0<em>Ibid.\u00a0<\/em>1928, ix, 401: &#8216;Das Ich als Subjekt und Objekt im Narcissismus&#8217;.\u00a0<em>Internazionale Zeitschrift f\u00fcr Psychoanalyse,<\/em>\u00a01929, Bd. xv, S. 393: &#8216;Das Ichgef\u00fchl im Traume&#8217;.\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a01932, Bd. xviii, S. 145.<br \/>\n4. Klein:\u00a0<em>The Psycho-Analysis of Children<\/em>: Hogarth Press and Institute of Psycho-Analysis, 1932.<br \/>\n5. Schmideberg: &#8216;The Role of Psychotic Mechanisms in Cultural Development&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1930, vol. xi, p. 387: &#8216;The Psychology of Persecutory Ideas and Delusions&#8217;.\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a01931, vol. xii, p. 331: &#8216;Zur Psychoanalyse asozialer Kinder und Jugendlicher&#8217;.\u00a0<em>Int. Zeitschrift f. Psychoanalyse,\u00a0<\/em>1932, Bd. xviii, S. 474; tambi\u00e9n Searl: &#8216;The Flight to Reality&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1929, vol. x, p. 280: &#8216;Danger Situations of the Immature Ego&#8217;,\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a01929, vol. x, p. 423: &#8216;The Roles of Ego and Libido in Development&#8217;.\u00a0<em>Ibid.,\u00a0<\/em>1930, vol. xi, p. 125: &#8216;A note on Depersonalisation&#8217;.\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a01932, vol. xiii, p. 329.<br \/>\n6. Searl: &#8216;The Psychology of Screaming&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1933, vol. xiv, p. 193.<br \/>\n7. Glover: &#8216;A Psycho-Analytic approach to the Classification of Mental Disorders&#8217;.\u00a0<em>Journal of Mental Science,<\/em>\u00a0Octubre de 1932.<br \/>\n8. Glover: &#8216;On the Aetiology of Drug Addiction&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1932, vol. xiii.<br \/>\n9. Freud: &#8216;Sobre algunos mecanismos neur\u00f3ticos en los celos, la paranoia y la homosexualdiad&#8217;.\u00a0<em>Obras completas,<\/em>\u00a0Amorrortu Editores, vol. xviii, 1990.<br \/>\n10. Ferenczi: &#8216;The Nosology of Male Homosexuality&#8217;.\u00a0<em>Contributions to Psycho-Analysis,\u00a0<\/em>1916.<br \/>\n11. Freud: &#8216;Pegan a un ni\u00f1o&#8217;.\u00a0<em>Obras completas,<\/em>\u00a0Amorrortu Editores, vol. xvii., 1990. Ver tambi\u00e9n\u00a0<em>Lecciones de Introducci\u00f3n al Psicoan\u00e1lisis.<\/em><br \/>\n12. Fenichel:\u00a0<em>Perversionen, Psychosen, Charakterst\u00f6rungen.\u00a0<\/em>Internazionaler Psychoanalytischer Verlag, 1931.<br \/>\n13. Freud: &#8216;Sexualidad femenina&#8217;.\u00a0<em>Obras completas,<\/em>\u00a0Amorrortu Editores, vol. xxi, 1990.<br \/>\n14. Sachs: &#8216;Zur Genese der Perversionen&#8217;.\u00a0<em>InternazionalerZeitschrift f\u00fcr Psychoanalyse,\u00a0<\/em>1923, Bd. ix, S. 173.<br \/>\n15. Rank: &#8216;Perversion und Neurose&#8217;.\u00a0<em>Internazionale Zeitschrift f\u00fcr Psychoanalyse,<\/em>\u00a01922, Bd. viii, S. 397.<br \/>\n16. Freud: &#8216;Fetichismo&#8217;.\u00a0<em>Obras completas,\u00a0<\/em>Amorrortu Editores, vol. xxi, 1990.<br \/>\n17. Lorand: &#8216;Fetichism in Statu Nascendi&#8217;. ESTA PUBLICACI\u00d3N, 1930, vol. xi, p. 419.<br \/>\n18. Sharpe: Lecture on &#8216;Fetichism and Art&#8217;. British Psycho-Analytical Society, 18 de Noviembre de 1931.<\/h6>\n<h4><strong><em>Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s: Maximiliano Zenarola<\/em><\/strong><\/h4>\n<div>\n<div id=\"ftn1\">\n<h6><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>1<\/sup>\u00a0<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Expansi\u00f3n de un trabajo producido para el D\u00e9cimo Segundo Congreso Psicoanal\u00edtico Internacional, Wiesbaden, 7 de Septiembre de 1932.