{"id":3465,"date":"2026-01-14T13:47:35","date_gmt":"2026-01-14T13:47:35","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/a-felicidade-do-surfista-the-surfer-happiness\/"},"modified":"2026-01-15T09:36:21","modified_gmt":"2026-01-15T09:36:21","slug":"la-felicidad-del-surfista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/la-felicidad-del-surfista\/","title":{"rendered":"La felicidad del surfista"},"content":{"rendered":"<p><strong>Resumen:<\/strong>\u00a0El articulo trata sobre las diferencias cl\u00ednicas entre las formas cl\u00e1sicas de la toxicoman\u00eda ligadas a las y las nuevas adicciones ligadas a objetos tecnol\u00f3gicos o a intervenciones no qu\u00edmicas de cuerpo. Se se\u00f1ala respecto de estas \u00faltimas a la errancia como caracter\u00edstica del extrav\u00edo del sentido, fragmentaci\u00f3n corporal, deslocalizaci\u00f3n del sujeto. Se ubica la referencia en el seminario XXI y la oposici\u00f3n entre errancia e iteraci\u00f3n. La doble vertiente del Uno y la acci\u00f3n del analista en este sentido.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0nuevas adicciones, errancia, cuerpo, iteraci\u00f3n, Uuno, acci\u00f3n del analista<\/p>\n<p><strong>Abstract<\/strong>: The article deals with the clinical differences between classical drug abuse and the new adictions to technological objets or non chemical body interventions. It notes, about these, wandering as characteristic of miscarriage of sense, body fragmentation and displaced subject. The reference is the XXI Seminar and the opposition between wandering and iteration. The double aspect of the One and the analyst action in this sense.<\/p>\n<p><strong>Keywords<\/strong>: new adictions, wandering, body, iteration, one, analyst action<\/p>\n<h4><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure><\/figure>\n<figure id=\"attachment_3463\" aria-describedby=\"caption-attachment-3463\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3463\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/jorge_castillo.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/jorge_castillo.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/jorge_castillo-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3463\" class=\"wp-caption-text\">Jorge Castillo<\/figcaption><\/figure>\n<p>El TyA es una red internacional y tambi\u00e9n un programa de investigaci\u00f3n que lleva m\u00e1s de veinte a\u00f1os. En estos veinte a\u00f1os hemos cambiado: analistas y pacientes. Hace unos a\u00f1os, por ejemplo, muchos analistas prefer\u00edan no atender adictos. Pod\u00edan tomar ese lujo de comodidad. \u00bfHoy eso sigue siendo as\u00ed? \u00bfEs posible una pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis que excluya a los adictos? En todo caso, en aquellos a\u00f1os, ese \u00abpreferir\u00eda no hacerlo\u00bb de los analistas sobre atender adictos estaba en apariencia justificado. El toxic\u00f3mano en tanto estereotipo es un paciente de riesgo, para s\u00ed, para terceros y para quien se haga cargo de su tratamiento. Improbables sujetos; muchas veces judicializados o institucionalizados, excluidos o autoexcluidos del sistema, delincuentes, suicidas. Sujetos que se niegan a hablar, a dar sentido a sus actos. Que ponen a prueba el m\u00e9todo anal\u00edtico tal como cl\u00e1sicamente lo hemos concebido. Nada de esto ha cambiado. Ese hueso, esa piedra, no ha desaparecido, sigue all\u00ed. Crece como crece una cordillera y su manifestaci\u00f3n m\u00e1s evidente y sangrienta en lo social es el fen\u00f3meno del narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>He usado de manera indistinta los t\u00e9rminos adicto y toxic\u00f3mano. Sin embargo, nos preguntamos hoy si son lo mismo. Es una pregunta que surge de la cl\u00ednica ya que algo de esto se nos presenta como nuevo: las m\u00e1s diversas pr\u00e1cticas que se vuelven adictivas y que no tienen al objeto qu\u00edmico de por medio.