{"id":4211,"date":"2026-01-15T14:22:25","date_gmt":"2026-01-15T14:22:25","guid":{"rendered":"https:\/\/pharmakondigital.com\/?p=4211"},"modified":"2026-01-19T11:18:16","modified_gmt":"2026-01-19T11:18:16","slug":"la-marca-de-la-ausencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pharmakondigital.com\/es\/la-marca-de-la-ausencia\/","title":{"rendered":"La marca de la ausencia"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_3367\" aria-describedby=\"caption-attachment-3367\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3367\" src=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ernesto_sinatra.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ernesto_sinatra.jpg 200w, https:\/\/pharmakondigital.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ernesto_sinatra-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3367\" class=\"wp-caption-text\">Ernesto Sinatra<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Resumen<\/strong>: Ernesto Sinatra ubica en el estado actual de la civilizaci\u00f3n al objeto droga como paradigm\u00e1tico. Da cuenta de c\u00f3mo el empuje al goce de la \u00e9poca disfraza la reconocida voracidad del supery\u00f3. Resultando esto en la confrontaci\u00f3n del individuo con la marca de lo imposible. Destaca la necesidad de precisar en el caso por caso la funci\u00f3n del t\u00f3xico, que ser\u00e1 localizada por medio de un circuito, en transferencia. En la especificidad de la psicosis nos brinda la formalizaci\u00f3n de un caso, arribada en un an\u00e1lisis. Lo que le brinda al analizante la posibilidad de contar con un artefacto sinthom\u00e1tico, que sea dique al goce mort\u00edfero.<br \/>\n<strong>Palabras clave:<\/strong>\u00a0Droga, civilizaci\u00f3n, funci\u00f3n del t\u00f3xico, supery\u00f3, goce, psicosis, artefacto sinthom\u00e1tico<br \/>\n<strong>Abstract<\/strong>: Ernesto Sinatra situates the drug object as paradigmatic in the actual state of civilization. He demonstrates how the push to jouissance disguises the recognized voracity of the superego. The individual is thus confronted with the mark of an impossible. He outlines the necessity of defining, in each case, the function of the toxic, under transference. A case of psychosis shows the possibility of counting with a symptomatic artifact, which contains the mortifying jouissance.<br \/>\n<strong>Key words:\u00a0<\/strong>Drug, civilization, function of the toxic, superego, jouissance, psychosis, symptomatic artifact.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n: lo que no se puede<\/h3>\n<p>Es harto evidente para todos, o al menos deber\u00eda serlo, que las drogas condensan un objeto paradigm\u00e1tico del estado actual de la civilizaci\u00f3n: el mercado las produce como respuesta a la creciente insatisfacci\u00f3n de los individuos en sus condiciones de vida.<\/p>\n<p>L\u00edcitas o il\u00edcitas, desde siempre ha habido drogas para exaltar y\/o para anestesiar, para excitar o calmar; incluso m\u00e1s recientemente hay drogas que se usan para enlazarse al otro, para sentirlo realmente, para poder alcanzarlo: de la fluoxetina al \u00e9xtasis, ellas prometen distintas formas de felicidad qu\u00edmica para relacionarse con el semejante por medio de dosis repetidas, siempre al alcance de la mano del consumidor<strong>*<\/strong>.<\/p>\n<p>Por ello, hoy m\u00e1s que nunca, en las cuasi infinitas ofertas de drogas hemos aprendido a localizar el uso singular que determina la elecci\u00f3n de cada consumidor: el nombre de <em>funci\u00f3n del t\u00f3xico<\/em>\u00a0\u2014que he aplicado desde hace ya mucho tiempo en nuestra red del TYA\u2014 designa este complejo proceso de selecci\u00f3n que ha de ser preciso situar en cada an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Es preciso destacar que, si bien tal estado de insatisfacci\u00f3n no es privativo del presente, el empuje al goce de la \u00e9poca disfraza la reconocida voracidad del super-yo \u2014sostenido tradicionalmente en el \u201c\u00a1debes hacerlo!\u201d\u2014 tras una suerte de discurso de auto-ayuda (es decir: autoer\u00f3tico) que promete el \u201c\u00a1t\u00fa puedes hacerlo!