{"id":4078,"date":"2026-01-15T12:01:08","date_gmt":"2026-01-15T12:01:08","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/a-especificidade-da-toxicomania-the-specificity-of-drug-addiction\/"},"modified":"2026-01-19T11:19:51","modified_gmt":"2026-01-19T11:19:51","slug":"la-especificidad-de-la-toxicomania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/la-especificidad-de-la-toxicomania\/","title":{"rendered":"La especificidad de la toxicoman\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_4076\" aria-describedby=\"caption-attachment-4076\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4076\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/maria_wilma.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/maria_wilma.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/maria_wilma-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4076\" class=\"wp-caption-text\"><\/strong> <strong>Maria Wilma<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen:\u00a0<\/strong>El texto procura localizar qu\u00e9 es lo espec\u00edfico de la toxicoman\u00eda, diferenci\u00e1ndola de la adicci\u00f3n. Promueve una reflexi\u00f3n sobre el uso de la sustancia en el cuerpo, y c\u00f3mo el cuerpo en su vertiente de resto est\u00e1 presente en la toxicoman\u00eda, de un modo diferente que en las adicciones.<br \/>\n<strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0objeto droga, cuerpo, goce<br \/>\n<strong>Abstract:\u00a0<\/strong>This paper aims to identify what is specific in drug addiction, differently from addictions. It promotes a reflection about the use of substances in the body, and how the body as a rest is present in drug addiction, differently from addictions.<br \/>\n<strong>Keywords:<\/strong>\u00a0drug as an object, body, jouissance<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>El objeto droga<\/strong><\/h3>\n<p>La invitaci\u00f3n propuesta por Mauricio Tarrab<strong>*<\/strong>\u00a0para avanzar en la especificidad de la toxicoman\u00eda nos incit\u00f3 a ponernos a trabajar. Desde que nos dedicamos a la investigaci\u00f3n en el campo de la toxicoman\u00eda, el psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana nos ense\u00f1\u00f3 a\u00a0<em>no detenernos en el objeto droga<\/em>, sino en la singular relaci\u00f3n que un sujeto establece con la misma \u2013su forma de enlace\u2013, y tambi\u00e9n a procurar localizar la\u00a0<em>funci\u00f3n que la droga ocupa en la econom\u00eda ps\u00edquica de cada sujeto.\u00a0<\/em>Sin embargo, una cuesti\u00f3n que nos persigue: el uso incesante, masivo, repetitivo de una sustancia en el cuerpo, la adherencia pulsional de un sujeto a una determinada droga, \u00bfpodr\u00eda ser colocada en el mismo nivel que una relaci\u00f3n intensa de un sujeto a uno de los\u00a0<em>gadgets<\/em>\u00a0de nuestra cultura, como los objetos electr\u00f3nicos, celulares, internet, entre otros? Un poco de cautela es necesaria al considerar en el mismo nivel la relaci\u00f3n con objetos tan diferentes. Si no, veamos: el objeto droga, sustancia introducida en el cuerpo, sea por v\u00eda oral, nasal, inyectable, causa efectos qu\u00edmicos en el cuerpo, alterando la percepci\u00f3n, la consciencia, provocando sensaciones nuevas, llevando a veces hasta el colapso de ese cuerpo. Hay un real en juego en la relaci\u00f3n que el toxic\u00f3mano establece con la sustancia, real que muchas veces coloca a la muerte en el horizonte y como l\u00edmite, lo que no se puede omitir. En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, especialmente en instituciones especializadas, nos encontramos con urgencias de gravedad, cuadros de intoxicaci\u00f3n y\/o de abstinencia, donde una intervenci\u00f3n en lo real del cuerpo se vuelve tambi\u00e9n necesaria por parte de los m\u00e9dicos y cl\u00ednicos, para que el sujeto no sucumba. El uso del crack muestra a la cl\u00ednica contempor\u00e1nea cuestiones donde la dimensi\u00f3n aut\u00edstica del goce lanza al sujeto a una relaci\u00f3n circular en el l\u00edmite entre la vida y la muerte. El cuerpo, en tanto desecho reducido a la dimensi\u00f3n de resto, nunca se coloc\u00f3 tan en foco como en la actualidad. Testimoniamos cada vez m\u00e1s un cuerpo que se presenta abandonado, donde el sujeto ha salido mucho de la escena. Al principio no hay subjetivaci\u00f3n posible frente a ese real atravesando el cuerpo. Esa parece ser una especificidad que nos autoriza a no abandonar el significante\u00a0<em>toxicoman\u00eda.