<\/p>\n<p>Los cyberadictos y sus infinitos subconjuntos, los nuevos lud\u00f3patas &#8211; que no se juegan la vida en la ruleta rusa sino que se hipnotizan con el tragamonedas &#8211; los adictos a los <em>piercing<\/em>, a los tatuajes, a las cirug\u00edas. Los adictos al sexo, a la pornograf\u00eda. Workaholics, shopaholics. Adictos a las farmacias, a las novedades tecnol\u00f3gicas. Son una pl\u00e9yade, una v\u00eda l\u00e1ctea, una marea.\u00a0 Aqu\u00ed, los analistas nos sentimos m\u00e1s tranquilos. Aunque sea de manera ficticia, los nuevos adictos resultan m\u00e1s inofensivos. Podemos leer en el diario que una persona muri\u00f3 despu\u00e9s de jugar a la computadora durante dos o tres d\u00edas pero sin dudas son fen\u00f3menos marginales, extraordinarios y por eso son noticia. Aun cuando presenten rasgos similares, las nuevas adicciones se muestran menos en su costado tan\u00e1tico y a-social que en el costado que llamar\u00e9, apoy\u00e1ndome en Lacan, de errancia: extrav\u00edo del sentido, fragmentaci\u00f3n corporal, deslocalizaci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<p>En definitiva, formular la pregunta por la funci\u00f3n de la droga es lo que sigue orientando \u00a0la cl\u00ednica del TyA en la v\u00eda propuesta por Freud, de pensar a las adicciones como intento de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que me apoyo en Lacan para hablar de la errancia, quiero citarlo entonces, en la primera clase de su Seminario XXI, \u00abLos no incautos yerran\u00bb (<em>Les non dupes errent)<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u201c<em>Errer<\/em>\u00a0resulta de la convergencia de\u00a0<em>erreur<\/em>\u00a0[<em>error<\/em>] con algo que no tiene estrictamente nada que ver, y que est\u00e1 emparentado con ese\u00a0<em>erre<\/em>\u00a0del que reci\u00e9n les habl\u00e9, que es estrictamente la relaci\u00f3n con el verbo\u00a0<em>iterare<\/em>. \u00a1Y encima\u00a0<em>iterare<\/em>! Porque si no fuera m\u00e1s que eso, no ser\u00eda nada: est\u00e1 all\u00ed \u00fanicamente por\u00a0<em>iter<\/em>, que quiere decir\u00a0<em>viaje<\/em>. Es precisamente por eso que \u201ccaballero errante\u201d es simplemente: \u201ccaballero itinerante\u201d. S\u00f3lo que, sin embargo,\u00a0<em>errer<\/em>\u00a0viene de\u00a0<em>iterare<\/em>, que nada tiene que ver con un viaje, pues\u00a0<em>iterare<\/em>\u00a0quiere decir\u00a0<em>repetir<\/em>, de\u00a0<em>iterum<\/em>\u00a0(\u00a1re!). Sin embargo, no nos servimos de ese\u00a0<em>iterare<\/em>\u00a0sino para lo que no quiere decir, o sea,\u00a0<em>itinerare<\/em>, como lo demuestran los desarrollos dados al verbo\u00a0<em>errer<\/em>\u00a0en el sentido de\u00a0<em>errance<\/em>\u00a0[vagabundeo, errancia], es decir, haciendo del caballero errante un caballero itinerante.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Lacan nos presenta una idea de la vida que es la que se tiene com\u00fanmente, como si fuera un viaje. Un viaje que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte. Esta es la idea que hace del hombre un <em>viator<\/em>. Un viajero, un peregrino que atraviesa este mundo en el que cada momento es distinto al otro. Un mundo en el que, como lo anunciaba Her\u00e1clito, no podemos bajar dos veces al mismo r\u00edo ya que cuando lo intentamos, el r\u00edo cambi\u00f3 y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.