\u201d. Aunque \u00e9ste no resulta menos devastador, ya que confronta al individuo con la grieta intr\u00ednseca del goce, marca de lo imposible que sella el destino humano de la no-relaci\u00f3n sexual, y que provoca s\u00edntomas de las m\u00e1s variadas especies. No se trata de que <em>\u00a1t\u00fa puedes!<\/em>, ni de que\u00a0<em>\u00a1t\u00fa no puedes!<\/em>, tampoco de que\u00a0<em>t\u00fa deber\u00edas<\/em>\u00a0o\u00a0<em>no deber\u00edas hacerlo<\/em>\u2026es que la marca del\u00a0<em>no se puede\u00a0<\/em>est\u00e1 escrita en el cuerpo desnaturalizado de cada\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0afectando su modo de gozar.<\/p>\n<h3>Un circuito localiza la funci\u00f3n del t\u00f3xico<\/h3>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre en el campo de las psicosis cuando esta marca se ha ausentado?<\/p>\n<p>Intentar\u00e9 responder demostrando una secuencia extra\u00edda de un an\u00e1lisis a partir de cinco momentos, la que permiti\u00f3 apaciguar un empuje al pasaje al acto al localizar la l\u00f3gica que determinaba el consumo y despejar la funci\u00f3n del t\u00f3xico \u2014al emplazar el circuito de goce bajo transferencia. Emplear\u00e9 tal secuencia tan solo a dichos fines, sin adentrarme en la complejidad del caso.<\/p>\n<p>1\u00ba &#8211; el triunfo<br \/>\n2\u00ba &#8211; un \u201csentimiento extra\u00f1o\u201d<br \/>\n3\u00ba &#8211; euforia<br \/>\n4\u00ba &#8211; erotizaci\u00f3n<br \/>\n5\u00ba &#8211; desencadenamiento del consumo<br \/>\n6\u00ba &#8211; el desenganche: la degradaci\u00f3n del Otro<br \/>\n7\u00ba &#8211; la salida: el cuerpo \u201cdice basta\u201d<\/p>\n<p>El <em>primer momento:\u00a0<\/em>el triunfo\u00a0<em>\u2014<\/em>localizado a partir de un detalle y producido solo al final de la elaboraci\u00f3n realizada\u2014 se produce cuando algo de cierta relevancia ocurre seg\u00fan lo deseado: por ejemplo, un \u00e9xito profesional; el\u00a0<em>segundo<\/em>\u00a0sit\u00faa un efecto, un sentimiento extra\u00f1o en el cuerpo, una respuesta \u2018rara\u2019 que lo conmueve, que afecta su cuerpo y que no puede nombrar y que solo luego de mucho tiempo en an\u00e1lisis, logra circunscribir en una frase:\u00a0<em>\u2018\u00a1Puedo todo!\u2019<\/em>; en el<em>\u00a0tercer momento\u00a0<\/em>logra identificar la sensaci\u00f3n, la llama euforia, estado del cuerpo que el analizante se encarga de diferenciar de\u00a0<em>alegr\u00eda<\/em>: es la presencia de una agitaci\u00f3n corporal irrefrenable, continua, que subsume lo extra\u00f1o y la omnipotencia (consignados en los dos momentos anteriores); en el\u00a0<em>cuarto momento<\/em>\u00a0la euforia deriva en erotizaci\u00f3n y se resuelve habitualmente por la v\u00eda autoer\u00f3tica frente a una pantalla combinada con una precisa condici\u00f3n fantasm\u00e1tica; empujando al\u00a0<em>quinto momento<\/em>: el consumo, realizado siempre en soledad, aunque para conseguir la substancia elegida realiza con frecuencia acciones temerarias, las que sostienen la erotizaci\u00f3n y encauzan la euforia. Ya desencadenado el consumo \u2014especialmente de coca\u00edna, en ocasiones combinada con alcohol\u2014 no puede parar.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que arribamos al <em>sexto momento\u00a0<\/em>en el que se produce el desenganche subjetivo. All\u00ed la degradaci\u00f3n del Otro adquiere un papel central, cifrando \u2014con la anfibolog\u00eda del t\u00e9rmino\u2014 un doble movimiento:\u00a0<em>a<\/em>) en el sentido del genitivo objetivo del t\u00e9rmino\u00a0<em>degradaci\u00f3n<\/em>, ya que perseguido por \u201cel monstruo que me consume las entra\u00f1as\u201d llega siempre al borde del colapso f\u00edsico y mental atribulado por alucinaciones que se mezclan con pesadillas, retorna entonces el padre muerto para acusarlo de sus pecados lo que da lugar a delirios desencadenados por nimias situaciones del entorno que promueven en \u00e9l signos inequ\u00edvocos de la maldad inescrutable del Otro; en ellas est\u00e1 seguro de que ser\u00e1 v\u00edctima de la brutal figuraci\u00f3n asesina del Padre, al que acusa entonces de todos sus males, con todas las injurias imaginables<strong>**<\/strong>. Adviene entonces:\u00a0<em>b<\/em>) la presentaci\u00f3n genitiva-subjetiva de la degradaci\u00f3n, ya que luego de la furia inicial es arrasado por un sentimiento de culpabilidad que lo deja sumido varios d\u00edas encerrado, llorando, sin alimentarse y deseando la muerte, aunque sin animarse a buscarla activamente.