{"id":4113,"date":"2026-01-15T12:48:23","date_gmt":"2026-01-15T12:48:23","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/tres-observacoes-sobre-a-toxicomania-three-observations-on-drug-addiction\/"},"modified":"2026-01-19T11:19:23","modified_gmt":"2026-01-19T11:19:23","slug":"tres-observaciones-sobre-la-toxicomania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/tres-observaciones-sobre-la-toxicomania\/","title":{"rendered":"Tres observaciones sobre la toxicoman\u00eda"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_4111\" aria-describedby=\"caption-attachment-4111\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4111\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/eric_laurent.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/eric_laurent.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/eric_laurent-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4111\" class=\"wp-caption-text\">\u00c9ric Laurent<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen<\/strong>: \u201cLa utilizaci\u00f3n de t\u00f3xicos lleva a pensar que puede haber producci\u00f3n de ruptura con el goce f\u00e1lico, sin que haya, por lo tanto, forclusi\u00f3n del Nombre-del-Padre. Esa es la consecuencia de la tesis, sostenida hasta el extremo, que el t\u00f3xico no existe, o que la toxicoman\u00eda no es un s\u00edntoma\u201d.<br \/>\n<strong>Palavras-chave<\/strong>: Goce f\u00e1lico, goce uno, toxicoman\u00eda, psicosis<br \/>\n<strong>Abstract<\/strong>: \u201cThe use of drugs leads us to think there may be a break with the phallic jouissance, without forclusion of the Name-of-the-Father. It\u2019s the consequence of the thesis, sustained to an extreme, that the toxic doesn\u2019t exist, or that drug addiction is not a symptom\u201d.<br \/>\n<strong>Keywords<\/strong>: Phallic jouissance, one jouissance, drug addiction, psychosis<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablamos de toxicoman\u00eda, transportamos con ese t\u00e9rmino una cl\u00ednica de otra \u00e9poca, la de las monoman\u00edas de Esquirol. Sin embargo no debe ocultarse que uno se sit\u00faa hoy en un contexto enteramente nuevo, por cierto pr\u00f3ximo, como lo recordaba Demoulin, de aquello que Freud ha visto surgir bajo sus ojos, pero que sin embargo ha cambiado de escala.<\/p>\n<p>Estamos en efecto en un contexto donde una de las potencias m\u00e1s eficaces y la m\u00e1s emp\u00edrica del mundo, los E.E.U.U., ha declarado una guerra total a la droga, y donde un peque\u00f1o pa\u00eds, Colombia, se encuentra en las manos, pr\u00e1cticamente, de un cierto n\u00famero de traficantes. Lo que no ha sucedido en Europa, en Sicilia, m\u00e1s precisamente, entonces no tan lejos de nosotros, es decir que un estado est\u00e9 bajo la f\u00e9rula de una banda de malhechores, est\u00e1 en v\u00edas de suceder all\u00ed. Al punto que este peque\u00f1o pa\u00eds, ha exportado \u00e9l solo lo mismo que toda Am\u00e9rica Latina menos Brasil, \u00fanicamente exportando su t\u00f3xico.<\/p>\n<p>Es decir que cuando hablamos hoy, hablamos de una escala fenomenal, jam\u00e1s vista en la historia, es lo que hace que el contexto sea enteramente nuevo. Vemos publicaciones como el muy razonable <em>The Economist<\/em>, una publicaci\u00f3n conservadora, por su liberalismo econ\u00f3mico, abogar fuertemente por la legislaci\u00f3n de la droga, simplemente porque sus redactores son consecuentes con sus principios. Su principio, es que un t\u00f3xico logre ser identificado absolutamente con las leyes del mercado y que se pueda negociar ahora seg\u00fan estas leyes, es decir hacer declinar el beneficio tendencioso, por lo tanto hay que legalizarla para que la droga no redit\u00fae m\u00e1s nada a nadie. Y es la \u00fanica forma de reducir los da\u00f1os. Estas proposiciones fueron hechas hace seis meses [*], por primera vez, en el curso de una serie de grandes apuestas sobre este punto.