{"id":4206,"date":"2026-01-15T14:16:10","date_gmt":"2026-01-15T14:16:10","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/um-uso-regulado-do-toxico-a-regulated-use-of-the-toxic\/"},"modified":"2026-01-19T11:18:23","modified_gmt":"2026-01-19T11:18:23","slug":"un-uso-regulado-del-toxico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/un-uso-regulado-del-toxico\/","title":{"rendered":"Un uso regulado del t\u00f3xico"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_4198\" aria-describedby=\"caption-attachment-4198\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4198\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/epaminondas_theodoridis.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/epaminondas_theodoridis.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/epaminondas_theodoridis-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4198\" class=\"wp-caption-text\">Epaminondas Tehodoridis<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen<\/strong>: La posici\u00f3n melanc\u00f3lica que frecuentemente encontramos en la psicosis ordinaria, es ilustrada por el caso cl\u00ednico de un sujeto toxic\u00f3mano, cuyo uso regulado de la droga le permite seguir llevando una vida de apariencia normal.<br \/>\n<strong>Palavras-chave<\/strong>: toxicoman\u00eda, psicosis ordinaria, posici\u00f3n melanc\u00f3lica.<br \/>\n<strong>Abstract<\/strong>: The melancholic position that we often find in ordinary psychosis is ilustrated by the clinical case of a drug addict whose regulated use of the drug allows him to continue to live a normal-like life.<br \/>\n<strong>Keywords<\/strong>: drug addiction, ordinary psychosis, melancholic position.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la toxicoman\u00eda y la psicosis es un viejo debate entre los cl\u00ednicos que no voy a abordar aqu\u00ed. Es cierto que, en los casos graves, el uso de sustancias t\u00f3xicas por su efecto devastador borra las coordenadas subjetivas, pero propongo que el modo de uso y el rol de la droga en el funcionamiento subjetivo pueden alumbrarnos en cuanto a la estructura del sujeto. La psicosis ordinaria, introducida por Jacques-Alain Miller, es una categor\u00eda epist\u00e9mica que nos puede guiar en el tratamiento de sujetos toxic\u00f3manos. Cuando no se trata de una neurosis o una psicosis desencadenada con sus fen\u00f3menos extraordinarios, delirio o alucinaciones, podemos entonces poner el diagn\u00f3stico de psicosis ordinaria. Esta es una cl\u00ednica pragm\u00e1tica, de m\u00e1s-o-menos, de intensidad y de tonalidad, una cl\u00ednica donde nuestros puntos de referencia son \u00abpeque\u00f1os indicios de la forclusi\u00f3n\u00bb (Miller, 2009, p. 49). Jacques-Alain Miller nos anima a buscar siempre \u00abel desorden en la juntura m\u00e1s \u00edntima del sentimiento de vida del sujeto\u00bb (Miller, 2009, p. 45) y desarrolla los tres registros, los tres factores externos en que este desorden puede manifestarse: externalidad social, corporal y subjetiva (Miller, 2009, p 45-47).<\/p>\n<p>Entre los numerosos trabajos en el Campo Freudiano sobre la psicosis ordinaria, la problem\u00e1tica desarrollada por Sophie Marret-Maleval en su art\u00edculo Melancol\u00eda y psicosis ordinaria (Marret-Maleval, 2011, p. 248-257) me ayud\u00f3 a hacer inteligible la l\u00f3gica del caso que presento a continuaci\u00f3n. Ella acerca el modelo de la melancol\u00eda a la psicosis ordinaria y argumenta que \u00abla psicosis ordinaria a menudo enmascara una posici\u00f3n melanc\u00f3lica, lo que lleva a pensar el fondo melanc\u00f3lico de toda psicosis\u00bb (Marret-Maleval, 2011, p. 250).<\/p>\n<h3>El caso cl\u00ednico<\/h3>\n<p>Es un hombre de cuarenta a\u00f1os que, siguiendo el consejo de su esposa, solicita una cura para poder parar el consumo de hero\u00edna porque va a ser padre. Comenz\u00f3 a drogarse con cannabis ocasionalmente con amigos y luego, justo despu\u00e9s de la universidad, se dio a la hero\u00edna exclusivamente por v\u00eda nasal. La particularidad de su consumo, desde el principio, es la periodicidad. Se droga regularmente cada veinte d\u00edas o dos meses, mientras que en el \u00ednterin se abstiene. Sus padres nunca han sabido nada, \u00e9l quer\u00eda a cualquier precio mantener en sus ojos la imagen del ni\u00f1o amable y correcto.