{"id":4029,"date":"2026-01-15T11:31:00","date_gmt":"2026-01-15T11:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/cinco-axiomas-aplicados-a-clinica-das-toxicomanias-five-axioms-applied-to-the-clinic-of-drug-addictions\/"},"modified":"2026-01-19T11:20:11","modified_gmt":"2026-01-19T11:20:11","slug":"cinco-axiomas-aplicados-a-la-clinica-de-las-toxicomanias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/cinco-axiomas-aplicados-a-la-clinica-de-las-toxicomanias\/","title":{"rendered":"Cinco axiomas aplicados a la cl\u00ednica de las toxicoman\u00edas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_3370\" aria-describedby=\"caption-attachment-3370\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3370\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/dario_galante-1.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/dario_galante-1.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/dario_galante-1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3370\" class=\"wp-caption-text\">Ernesto Sinatra<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen:<\/strong>\u00a0El trabajo se propone revisar cinco axiomas que Jacques-Alain Miller postula para la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica de nuestra \u00e9poca actual y su aplicaci\u00f3n a la cl\u00ednica de las toxicoman\u00edas.<br \/>\n<strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0psicoan\u00e1lisis, toxicoman\u00edas, hipermodernidad.<br \/>\n<strong>Abstract:<\/strong>\u00a0This paper deals with five axioms that were forged by Jacques-Alain Miller to illustrate the actual psychoanalytical clinic and their application to the clinic with drug addictions.<br \/>\n<strong>Keywords:<\/strong>\u00a0psychoanalisis, drug addictions, hypermodernity.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la cl\u00ednica actual el psicoanalista suele encontrarse con un sujeto desorientado. Podemos verificar en el campo de la toxicoman\u00edas que muchos pedidos de tratamiento no son m\u00e1s que una demanda en la que el discurso capitalista ya oper\u00f3 en su faceta m\u00e1s estragante. Frecuentemente se demandan tratamientos para moderar el consumo para, precisamente, poder seguir consumiendo.<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n de objetos que el mercado ofrece produce la paradoja por la cual se promociona un goce en el que el sujeto queda atrapado en un falso dilema. Al no haber una responsabilidad orientada, surge la ansiedad,\u00a0 confundiendo as\u00ed una pr\u00e1ctica de goce con una elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A su vez se impulsa una cura al malestar contempor\u00e1neo con los m\u00e9todos propios que el sistema ofrece como fantas\u00eda. Una ficci\u00f3n basada en la idea de que se puede abordar el sufrimiento sin pasar por el s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Debemos preguntarnos si esto es posible, es decir: \u00bfse puede abordar el sufrimiento sin pasar por el s\u00edntoma?\u00a0 Y debemos contestar que, en principio, s\u00ed. Sobre todo si partimos de la idea de que tratar un malestar no es lo mismo que transformarlo en una experiencia en la que un sujeto pueda hacer algo distinto con lo inefable.<\/p>\n<p>En muchas ocasiones el psicoanalista es demandado como un especialista en toxicoman\u00edas, erigido\u00a0 como un representante del agente de salud. Ubicado en ese lugar suele demand\u00e1rsele lo mismo que a muchos otros: sentido, devenido en un objeto de uso.