{"id":4022,"date":"2026-01-15T11:25:52","date_gmt":"2026-01-15T11:25:52","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/com-a-mandibula-dormente-with-a-numb-jaw\/"},"modified":"2026-01-19T11:20:19","modified_gmt":"2026-01-19T11:20:19","slug":"con-la-mandibula-entumida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/con-la-mandibula-entumida\/","title":{"rendered":"Con la mand\u00edbula entumida\u2026"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_4004\" aria-describedby=\"caption-attachment-4004\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4004\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ana_vigano.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ana_vigano.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ana_vigano-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4004\" class=\"wp-caption-text\">Ana Vigan\u00f3<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen:<\/strong>\u00a0El trabajo revisa algunos fen\u00f3menos relativos al consumo en la sociedad mexicana desde el punto de vista del goce implicado en la satisfacci\u00f3n del cuerpo. Se destaca el an\u00e1lisis de una corriente musical basada en la cultura toxic\u00f3mana.<br \/>\n<strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0psicoan\u00e1lisis, goce, M\u00e9xico, m\u00fasica.<br \/>\n<strong>Abstract:<\/strong>\u00a0The paper presents some phenomena pertaining to the consumption of substances in the Mexican society from the point of view of the jouissance implied in the body satisfaction. It highlights the analysis of a musical trend based in the drug addiction culture.<br \/>\n<strong>Keywords:<\/strong>\u00a0psychoanalysis, jouissance, Mexico, music.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>\u00abLa mand\u00edbula entumida, as\u00ed me gusta traerla<br \/>\nLos dedos engarrotados, r\u00edgidos como las piedras<br \/>\nCon los ojos bien volteados y la mirada desviada<br \/>\nQuiero ponerme bien guano, bien loco, bien taquicardio<br \/>\nQuiero amanecer loquiando\u00bb.<strong>*<\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Distintos tratamientos para un goce que insiste<\/strong><\/h3>\n<p>Nuestra \u00e9poca y sus expresiones de cultura m\u00e1s variadas evidencian un deslizamiento en los modos de tratar el malestar que trae tanto la vida en s\u00ed misma \u2013la vida a secas\u2013 como el modo que tenemos de vivirla \u2013modo civilizado, es decir, con otros\u2013. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda quedar excluida la pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis de tal deslizamiento? S\u00f3lo si se pensara en un psicoan\u00e1lisis de museo, letra muerta sin orientaci\u00f3n por lo real del sufrimiento. Apostamos a que no sea nuestro caso. Por eso insistimos en un esfuerzo m\u00e1s, cada vez, uno por uno. Bordeando, atravesando, arrancando, rompiendo, haciendo hablar o haciendo litoral a los distintos silencios que habitan las relaciones de cada quien con su goce.<\/p>\n<p>Freud advert\u00eda en\u00a0<em>El malestar en la cultura<\/em>\u00a0que no hay civilizaci\u00f3n sin malestar, porque el sufrimiento nos acecha, tanto desde el propio cuerpo, como del mundo exterior y de las inevitables relaciones con los otros. Lacan aport\u00f3 con precisi\u00f3n, siguiendo la letra freudiana, que esta pesadumbre es inherente a nuestra cualidad de seres hablantes. De manera tal que conocemos los sabores y sinsabores de la vida porque nuestra existencia es hablada-hablante.