<\/em>\u00a0Muchas veces, el cuerpo precisa ser tratado, cuidado, hidratado, \u00abganar cuerpo\u00bb, como los toxic\u00f3manos dicen, para que alguna dimensi\u00f3n de la palabra pueda aparecer. Recursos institucionales \u2013como camas para desintoxicaci\u00f3n o reposo, medicaci\u00f3n, alojamiento diurno y nocturno, talleres, etc.\u2013 son estrategias cl\u00ednicas que posibilitan una interposici\u00f3n, una distancia m\u00ednima entre el sujeto, la droga y la escena de uso, torn\u00e1ndose necesarias para promover una escansi\u00f3n temporal. En la urgencia, en la crisis, en los pasajes al acto, las palabras faltan, el silencio impera. Un intervalo se torna imprescindible para que alg\u00fan contorno a este real acontezca y un esbozo de la palabra advenga. En este intervalo, si hay un encuentro con alguien capaz de alojar esos pedazos de real, dispuesto a una escucha, estando presente con su cuerpo, su deseo, ah\u00ed s\u00ed una diferencia se puede dar. El fragmento del caso que sigue ilustra esa relaci\u00f3n con la sustancia:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Mi nombre es crack<\/em>\u00bb<em>.\u00a0<\/em>Esa forma bizarra de presentaci\u00f3n me llamo la atenci\u00f3n cuando M vino a la consulta a un servicio de salud mental. En la toxicoman\u00eda no es s\u00f3lo el sujeto quien define su existencia por su condici\u00f3n de satisfacci\u00f3n, reducido a un objeto, sino, como apunta Bassols, \u00abpara ser un sujeto representado por el Otro del campo social hay que convertirse primero en un producto\u00bb (Bassols, 2011, p. 17). Ya no estamos frente a aquella antigua forma de representaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Yo soy toxic\u00f3mano!\u00bb. M es crack, M es el producto que consume, el retrato del consumidor consumido. La cl\u00ednica nos ha mostrado que hay un elemento de toxicidad inherente a las sustancias, presente en la fijaci\u00f3n del sujeto con la droga que es incorporada. Una invitaci\u00f3n a una invenci\u00f3n se vuelve necesaria para regular el goce en esta degradaci\u00f3n del cuerpo.<\/p>\n<h3><strong>Otros objetos<\/strong><\/h3>\n<p>Tenemos, por otro lado, otros objetos de la cultura, tambi\u00e9n objetos de goce, que no son sustancias accionando en el cuerpo, y, podr\u00edamos decir, son de uso externo. Estos otros objetos funcionar\u00edan como un ap\u00e9ndice, un accesorio, una pr\u00f3tesis, difiriendo de algo que es incorporado. No hay una acci\u00f3n necesariamente directa que haga un cortocircuito en el interior del cuerpo, causando su entorpecimiento y borradura. \u00c9sta, posiblemente, es la gran diferencia. El uso del t\u00e9rmino\u00a0<em>adicciones<\/em>, en su amplia gama y espectro, con relaci\u00f3n a los objetos de consumo denota y concierne a las innumerables patolog\u00edas del acto, como el juego, la comida, internet, as\u00ed como tambi\u00e9n otras pr\u00e1cticas adictivas y sus compulsiones. Miller nos ense\u00f1\u00f3 que vivimos en una \u00e9poca regida sobre la primac\u00eda de los objetos y toda suerte de excesos, donde se cruzan el discurso de la ciencia y el discurso del capitalismo. En la l\u00f3gica capitalista hay un culto al consumo desregulado, los v\u00ednculos a los objetos son fugaces, fluidos y totalmente intercambiables. Hay un imperativo de ser feliz, a pesar de la creencia de que la felicidad puede ser encontrada a trav\u00e9s de los objetos que se tiene. El acto de consumir se torn\u00f3 en el orden del d\u00eda. As\u00ed, el campo libidinal en su vertiente de goce tambi\u00e9n puede estar presente en las adicciones. Tenemos, en el consumo, diferentes maneras de adicciones de los sujetos a los productos ofrecidos por la cultura que tambi\u00e9n dejan a cada uno solo con su goce, intentando aliviar el malestar de vivir. Objetos de demanda que entran como pura exigencia de repetici\u00f3n, haciendo de la cultura un campo f\u00e9rtil para la intoxicaci\u00f3n generalizada. Pero aqu\u00ed, a pesar de ser fr\u00e1giles, las relaciones a\u00fan se mantienen preservadas, hay alg\u00fan lazo con el Otro. La repetici\u00f3n estar\u00eda, entonces, m\u00e1s pr\u00f3xima a las adicciones, mientras que la fijeza, m\u00e1s pr\u00f3xima a las toxicoman\u00edas.