<\/h6>\n<\/div>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>2<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abThe relation of perversion-formation to the development of reality-sense\u00bb, publicado en<em>The international Journal of Psycho-Analysis,<\/em>\u00a0vol. XIV, Octubre de 1933.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>3<\/sup>\u00a0<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Omit\u00ed un trabajo posterior (2) de Ferenczi en el que enfatiza la importancia de la ambivalencia y de la defusi\u00f3n del instinto en el trabajo de promover la aceptaci\u00f3n de ideas concretas. Sugiere asimismo la necesidad de una refusi\u00f3n del instinto para producir objetividad. Aparte de una referencia al estadio oral, no ofrece secuencia alguna de eventos de orden cl\u00ednico.<\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>4<\/sup>\u00a0<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Este inter\u00e9s en un nuevo estudio comportamental no se basa solamente en la necesidad de datos cl\u00ednicos adicionales. Preparar\u00eda el terreno para una nueva discusi\u00f3n sobre la vieja controversia en torno a los factores endops\u00edquicos y externos en el desarrollo o en la enfermedad. Las tendencias modernas en psicoan\u00e1lisis se han alejado de las teor\u00edas de experiencias ambientales traum\u00e1ticas y parecer\u00eda que las recientes contribuciones de los analistas de ni\u00f1os refuerzan estas conclusiones fuertemente. En un sentido ello es verdadero: ideas de experiencias genito-sexuales traum\u00e1ticas en la infancia han sido convocadas nuevamente de modo que se consideran ahora como una ocasi\u00f3n generadora de influencia favorable para el desarrollo (Klein) (4). Pero su lugar fue ocupado por otras. La significaci\u00f3n de la experiencia del enema como representante de un ataque violento de la madre real sobre el cuerpo real del ni\u00f1o ha sido ahora valorada m\u00e1s adecuadamente. Pero la investigaci\u00f3n no puede detenerse aqu\u00ed. Para un infante con reforzados erotismo y sadismo respiratorios la expulsi\u00f3n violenta de la respiraci\u00f3n es un ataque s\u00e1dico (6). De all\u00ed se sigue que cuando sus padres o nodrizas tosen o estornudan est\u00e1n atacando o seduciendo al ni\u00f1o. Cuando el ni\u00f1o envuelve a sus enemigos con obscuridad destructiva por el sencillo expediente de cerrar sus ojos, es as\u00ed de natural que cuando la madre cierra las cortinas de la guarder\u00eda esto sea considerado como un contrataque. No hay dificultad en observar que los infantes reaccionan con miedo ante estos eventos recurrentes. Y el mismo argumento puede aplicarse a la hip\u00f3tesis sobre la escena primaria. Si puede pensarse que los padres copulan con su aliento, la conversaci\u00f3n entre ellos puede bajo ciertas circunstancias ser la escena primaria. En s\u00edntesis, a\u00fan no hemos resuelto el problema de los est\u00edmulos endop\u00edsquicos y externos. Nos hemos meramente obligado a investigarlo en un nivel m\u00e1s temprano y en t\u00e9rminos m\u00e1s primitivos.<\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>5<\/sup><\/a><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Drug addiction\u00a0<\/em>en el original.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>6<\/sup><\/a><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Noxious drugs\u00a0<\/em>en el original.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>7<\/sup><\/a><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Drug addict\u00a0<\/em>en el original.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>8<\/sup><\/a><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Poison<\/em>\u00a0en el original. Cf. el trabajo de Nadine Page en este volumen.