<\/p>\n<h3><strong>\u00a0El t\u00f3xico y el cuerpo<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que lleva a un sujeto a querer incorporar una y otra vez un t\u00f3xico en el cuerpo? Esta pregunta es clave para entender la problem\u00e1tica de las toxicoman\u00edas. Es decir, que el meollo del asunto no pasa tanto por el consumo en s\u00ed, que incluso puede ser ocasional, sino por la repetici\u00f3n de esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Para responder a esta pregunta, podemos orientarnos con Jacques Lacan cuando en su Seminario XIX plantea la relaci\u00f3n desordenada que tiene el Ser hablante con su cuerpo, atribuy\u00e9ndole al goce la causa de tal perturbaci\u00f3n y al lenguaje la funci\u00f3n de suplencia que ordena, en cada sujeto de un modo en particular, la intrusi\u00f3n del goce en la repetici\u00f3n corporal.<strong>*<\/strong><\/p>\n<p>Esta referencia se puede entender mejor, sobre todo en lo que ata\u00f1e a la problem\u00e1tica de las toxicoman\u00edas, a partir de lo que plantea Jacques-Alain Miller (Miller, 2003, p\u00e1g. 272) cuando destaca que lo que Lacan demuestra es que todo goce material es goce Uno, goce del cuerpo propio. Es decir que\u00a0 siempre es el cuerpo propio el que goza. Siguiendo este razonamiento es que podemos sostener que \u00abuno puede drogarse con drogas, pero tambi\u00e9n con el trabajo, la pereza, la televisi\u00f3n. En otras palabras, esta intuici\u00f3n que se repite sin pensar demasiado descansa en una evidencia: el lugar propio del goce es en todos los casos el cuerpo propio, y as\u00ed el goce es una dimensi\u00f3n esencial del cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>Podemos suponer entonces que, originariamente, est\u00e1 el goce del cuerpo, y luego el objeto del goce, siendo las drogas uno de esos objetos posibles.<\/p>\n<p>A partir de\u00a0<em>A\u00fan<\/em>\u00a0(Lacan, 1989), Lacan se dedica a mostrar que el goce es fundamentalmente Uno, poniendo el \u00e9nfasis en que, primariamente, es el cuerpo propio el que goza, m\u00e1s all\u00e1 del Otro.<\/p>\n<h3><strong>El Ser y el cuerpo<\/strong><\/h3>\n<p>Para el hombre, su falta en ser, como efecto del significante, divide su ser de su cuerpo. Por un lado se es (ser) y por otro se tiene un cuerpo (tener).<\/p>\n<p>Por el hecho de poseer un cuerpo el hombre tambi\u00e9n tiene s\u00edntomas. Se tiene s\u00edntomas porque no se es un cuerpo sino porque se tiene un cuerpo. Los imprevistos que suceden en el cuerpo se\u00f1alan cotidianamente que no se es un cuerpo, sino que se lo tiene.<\/p>\n<p>Estos imprevistos los encontramos, por ejemplo, en un sujeto que en un momento importante de su vida, al dar un discurso, siente ganas de orinar; u otro que siente que se le seca la garganta; y tambi\u00e9n en un joven que conquista muchas mujeres, pero que cuando encuentra una que s\u00ed le interesa, sistem\u00e1ticamente, tartamudea.<\/p>\n<p>Estos sucesos, como tantos otros \u2013si se los sabe analizar\u2013 son acontecimientos discursivos que dejan huellas en el cuerpo, que producen s\u00edntomas. Es decir que el sujeto en an\u00e1lisis puede encontrar los acontecimientos que trazan sus s\u00edntomas.<\/p>\n<p>El significante tiene efecto de significado y al mismo tiempo afecta a un cuerpo. El acontecimiento funda la huella de afecto, viene a ocupar el lugar del trauma como aquello que mantiene un desequilibrio permanentemente: esto es lo que llamamos acontecimiento traum\u00e1tico. El afecto esencial, entonces, es la marca del lenguaje sobre el cuerpo.<\/p>\n<p>Diferenciamos, entonces, lo que puede ser un acontecimiento que genera angustia \u2013por ejemplo, la observaci\u00f3n del coito de los padres\u2013 de la marca del lenguaje sobre el cuerpo, aunque un episodio caiga justo en el lugar de lo traum\u00e1tico.<\/p>\n<p>Esta idea \u2013la del lenguaje como traum\u00e1tico\u2013 conduce a Lacan a trabajar paulatinamente sobre una idea del sujeto con un complemento corporal. Y ese complemento corporal se va construyendo en la conceptualizaci\u00f3n del objeto <em>a<\/em>.