{"id":397,"date":"2026-01-14T03:11:30","date_gmt":"2026-01-14T03:11:30","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/toxico-%e2%97%8a-delirio\/"},"modified":"2026-01-14T23:01:37","modified_gmt":"2026-01-14T23:01:37","slug":"toxico-a-delirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/toxico-a-delirio\/","title":{"rendered":"T\u00f3xico \u00e0 Delirio"},"content":{"rendered":"<h6><em>Nicol\u00e1s Bouso\u00f1o, Gustavo Mastroiacovo, Christian R\u00edos (Argentina)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/h6>\n<p>En 1978, Lacan se\u00f1al\u00f3 que \u201ctodo el mundo es loco, es decir, delirante\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, sintagma elevado, por Jacques-Alain Miller, al estatuto de br\u00fajula en la cl\u00ednica contempor\u00e1nea. Esta noci\u00f3n de delirio atraviesa los l\u00edmites de la estructura subjetiva, ya que el sentido &#8211; en tanto S2 -, constituir\u00e1 una defensa contra lo real.<\/p>\n<p>Por supuesto, se distinguen construcciones anudadas mediante la funci\u00f3n del Nombre-del-Padre, que estructura el campo de la sexualidad a partir de la l\u00f3gica ed\u00edpica, y otras, no anudadas por esta funci\u00f3n. Estas \u00faltimas pueden apelar al uso de una prensa<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, que podr\u00eda desempe\u00f1ar esta funci\u00f3n y dar\u00eda lugar a una regulaci\u00f3n del goce.<\/p>\n<p>La generalizaci\u00f3n del concepto de delirio, su extensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del campo de las psicosis, invita a considerar sus posibles articulaciones con el t\u00f3xico.\u00a0 Nos preguntamos si, adem\u00e1s de la relaci\u00f3n de exclusi\u00f3n &#8211; t\u00f3xico o delirio -, resulta posible, y en qu\u00e9 t\u00e9rminos, plantear una relaci\u00f3n de articulaci\u00f3n, al momento en que un sujeto consiente, v\u00eda la transferencia, a la experiencia anal\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>La experiencia de intoxicaci\u00f3n y la anal\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Mauricio Tarrab plantea que la operaci\u00f3n toxic\u00f3mana no requiere del cuerpo del Otro como met\u00e1fora del goce perdido, siendo correlativa de un rechazo del inconsciente<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Esta operaci\u00f3n, por la que ning\u00fan mensaje se dirige al Otro, se\u00f1ala una ruptura con dicho campo y la existencia de un goce sin partenaire sexual, donde el t\u00f3xico \u2013 y no el falo &#8211; opera como respuesta al agujero de la no relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9ric Laurent indica que la experiencia de la intoxicaci\u00f3n guarda en su coraz\u00f3n un silencio, ya que rompe con la cadena significante y con la dimensi\u00f3n de la palabra que permite contornear el vac\u00edo. Agrega que el sujeto intoxicado puede hablar horas y no decir nada, o bien liberar una escritura donde nada se escribe. Constituye una experiencia de la cifra y de una contabilidad que se han vuelto locas, implicando la disoluci\u00f3n de la singularidad y la muerte subjetiva<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Si la intoxicaci\u00f3n, sobre la que se sostiene la operaci\u00f3n toxic\u00f3mana, es una experiencia vac\u00eda de sujeto y de significaci\u00f3n, que rompe con el Otro y apela al goce a-sexual como respuesta al vac\u00edo del sujeto, la experiencia anal\u00edtica ir\u00e1 de la droga a la palabra, para producir \u2013 donde la droga falla &#8211; en algunos casos, la articulaci\u00f3n de una demanda que restituye la dimensi\u00f3n del Otro y la producci\u00f3n del inconsciente para situar \u201cla cifra de la problem\u00e1tica a la que la droga aporta su soluci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En otros casos, donde la droga funciona como un tratamiento de lo real del goce, y cuando esta soluci\u00f3n resulte demasiado problem\u00e1tica, el analista podr\u00e1 estar all\u00ed para posibilitarle al <em>parl\u00eatre<\/em> otras v\u00edas, otras soluciones.