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>9<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Me ha impresionado mucho la combinaci\u00f3n entre la reafirmaci\u00f3n y la funci\u00f3n de pantalla de la idealizaci\u00f3n en este y otros mucho casos. Par\u00e9ceme ser mucho menos de lo que hab\u00edamos pensado, una simple derivada de impulsos inhibidos en su meta exagerados en virtud de prop\u00f3sitos defensivos. Las formas m\u00e1s urgentes de idealizaci\u00f3n (mayormente en forma simb\u00f3lica) ocurren en tipos psic\u00f3ticos, esquizoides y ciclot\u00edmicos.<\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>10<\/sup>\u00a0<\/a>\u00a0 El t\u00e9rmino ingl\u00e9s\u00a0<em>reassurance<\/em>, derivado del verbo\u00a0<em>to reassure<\/em>, no tiene equivalente directo en espa\u00f1ol.\u00a0<em>To reassure<\/em>\u00a0implica que una persona alcanza nuevamente una cierta estabilidad luego de haberla perdido.\u00a0<em>Reaseguro<\/em>\u00a0ser\u00eda el vocablo m\u00e1s directo \u2013<em>to assure<\/em>\u00a0y\u00a0<em>asegurar<\/em>\u00a0comparten en sendas lenguas la misma ra\u00edz etimol\u00f3gica en el\u00a0<em>securus\u00a0<\/em>latino\u2013 pero el diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola s\u00f3lo registra para \u00e9l un sentido burs\u00e1til. Cuando Glover habla de\u00a0<em>reassurance<\/em>\u00a0se refiere a dos facetas del mecanismo: la posibilidad que encuentra el sujeto de afirmarse nuevamente ante su mundo, y la disminuci\u00f3n del monto de angustia. En tal sentido hemos decidido volcar\u00a0<em>reassurance<\/em>\u00a0y\u00a0<em>to reassure<\/em>\u00a0como\u00a0<em>reafirmaci\u00f3n<\/em>\u00a0y\u00a0<em>reafirmar<\/em>\u00a0respectivamente, no s\u00f3lo por el hecho de recuperar la\u00a0<em>firmeza<\/em>\u00a0en la existencia sino tambi\u00e9n porque la\u00a0<em>reassurance<\/em>\u00a0contiene asimismo el\u00a0<em>to assure<\/em>, que significa\u00a0<em>asegurar<\/em>\u00a0pero tambi\u00e9n\u00a0<em>afirmar<\/em>\u00a0de modo tal de producir una certeza o seguridad en el interlocutor.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<h4><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>11<\/sup>\u00a0<\/a><em>\u00a0 The wish for a child<\/em>\u00a0= el deseo de (tener un) ni\u00f1o.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h4>\n<div id=\"ftn12\">\n<h6><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>12<\/sup><\/a>\u00a0 Los obras contenidas en esta bibliograf\u00eda en las cuales aparece la leyenda \u201cesta publicaci\u00f3n\u201d refierenal volumen en el que se public\u00f3 originalmente el presente trabajo de Glover.\u00a0<strong>[N. del T.]<\/strong><\/h6>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen:\u00a0La investigaci\u00f3n de Glover tiene como objeto principal algunos t\u00e9rminos frecuentemente usados en la literatura anal\u00edtica, pero raramente definidos, notablemente el concepto de juicio de realidad en la formaci\u00f3n perversa. Un estudio minucioso de la obra de Ferenczi,\u00a0 Abraham, Klein, Federn, Ella Sharpe y otros es realizado, en un intento incesante de precisar, al m\u00e1ximo,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40,19],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-clasicos","category-vol-01-es","entry","no-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=269"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3866,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/269\/revisions\/3866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=269"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}