<\/p>\n<p>Este objeto marca el exceso de goce que el sujeto padece en el cuerpo por el solo hecho de ser un sujeto del lenguaje. Es un objeto en el que se destacan dos vertientes. Por un lado, en t\u00e9rminos l\u00f3gicos, es un vac\u00edo, cuando se lo considera como el objeto de la pulsi\u00f3n, es un vac\u00edo en torno al cual gira el sujeto, su consistencia es de l\u00f3gica pura. El segundo aspecto del objeto es que es una extracci\u00f3n corporal (Miller, 2003). Finalmente, Lacan salva esta dicotom\u00eda entre el sujeto y el objeto con el termino\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>.<\/p>\n<p>Lo importante en este punto es marcar al s\u00edntoma como estructural en el sujeto; su aspecto contingente es lo que le va sucediendo en la vida al sujeto, lo que forma parte de la envoltura formal del s\u00edntoma, mientras que su faceta real se organiza a partir de lo que Lacan conceptualiza como no relaci\u00f3n sexual: \u00a1\u00e9ste es el gran trauma del\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>, lo que deja huellas en el cuerpo del sujeto!<\/p>\n<p>Miller (Miller, 2012) se\u00f1ala que, a partir del seminario XX, Lacan va a trabajar el pasaje del sujeto al\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>, es un pasaje que tiene como consecuencia el mayor peso que cobra el cuerpo en la direcci\u00f3n de la cura; se pasa de este modo del significante puro (sujeto) al sujeto m\u00e1s el cuerpo (<em>parl\u00eatre<\/em>).<\/p>\n<p>Es en el seminario XXI,\u00a0<em>Les non dupes errent<\/em>, donde Lacan va a destacar que el acontecimiento es el decir de cada uno (Lacan, 1974). Este acontecimiento no se refiere a lo simb\u00f3lico, en tanto lo que sucede en la historia del sujeto, sino a lo real, a lo que se escribe mas all\u00e1 del desciframiento.<\/p>\n<p>Que el s\u00edntoma sea un acontecimiento de cuerpo destaca entonces que la referencia al s\u00edntoma no est\u00e1 en el Otro. El s\u00edntoma, desde esta perspectiva, deja de ser un significado que le viene al sujeto del Otro para pasar a ser algo que le sucede en el cuerpo en tanto Uno.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n del s\u00edntoma como acontecimiento de cuerpo nos permite analizar un rasgo muy presente en la pr\u00e1ctica de las toxicoman\u00edas, que se presenta como el primer obst\u00e1culo a sortear: en dicha pr\u00e1ctica se ingiere una substancia en el cuerpo que, en principio, no se significa como s\u00edntoma.<\/p>\n<h3><strong>Los cinco axiomas<\/strong><\/h3>\n<p>Si algo nos ense\u00f1anza la cl\u00ednica de las toxicoman\u00edas es precisamente esto: el goce est\u00e1 en el cuerpo. Entonces el problema que se reedita una y otra vez, cuando la soluci\u00f3n encontrada por el sujeto es el t\u00f3xico, es c\u00f3mo pasar, en la transferencia, del Uno al Otro.<\/p>\n<p>Esta suerte de encrucijada que constatamos cotidianamente en nuestros consultorios nos permite pensar en una serie de casos en los que la apertura al discurso del Inconciente se presenta en un horizonte de imposibilidad.<\/p>\n<p>Hay muchas consultas que de alg\u00fan modo quedan en esa fase en la que no hay un llamado al Otro sino que en verdad a veces solo son tibios intentos de manifestar alguna queja. Este mundo de hoy, el mundo de las adicciones, en el que todo puede convertirse en una adicci\u00f3n, condiciona de un modo muy particular los casos que llegan a la consulta del analista. Como planteaba al comienzo, considero que es fundamental precisar en cada consulta qu\u00e9 es lo que se le demanda al analista y c\u00f3mo se le demanda.