{"id":3829,"date":"2026-01-15T00:05:47","date_gmt":"2026-01-15T00:05:47","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/para-uma-investigacao-sobre-o-gozo-autoerotico-for-an-investigation-into-autoerotic-jouissance\/"},"modified":"2026-01-19T11:21:59","modified_gmt":"2026-01-19T11:21:59","slug":"para-uma-investigacao-sobre-o-gozo-autoerotico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/para-uma-investigacao-sobre-o-gozo-autoerotico\/","title":{"rendered":"Para una investigaci\u00f3n sobre el goce autoer\u00f3tico*"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_3827\" aria-describedby=\"caption-attachment-3827\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3827\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/miller.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/miller.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/miller-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3827\" class=\"wp-caption-text\">Jacques-Alain Miller<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen:\u00a0<\/strong>El texto ubica la especificidad del goce toxicoman\u00edaco, goce que no pasa por el Otro y que tiene como caracter\u00edstica el autoerotismo. El recurso a la droga es planteado como una sa\u00edda para la angustia frente al deseo del Otro.<br \/>\n<strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0toxicoman\u00eda, goce, objeto droga.<br \/>\n<strong>Abstract:<\/strong>\u00a0The text shows\u00a0the specificity of the jouissance of the drug addict, which does not pass through the Other and is\u00a0characterized by self erotism. The resourse to the\u00a0drug is proposed as a wayout for anxiety, in face of the desire of the Other.<br \/>\n<strong>Keywords:\u00a0<\/strong>Drug addiction, jouissance, object drug.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me encuentro aqu\u00ed en posici\u00f3n de agradecer a aquellos que han tenido a bien responder sin prejuzgar a la invitaci\u00f3n que les lleg\u00f3 del Campo Freudiano del Departamento de psicoan\u00e1lisis, por intermedio del GRETA.<\/p>\n<p>Podr\u00eda atenerme a lo ya dicho en esta Jornada; y, si digo algunas palabras m\u00e1s, deber\u00edan ser sometidas a discusi\u00f3n como todo lo que ha sido dicho hasta ahora.<\/p>\n<h3><strong>El falo en cuesti\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Es cierto que este momento de cierre no es de ninguna manera un momento de concluir, que esta clausura no es una conclusi\u00f3n, que no es sino una puesta en suspenso, pues esta Jornada nos deja en suspenso.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es lo que permite concluir, de una manera general? Siempre una articulaci\u00f3n l\u00f3gica, y esto vale tambi\u00e9n para la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, en la medida en que ella se articula (si es freudiana) con las funciones de una categor\u00eda que nos viene indiscutiblemente de Freud \u2013incluso si ha esperado a Lacan para ser formalizada\u2013, a saber: el falo. Porque el psicoan\u00e1lisis no ata\u00f1e al sujeto sino en tanto que \u00e9ste se relaciona con esa categor\u00eda, en tanto se inscribe en la funci\u00f3n f\u00e1lica seg\u00fan modalidades diversas.<br \/>\nEsta categor\u00eda est\u00e1 claramente articulada en Freud, puesto que \u00e9l distingue, aparte del registro del fin sexual, el del problema sexual, es decir, del problema de la castraci\u00f3n en tanto concierne a un saber, un conocimiento (el t\u00e9rmino es de Freud) sobre el sexo. Trat\u00e1ndose de la toxicoman\u00eda, esta categor\u00eda freudiana de falo, \u00bfaparece o no como operatoria?<\/p>\n<p>Hay all\u00ed una dificultad. Su signo es que, com\u00fanmente, en la cura del toxic\u00f3mano, se habla del destete y no de la castraci\u00f3n. \u00bfCreemos poder efectuar esta operaci\u00f3n de renuncia a la droga por la palabra, o bien el destete de la \u2013o de las\u2013 sustancias t\u00f3xicas es la condici\u00f3n, la condici\u00f3n previa a la cura por la palabra?