<\/p>\n<p>La vi\u00f1eta, a continuaci\u00f3n, articula estos postulados.<\/p>\n<p>Un joven de 32 a\u00f1os comienza sus sesiones luego de que, desde la instituci\u00f3n a la que consult\u00f3 a ra\u00edz del aislamiento que acompa\u00f1aba su consumo de coca\u00edna, le indicaran no trabajar, estar acompa\u00f1ado las 24 horas y dejar de ver a sus amigos.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a fumar marihuana en la adolescencia, luego, a partir de la inauguraci\u00f3n de su discoteca, comenz\u00f3 con el consumo de coca\u00edna. En ese momento, su primo lo impuls\u00f3: \u201csos due\u00f1o, no pod\u00e9s no consumir\u201d, le dijo. Eso lo llev\u00f3 a lugares oscuros y morbosos.<\/p>\n<p>Para cortar decide venir a la ciudad con su novia de toda la vida, pero al descubrir la noche, se sumerge en un raid que lo consume y se separa de su pareja, de car\u00e1cter amistoso.<\/p>\n<p>En las entrevistas ubica su consumo en relaci\u00f3n con las mujeres. En las fiestas las busca y habla, mientras baila y consume sin parar. Cuando no soporta m\u00e1s ni las luces ni los ruidos, se retira, pero sigue en su casa consumiendo, chateando con mujeres y hablando por tel\u00e9fono. Eso le da seguridad. Habla de cosas sexuales: \u201cme libero del morbo que tengo adentro\u201d. A su vez, al intentar nombrar el resultado de varios d\u00edas de ese circuito, agrega: \u201cpobrecito mi cuerpo\u201d. Las conversaciones con mujeres son por lo tanto una continuaci\u00f3n del circuito del consumo y un tratamiento fallido del goce morboso, ya que no logran frenar el plus de gozar y rompen con el imaginario corporal. El consumo para este paciente se ubica entonces en la perspectiva de la insubordinaci\u00f3n al servicio sexual, tal como lo plantea Jacques-Alain Miller<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, y del lado de la insumisi\u00f3n al deseo del Otro.<\/p>\n<p>En las sesiones, a partir del despliegue de sus ficciones, delimita el goce que nombra como \u201cmorbo\u201d y sit\u00faa la funci\u00f3n del t\u00f3xico en su econom\u00eda libidinal, produci\u00e9ndose un viraje hacia ciertas fiestas electr\u00f3nicas donde consume s\u00f3lo algunas pastillas que \u201chacen que no me descontrole y que se corte ah\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>El tratamiento del \u201cmorbo\u201d v\u00eda la intoxicaci\u00f3n no provoca un punto de capitonado, m\u00e1s bien suelta el anudamiento del cuerpo, siendo la imagen empobrecida de \u00e9ste proporcional a la infinitizaci\u00f3n de un decir que escribe nada. En las vueltas dichas se ajusta el circuito pulsional: noche-droga-descontrol-morbo, y la operaci\u00f3n toxic\u00f3mana cede lugar a la funci\u00f3n del t\u00f3xico bajo transferencia.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia anal\u00edtica implica un movimiento que va de la experiencia de la intoxicaci\u00f3n a la de la palabra, acto por el cual el silencio de las drogas calla, para dar lugar al modo singular en que cada quien delira la relaci\u00f3n sexual que no existe.<\/p>\n<p>La vi\u00f1eta precisa la instancia en que la <em>funci\u00f3n del t\u00f3xico<\/em> y el <em>delirio bajo transferencia<\/em>, implican una articulaci\u00f3n posible para un <em>parl\u00eatre<\/em>, en la que \u00e9ste puede extraer de all\u00ed un saldo de saber.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 tipo de delirio nos propone el an\u00e1lisis? \u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n tiene el delirio en el an\u00e1lisis?