<\/p>\n<p>En su seminario\u00a0<em>El lugar y el lazo<\/em>, Miller\u00a0 plantea que \u00abpodr\u00edamos forjar principios, verdaderos axiomas (en el sentido de \u201cevidencias indiscutidas\u201d) que hoy encontramos en lo que yo llamaba el mundo, nuestro partenaire-mundo\u00bb (Miller, 2013, p\u00e1g.82). Miller propone all\u00ed cinco axiomas que pueden darnos una orientaci\u00f3n muy precisa de c\u00f3mo llegan los sujetos hipermodernos a la consulta. Considero que estos desarrollos est\u00e1n especialmente indicados en los que se constata que la consulta al analista se orienta m\u00e1s por conseguir una alivio en el principio del placer que en asumir una responsabilidad en la posici\u00f3n de sujeto (Lacan, 1985, p\u00e1g. 837), es decir, que son especialmente indicados para aplicarlos al caso de las toxicoman\u00edas.<\/p>\n<h3><strong>Primer axioma: el deseo manipulado en el sentido de la demanda<\/strong><\/h3>\n<p>El primer axioma consiste en reducir el deseo y falsearlo para convertirlo en demanda, determinando de este modo una oferta acorde a esta manipulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Doy un ejemplo de c\u00f3mo se puede entender este punto. Un sujeto llega a una consulta y, luego de esbozar algo de lo que le sucede, se obtura su decir con enunciados similares a: \u00ablo que a usted le pasa es&#8230;\u00bb, \u00abentonces deber\u00eda hacer&#8230;\u00bb, \u00abporque lo que usted quiere y no puede es&#8230;\u00bb. Es un procedimiento relativamente sencillo que explica en parte el auge de determinadas psicoterapias que ofrecen tratamientos \u00ab<em>fast food<\/em>\u00bb<strong>**<\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>De este modo se construye un deseo con el formato de la demanda. Es decir que si, por ejemplo, el sujeto est\u00e1 excedido de peso, se lo conduce a que quiera adelgazar, dando por sobreentendido que el deseo de un sujeto excedido en peso es adelgazar. Del mismo modo, si consume drogas se supone que, si eso no es bueno para su salud, entonces seguro que su \u00abdeseo\u00bb es dejar de consumirlas.<\/p>\n<p>Con el psicoan\u00e1lisis sabemos que no hay nada m\u00e1s enga\u00f1oso que la demanda, y que no contemplar en la misma cierta obscuridad impl\u00edcita en todo pedido puede llevar al tratamiento a innumerables callejones sin salida.<\/p>\n<h3><strong>Segundo axioma: el derecho al goce.<\/strong><\/h3>\n<p>Este axioma, que implica la inserci\u00f3n del goce en el registro del deseo, toca muy de cerca a quienes trabajamos en el campo de las toxicoman\u00edas. Es muy notable el modo en que se muestra, por ejemplo con el consumo de marihuana y todo el fen\u00f3meno asociado a la cultura cann\u00e1bica. Las publicaciones, los foros, las marchas por la despenalizaci\u00f3n del consumo de marihuana apuntan a esta reivindicaci\u00f3n del goce.<\/p>\n<p>Si ponemos el acento en ese individuo contempor\u00e1neo cansado, atormentado por la inseguridad en sus m\u00faltiples formas, agobiado por la falta de certidumbres, y que llega a la noche a su casa y se enchufa al televisor a mirar lo que se le ofrece, es posible entender mejor por qu\u00e9 se reivindica el derecho al goce.<\/p>\n<p>En este punto es importante destacar la relaci\u00f3n existente entre el encierro en el que un individuo puede caer y el encuentro con un goce envasado y de r\u00e1pido acceso. Es ingenuo pensar que lo va a dejar as\u00ed como as\u00ed porque eso le har\u00eda mal a su salud: es fundamentalmente desconocer el principio pulsional que rige la conducta del ser hablante. Se reivindica entonces el derecho a gozar del cuerpo, acentuado en muchas ocasiones por la escasez de goce, por la falta de satisfacci\u00f3n en lo cotidiano.