Entrevista a Antonio Beneti

Entrevista a Antonio Beneti

This text is also available in: Portugués, Brasil

Interview with Antonio Beneti1


Resumen: En esta entrevista, concedida por Antonio Beneti a PHARMAKON DIGITAL, él habla del tratamiento de las toxicomanías en los servicios de salud y en las instituciones, y también sobre la interferencia del discurso religioso en este tratamiento en Brasil. Habla asimismo del tema del ENAPOL VII y del X Congreso de la AMP, relacionados con las adiciones generalizadas.
Palabras claves: toxicomanías, adiciones, instituciones, religión, hablaser
Abstract: In this interview, conceeded by Antonio Beneti to PHARMAKON DIGITAL, he talks about the treatment of drug adiction in the public services and Institutions, as well as about the interference of religious discourse in this treatment in Brazil. He also talks about the theme of ENAPOL VII and of the X WAP Congress, related to generalized addictions.
Keywords: drug abuse, adictions, institutions, religion, talking being

Elisa Alvarenga2: Como miembro del Consejo de la AMP, y teniendo en cuenta su experiencia y trayectoria en el campo de las toxicomanías, inclusive como fundador del Centro Mineiro de Toxicomanía (CMT) ¿qué podría decirnos acerca de la acción lacaniana en el campo de las toxicomanías? ¿Usted está a favor de la creación de instituciones, públicas o privadas, dedicadas exclusivamente al tratamiento de las toxicomanías?

Antonio Beneti: El Centro Mineiro de Toxicomanía fue fundado hace más de treinta años. Y el consumo de drogas de aquella época era muy diferente al de hoy. Dichos toxicómanos de antaño fueron encarcelados en dependencias policiales indiscriminadamente bajo la etiqueta de delincuentes, marginales y “transgresores” en relación con las leyes antidrogas establecidas. Eran entonces tratados por el discurso policíaco-judicial centrado en la prohibición y penalización de las drogas llamadas ilícitas. El presupuesto “oficial” (aún en vigor hoy en día), centrado en el objeto-droga, era que “la droga hace al toxicómano”. El primer paso fue la creación de un espacio “abierto” para la escucha de los sujetos en cuestión: dar la palabra a los toxicómanos para que hablen de sus experiencias de construcción de ese síntoma. Así, escuchando de uno a uno en el espacio precursor del CMT, el Centro de Reintegración Social (3 salas de emergencia en el Hospital Amélia Lins), pudimos constatar que no todos los que se drogaban se volvían toxicómanos; y que en muchos casos la abstinencia del consumo desencadenaba cuadros psicóticos, frecuentemente con pasajes al acto “antisociales”. Eso hacía vacilar el presupuesto oficial centrado en el consumo de drogas y el concepto de transgresión a las leyes antidrogas establecidas.

Enseguida fuimos a escuchar el lugar y función singulares, para cada uno, la llamada toxicomanía. Estaba abierto el camino para una clínica de las suplencias, las forclusiones localizadas y generalizadas, y para el camino actual de trabajo con el parlêtre y sus invenciones sintomáticas, en el caso de las toxicomanías.

Ya estaba allí la acción lacaniana, como una flecha lanzada contra uno de los “círculos segregativos” del aparato judicial. El Centro Mineiro de Toxicomanía fue un efecto de esa acción lacaniana. Es necesario hoy lanzar “otra flecha” en el campo de la toxicomanía ruidosa escandalosa, con pasajes al acto que caracterizan la violencia social, en el que se tornó el consumo de “crack” entre nosotros. Y que viene recibiendo por parte del Estado, particularmente en San Pablo, donde la población consumidora es mayor, un tratamiento asistencial segregativo, con la instalación de “corralitos” alrededor del aglomerado de consumidores al cielo abierto en el centro de la ciudad de San Pablo (denominado “Crackolândia”), separándolos de la población. Y ahora, recientemente, aislándolos en pequeños hoteles de la región que ya no funcionan como tales. Se aísla así “basura humana capitalista”.

