Toxicomanía, un estado transicional: en la teoría y la práctica del psicoanálisis

Toxicomanía, un estado transicional: en la teoría y la práctica del psicoanálisis

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Drug addiction, a transitional state: in the theory and the practice of psychoanalysis

Leonardo Duarte Scofield1 (Florianópolis, Brasil)

Resumen: El texto es parte de una investigación sobre las toxicomanías, retomando algunos conceptos, terminologías y saberes de nuestras prácticas clínicas a partir de una referencia de Lacan a Edward Glover. La toxicomanía es descripta por él como un estado transicional que tiene la función de proteger contra las angustias y mantener el sentido de realidad del paciente hasta cierto grado.
Palabras claves: toxicomanías, formación perversa, sentido de realidad, estado transicional, angustia
Abstract: This paper is part of an enquiry on drug addiction by means of revision of some concepts, terms and knowledge of our clinical practice. It is brought about by a reference of Lacan to the work of Edward Glover. The latter describes drug addiction as a transitional state protecting against anxiety and maintaining patient’s reality sense to some degree.
Keywords: drug addiction, perversion-formation, reality sense, transitional state, anxiety

 

En una reunión de trabajo cuyo tema era “Drogas e imágenes: los nuevos adictos” nos preparábamos para la conversación del VII ENAPOL cuando se destacó la importancia de atenernos a una investigación sobre las toxicomanías con el rigor que exigen los modos de intoxicarse en la contemporaneidad.

Esta puntuación hizo resonar una advertencia de Lacan en el Seminario VI que nos alerta respecto del método de la investigación analítica y la necesidad de reelaborar o retomar algunos conceptos, terminologías y saberes de nuestras prácticas. Él hace una severa crítica de los autores que se satisfacen en la “adaptación ontológica del sujeto a su experiencia del mundo”2 , diciendo que, así, estos han abandonado el contacto con sus prácticas clínicas.

Al contrario de estos autores, Lacan se refiere al psicoanalista británico Edward Glover como uno de los mejores y más preocupados por una articulación exacta de la experiencia analítica. Revisaremos su artículo La relación entre la formación de perversión y el desarrollo del sentido de realidad3 para interrogarnos sobre cómo sitúa la toxicomanía en 1932 y cómo podemos servirnos de sus contribuciones para un mayor rigor en la lógica de los tratamientos psicoanalíticos de los toxicómanos en el siglo XXI.

Toxicomanía, un estado transicional

Es así como Glover define la toxicomanía en este artículo. Su texto precisa algunos conceptos como “sentido de realidad”, “prueba de realidad” y “objetividad”, referidos literalmente por Lacan. Realiza su investigación para clasificar la formación de perversión en su relación con el sentido de realidad. La lectura que Lacan realiza de la concepción de Glover sobre la formación de perversión nos interesa mucho: “[es] un medio, para el sujeto, de precaverse de (…) todo lo que para él no se inscribe en una realidad coherente”4 . Hace, de este modo, de la función perversa algo omnipresente en las estructuras clínicas.

En esta perspectiva, Glover se sirve de su investigación para “estrechar la brecha entre las psicosis y las neurosis por la interpolación, no de ‘psicosis borderline’, sino de ‘estados transicionales’ como la drogadicción”5 . De este modo, sitúa el término toxicomanía “como transicional entre las paranoias y las formaciones de carácter obsesivas”.

Cabe destacar que al considerar las toxicomanías como transicionales: “No puede haber duda sobre las diferencias estructurales en los hábitos en torno a las drogas”, nos dice Glover. Nos insta así a un examen más detallado de los diferentes instintos parciales como responsables de las variaciones clínicas.

La toxicomanía es un tratamiento posible de lo real

Otro pasaje del texto de Glover, referido por Lacan, y que merece atención, es el que evoca la metáfora de que la representación del mundo para el bebé era como una combinación de “baño público bajo bombardeo y sala de autopsias”6, mientras que el toxicómano transforma esa realidad en una tranquilizadora y fascinante farmacia con los pharmaka a disposición. Esta perspectiva presenta la toxicomanía como un tratamiento posible que reduce los peligros paranoicos del mundo. Glover refiere ejemplos clínicos en los cuales presenta formaciones perversas con función de “protección contra angustias” y “mantener hasta cierto grado el sentido de realidad del paciente”7.