<\/p>\n<p>La salida siempre es igual, ocurre en el <em>s\u00e9ptimo momento<\/em>\u00a0en el que la devastaci\u00f3n amenaza con aniquilarlo, literalmente. Su frase: \u201cno lo digo yo, es mi cuerpo\u201d, lo empuja a dejar de consumir, en un estado de perplejidad y desesperaci\u00f3n. Aunque, debido a la iteraci\u00f3n del circuito, cada vez se halla m\u00e1s reducida su capacidad de lograr la salida.<\/p>\n<p>La complejidad de este recorrido pudo ser localizado a partir de que un d\u00eda, inmerso en plena degradaci\u00f3n, decidi\u00f3 con extrema dificultad interrumpir el consumo para ir a su an\u00e1lisis; ya en la sesi\u00f3n, y mientras intentaba dar cuenta de la satisfacci\u00f3n que le produc\u00eda el consumo, produjo un lapsus \u2014en realidad una formaci\u00f3n neol\u00f3gica. A partir de ese instante pudo con ella, no solo nombrar el circuito de goce que lo consum\u00eda sino \u2014y muy especialmente\u2014 contar con una herramienta para acceder a una salida (el <em>s\u00e9ptimo momento<\/em>), m\u00e1s ac\u00e1 de la insuficiente respuesta del cuerpo, \u00fanico l\u00edmite con el que contaba hasta entonces, y que se hallaba a esa altura seriamente comprometido.<\/p>\n<h3>El valor sinthom\u00e1tico de un neologismo<\/h3>\n<p>Tempranamente, en el inicio de las entrevistas preliminares, fueron alojadas y tratadas interferencias parasitarias que produc\u00edan frases interrumpidas que lo llevaban al mutismo, determinadas por una intercepci\u00f3n mental reprobatoria. El resultado fue un alivio que dio acceso al an\u00e1lisis, ya que el sujeto se hallaba afectado por una s\u00f3lida transferencia negativa a su anterior analista \u2014y al psicoan\u00e1lisis, por ende.<\/p>\n<p>Se desprende que la <em>funci\u00f3n de la coca\u00edna<\/em>\u00a0habilitaba un l\u00e1bil deseo sexual no articulado suficientemente al goce f\u00e1lico y resuelto por la v\u00eda masturbatoria \u2014su \u00fanica v\u00eda de resoluci\u00f3n sexual\u2014 cifrando as\u00ed su fulgurante y parox\u00edstico\u00a0<em>\u00e9xito<\/em>; funci\u00f3n que fracasa en un segundo momento por una nueva irrupci\u00f3n del Padre real*** que vuelve a dejar las cosas en el lugar en el que estaban antes del consumo.<\/p>\n<p>En el campo de las toxicoman\u00edas estamos habituados a recibir individuos que padecen el furor man\u00edaco del consumo; la particularidad en este caso es que evidencia \u2014lo que podr\u00edamos llamar\u2014 un <em>pasaje al an\u00e1lisis\u00a0<\/em>reforzado por un significante\u00a0<em>pr\u00eat-a-porter,\u00a0<\/em>neologismo producido bajo transferencia y que permiti\u00f3 a un sujeto contar con un artefacto\u00a0<em>sinthom\u00e1tico<\/em>\u00a0para intentar \u2014al menos\u2014 desbastar el goce de un circuito mort\u00edfero, determinado por la marca de una ausencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>NOTAS<br \/>\n* Aqu\u00ed el empleo del t\u00e9rmino mano no es inocente, ya que hace referencia al autoerotismo.<br \/>\n** Se situaba as\u00ed el delirio en su p\u00e8re-version: el padre como el que lo habr\u00eda inducido a drogarse, pero tambi\u00e9n el que le impedir\u00eda (\u00a1a\u00fan muerto!) conseguir la droga.<br \/>\n*** La manifestaci\u00f3n del odio al padre era tan intensa que no pod\u00eda dejar de injuriarlo a pesar de saber perfectamente que el padre no era el culpable de lo que a \u00e9l le suced\u00eda, de lo que \u00e9l no pod\u00eda hacer\u2026especialmente porque estaba muerto.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen: Ernesto Sinatra ubica en el estado actual de la civilizaci\u00f3n al objeto droga como paradigm\u00e1tico. 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