<\/p>\n<p>Cada cultura \u2013y cada sujeto\u2013 tiene sus modos de paliar tal malestar, y, en la lista de \u00abquitapenas\u00bb, los narc\u00f3ticos tienen su lugar en la pluma freudiana como remedios posibles. Pero es en la perspectiva de \u00ab<em>pharmakon<\/em>\u00bb, que da nombre a esta revista: remedio y veneno a la vez, en una sutil topolog\u00eda, pues Freud mismo advierte que esta estrategia trae aparejada un peligro. Lo que puede curar o envenenar es, a veces, una cuesti\u00f3n de dosis. La cuesti\u00f3n de la dosis plantea una barrera dif\u00edcil de establecer. Una joven analizante que despertaba de sus intoxicadas de fin de semana sin saber c\u00f3mo hab\u00eda llegado adonde estaba, sin poder recordar lo vivido, sin reconocer a su compa\u00f1ero en la cama, y sin saber si hab\u00eda tenido relaciones sexuales con \u00e9l o no, se preguntaba cu\u00e1ndo era hora de llamarse a s\u00ed misma toxic\u00f3mana, o alcoh\u00f3lica, o ambas \u2013por las mezclas a las que recurr\u00eda\u2013. Ella planteaba las cosas en t\u00e9rminos de cantidad y de tiempo, variables a considerar cuando de dosis se trata. Sabemos, sin embargo, que, ni las sustancias, ni las cantidades son las que hacen a alguien toxic\u00f3mano. Hay culturas que consumen determinados tipos de drogas en cantidades y frecuencias que alarmar\u00edan en otros contextos sin que podamos ubicar all\u00ed toxicoman\u00edas declaradas. La joven empezaba a advertirlo: es el goce librado a su propio circuito el que tiende a un vector mort\u00edfero, que a veces se vale de los t\u00f3xicos para proseguir su camino. La doble cara de \u00ab<em>pharmakon<\/em>\u00bb tendr\u00e1 entonces que despejarse en \u00e9ste y en todos los casos por lo que se ha llamado la funci\u00f3n del t\u00f3xico, lo que implica antes que una identificaci\u00f3n bajo el manto de una nominaci\u00f3n obtenida por ciertos\u00a0<em>item<\/em>\u00a0a medir, una singular\u00edsima operaci\u00f3n anal\u00edtica que toque el n\u00facleo real de esa funci\u00f3n. En todo caso, por ejemplo, advertimos que, en esta joven, los t\u00f3xicos le permit\u00edan abrir el camino de una \u00abexperiencia sexual\u00bb de la que se quejaba, pero a trav\u00e9s de la cual elud\u00eda entre los m\u00faltiples encuentros intercambiables, borrables, riesgosos y, en lo posible, sin palabras, la posibilidad de un encuentro, al menos uno, que la tocara: para ella, s\u00f3lo el t\u00f3xico \u00abtoca de verdad el cuerpo y el alma\u00bb porque todo lo dem\u00e1s le es \u00abimposible de creer\u00bb. Esto requer\u00eda de t\u00f3xicos a la altura, tanto de su amnesia, como de su desinhibici\u00f3n y de la posibilidad de \u00abdesprenderse de su cuerpo\u00bb que, a la vez, se consum\u00eda adelgazando con rapidez, y con el cual, sobria, no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer. El hallazgo de esta \u00absoluci\u00f3n t\u00f3xica<a name=\"__DdeLink__146_1424182728\"><\/a>\u00bb\u00a0fue totalmente azaroso, del orden de un tropiezo que, una vez tropezado, no pod\u00eda dejar de tropezarse, tom\u00e1ndolo todo a su paso como \u00abun tornado\u00bb que cada vez ped\u00eda arrastrar consigo m\u00e1s&#8230; s\u00f3lo m\u00e1s.<\/p>\n<h3><strong>El objeto droga, el cuerpo y su satisfacci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>La relaci\u00f3n del ser humano con las drogas es ancestral y ha tenido distintos desarrollos y destinos muy bien estudiados por varios autores. En M\u00e9xico, por ejemplo, el uso ritual ancestral de ciertas drogas alucin\u00f3genas convive tanto con el uso de sustancias muy variadas, como con la a\u00fan defendida por algunos \u00abguerra contra las drogas\u00bb y con el narcotr\u00e1fico permeando en los mercados, el consumo, la violencia, la cultura. Cada uno de estos campos merece un estudio aparte. Pero me detendr\u00e9 en el \u00faltimo para se\u00f1alar c\u00f3mo, bajo una forma espec\u00edfica, la llamada narcocultura permite una aproximaci\u00f3n a la cara m\u00e1s oscura quiz\u00e1s del objeto droga y su satisfacci\u00f3n alojada en el cuerpo.<\/p>\n<p>El llamado narcocorrido es un subg\u00e9nero musical que hunde sus ra\u00edces en los corridos de la Revoluci\u00f3n mexicana y sus alabanzas a los valientes revolucionarios, pr\u00f3fugos y pistoleros de botas y a caballo. Con sones t\u00edpicos del norte, el narcocorrido canta una filosof\u00eda de vida al borde siempre de la muerte \u2013propia o de otros\u2013 al servicio o a cambio del goce que de esas vidas \u2013aun ef\u00edmeras\u2013 se pueda tener. Es una expresi\u00f3n muy clara de la relaci\u00f3n que la pulsi\u00f3n de muerte tiene con la vida misma: solo hay pulsi\u00f3n de muerte mientras hay vida; la vida es inseparable de las marcas de esa pulsi\u00f3n. Pero m\u00e1s a\u00fan, es paradigm\u00e1tica del goce puesto en el centro de la escena de la vida y su horizonte mort\u00edfero.