Entre diversos factores rigurosamente abordados por Glover, destaco el lugar privilegiado que le adjudica a la angustia y a sus irrupciones excesivas, comprometiendo el juicio del realidad. En el seminario X, Lacan define la angustia como “señal de lo real”8. Esto nos permite inferir que ciertos casos de toxicomanía, con función perversa de protegerse contra la angustia, pueden ser leídos como un tratamiento de lo real, siendo posible preservar el sentido de realidad más que en la paranoia.

Más allá de los casos de pacientes presentados en el artículo de Glover, confirmando esa función de formación perversa, sería importante precisar las consecuencias clínicas de lo que inferimos a partir de sus contribuciones.

La definición de la toxicomanía como un estado transicional deriva en una investigación detallada de los modos de uso y de la función de la droga para cada sujeto. A partir de allí se puede interrogar sobre la singularidad que presenta en sus investiduras libidinales, más allá de una suposición ontológica que justifique su modo de gozar. Finalmente, podríamos localizar aquello de lo que se trata en su toxicomanía.

Retomando el tema del VII ENAPOL: “El imperio de las imágenes” – que suscitó esta investigación y el encuentro con el texto clásico de Glover –, me parece oportuno presentar un recorte clínico que pone a prueba la articulación teórica. Esto nos invita a renovar nuestros esfuerzos por un psicoanálisis más preciso en sus conceptos, términos y operatividad clínica.

“Tomar un bac para que nadie me vea.”

Esta es una construcción hecha en análisis por J., un hombre de 46 años, usuario de cocaína inyectable desde hace casi tres décadas. Algunas prótesis imaginarias tienen una función estabilizadora para él, como por ejemplo el rol profesional que desempeña con rituales obsesivos y el cumplimiento de un protocolo que inventa para las atribuciones de ser padre.

J. sufre de una discreta paranoia que hace del objeto algo visto y perseguido por el Otro. La construcción delirante no es un recurso con el que cuenta para realizar un posible anudamiento y circunscripción de su angustia. Ni sus tan parcas investiduras libidinales para “preservar su imagen”, ni los rituales obsesivos de higiene, ni las colecciones y acumulaciones de utensilios mantienen su sentido de realidad, pues ambos terminan por atraer el objeto mirada desencadenando su angustia. En vista a ciertas irrupciones de su cuerpo gozado por la mirada del Otro, se le impone una solución.

Inyectarse cocaína fue el único tratamiento hallado por Jota hasta entonces. Presenta, mientras tanto, un modo propio de goce en su forma de hacer uso que lo singulariza y lo distingue de una perspectiva ontológica o genética que justifique o trate su síntoma. Se inyecta en partes del cuerpo que están expuestas al Otro: sus manos, brazos y cuello. Esta particularidad de uso le sirve para que no pueda salir más de su casa, para que, de este modo, las personas no lo vean. Se trata de inyectarse una lógica de reiteración del Uno constituyendo un cuerpo que se goza, dándole una imagen denigrada que apacigüe la angustia de someterse al Otro omnivoyeur. J. rescata en cierto nivel su sentido de realidad. Su toxicomanía transita entre la paranoia y los mecanismos obsesivos como un modo de tratamiento de lo real.

Traducción del portugués
Darío Galante
Maximiliano Zenarola

1     Psicoanalista. Miembro de la EBP/AMP.
2     Lacan, Jacques: El Seminario, libro VI, El deseo y su interpretación, Paidós, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2014. Pág. 399.
3     Glover, Edward: La relación entre la formación de perversión y el desarrollo del sentido de realidad. Publicado en este volumen.
4     Lacan, Jacques: El Seminario, libro VI, El deseo y su interpretación. Pág. 400.
5     Glover, Edward. Op. cit.
6     Ibid.
7     Ibid.
8     Lacan, Jacques: El seminario, libro 10, La angustia, Paidós, Buenos Aires, 2012. Pág. 174.
Leonardo Duarte Scofield
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