<\/p>\n<h3><strong>Revisando conceptos<\/strong><\/h3>\n<p>Retomando a Bernard Lecouer:<\/p>\n<p>\u00abEl vino es un socio silencioso y conciliador, que guarda la promesa de un goce solicitado. [&#8230;] La satisfacci\u00f3n t\u00f3xica es un goce fabricado, mon\u00f3tono, sin postergaci\u00f3n; es eso que podr\u00eda haber sido un goce del s\u00ed mismo. Se trata para el sujeto de ser, no importa lo que acontezca, siempre lo mismo para el Otro\u00bb (Lecoeur, 1992, p. 26).<\/p>\n<p>La cl\u00ednica nos ense\u00f1a que hay toxic\u00f3manos que establecen una relaci\u00f3n de fidelidad y exclusividad con una droga. No alienta a ofertarles otra sustancia, ya que en su elecci\u00f3n buscan siempre la misma. Contin\u00faa el autor:<\/p>\n<p>\u00abLa fianza del bebedor con la ingesta es tal, que cada trago representa tambi\u00e9n una palabra, una palabra reducida a su expresi\u00f3n m\u00e1s simple y m\u00e1s saturada: el chasquido de los dientes, el tragar de una degluci\u00f3n. Beber de un solo trago, el trago de una palabra. Eso sustenta una pr\u00e1ctica de la pulsi\u00f3n comandada por la b\u00fasqueda de una satisfacci\u00f3n que las escorias de un cuerpo de goce no. Una consecuencia importante se deduce de ese proceso: el ser, o sea, esa reuni\u00f3n del sujeto y del cuerpo, reuni\u00f3n a la cual el bebedor se dedica, transform\u00e1ndose en un t\u00e9rmino, que no se puede calcular, por lo menos de un modo finito\u00bb (Lecoeur, 1992, p. 26).<\/p>\n<p>Podemos decir, entonces, que el goce buscado, en su vertiente de plus de gozar, es siempre lo mismo. Hay otros sujetos toxic\u00f3manos, sin embargo, que toman y usan cualquier cosa que les cae en sus manos, en un aparente desplazamiento meton\u00edmico. Sin embargo, este aparente desplazamiento tampoco deja de remitir a la droga que no deja de ser la misma. \u00abLa serie de vasos no se cierra en una adicci\u00f3n. No se escapa, sin embargo, al registro de lo contable y del n\u00famero. S\u00f3lo cuenta el vaso que falta [\u2026]\u00bb (ibidem, p. 27). As\u00ed, el vaso, la piedra, la l\u00ednea de polvo que representa lo que falta, viene a promover, de alguna manera, un tratamiento, o, podr\u00edamos decir, ser\u00edan recursos utilizados por un sujeto que esquiva y\/o rompe la relaci\u00f3n con la falta, el falo y el Otro. De ah\u00ed la exigencia de mantener un goce total en el cuerpo y tambi\u00e9n fuera de \u00e9l, de forma dialectizable.<\/p>\n<p>A su vez, sobre la perspectiva de lo contable, podemos ver con Miller (Miller, 2011) que en la repetici\u00f3n de un Uno hay una \u00abirrupci\u00f3n de goce inolvidable\u00bb y en ese ciclo de repeticiones a las cuales el sujeto queda ligado no hay una adicci\u00f3n de nada.<\/p>\n<p>\u00abLlamamos a eso <em>adicci\u00f3n<\/em>\u00a0a fin de cualificar esa repetici\u00f3n de goce. La llamamos as\u00ed, precisamente, porque eso no es una adici\u00f3n, ya que las experiencias no se adicionan. Esa repetici\u00f3n de goce se hace fuera de sentido. [&#8230;] El goce repetitivo que se dice de la adicci\u00f3n s\u00f3lo tiene relaci\u00f3n con el significante Uno, con un S1. Eso quiere decir que no tiene relaci\u00f3n con un S2 que representa el saber. Ese goce repetitivo esta fuera del saber, no pasa por el autogoce del cuerpo por la parcialidad del S1 sin el S2\u00bb (Miller, 2011).<\/p>\n<p>Aprendemos con Lacan, a partir del Seminario 20, que el cuerpo est\u00e1 hecho para gozar y que \u00abel goce es aquello que no sirve para nada\u00bb (Lacan, 1985, p. 11). \u00abHay en el\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0al mismo tiempo goce del cuerpo y tambi\u00e9n goce que se deporta fuera del cuerpo, goce de la palabra que Lacan identifica, con audacia y con l\u00f3gica, con el goce f\u00e1lico en tanto que este es disarm\u00f3nico con el cuerpo. El cuerpo hablante goza, pues, en dos registros: por una parte, goza de s\u00ed mismo, se afecta de goce,\u00a0<em>se goza<\/em>; por otra parte, un \u00f3rgano de este cuerpo se distingue por gozar por s\u00ed mismo, condensa y a\u00edsla un goce aparte que se reparte entre los objetos\u00a0<em>a<\/em>\u00bb (Miller, 2015, p. 29-30). Cuando hablamos de los toxic\u00f3manos, por lo menos los neur\u00f3ticos, nos encontramos con sujetos enmudecidos, sujetos que con la droga hacen un cortocircuito, contorneando la castraci\u00f3n y evitando lidiar con todos los embarazos que la funci\u00f3n f\u00e1lica promueve. De ah\u00ed la pertinencia de la definici\u00f3n cl\u00e1sica de Lacan, cuando nomina la droga como aquello que permite al sujeto romper el casamiento con el falo. En la tentativa de hacer uno con la droga, el toxic\u00f3mano se aleja del Otro, se mantiene solo, ubicado en ese plus de gozar, refractario al otro sexo, al otro del significante, al Otro del deseo. El toxic\u00f3mano se torna un paradigma de nuestra \u00e9poca y como cuerpo hablante se entrega al goce autoer\u00f3tico.