<\/p>\n<h3><strong>Tercer axioma: la palabra concebida como instrumento de bienestar<\/strong><\/h3>\n<p>Dice Miller que esto sustrae a la palabra de su funci\u00f3n de verdad para convertirla en una funci\u00f3n de equilibrio ps\u00edquico, un medio de homeostasis. Este ser\u00eda un principio cat\u00e1rtico basado en la idea de que hablar hace bien, lo que en parte es cierto.<\/p>\n<p>Nuestra cl\u00ednica nos muestra el limite de esta idea; lo constatamos, por ejemplo, en los casos de alcoholismo. El alcoh\u00f3lico suele hablar, y mucho. Sin embargo, es el mejor ejemplo de que hablar no es decir, y que se puede hablar mucho para no decir nada. Se puede registrar en este punto esos casos que suelen encontrarse en los centros p\u00fablicos de atenci\u00f3n, en los que los individuos \u00abconsumen\u00bb su tiempo de atenci\u00f3n, y, cuando se termina dicho plazo, van en busca de otro espacio en el que puedan \u00abhablar de lo que me pasa\u00bb.<\/p>\n<p>Es importante destacar en este punto que los individuos no van al terapeuta necesariamente a efectuar un cambio en sus vidas: muchas veces van a justificar su modo de vida y sus miserias. Es primordial asimismo ubicar la repetici\u00f3n y la justificaci\u00f3n asociada en algunos sujetos de por qu\u00e9 se drogan. En muchas ocasiones, cuando el analista insiste con el s\u00edntoma, constata una intensificaci\u00f3n de la resistencia.<\/p>\n<p>Por lo tanto, en este axioma se destaca especialmente el goce de\u00a0<em>lalangue<\/em>.<\/p>\n<h3><strong>Cuarto axioma: el sentido es invitado a jugar contra lo real<\/strong><\/h3>\n<p>Dice Miller que esta es la causa por la cual actualmente se puede llegar a sostener que lo real no existe. En una epistemolog\u00eda en la que todo puede ser relativizado, es lo mismo ser una cosa que otra, tomar una decisi\u00f3n o dejar que las cosas pasen, etc. Consecuentemente, el riesgo m\u00e1s pr\u00f3ximo es que un individuo puede \u00abjugar\u00bb a \u00abanalizar\u00bb sus consumos para, precisamente, seguir consumiendo. Es decir que puede hablar, por ejemplo, una y otra vez durante a\u00f1os sobre su adicci\u00f3n a determinada sustancia para, precisamente, justificar su consumo.<\/p>\n<p>En este punto le corresponde el analista forzar la idea de que hay un real, y que ese real afecta al cuerpo, debido a que la metonimia al servicio del goce es c\u00f3mplice de la situaci\u00f3n que se denuncia.<\/p>\n<h3><strong>Quinto axioma: no juzgu\u00e9is<\/strong><\/h3>\n<p>En la hipermodernidad se denuncia la inexistencia de un fundamento real para juzgar al otro. Esta falta de fundamento est\u00e1 basada en un cambio en el rol de la autoridad.<\/p>\n<p>El psicoan\u00e1lisis inventado por Freud forj\u00f3 sus principios y su terap\u00e9utica a partir de un exhaustivo an\u00e1lisis de la sociedad disciplinar, en la que el mundo estaba condicionado por el nombre del padre, cuya principal funci\u00f3n era establecer la prohibici\u00f3n. En cambio, actualmente atravesamos una etapa de consensos que, si bien tienen, por supuesto, su lado positivo \u2013porque se le da voz a cada sujeto en particular-, en un punto se torna desconcertante.<\/p>\n<p>En muchos casos esa pluralidad esconde una dificultad para establecer un juicio. Se nota el problema que eso trae aparejado cuando se constituyen los colectivos humanos en los hay que llegar a un acuerdo entre las partes interesadas. A veces se suceden escenas tragic\u00f3micas. Desde lo m\u00e1s importante hasta lo menos importante debe ser consensuado; en algunos casos hay grupos que \u00a1se autodisuelven tratando de poner un horario de reuni\u00f3n!