<\/p>\n<p>Es un dato. Un dato, en la medida en que por primera vez en la historia una sustancia t\u00f3xica logra identificarse perfectamente con las leyes ut\u00f3picas de un mercado, lo que ninguna droga legal hasta aqu\u00ed ha logrado, ni el alcohol, ni el tabaco, que son perfectamente controlados por el estado. La forma \u201cestado\u201d ya sea en el Antiguo Mundo o en el Nuevo, ha controlado, con legislaciones bastante estrictas, la cantidad de la producci\u00f3n. Aqu\u00ed en Europa, sabemos que los excedentes de alcohol son un tema que se resuelve muy apaciblemente y que no ocasiona ning\u00fan desborde del Estado. Es pues un dato que introduce al estupefaciente en un orden donde Freud no lo ha visto desencadenarse.<\/p>\n<p>En su ense\u00f1anza, uno no puede decir que Lacan haya considerado que el psicoan\u00e1lisis tenga mucho que decir sobre la droga, porque en el fondo, recorri\u00e9ndolo de arriba a abajo, no hallamos m\u00e1s que algunas frases, pero nos da de todas maneras en los a\u00f1os 70, esta indicaci\u00f3n mayor: \u201cla droga, \u00fanica forma de romper el matrimonio del cuerpo con el peque\u00f1o-pipi\u201d; decimos: con el goce f\u00e1lico. Es una indicaci\u00f3n preciosa.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s ella apoya, creo, toda una reflexi\u00f3n que muchas personas que se ocupan de toxic\u00f3manos han hecho, considerar que la toxicoman\u00eda no es un s\u00edntoma en el sentido freudiano y que la toxicoman\u00eda no es consistente. Nada, en la droga, nos introduce a otra cosa que un modo de ruptura con el goce f\u00e1lico. No es una formaci\u00f3n de compromiso, sino una formaci\u00f3n de ruptura. Esta abre el problema de c\u00f3mo escribir la ruptura con este goce f\u00e1lico. \u00bfLa escribiremos \u03a60? Y \u00bfc\u00f3mo vamos a determinar, diferencialmente, si se trata de un nuevo modo de goce o m\u00e1s bien de un agujero de goce?<\/p>\n<p>Efectivamente, este expresi\u00f3n de \u201cruptura con el goce f\u00e1lico\u201d, Lacan la introduce tambi\u00e9n para la psicosis -donde \u00e9l anota \u03a60 como consecuencia de la ruptura, ruptura de la identificaci\u00f3n paternal, dec\u00eda Freud, y para Lacan, de la funci\u00f3n de los Nombres del Padre, que escribe P0. En el lugar donde los Nombres del Padre producen la significaci\u00f3n f\u00e1lica de lo que es dicho, tenemos en la psicosis esta dupla de t\u00e9rminos: P0 &#8211; \u03a60, al respecto Lacan se pregunta, en un momento dado, si uno implica necesariamente el otro, o si puede haber uno sin el otro.<\/p>\n<p>Para la psicosis no s\u00e9. Pero, seguramente la utilizaci\u00f3n de t\u00f3xicos lleva a pensar que puede haber producci\u00f3n de esta ruptura con el goce f\u00e1lico, sin que haya por lo mismo forclusi\u00f3n del Nombre del Padre. Esta es por otra parte la consecuencia de la tesis, sostenida hasta el extremo, que el toxic\u00f3mano no existe, o que la toxicoman\u00eda no es un s\u00edntoma.<\/p>\n<p>La tesis de Lacan a prop\u00f3sito de la toxicoman\u00eda es pues una tesis de ruptura. Su breve observaci\u00f3n, en ese sentido, por breve que ella sea, es sin embargo una tesis que compromete profundamente toda su teor\u00eda del goce, as\u00ed como la del lugar del padre y el porvenir del Nombre del Padre en nuestra civilizaci\u00f3n.