No estoy a favor de la creación de instituciones privadas o públicas “cerradas” para acogimiento y tratamiento de estos sujetos. Aunque muchos casos puedan requerir una internación clínica o psiquiátrica de urgencia. En Belo Horizonte hay pocas “camas” públicas para esos momentos cruciales, que  hasta ahora han demostrado ser eficaces para una recepción y atención a cortísimo plazo, con la continuación en tratamiento ambulatorio en hospitales de día o de noche. Sin embargo, faltan ahí profesionales orientados analíticamente para escuchar a esos sujetos. No creo que la orientación basagliana que vuelve hoy con mucha fuerza en el servicio público sea suficiente, así como el psicoanálisis tampoco lo es. Cierta “humildad” terapéutica de ambas orientaciones podrían sumarse, sin pretensión de suficiencia, para hacer avanzar el tratamiento de estos sujetos.

También creo que si no estamos atentos, todo el trabajo iniciado en 1979 de deconstrucción de la lógica asilar en Brasil se echará por tierra. Existen cientos de mandatos judiciales (cerca de 500) aguardando vacantes para internación de ese tipo de pacientes en el hospital psiquiátrico de Belo Horizonte. Imaginen en todo Brasil…

E.A.: El próximo ENAPOL (Encuentro Americano de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana), que se realizará en San Pablo, tendrá como tema: “El Imperio de las imágenes”; y el primer número de la revista PHARMAKON DIGITAL de Brasil tiene como eje temático: “Imágenes e intoxicaciones”. En su opinión, ¿lo que llamamos Imperio de las imágenes es nueva forma de pensar lo imaginario y las toxicomanías?

A.B.: Es verdad que en lo contemporáneo, donde el imaginario juega un papel fundamental, tenemos intoxicaciones de todo tipo que construyen cuerpos incesantemente: anabólicos, aditivos sexuales, modeladores corporales tales como: silicona, botox, estimulantes del rendimiento escolar, intelectual, profesional y hormonas de todo tipo, etc., además de las sustancias tóxicas asociadas a la intoxicación significante de “vida saludable” que se vienen mostrando mortíferas muchas veces…

Hago una distinción, como dije anteriormente con relación a lo que llamo “verdaderas toxicomanías” donde el cuerpo “hecho” para la mirada del Otro es un cuerpo desecho, un resto que puede causar horror o fascinación (travestido de humanismo)… ¿Por qué no? La imagen de los cuerpos aglomerados en las “Crackolândias”, la vida en las grandes ciudades brasileñas retrata bien este aspecto…

E.A.: ¿Podemos decir que la toxicomanía es paradigma del síntoma en la época contemporánea, en la medida en que existe un empuje al goce desprovisto de sentido? ¿Debemos privilegiar el uso del término “toxicomanía” en detrimento del término “adicciones”, aunque este último sea utilizado por el DSM de modo más amplio, incluyendo adicciones a Internet, a los gadgets, al sexo, a las compras, etc.?

A.B.:  Sí: “todos toxicómanos” en el mundo contemporáneo. En este mundo de hoy donde el plus de gozar es mayor que los ideales de la cultura, vía el discurso de la ciencia como motor del discurso capitalista, el consumo de drogas – lícitas producidas por la industria farmacéutica, supuestamente para el bienestar; e ilícitas, sintéticas, provenientes de laboratorios clandestinos – se acentúa. El tráfico de cocaína se ha convertido en una mega empresa capitalista contemporánea, más rentable que empresas como Apple o una petrolera cualquiera.

Hago una distinción entre verdaderas toxicomanías y adicciones generalizadas. La humanidad siempre se drogó como “autotratamiento” para enfrentar el malestar en la cultura. Eso antecede al discurso capitalista. Hoy todos los objetos de consumo pueden hacer una adicción al “plus de gozar”. Y es claro que es mucho más difícil la práctica del psicoanálisis aplicado a las toxicomanías donde, en cierta forma, los analistas “han desistido”, “han retrocedido mucho”: da mucho trabajo, mucha demanda del Otro familiar, muchos pasajes al acto y poco dinero (risas). Vea, no existe un campo de la práctica del psicoanálisis aplicado donde se fracase tanto. Pero hace cincuenta años era así con la psicosis. No retrocedimos ante la psicosis y avanzamos muchísimo. Hoy la clínica de la psicosis es una cierta rutina de la clínica psicoanalítica.