<\/p>\n<p>La segunda opci\u00f3n es la que nos ha presentado M. Olievenstein. Desde el punto de vista del Campo Freudiano \u00bfno podemos decir, en efecto, que el recurso a la sustancia t\u00f3xica es precisamente utilizado para cerrarle al sujeto el acceso al problema sexual?<\/p>\n<h3><strong>Un real que insiste<\/strong><\/h3>\n<p>Es cierto que la toxicoman\u00eda le impone la modestia al psicoanalista. Y me parece que la mayor parte de los psicoanalistas que han asistido a esta Jornada vinieron para aprender de aquellos que, m\u00e1s regularmente que ellos, han tratado toxic\u00f3manos.<\/p>\n<p>Si Lacan invitaba a los psicoanalistas a no retroceder frente a las psicosis, es justamente porque el psic\u00f3tico es demandante con respecto al psicoan\u00e1lisis. \u00bfPero lo es el toxic\u00f3mano? Y si lo fuera, \u00bfno ser\u00eda m\u00e1s bien el analista el que retroceder\u00eda frente a la toxicoman\u00eda? En efecto, la toxicoman\u00eda presenta al analista un s\u00edntoma sobre el cual los efectos de verdad de la palabra pueden aparecer sin asidero, un s\u00edntoma, pues, que obliga a desunir las estructuras de ficci\u00f3n de la verdad y un real que resiste o que insiste.<br \/>\nNos queda que la droga da lugar a una autentica experiencia para el sujeto, que no podr\u00edamos poner en duda, y que incluso ha producido su propio vocabulario, sus propias expresiones. No es, sin embargo, una experiencia de lenguaje, sino, por el contrario, lo que permite un cortocircuito sin mediaci\u00f3n, una modificaci\u00f3n de los estados de conciencia, la percepci\u00f3n de sensaciones nuevas, la perturbaci\u00f3n de las significaciones vividas del cuerpo y del mundo.<\/p>\n<p>Por otra parte, hemos visto, con la exposici\u00f3n de Michel Reynaud, que incluso existe una zona de indiferenciaci\u00f3n, de recubrimiento entre el t\u00f3xico y la terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Ha estudiado casos que podr\u00edamos llamar verdaderas terap\u00e9utico-man\u00edas, cuya referencia podr\u00eda muy bien ser el <em>pharmakon<\/em>\u00a0analizado por Derrida, citado por Dugarin, y que est\u00e1 en el centro de la reciente obra de Sylvie Le Poulichet.<\/p>\n<p>Esta Jornada ha juntado al toxic\u00f3mano y al terapeuta. Ha dado la palabra a los terapeutas, que hablan m\u00e1s gustosamente que los toxic\u00f3manos; ha reunido a los hombres que est\u00e1n en ese campo, pues son ellos quienes tienen derecho a la palabra, dado que son ellos quienes autorizan al Campo Freudiano a interesarse por la toxicoman\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>El objeto droga<\/strong><\/h3>\n<p>Pero, a partir de la experiencia anal\u00edtica, \u00bfqu\u00e9 podemos decir de la toxicoman\u00eda? Hemos comenzado a verlo hoy: los psicoanalistas subrayan que algo obstaculiza la entrada y el mantenimiento en an\u00e1lisis del toxic\u00f3mano. Se trata entonces de un saber negativo. Mas \u00bfc\u00f3mo articularlo en algunas preguntas que podr\u00edamos encontrar la ocasi\u00f3n de retomar?<\/p>\n<p>La primera de estas preguntas se refiere al t\u00e9rmino mismo de toxic\u00f3mano. \u00bfEn qu\u00e9 medida es un atributo cl\u00ednicamente v\u00e1lido del sujeto; es aquel el sujeto de la palabra? Con gusto habr\u00eda planteado al Prof. Bergeret esta pregunta: \u00bfes la toxicoman\u00eda una categor\u00eda cl\u00ednica bien formulada? \u00bfY en qu\u00e9 sentido? \u00bfC\u00f3mo se articula con las estructuras freudianas? \u00bfNo habr\u00eda que distinguir la toxicoman\u00eda como categor\u00eda cl\u00ednica y el objeto droga, para retomar una expresi\u00f3n usada aqu\u00ed \u2013el objeto droga en tanto puede encontrarse inscripto en diferentes estructuras cl\u00ednicas, neurosis, psicosis y perversi\u00f3n\u2013?