<\/p>\n<p>Su padre, que muri\u00f3 hace dos a\u00f1os, le hab\u00eda encontrado un puesto en una empresa privada, sin ninguna relaci\u00f3n con sus estudios. All\u00ed trabaja durante doce a\u00f1os y por un breve per\u00edodo de tiempo lleva a cabo un puesto de responsable que le desagrada. Hace ese trabajo para ganarse la vida, se siente insuficiente, incapaz de ejercer el m\u00ednimo poder. Hijo \u00fanico, ten\u00eda que v\u00e9rselas con un Otro materno \u00abautoritario, brutal, vulgar, de car\u00e1cter explosivo, que no ten\u00eda noci\u00f3n de limite\u00bb. Cuando era ni\u00f1o, su madre lo golpeaba y \u00e9l se escond\u00eda o ment\u00eda para evitar el castigo. Incluso en el presente \u00e9l describe a su madre como una hiena madre, intrusiva, que no para de pedir cosas para ella, \u00abella todav\u00eda me domina, me culpabiliza\u00bb, dice. Su padre era un hombre culto, militante sindical, din\u00e1mico, pero, sobre todo, ausente de la vida familiar.<\/p>\n<h3>El vac\u00edo existencial y la funci\u00f3n de la droga<\/h3>\n<p>Desde la primera sesi\u00f3n \u00e9l explica que el consumo representa una interrupci\u00f3n en su vida cotidiana, \u00abuna ruptura con la realidad\u00bb. Se trata de hacer algo diferente para s\u00ed mismo en soledad, para aislarse de su esposa, de su trabajo, de sus amigos. Un mes despu\u00e9s del nacimiento de su hija y dos meses despu\u00e9s del inicio de la cura pasa al acto, se droga para romper la repetici\u00f3n de la vida cotidiana y para llenar el vac\u00edo que siente con la sustancia. Ese vac\u00edo, \u00abese agujero no se llena, ni con mi hija, ni con el amor de mi mujer, ni con mi trabajo\u00bb, dice. Para este sujeto que pasa su vida en apariencia para los dem\u00e1s como un buen chico la paternidad es una pregunta, \u00e9l no sabe qu\u00e9 significa ser padre, \u00abes un camino desconocido de m\u00ed\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Desde ni\u00f1o se averg\u00fcenza de tomar la palabra por miedo al rechazo del otro. Se dice cobarde, tiene miedo de que el otro lo reprima, le pegue, es por eso que trata de ser amable o de pasar desapercibido. No tiene confianza en s\u00ed mismo, se siente inferior a los dem\u00e1s, \u00abcedo en mis deseos, es el otro el que maneja las cosas\u00bb, reconoce. Desde su adolescencia dos ideas vienen a \u00e9l a menudo: ideas de suicidio y su temor de devenir vagabundo, indigente. Piensa en el suicidio como una manera de huir del peso de la existencia, salir del mundo, \u00abde escapar de la banalidad de la vida cotidiana\u00bb, que aplasta. Por \u00abfalta de valor y por miedo\u00bb \u00e9l nunca intent\u00f3 suicidarse, pero a veces, cuando su existencia se convierte en una carga y sus relaciones con los otros le pesan, recurre a la droga para romper todo lazo con el Otro. Si no se convierte en un adicto, en un vago, es porque no soporta esa degradaci\u00f3n, que no se ajusta a la imagen ideal de buen chico que lo sostiene.<\/p>\n<p>La idea de drogarse le viene principalmente, o cuando est\u00e1 en el trabajo en el momento de tensiones con su superior, o cuando se aburre: all\u00ed la necesidad de encontrarse solo se le impone. Son los momentos en que nada tiene sentido para \u00e9l, se siente cansado de todo, no tiene ning\u00fan deseo, no siente gusto por la vida y cada d\u00eda le parece ser un \u00abcortar y pegar del anterior\u00bb. Al mismo tiempo tambi\u00e9n el cuerpo se ve afectado, \u00abme abandona, no tiene fuerza, me siento en proceso de apagarme\u00bb, precisa. En estos momentos \u00e9l no quiere ser molestado por nadie, lo \u00fanico que quiere es \u00abser uno con la sustancia\u00bb y, por ende, llama a su <em>dealer<\/em>.<\/p>\n<h3>Ausencia subjetiva y falta radical del deseo<\/h3>\n<p>Es un sujeto muy l\u00facido sobre su posici\u00f3n en la vida que resume muy bien en estos t\u00e9rminos: \u00abNo dirijo mi vida, m\u00e1s bien la aguanto, evito hacer las cosas, drogarse es una forma de evitar las cosas, de no hacer nada, es mi propia recreaci\u00f3n, es romper con lo repetitivo donde me pierdo a m\u00ed mismo porque estoy ausente, all\u00ed falta el deseo\u00bb. Su vida est\u00e1 marcada por esta falta fundamental de deseo. \u00c9l empieza algo con gran fervor y entusiasmo, pero a la menor dificultad abandona todo, por lo que \u00abno me queda m\u00e1s que drogarme para castigarme, para disfrutar de mi posici\u00f3n de no valer nada\u00bb, dice. \u00c9l sigue yendo a trabajar y ayudando a su esposa en la casa, pero esta \u00faltima le reprocha ser indiferente, hacer las cosas mec\u00e1nicamente como si estuviera obligado a hacerlas. Ella se\u00f1ala as\u00ed su falta de deseo, el hecho de que \u00e9l no asume subjetivamente todo lo que hace.