\u00a0 Como planetas vagamos por tierras en las que cada paisaje es nuevo, extra\u00f1o, desconocido. Un mundo que no es m\u00e1s que el cuerpo propio, en tanto que el hombre corporeifica el mundo. En este punto Lacan se\u00f1ala la confluencia de la errancia\u00a0 con el error. Como Don Quijote, erramos sin dar nunca en el blanco. Es m\u00e1s, erramos para no dar en el blanco. Sin embargo, el soltero\/la soltera que no se casa con ninguna mujer, que no es incauto de sus semblantes, que no se deja entrampar jam\u00e1s termina encontr\u00e1ndose con el deseo en sus pesadillas.<\/p>\n<p>La perspectiva del psicoan\u00e1lisis es otra. Ya desde Freud, con su invento de la asociaci\u00f3n libre, invitamos al analizante a dejarse llevar por sus pensamientos poni\u00e9ndolos en palabras porque sabemos que siempre encontraremos all\u00ed un elemento constante, inmutable, insistente, inevitable. D\u00e9 las vueltas que d\u00e9, una soga no puede salirse de una argolla de acero. El itinerario se opone aqu\u00ed a la iteraci\u00f3n y en eso la etimolog\u00eda nos ilustra sobre la cl\u00ednica pues ese es el mismo movimiento en el que la repetici\u00f3n pide lo nuevo para olvidar eso que permanece siempre id\u00e9ntico. \u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfQu\u00e9 es lo que se itera? \u00bfQu\u00e9 es lo que se intenta olvidar de manera apasionadamente defensiva? Es algo del orden del agujero en el cuerpo y de su borde, del conjunto vac\u00edo, de la marca que no es m\u00e1s que ray\u00f3n en el disco. Lo disarm\u00f3nico que interrumpe la canci\u00f3n en cada salto de p\u00faa. La chifladura sin sentido del Uno,\u00a0 que en el seminario XIX Lacan llamar\u00e1 \u00abel campo de lo uniano\u00bb para diferenciarlo del rasgo unario. Como Jano, el dios de las puertas, el Uno tiene dos caras: una que mira al agujero y otra que mira al sentido.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del analista pone en juego su propio cuerpo que en tanto objeto <em>a<\/em>\u00a0es capaz de introducir una pausa all\u00ed donde los gadgets del mercado piden m\u00e1s y m\u00e1s. Hace ingresar al Uno en su calidad de b\u00edfido, separando sentido de agujero. Es esta una acci\u00f3n pacificadora que puede, podr\u00eda detener la errancia del sujeto volvi\u00e9ndolo incauto de su propio real.<\/p>\n<p>El discurso anal\u00edtico &#8211; matema operativo a\u00fan en la muy \u00faltima ense\u00f1anza &#8211; produce S<sub>1<\/sub>\u00a0pero separ\u00e1ndolos del S<sub>2<\/sub>\u00a0que ya no es m\u00e1s sentido esclavo sino \u00absaber hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Conmocionar la defensa, produce una vacilaci\u00f3n del sentido ominoso que genera la iteraci\u00f3n pero tambi\u00e9n se ofrece como un peque\u00f1o saldo de saber. Una soluci\u00f3n que pierde en significaci\u00f3n y gana en satisfacci\u00f3n experimentada en el cuerpo como vivo y se nos presenta como una forma de relaci\u00f3n diferente con el agujero que no implica necesariamente el surgimiento de un sentido nuevo. Entiendo que estamos all\u00ed en la v\u00eda del s\u00ednthoma. No m\u00e1s ambicioso que esa peque\u00f1a burbuja de vac\u00edo que inyecta la letra muda\u00a0<em>h<\/em>.<\/p>\n<div>\n<div id=\"ftn1\">\n<h6><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>1<\/sup>\u00a0<\/a>Miembro de la Escuela de la Orientaci\u00f3n Lacaniana y de la Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis. Coordinador la Red TyA (C\u00f3rdoba, Argentina).<\/h6>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen:\u00a0El articulo trata sobre las diferencias cl\u00ednicas entre las formas cl\u00e1sicas de la toxicoman\u00eda ligadas a las y las nuevas adicciones ligadas a objetos tecnol\u00f3gicos o a intervenciones no qu\u00edmicas de cuerpo. Se se\u00f1ala respecto de estas \u00faltimas a la errancia como caracter\u00edstica del extrav\u00edo del sentido, fragmentaci\u00f3n corporal, deslocalizaci\u00f3n del sujeto. 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