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s encuentre all\u00ed su lugar el dicho de Lacan, recordado por Bernard Lecoeur y Hugo Freda: \u00abla droga es lo que permite al sujeto escapar o romper su casamiento con el peque\u00f1o pip\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>No es una definici\u00f3n de la toxicoman\u00eda, sino una tentativa de definici\u00f3n de la droga en tanto tal. Quiz\u00e1s hay que darle todo su valor a esta distinci\u00f3n, quiz\u00e1s en la experiencia anal\u00edtica nos preguntemos menos por la toxicoman\u00eda que por la droga en su relaci\u00f3n con el sujeto. Por eso considero que no est\u00e1 establecido que la toxicoman\u00eda pueda entrar en tanto tal en el Campo Freudiano, sino solamente bajo las especies \u2013puede ser que toquemos all\u00ed uno de los l\u00edmites del psicoan\u00e1lisis\u2013 de la pregunta sobre el objeto droga en su relaci\u00f3n con el sujeto.<\/p>\n<h3><strong>Un objeto causa de goce<\/strong><\/h3>\n<p>A partir de all\u00ed, la droga aparece como un objeto que concierne menos al sujeto de la palabra que al sujeto del goce, en tanto ella permite obtener goce sin pasar por el Otro.<br \/>\nLa experiencia toxicoman\u00edaca parece hecha en efecto para justificar el uso que hacen algunos de entre nosotros del t\u00e9rmino goce como distinto del de placer. El placer est\u00e1 siempre coordinado a la noci\u00f3n de una armon\u00eda, de cierto buen uso, incluso de una sabidur\u00eda \u2013as\u00ed Michel Foucault pod\u00eda hablar del uso de los placeres\u2013. Ahora bien, hemos visto que hasta la psiquiatr\u00eda sovi\u00e9tica, de la que nos ha hablado Claudio Ingerflom, cuando trata de comprender la toxicoman\u00eda, encuentra la paradoja de este curioso hedonismo, de este deseo hipertrofiado de obtener placer. En consecuencia, me parece que la experiencia toxicoman\u00edaca justifica que se introduzca el t\u00e9rmino de goce para calificar lo que en este caso se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 del principio de placer, lo que no est\u00e1 ligado a una moderaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n, sino por el contrario a un exceso, a una exacerbaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n que concluye con la pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n<p>De este modo, la f\u00f3rmula de Markos Zafiropoulos \u00abel toxic\u00f3mano no existe\u00bb se justifica ciertamente si se designa as\u00ed el hecho de que la categor\u00eda cl\u00ednica de la toxicoman\u00eda no est\u00e1 bien formada. Pero no resulta menos por ello que con el nombre de toxic\u00f3mano se designe a un sujeto que ha entrado en cierta relaci\u00f3n con la droga y que consiente en definirse cada vez m\u00e1s, en simplificarse a s\u00ed mismo, en esta relaci\u00f3n con la droga.<\/p>\n<p>A partir de que no negamos la especificidad de los \u00a0fen\u00f3menos toxicoman\u00edacos, \u00bfdesde el punto de vista psicoanal\u00edtico, no habr\u00eda que decir que la droga se transforma en el verdadero <em>partenaire<\/em>\u00a0esencial incluso exclusivo del sujeto, un\u00a0<em>partenaire<\/em>\u00a0que le permite hacer un\u00a0<em>impasse<\/em>\u00a0con respecto al Otro y particularmente con respecto al Otro sexual?<br \/>\nA partir de ah\u00ed, podr\u00edamos estar tentados de decir que la droga procura o produce un excedente de goce, un plus de gozar imposible de desconocer bajo su faz del estado llamado de falta, de falta de goce. En consecuencia, podr\u00edamos tambi\u00e9n estar tentados de hacer de la droga un objeto\u00a0<em>a<\/em>\u00a0en el sentido de Lacan. Pero estoy totalmente de acuerdo con el Dr. Magoudi en decir que no podemos en ning\u00fan caso hacer de la droga una causa del deseo. Como m\u00e1ximo podemos hacer de ella una causa de goce, un objeto de la m\u00e1s imperiosa demanda, y que tiene en com\u00fan con la pulsi\u00f3n anular al Otro \u2013la droga como objeto da acceso a un goce que no pasa por el Otro y en particular por el cuerpo del Otro como sexual\u2013.