<br \/>\nAl contrario, en contrapunto, digamos, de esta ruptura, har\u00e9 notar que me ha ocurrido encontrar toxic\u00f3manos psic\u00f3ticos. He ah\u00ed gente que no se presenta bajo el modo \u201cyo soy toxic\u00f3mano\u201d. Ellos son otra cosa, a\u00fan si como otros, toman un cierto n\u00famero de t\u00f3xicos. He encontrado uno en un hospital, \u00e9l estaba all\u00ed por un \u201casunto de familia\u201d. El hace notar que la cuesti\u00f3n en su familia era la herencia. Como era una familia campesina, \u00e9l repet\u00eda todo el tiempo \u201cla cuesti\u00f3n son las tierras\u201d (les terres). Y este hombre era eter\u00f3mano. All\u00ed est\u00e1 claro que el goce de la sustancia, el eter (l\u2019ether), que se escribe de otra manera, el ether que \u00e9l inhalaba, ven\u00eda al lugar, era el retorno en lo Real de ese goce extra\u00eddo del Nombre del Padre que era para \u00e9l la herencia de las tierras.<\/p>\n<p>Otro sujeto, alucinado, transportaba la droga en una cantidad de circuitos, era paranoide, entonces perfectamente adaptado al medio de los traficantes, hay que decirlo. El se sent\u00eda perseguido permanentemente y, efectivamente, \u00e9l era seguido por la polic\u00eda desde hac\u00eda dos a\u00f1os. El gran recuerdo que ten\u00eda de su padre, un imprentero, muerto cuando \u00e9l era joven, era la imagen de su padre rodeado de un polvo blanco que dejaba el papel recientemente cortado por la m\u00e1quina de triturar. Tenemos el mismo fen\u00f3meno que en el primer caso: en el lugar de un rasgo de identificaci\u00f3n al padre, un goce en lo real. El tambi\u00e9n se rodeaba de un polvo blanco, otro, uno que permite no identificarse pero s\u00ed gozar.<\/p>\n<p>Digo que este ejemplo es a contrario porque estos dos sujetos no son para nada toxic\u00f3manos. Ellos forman seguramente parte de las man\u00edas de Esquirol, las monoman\u00edas -son delirios parciales-, pero seguramente no son toxic\u00f3manos. El goce en ellos est\u00e1 perfectamente limitado, y m\u00e1s a\u00fan, ellos escapan a las leyes del mercado. Porque ellos quieren algo preciso. Mientras que la mayor parte de aquellos que llamamos \u201ctoxic\u00f3manos\u201d, justamente no quieren una cosa precisa. Es lo que constituye el drama, aparentemente, de la aduana y de la polic\u00eda, porque seg\u00fan las llegadas de mercanc\u00eda, seg\u00fan las zonas de producci\u00f3n, un t\u00f3xico llega en reemplazo de otro, en todo caso, en la muy larga familia de derivados de los opi\u00e1ceos y de la coca\u00edna. Ha bastado que en Medell\u00edn se invente el \u201ccrack\u201d para que tres meses despu\u00e9s sea este producto el que imponga la ley sobre el mercado de Los Angeles.<\/p>\n<p>Aparentemente aqu\u00e9l que se entrega a los estupefacientes es indiferente a lo que toma. Toma lo que hay. No asistimos en este dominio a reivindicaciones sobre el tema \u201cDennos nuestra droga de antes\u201d. No es como la Coca Cola, cuando uno la cambia, una asociaci\u00f3n de defensores de la Coca Cola cl\u00e1sica se levanta: \u201cDennos nuestra Coca Cola cl\u00e1sica\u201d. Mientras que ac\u00e1 se toma lo que se presenta. Y es un drama, porque cuando la polic\u00eda logra eliminar ciertos mercados abiertos, zonas de producci\u00f3n, otra se presenta inmediatamente, y en el fondo eso cambia. Esto de la idea justamente, que la ruptura con el goce f\u00e1lico suprime las particularidades.<\/p>\n<p>La primera consecuencia, entonces, de la peque\u00f1a frase de Lacan, es la ruptura con el goce f\u00e1lico por fuera de la psicosis.