<\/p>\n<h3><strong>Para no concluir<\/strong><\/h3>\n<p>Retomando las cuestiones iniciales, parece importante preservar el significante\u00a0<em>toxicoman\u00eda<\/em>\u00a0para designar esta relaci\u00f3n que el sujeto establece con un objeto droga, donde el cuerpo est\u00e1 colocado como lugar de goce. Apostar al significante\u00a0<em>toxicoman\u00eda\u00a0<\/em>nos direcciona a la escucha del\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>, haciendo valer la orientaci\u00f3n lacaniana de un sujeto siempre responsable por su modo de goce y de estar en la vida. Si en la \u00e9poca que vivimos hay un declive de los ideales y de la autoridad, y ocurre una multiplicaci\u00f3n de S1, la adicci\u00f3n a los objetos de consumo deber\u00e1 ser pensada, en cada caso, cuando \u00e9sta se torna o no una toxicoman\u00eda. \u00abHacer pasar el goce al inconsciente, es decir a la contabilidad, es en efecto un retomado desplazamiento\u00bb (Lacan, 1970, p. 418).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n<strong>*<\/strong>\u00a0En ocasi\u00f3n del cierre del II Coloquio Internacional TyA realizado en San Pablo en septiembre de 2015.<\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/h6>\n<h6>\nBASSOLS, M. \u201cAdicciones: un dormir sin sue\u00f1o\u201d, en:\u00a0<em>Pharmakon 12. Publicaci\u00f3n de grupos e instituciones de toxicoman\u00eda y alcoholismo del campo freudiano,\u00a0<\/em>Buenos Aires, Grama, 2011.<br \/>\nLACAN, J. \u201cRadiofon\u00eda\u201d, en\u00a0<em>Otros escritos<\/em>, Rio de Janeiro, Jorge Zahar, 1970.<br \/>\nLACAN, J. \u201cEl Seminario, libro 20: Aun\u201d, Rio de Janeiro, Jorge Zahar, 1985.<br \/>\nLECOEUR, B. \u201cCl\u00ednica de un casamiento feliz. Elementos para una cl\u00ednica psicoanal\u00edtica del alcoh\u00f3lico\u201d, en\u00a0<em>Un hombre borracho: Estudios psicoanal\u00edticos sobre toxicoman\u00eda y alcoholismo<\/em>, Belo Horizonte, Centro Minero de Toxicoman\u00eda-FHEMIG, 1992, p. 20-29.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cEl inconsciente y el cuerpo hablante\u201d, en<em>\u00a0Scilicet &#8211; El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI<\/em>,San Pablo, Escuela Brasilera de Psicoan\u00e1lisis, 2015, p. 19-32.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cCurso de orientaci\u00f3n lacaniana III, 13: El ser y el Uno\u201d, In\u00e9dito. Clase del 23 de marzo de 2011.<\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6><strong>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Estefan\u00eda Elizalde<\/strong><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Resumen:\u00a0El texto procura localizar qu\u00e9 es lo espec\u00edfico de la toxicoman\u00eda, diferenci\u00e1ndola de la adicci\u00f3n. Promueve una reflexi\u00f3n sobre el uso de la sustancia en el cuerpo, y c\u00f3mo el cuerpo en su vertiente de resto est\u00e1 presente en la toxicoman\u00eda, de un modo diferente que en las adicciones. Palabras clave:\u00a0objeto droga, cuerpo, goce&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50,20],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-4078","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-tematicos","category-vol-01-es-2","entry","no-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4078","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4078"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4078\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4533,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4078\/revisions\/4533"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4078"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4078"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4078"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=4078"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}