\u00a0 La experiencia anal\u00edtica constituye un delirio dirigido y orientado por el s\u00edntoma. Se trata entonces, como se\u00f1ala Miller, de \u201chacerse incauto de un real, es decir, montar un discurso en el que los semblantes atrapen un real, un real en el que creer sin comulgar con \u00e9l. (\u2026) Analizar al <em>parl\u00eatre<\/em> es dirigir un delirio de tal modo que su debilidad ceda al embaucamiento de lo real\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La experiencia anal\u00edtica no apunta a darle consistencia a los delirios singulares de los sujetos, sino m\u00e1s bien, sirvi\u00e9ndose de ellos, a despejar &#8211; como se\u00f1ala Sinatra, vali\u00e9ndose del t\u00e9rmino <em>adixiones<\/em> &#8211; la inc\u00f3gnita de la singularidad del goce de cada <em>parl\u00eatre<\/em>, lo que ha funcionado como s\u00edntoma ante el trauma producto del encuentro con<em> lalengua<\/em>, para remarcar la responsabilidad subjetiva que cabe a cada cual en la propia satisfacci\u00f3n<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En el caso que presentamos no hay ficciones ed\u00edpicas, ni tampoco un despliegue del inconsciente bajo transferencia. Pero hay un desplazamiento desde la intoxicaci\u00f3n hacia la palabra y las ficciones que permiten a este joven construir el circuito pulsional y situar la funci\u00f3n del t\u00f3xico para lograr una reducci\u00f3n de la intoxicaci\u00f3n y una pacificaci\u00f3n del goce.<\/p>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u2003 Participaron: Yasmina Romano, Camilo Cazalla, Agust\u00edn Barandiar\u00e1n, Gloria Casado, Adri\u00e1n Secondo, Mar\u00eda Marciani, Silvina Rago, Ana Cascardo, Ana D\u2019Andrea, Carolina Vignoli, H\u00e9ctor Tarditti<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u2003 Lacan J., \u00ab\u00a0Lacan pour Vincennes\u00a0!\u00a0\u00bb, <em>Ornicar\u00a0?<\/em>, n\u00b0 17\/18, printemps 1979. Reeditado en <em>Scilicet Todo el mondo es loco, <\/em>Buenos Aires, EOL, 2024, p. 21.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u2003 Miller, J.-A., \u201cEfecto retorno sobre la psicosis ordinaria\u201d, https:\/\/www.revconsecuencias.com.ar\/ediciones\/015\/template.php?file=arts\/Alcances\/Efecto-retorno-sobre-la-psicosis-ordinaria.html. Conferenca publicada en franc\u00e9s en la revista <em>Quarto <\/em>n. 94-95, en enero del 2009.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u2003 Tarrab M., \u201cUna experiencia vac\u00eda\u201d, disponible en https:\/\/uqbarwapol.com\/una-experiencia-vacia-por-mauricio\/<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u2003 Laurent, E, \u201cL\u00b4etourdit de la droga\u201d, in Salamone, L. <em>El silencio de las Drogas<\/em>. Buenos Aires, Grama, 2014, p. 14-15.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u2003 Tarrab, <em>op. cit.<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u2003 Cf.\u00a0 \u201cLa droga de la palabra\u201d, en este n\u00famero de <em>Pharmakon Digital<\/em>.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u2003 Miller, J.-A, \u201cEl inconsciente y el cuerpo hablante\u201d, Presentaci\u00f3n del tema del X Congreso de la AMP, consultado el 20 de abril de 2024, en Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis (wapol.org)<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>\u2003 Sinatra, E. \u201cAdixiones, una respuesta a la banalizaci\u00f3n medi\u00e1tica\u201d, in <em>Conclusiones Anal\u00edticas<\/em>, disponible en https:\/\/perio.unlp.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/conclusiones_analiticas-nro-ano-10-nro-9-2023.pdf p\u00e1g. 88-113.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nicol\u00e1s Bouso\u00f1o, Gustavo Mastroiacovo, Christian R\u00edos (Argentina)[1] En 1978, Lacan se\u00f1al\u00f3 que \u201ctodo el mundo es loco, es decir, delirante\u201d[2], sintagma elevado, por Jacques-Alain Miller, al estatuto de br\u00fajula en la cl\u00ednica contempor\u00e1nea. 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