<\/p>\n<p>La segunda consecuencia que se puede sacar, es la de una ruptura con las particularidades del fantasma. Ruptura con aquello que el fantasma supone objeto del goce en tanto que incluye la castraci\u00f3n. Es por eso que podemos sostener con mucha seguridad que el toxic\u00f3mano no es un perverso. No es un perverso porque la perversi\u00f3n supone el uso del fantasma. La perversi\u00f3n supone un uso muy espec\u00edfico del fantasma. Mientras que la toxicoman\u00eda es un uso del goce fuera del fantasma, ella no toma sus caminos complicados del fantasma. Es un cortocircuito. La ruptura con el \u201cpeque\u00f1o-pip\u00ed\u201d, como dice Lacan, tiene como consecuencia que se pueda gozar sin el fantasma.<\/p>\n<p>Es por lo que <em>The Economist<\/em>\u00a0ha querido legalizar la droga, no parece que se puedan esperar maravillas de una medida parecida. Porque para legalizar har\u00eda falta que el sujeto estuviera concernido por el hecho de que sea legal o ilegal. No creo para nada, si tomamos como definici\u00f3n de la toxicoman\u00eda \u201cel uso del estupefaciente es la ruptura con el goce f\u00e1lico\u201d, que se pueda sostener que lo ilegal sea una atracci\u00f3n para el toxic\u00f3mano en tanto que tal. Para ciertos toxic\u00f3manos puede ser. Esto interesa seguramente a aquel que vende su sustancia porque esto permite aumentar el precio, pero el toxic\u00f3mano ha sobrepasado el punto donde \u201clegal\u201d e \u201cilegal\u201d quieren decir algo.<\/p>\n<p>Cuando en el Seminario sobre la Etica del psicoan\u00e1lisis el Dr. Lacan dice \u201cs\u00f3lo la Ley nos vuelve desmesuradamente pecadores\u201d, ello supone que aqu\u00e9l que es desmesuradamente pecador, aqu\u00e9l que quiere serlo, aquel que se interesa en la transgresi\u00f3n, no quiere decir que haya roto con el goce f\u00e1lico. Es incluso como suplencia de la inadecuaci\u00f3n del \u00f3rgano-simb\u00f3lico que \u00e9l se apoya en la Ley, para hacer de su goce peniano algo f\u00e1lico. Y a\u00fan volvi\u00e9ndose desmesuradamente pecador, hacerse el objeto absoluto, si es perverso. Me parece que implica tomar en serio la observaci\u00f3n en la que Lacan indica que \u00e9l va m\u00e1s all\u00e1 del Ideal.<\/p>\n<p>Legalizar la droga no tiene como consecuencia m\u00e1s que querer tratar este flagelo social por las leyes del mercado. \u00bfPor qu\u00e9 no? Pero hay que reconocer que se limita s\u00f3lo a eso.<\/p>\n<p>Tercera observaci\u00f3n: Me parece que se puede tratar la toxicoman\u00eda como el surgimiento en nuestro mundo de un goce uno. En tanto tal no es sexual. El goce sexual no es uno, est\u00e1 profundamente fracturado, no es aprehensible m\u00e1s que por la fragmentaci\u00f3n del cuerpo.<\/p>\n<p>Mientras que all\u00ed se presenta como \u00fanico. Y en este sentido, est\u00e1 seguramente el porvenir. La relaci\u00f3n de nuestra civilizaci\u00f3n al goce se va a jugar alrededor de este punto.<\/p>\n<p>Interrogado en 1973 sobre las cuestiones preocupantes del porvenir, desde el punto de vista del psicoan\u00e1lisis, Lacan, en Televisi\u00f3n, retomando por otra parte lo que hab\u00eda dicho en las conclusiones de un congreso sobre la infancia alienada, se\u00f1alaba que aquello que le preocupaba era el crecimiento del racismo. En 1973, esa podr\u00eda parecer una consideraci\u00f3n estrictamente inactual. No exist\u00eda el \u201cfen\u00f3meno Le Pen\u201d. Nuestros pensadores despertaban apenas de la embriaguez del Mayo del `68. La orden del d\u00eda la constitu\u00edan tibias consideraciones sobre la liberaci\u00f3n sexual y sus peligros. Grosso modo. Y Lacan hace o\u00edr este sonido discordante. El gran problema del porvenir ser\u00eda ese.