Algunas reflexiones sobre los métodos en boga para curar las adicciones

Algunas reflexiones sobre los métodos en boga para curar las adicciones

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Some reflections about the methods in vogue for healing addictions

Pierre Sidon[1] (París, Francia)

Resumen: El texto habla de un método para curar adicciones, llamado “Rational Emotive Behavioral Therapy”, que critica el método propuesto por los Alcohólicos Anónimos. El psicoanálisis opera de manera distinta al tratamiento en grupo y a la reabsorción del singular en lo universal. El psicoanálisis permite que un yo herido asuma su responsabilidad.
Palabras claves: adicciones, anónimos, terapia comportamental, psicoanálisis
Abstract: The text talks about a method for healing addictions, the “Rational Emotive Behavioral Therapy”, which criticizes the method proposed by the Anonymous. Psychoanalysis operates differently from the treatment by the group and the reabsorption of the singular in the universal. It allows an injured ego to assume his responsibility.
Keywords: addictions, anonymous, behavioral therapy, psychoanalysis

Recomendado esta mañana del 25 de abril de 2014 por Stanton Peele en su Twitter, el sitio The Humanist[2] com publicó un artículo de Deborah June Goemans a propósito de un método en boga para curar las adicciones. Inspirado por S. Peele, psicólogo promotor de la adicción al amor[3], el artículo pone de manifiesto una de sus afirmaciones más fuertes: «los mejores antídotos contra la adicción son la alegría y la competencia».

«We admitted we were powerless over alcohol – that our lives had become unmanageable.»

Alcoholic Anonymous Big Book, Step One.[4]

Pero lo que anuncia de entrada este epígrafe, y que está en el fundamento del método aquí presentado, es la famosa arremetida contra Alcohólicos Anónimos, de la cual S. Peele se ha convertido, desde hace tiempo, en una de las figuras principales. Pues el método, denominado Smart-Recovery[5], pretende defender la posición contraria a los principios y método de los Anónimos. La crítica de S. Peele cuestiona en efecto el célebre método de doce etapas del célebre Bill sobre su principio fundador: el reconocimiento necesario, por parte del adepto, de su debilidad frente a una enfermedad considerada incurable. Es esta remisión al fracaso que, Según

  1. Peele, constituye una de las fallas, y también uno de los peligros esenciales, del método de los Anónimos, pues se corre el riesgo de conducir a una «permanent addictification of people»[6], cronificándolos en el grupo de Anónimos: «le queda aún al alcohólico la tarea crucial de salir fuera del grupo de A.A. para verificar sus nuevos sentimientos de valor y de control de sí mismo». Para S. Peel, en efecto, aquel que se somete al «poder superior» de los A.A. es captado por un sistema donde el «clero médico» será cómplice.[7] Por lo demás, D. J. Goemans se apoya en la existencia de estudios que parecerían demostrar la baja eficacia del método de Anónimos entre todos los métodos censados. Pero ella reconoce que este camino, más bien de naturaleza espiritual, puede convenir a algunos. Sin embargo, llama la atención, junto a S. Peele, sobre el riesgo de la «profecía autocumplida» incluida en el principio de impotencia requerido por Anónimos. Se trata del primer punto, y no de los menores, sobre el que se apoya el método smart: usted no es impotente. La palabra víctima (de la enfermedad enviada por Dios) no se pronuncia pero se deduce.

Por el contrario, los defensores del método smart proponen un programa de acción racional y pragmático.

Y, ciertamente, el conjunto le da felizmente la espalda a toda concepción patológica y se coloca enteramente–estamos en los Estados Unidos– bajo la égida de la psicología positiva basada en el recurso a las T.C.C.: la Rational Emotive Behavioural Therapy (REBT)[8], fundada en 1955 por Albert Ellis. Cuatro de sus principios impulsan el método smart: aumentar la motivación para el cambio, administrar los deseos, ocuparse efectivamente de los asuntos y hacerlo «racionalmente», y finalmente equilibrar la balanza placer inmediato vs. satisfacción a largo plazo.

Evidentemente uno se interrogará, a la luz negra de las diabólicas seducciones del malestar puesto al día en las curas psicoanalíticas individuales, por la significación inhallable de muchos de los cuatro objetivos así propuestos, así como por la práctica basada en el grupo o el uso de un sitio de internet.

Pero el dispositivo, fundado en 1994, seduce: mil cuatrocientas reuniones cada semana a lo largo de seis continentes, ciento veinte mil visitas mensuales al sitio web. Así pues, amerita interés en tanto que instrumento listo para su uso. ¿Será quizás también como primer paso para comenzar a liberarse de las referencias aniquilantes en el origen de las adicciones? Es en todo caso lo que acredita el artículo del The Humanist en medio de numerosos testimonios clínicos conmovedores.

Ahora bien, ciertamente la variedad de la oferta permitirá a cada cual ir de compras en el mercado liberal de las terapias y de los caminos de realización personal. Pero resta el sentimiento de un estancamiento del humanismo en este maniqueísmo de víctimas-Anónimos opuestas a los empresarios de sí mismos. Es que el tratamiento en grupo y la reabsorción de la singularidad en un universal del bien preconizado por la psicología positiva reenvía al sujeto sufriente a la opacidad de su goce. Este «humanismo de coordenadas ingenuas», que «es la voluntad de que el Otro sea un igual (…) se desorienta completamente cuando lo real del Otro se manifiesta como absolutamente desigual (…). Entonces uno se subleva. Entonces es el escándalo. No se tiene más recurso que aquel de invocar no sé qué irracional»[9], nos enseña Jacques-Alain Miller. Por el contrario, afirma él, comentando a Heidegger: «Hay en el comienzo un ser arrojado en el mundo, un ser dado a nadie, y luego uno intenta arreglárselas con eso»[10]. Y es de este punto situado como estancamiento del humanismo que se origina la vía estrecha en el camino escarpado de una realización singular hacia este «hay»: el que permite el apoyo sostenido por un psicoanalista en el advenimiento de un yo dañado por la asunción de su responsabilidad. Nos queda hacer valer nuestro método y acrecentar nuestra oferta en este sentido.


Traducción del francés: Maximiliano Zenarola

[1]Psicoanalista. Miembro de la École de la Cause Freudienne y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, animador de la Red TyA del Campo Freudiano.
[2] http://thehumanist.com/magazine/may-june-2015/features/self-management-recovery-training-a-smart-humanistic-approach-to-addiction-recovery
[3] http://addicta.org/2014/09/29/love-addicts-amour-ou-anti-amour/
[4]«Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol – que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.» Gran Libro de Alcohólicos Anónimos, Paso Uno. En inglés en el original. [N. del T.]
[5] Recuperación inteligente. En inglés en el original. [N. del T.]
[6] Un constante volver-adictas a las personas. En inglés en el original. [N. del T.]
[7] Peele S., Love and addiction, Taplinger Publishing, New York, 1975, Cap. 9.
[8] Terapia comportamental emotiva racional. En inglés en el original. [N. del T.]
[9] Miller J.-A., Extimidad, clase pronunciada en el marco del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad Paris VIII, lección del 27 de noviembre de 1985, inédito.
[10] Ibid, lección del 23 de abril de 1986.
Pierre Sidon
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