<\/p>\n<h3>La l\u00f3gica del caso<\/h3>\n<p>Se trata, por lo tanto, de un sujeto que aparentemente tiene los rasgos de la normalidad \u2013estudi\u00f3, hizo el servicio militar, tiene un trabajo estable, cre\u00f3 una familia\u2013, pero con un uso regulado y discreto de la droga. Sin embargo, las consecuencias de la forclusi\u00f3n del Nombre-del-Padre pueden identificarse en \u00e9l. En primer lugar, hay una fijeza de sensaci\u00f3n de vac\u00edo existencial. Est\u00e1 asimismo subjetivamente ausente de todo lo que hace, no encuentra sentido (externalidad subjetiva). No puede asumir su funci\u00f3n social, ni dirigir su vida (externalidad social). Correlativamente, carece radicalmente de la dimensi\u00f3n del deseo y el sentimiento de la vida, le falta el atuendo f\u00e1lico. No tiene ninguna consistencia f\u00edsica, su cuerpo lo abandona, \u00e9l se \u00abapaga\u00bb (externalidad del cuerpo).<\/p>\n<p>Su relaci\u00f3n con su madre nos muestra la separaci\u00f3n imposible del Otro. \u00c9l se pone en el lugar del objeto del Otro quien es, esencialmente, un perseguidor. Su madre lo castigaba, lo golpeaba y \u00e9l se auto-castiga \u00abgolpe\u00e1ndose\u00bb con la hero\u00edna. Intenta sostenerse en la existencia por una identificaci\u00f3n imaginaria, la imagen del chico bueno, lo que le da una cierta estabilidad fr\u00e1gil. Esta identificaci\u00f3n es fr\u00e1gil porque cuando las exigencias del Otro materno, profesional o conyugal se vuelven apremiantes y \u00e9l debe responder por su posici\u00f3n de sujeto, entonces recurre a la droga. Al tomar la droga, rompe con la repetici\u00f3n de la vida cotidiana, como \u00e9l afirma, pero este consumo est\u00e1 sujeto a otro tipo de repetici\u00f3n. Estas son las desconexiones peri\u00f3dicas del Otro. El consumo de drogas es su desesperado intento de llenar su vac\u00edo existencial y separarse del Otro, pero en vez de separarse \u00e9l deviene uno con la sustancia donde se re\u00fane con su posici\u00f3n de objeto. Sin acceso a la significaci\u00f3n f\u00e1lica, recurre al goce del t\u00f3xico para recuperar un poco de sentimiento de vida, es \u00absu propia recreaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Varias caracter\u00edsticas de este caso corresponden al fondo melanc\u00f3lico de toda psicosis que Sophie Marret-Maleval desarrolla en su art\u00edculo. Sus ideas suicidas, el sentimiento de ser inferior a los dem\u00e1s, su temor de devenir vagabundo, gozar de su posici\u00f3n de \u00abno valer nada\u00bb refieren a la ausencia de atuendo f\u00e1lico como tambi\u00e9n a la identificaci\u00f3n al objeto resto (Marret-Maleval, 2011, p. 256). La dimensi\u00f3n de la culpa y del auto castigo tambi\u00e9n est\u00e1n presentes.<\/p>\n<p>El trabajo de la cura, que dur\u00f3 casi dos a\u00f1os, ha permitido espaciar el consumo de hero\u00edna; tom\u00f3 s\u00f3lo cinco veces. Nunca lleg\u00f3 a sus sesiones bajo el efecto de la droga. Pero, con motivo de su traslado, interrumpi\u00f3 su cura. Este pasaje al acto, esta \u00abinterrupci\u00f3n\u00bb, concierne esta vez a la cura misma. \u00bfEstaba realmente decidido a detener su consumo? Obviamente no, y se puede decir que este uso regulado de la droga le permite, a pesar de sus grandes dificultades, continuar llevando una vida de apariencia bastante normal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><strong>Traducci\u00f3n del franc\u00e9s: Lorena Hojman<\/strong><\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6>Referencias Bibliogr\u00e1ficas:<br \/>\nMARRET-MALEVAL, S. \u201cMelancol\u00eda y psicosis ordinaria\u201d. En La causa Freudiana, N\u00b0 78, Junio 2011, p.248-257.<br \/>\nMILLER, J.-A. \u201cEfecto retorno sobre la psicosis ordinaria\u201d. En Quarto, N\u00ba 94-95, enero de 2009, p. 40-51.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen: La posici\u00f3n melanc\u00f3lica que frecuentemente encontramos en la psicosis ordinaria, es ilustrada por el caso cl\u00ednico de un sujeto toxic\u00f3mano, cuyo uso regulado de la droga le permite seguir llevando una vida de apariencia normal. Palavras-chave: toxicoman\u00eda, psicosis ordinaria, posici\u00f3n melanc\u00f3lica. 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