<\/p>\n<p>Quince a\u00f1os despu\u00e9s estamos infelizmente muy cerca de lo que \u00e9l enunciaba. El enunciaba esto: que en nuestro universo de mercado com\u00fan, no hay m\u00e1s que la forma \u201cmercado\u201d que unifica los goces inconmensurables. El uno al otro. En el fondo eso que no soportamos en el otro, es un goce diferente del nuestro. Los ingleses reprochan a los franceses que comen ranas, resumiendo all\u00ed los siglos de enemistad y acuerdos cordiales tambi\u00e9n, los vietnamitas reprochan a los chinos que comen perros -es una injuria especialmente exquisita que resume ella tambi\u00e9n enemistades extremadamente s\u00f3lidas. Uno no soporta el goce al que el otro tiene acceso, el goce de la rana, o el goce del perro.<\/p>\n<p>Y las drogas han sido efectivamente, la introducci\u00f3n de goces ex\u00f3ticos sucesivos. La guerra colonial m\u00e1s paradigm\u00e1tica, la guerra del opio, ha sido la imposici\u00f3n por los ingleses a los chinos del opio producido en Bengala, a precios inferiores. Lo que ha provocado una epidemia de opio, un consumo fuera de todo l\u00edmite, en China. Desde este punto de vista el haschich, los opi\u00e1ceos y la coca\u00edna son la integraci\u00f3n del mercado \u00fanico de los goces.<\/p>\n<p>Y en el fondo sobre este mercado \u00fanico de los goces, me parece que el estupefaciente, si se me permite este atajo, es la otra cara del racismo. El racismo, es lo insoportable del goce del otro. Y la forma \u201cEstado\u201d del discurso del Amo debe tratar de hacer como lo hizo el Imperio Romano, de hacer coexistir goces perfectamente diferentes. Cuando la religi\u00f3n devino teocr\u00e1tica es decir gobernada bajo la forma \u201cimperio\u201d, incluso la religi\u00f3n del Dios \u00fanico lograba hacer coexistir goces diferentes.<\/p>\n<p>Esta v\u00eda est\u00e1 cerrada. Como la forma \u201cEstado\u201d podr\u00e1 hacer coexistir goces diferentes sin que se susciten estos fen\u00f3menos de odio racial, es la apuesta decisiva en la cual vivimos. Y bien, me parece, m\u00e1s all\u00e1 de la forma \u201cEstado\u201d, es decir el mercado \u00fanico, \u00e9l, se coloca en la perspectiva, de un goce uno, m\u00e1s all\u00e1 de estos goces diferentes. Es lo que hace, despu\u00e9s de todo que un solo pa\u00eds pueda ser el productor de droga para el universo entero y producirla en cantidad suficiente: no hay ning\u00fan obst\u00e1culo industrial para esto, la coca\u00edna puede ser producida en cantidad suficiente para satisfacer el consumo mundial.<br \/>\nEn este sentido es seguramente otra forma del porvenir donde el psicoan\u00e1lisis tiene algo que decir. Es cierto, pues que, como lo hizo notar H. Freda, es el discurso el que, m\u00e1s all\u00e1 de la censura, intenta mantener al sujeto en la v\u00eda del deseo, \u00fanica v\u00eda que puede tener a raya al goce.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Notas:<br \/>\n* Esta conferencia ha sido pronunciada en diciembre de 1988 en el marco del Campo Freudiano, en Bruselas.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen: \u201cLa utilizaci\u00f3n de t\u00f3xicos lleva a pensar que puede haber producci\u00f3n de ruptura con el goce f\u00e1lico, sin que haya, por lo tanto, forclusi\u00f3n del Nombre-del-Padre. Esa es la consecuencia de la tesis, sostenida hasta el extremo, que el t\u00f3xico no existe, o que la toxicoman\u00eda no es un s\u00edntoma\u201d. 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