<\/p>\n<p>Este principio \u2013no juzgar\u2013 puede inhibir de preguntar lo que s\u00ed se tiene que preguntar. Habr\u00eda que diferenciar en este punto lo que ser\u00eda juzgar determinada situaci\u00f3n, de hacer una valoraci\u00f3n moral. Por ejemplo, se puede tomar una posici\u00f3n determinada sobre las consecuencias que tiene para un sujeto el consumo de una sustancia en el lazo social. No hay que confundir entonces las consecuencias \u00e9ticas de una determinada posici\u00f3n subjetiva de lo que puede ser su valoraci\u00f3n social y la serie de prejuicios asociados a lo que seg\u00fan las \u00e9pocas adquiere un sentido determinado.<\/p>\n<p>Es decir que el tratamiento de las toxicoman\u00edas implica, adem\u00e1s del an\u00e1lisis de cada situaci\u00f3n en particular, la toma de decisiones concomitante a ese an\u00e1lisis. Sobre todo en el punto en el que nos encontramos. Ya no es tan frecuente encontrar a aquel sujeto traumatizado por su falta en relaci\u00f3n al Ideal, sino a un individuo desorientado, confundido por sus practicas de goce (Forbes, 2015).<\/p>\n<p>La consulta en las que se presenta un sujeto afirmado en su ser de goce cuestiona los est\u00e1ndares de cualquier pr\u00e1ctica. Estos cinco axiomas, muy presentes en la cl\u00ednica de las toxicoman\u00edas, son obst\u00e1culos a considerar sobretodo en los inicios del tratamiento, debido que en algunos casos impiden llegar a un punto en el que el caso pueda comenzar a considerarse como tal. Lo que es indicativo, de alg\u00fan modo, de estas nuevas presentaciones del malestar contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>En este nuevo (des)orden simb\u00f3lico que se plantea en el siglo XXI, la practica de las toxicoman\u00edas interpela al psicoanalista: \u00bfestar\u00e1 a la altura de las circunstancias o se refugiar\u00e1 en viejas recetas? Con Lacan aprendimos que nuestra cl\u00ednica siempre debe preservar la dimensi\u00f3n de la sorpresa&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n<strong>*<\/strong>\u00a0\u00ab[&#8230;] el lenguaje funciona originariamente como suplencia del goce sexual. De ese modo ordena la intrusi\u00f3n del goce en la repetici\u00f3n corporal\u00bb (Lacan, 2012, p\u00e1g. 41).<br \/>\n<strong>**<\/strong>\u00a0Llamo de este modo a determinadas ofertas terap\u00e9uticas que se promocionan acentuando los logros r\u00e1pidos que supuestamente conseguir\u00edan al no requerir por parte del paciente que se comprometiera con el tratamiento. Es decir, ofrecen un producto \u2013el terapeuta\u2013, que se \u00abdigiere\u00bb con facilidad.<\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h6><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><br \/>\nFORBES, J. \u201cInconciente y responsabilidad\u201d, Manole (San Pablo), Barueri, 2012.<br \/>\nLACAN, J. \u00abLa ciencia y la verdad\u201d, en\u00a0<em>Escritos II<\/em>, Buenos Aires, Siglo Veintiuno editores, 1985.<br \/>\nLACAN, J. \u201cEl Seminario, Libro 19. \u2026 o peor\u201d, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012.<br \/>\nLACAN, J. \u201cEl Seminario, Libro 20. A\u00fan\u201d, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 1989.<br \/>\nLACAN, J. \u201cLes non dupes errent\u201d, in\u00e9dito.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cLa experiencia de lo real en la cura psicoanal\u00edtica\u201d, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2003.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cLa fuga del sentido\u201d, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cEl lugar y el lazo\u201d, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2013.<\/h6>\n<h4><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen:\u00a0El trabajo se propone revisar cinco axiomas que Jacques-Alain Miller postula para la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica de nuestra \u00e9poca actual y su aplicaci\u00f3n a la cl\u00ednica de las toxicoman\u00edas. Palabras clave:\u00a0psicoan\u00e1lisis, toxicoman\u00edas, hipermodernidad. 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