<\/p>\n<p>Cuestionado por m\u00faltiples voces, denunciado como apolog\u00eda del delito, estudiado con inter\u00e9s desde distintas disciplinas, con mayor o menor publicidad, el subg\u00e9nero tiene cada vez m\u00e1s popularidad, y son los m\u00fasicos mismos quienes defienden la propuesta: \u00ab<em>Me gusta la buena vida y eso que tiene de malo. Que escuchar corridos, compa, le aseguro, no me hace un mal mexicano<\/em>\u00bb<strong>**<\/strong><em>.\u00a0<\/em>Sin embargo, la promoci\u00f3n excesiva de algunos dudosos signos de distinci\u00f3n en esta est\u00e9tica musical combinada con t\u00f3xicos se ha visto considerada un empuje al goce tal que, por ejemplo, en Sinaloa se han prohibido los narcocorridos en lugares p\u00fablicos en los que se venda alcohol \u2013no se habla de narc\u00f3ticos ya que son de venta ilegal\u2013 pues se los considera algo que \u00abcalienta la sangre\u00bb. Los \u00abcalientasangres\u00bb combinados con los t\u00f3xicos pueden tener consecuencias violentas y muchas veces fatales sin ninguna raz\u00f3n aparente. Es decir, se trata de est\u00edmulos desligados de historias subjetivas en las cuales encontrar una trama de posibles determinaciones. Vemos la forma ac\u00e9fala de un goce desregulado, emplazado en la cultura misma y en su intento desbrujulado por hacer, con ello, lazo.<\/p>\n<p>Pero encontramos tambi\u00e9n ah\u00ed fragmentos, dichos sueltos, ilustrativos de un goce autista rayando insistentes trazas sin conseguir una inscripci\u00f3n efectiva \u2013regulatoria\u2013, como en la frase que eleg\u00ed como ep\u00edgrafe. O en esa misma rola: \u00ab<em>Siento mucho escalofr\u00edo, el cuerpo me est\u00e1 temblando \/ Me siento muy alterado, siento estarme acalambrando \/ De tanto que le he jalado, la nariz ya me ha sangrado \/ Pero la verdad me encanta, parece que ando volando<\/em>\u00bb<strong>***<\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p>Decires que aluden al goce; expresiones \u2013desamarradas de un discurso\u2013 de la operaci\u00f3n toxic\u00f3mana \u00abque no requiere del cuerpo del Otro como met\u00e1fora del goce perdido y es correlato de un rechazo mortal del inconsciente\u00bb (Tarrab, 2000, p\u00e1g. 81), y del deseo. Esos trazos del goce autista que se cierra sobre s\u00ed mismo en su circuito libidinal, \u00bfpueden ser le\u00eddos como un escrito, aun sin dirigirse a Otro? Quiz\u00e1s encontrando un analista que, haciendo existir un Otro donde se coloc\u00f3 el objeto, inventando un Otro a contracorriente, haga all\u00ed, de su acto, una apuesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n<strong>*<\/strong>\u00a0El Komander, \u201cEl taquicardio<em>\u201d, Narcogobiernos<\/em>. Top 20, LA Disco Music, 2012.<br \/>\n<strong>**<\/strong>\u00a0Calibre 50, \u201cQu\u00e9 tiene de malo\u201d,\u00a0<em>Contigo,<\/em>\u00a0Universal, 2014.<br \/>\n<strong>***<\/strong>\u00a0El Komander,\u00a0<em>Ibid.<\/em><\/h6>\n<h6><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/h6>\n<h6>TARRAB, M. \u201cLa sustancia, el cuerpo y el goce toxic\u00f3mano\u201d, en\u00a0<em>M\u00e1s all\u00e1 de las drogas. Estudios psicoanal\u00edticos<\/em>, La Paz, Plural, 2000.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen:\u00a0El trabajo revisa algunos fen\u00f3menos relativos al consumo en la sociedad mexicana desde el punto de vista del goce implicado en la satisfacci\u00f3n del cuerpo. Se destaca el an\u00e1lisis de una corriente musical basada en la cultura toxic\u00f3mana. Palabras clave:\u00a0psicoan\u00e1lisis, goce, M\u00e9xico, m\u00fasica. 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