Todo puede convertirse en adicción; por ejemplo, vengo observando una cierta “adicción al tatuaje”: lo que era antes una puntuación sobre un cuerpo, algo localizado, una caricia sobre la piel -como nos dice Miller-, hoy es “cuerpos tatuaje” generalizadamente. Amarres corporales sin sentido, no interpretables, que intentan contener la fuga del cuerpo, ese cuerpo que creemos que tenemos, que no tenemos, y que se nos “escapa” siempre.

E.A.: ¿Qué le debe la clínica de la toxicomanía, de orientación lacaniana de psicoanálisis, a lo que J.-A. Miller, siguiendo a Lacan en el texto “Joyce, el síntoma”, llamó parlêtre en sustitución del inconsciente freudiano? ¿Usted considera que lo que estamos tratando de definir como análisis del parlêtre es más favorable a la clínica de las toxicomanías que el análisis del sujeto del inconciente?

A.B.: Absolutamente. Y en muchísimos casos conseguimos conducir al sujeto a un  anudamiento sintomático.

E.A.: Usted ha examinado las tentativas de cierto discurso político y religioso para regular el psicoanálisis en Brasil. ¿Cómo es que este discurso, en su opinión, interfiere en el tratamiento de las toxicomanías diferentemente del psicoanálisis?

A.B.: El discurso religioso es un discurso tóxico, intoxicante. Basado en la política terapéutica del principio de abstinencia, se introduce una intoxicación significante religiosa. Una “prótesis religiosa”. Pero sin conseguir tocar al parlêtre en el sentido de una invención, de un nuevo anudamiento sinthomático. Por eso, cuando salen de las comunidades terapéuticas religiosas inmediatamente se vuelven a drogar, se re-intoxican con la nominación de “dependientes químicos” y muchas veces son traídos hacia nosotros, analistas, para una desintoxicación religiosa y la apertura de una nueva demanda a ser escuchados.

E.A.: Desde la perspectiva de un nuevo orden simbólico, el “Otro que no existe”, y que Jacques-Alain Miller ha nombrado como “feminización del mundo” ¿Cómo podemos pensar el tema de la legalización o despenalización de algunas drogas? ¿La lógica del no-todo podría ayudarnos ahí a pensar mejor?

A.B.: Cuestión complicada, que va más allá del campo del psicoanálisis, tocando el discurso jurídico, político y económico. Roberto Saviano, autor italiano que escribió el libro “Gomorra” sobre la mafia, escribió recientemente “cero, cero, cero” (nombre de la cocaína más pura de todas), donde defiende con valentía la legalización del consumo de cocaína como la única manera de combatir este tipo de “mega empresa capitalista”, que es el tráfico de cocaína.

Por otra parte, hay una clara tendencia universal de legalización del consumo de otras drogas, por ejemplo, la marihuana. Acompañada por el discurso científico medicinal. Mega empresas capitalistas pueden advenir de ahí, minando las fuerzas del tráfico. Tal vez la antigua industria del tabaco, en declive en lo contemporáneo, se transforme en la industria de la marihuana. Es lógico que la despenalización sea un avance cultural y político y “pro-parlêtre”. Por supuesto, sabemos que un parlêtre no es un delincuente. Aunque pueda cometer actos ilegales que deberán ser tratados por la es- cucha analítica y por el orden jurídico.

Traducción del portugués: Juan Pablo Mollo

1 Psicoanalista. Miembro de la Escola Brasileira de Psicanálise (EBP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y Analista  Miembro de la Escuela (AME).
2 Psicoanalista. AME de la EBP y de la AMP.
Elisa Alvarenga
Antonio Beneti
Previous Post