<\/p>\n<h3><strong>Insubordinaci\u00f3n al servicio sexual<\/strong><\/h3>\n<p>En la experiencia anal\u00edtica encontramos corrientemente el recurso a la droga como salida de la angustia, como salida a la angustia frente al deseo del Otro, con el fin de apartarse de ello. Decir que con la droga se trata de un goce que no pasa por el Otro es, pues, un punto de referencia muy flojo que habr\u00eda quiz\u00e1s que ajustar comenzando por oponer este goce con el goce homosexual, que moviliza el cuerpo del otro con la condici\u00f3n de que sea el mismo, que entonces pasa por el Otro, pero con la condici\u00f3n de reducirlo a lo mismo. Agreguemos que esto s\u00f3lo vale para la homosexualidad masculina, la que exige que el cuerpo del otro presente un rasgo particular, el de estar en posesi\u00f3n del \u00f3rgano. Desde all\u00ed podemos hablar de la renegaci\u00f3n de la castraci\u00f3n como principio de perversi\u00f3n, pero esto supone que el problema sexual haya sido planteado como tal por el sujeto y que le haya encontrado esta soluci\u00f3n. Entonces, tendr\u00edamos que contrastar primero el goce que no pasa por el Otro, y el goce homosexual. Segundo, existe otro tipo de goce que no pasa por el cuerpo del Otro, sino por el propio cuerpo, que se inscribe bajo la r\u00fabrica del autoerotismo. Digamos que es un goce c\u00ednico, que rechaza al Otro, que reh\u00fasa que el goce del cuerpo propio sea metaforizado por el goce del cuerpo del Otro \u2013y que queda en la historia ligado a la figura de Di\u00f3genes\u2013, que opera ese corto circuito llevado a cabo en el acto de la masturbaci\u00f3n, que precisamente asegura al sujeto su casamiento con el peque\u00f1o pip\u00ed.<\/p>\n<p>Por all\u00ed, sin duda, el c\u00ednico contraviene la interdicci\u00f3n que recae sobre el goce y que es ante todo interdicci\u00f3n del goce autoer\u00f3tico \u2013al punto que podemos decir que la interdicci\u00f3n del incesto como interdicci\u00f3n del cuerpo de la madre no hace m\u00e1s que metaforizar la interdicci\u00f3n primordial del goce autoer\u00f3tico\u2013. Pero este goce que pasa por el goce f\u00e1lico es compatible con \u2013e incluso ocasionalmente exige\u2013 el mantenimiento del otro imaginario en el fantasma.<\/p>\n<p>As\u00ed, vemos quiz\u00e1 desprenderse la especificidad del goce toxicoman\u00edaco que, en efecto, no pasa por el Otro, pero tampoco por el goce f\u00e1lico.<\/p>\n<p>Entonces, Lacan est\u00e1 justificado al caracterizarlo ante todo por el hecho que \u00abrompe el casamiento con el hace pip\u00ed\u00bb: permite no plantear el problema sexual.<\/p>\n<p>Por otra parte, un cap\u00edtulo deber\u00eda ser desarrollado: \u00abtoxicoman\u00eda y psicosis\u00bb. Philippe Sopena evoc\u00f3 a los que han preferido la toxicoman\u00eda a la psicosis. Es cierto que en la toxicoman\u00eda no podemos hablar en tanto tal de forclusi\u00f3n, dado que en la psicosis, si bien hay forclusi\u00f3n de la castraci\u00f3n, esta retorna desde lo real, en particular en la paranoia, al punto que Freud pudo decir que el Edipo est\u00e1 demostrado en la paranoia.<\/p>\n<p>La toxicoman\u00eda es menos una soluci\u00f3n al problema sexual que la huida ante el hecho de plantearse ese problema.<\/p>\n<p>Si quisi\u00e9ramos encontrar una categor\u00eda donde poner la toxicoman\u00eda en frente de la forclusi\u00f3n en la psicosis, podr\u00edamos quiz\u00e1s apelar a la insubordinaci\u00f3n \u2013la insubordinaci\u00f3n, dir\u00eda yo, ya que Hugo Freda habl\u00f3 del servicio militar\u2013 al servicio sexual.<\/p>\n<h3><strong>Un plus de goce particular<\/strong><\/h3>\n<p>Dando un paso m\u00e1s que aquel que consiste en problematizar la toxicoman\u00eda a partir de la experiencia anal\u00edtica, podr\u00edamos interrogarnos sobre lo que la toxicoman\u00eda misma aclara acerca del sujeto de la palabra.<\/p>\n<p>Nada, en efecto, nos objetar\u00eda decir que aquellos que no son toxic\u00f3manos \u2013y aquellos que no se entregaron dos veces a esa experiencia, como lo recomienda Olievenstein\u2013 no se <em>disparen<\/em>, no sean aplastados por la palabra. Es porque existe un goce de la palabra, al cual estamos enganchados, es precisamente por eso que hacemos tantos coloquios.<br \/>\nLo que llamamos destituci\u00f3n subjetiva desde entonces ser\u00eda tambi\u00e9n el destete del goce de la palabra \u2013y el final del an\u00e1lisis, \u00bfpor qu\u00e9 no?, un\u00a0<em>desenganche<\/em>\u2013. Pero, evidentemente, la droga materializa o substantiviza este goce que no es un placer, este goce que vale m\u00e1s que la vida como funci\u00f3n vital.<\/p>\n<p>Por otra parte, si en el an\u00e1lisis nos enfrentamos con un sujeto que juega su partida en relaci\u00f3n con un saber sobre el sexo, y que la juega en la palabra, por el contrario, el que es llamado \u2013quiz\u00e1s abusivamente\u2013 sujeto de la toxicoman\u00eda es un c\u00ednico extremo. Y se comprende que la biolog\u00eda molecular se vea tentada de abordar la toxicoman\u00eda a nivel del \u00f3rgano causa, es decir, del cerebro, haciendo un <em>impasse<\/em>\u00a0sobre la relaci\u00f3n con el Otro \u2013sin duda, la toxicoman\u00eda se presta a esto\u2013.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde el punto de vista de la experiencia anal\u00edtica, \u00bfno se puede mantener que, en la droga, la posici\u00f3n subjetiva est\u00e1 no obstante implicada? Y all\u00ed estar\u00eda de acuerdo con el imperativo del Dr. Carpentier de una vuelta a la medicina del sentido \u2013siendo todo el problema obtener del sujeto que d\u00e9 sentido, y, en particular sentido sexual a su dependencia\u2013. Ahora bien, la toxicoman\u00eda lo obstaculiza, pues en el an\u00e1lisis el sujeto espera el objeto del sujeto supuesto saber \u2013y es lo que establece la transferencia\u2013, es decir, que el objeto en cuesti\u00f3n, el plus de gozar, se sostiene esencialmente de la palabra, mientras que, en la toxicoman\u00eda, el plus de gozar est\u00e1 adherido a un producto de la industria.<\/p>\n<p>En el fondo, el analista deber\u00eda ser un\u00a0<em>dealer<\/em>\u00a0de la droga de la palabra \u2013esta problem\u00e1tica fue evocada por el Dr. Olievenstein\u2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Deshacer la identificaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Dejemos de lado el hecho de que, en la realidad social, existe el Otro de la droga, al que se le paga y a quien se dirige la demanda, pues este Otro de la droga, como lo recordaba el Prof. Bergeret, no tiene de ning\u00fan modo la soluci\u00f3n del problema. \u00bfEl acceso al goce de la droga para un sujeto no ha estado siempre trazado por lo que le ha venido de la palabra? En su punto de origen, \u00bfla elecci\u00f3n de la droga no ha estado siempre condicionada por el significante? Para esta pregunta hay s\u00f3lo respuestas particulares, caso por caso. Me parece que la exposici\u00f3n realmente sensacional de Hugo Freda lo ha demostrado, indicando una salida, y que se recort\u00f3 con la de Markos Zafiropoulos sobre ese punto: en todos los casos, la posibilidad del an\u00e1lisis pasa por el esfuerzo de deshacer la identificaci\u00f3n bruta al \u00abyo soy toxic\u00f3mano\u00bb. En consecuencia, desde el punto de vista de la experiencia anal\u00edtica, todo lo que refuerce esa identificaci\u00f3n est\u00e1 contraindicado \u2013es menester que aparezca para el sujeto, no como necesaria, sino como contingente\u2013.<\/p>\n<p>No hice aqu\u00ed m\u00e1s que establecer una lista de preguntas, las cuales me parece podr\u00edan retomarse en una Jornada pr\u00f3xima para establecer un balance, despu\u00e9s de que haya transcurrido un cierto tiempo para comprender.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>*Este texto consiste en la clausura de las Jornadas del GRETA \u2013<em>Groupe de Recherche et d&#8217;\u00c9tudes sur la Toxicomanie et l&#8217;Alcoolisme<\/em>\u2013 de 1989: \u201cCloture: Le toxicomane et ses th\u00e9rapeutes\u201d, publicado en\u00a0<em>Analytica<\/em>\u00a0N\u00ba 57 (Navarin Editeur). Las modificaciones cuentan con la autorizaci\u00f3n del autor).<\/h6>\n<h6><strong>\u00a0<\/strong><\/h6>\n<h6><strong>Traducci\u00f3n del franc\u00e9s: Eleonora Tomei<\/strong><br \/>\n<strong>Correcci\u00f3n: Ana Ruth Najles<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen:\u00a0El texto ubica la especificidad del goce toxicoman\u00edaco, goce que no pasa por el Otro y que tiene como caracter\u00edstica el autoerotismo. El recurso a la droga es planteado como una sa\u00edda para la angustia frente al deseo del Otro. Palabras clave:\u00a0toxicoman\u00eda, goce, objeto droga. 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